Los jóvenes y su representación parlamentaria: La experiencia marroquí tras la Primavera Árabe
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Universidad de Granada
Departamento
Universidad de Granada.; Universidad de Granada. Programa de Doctorado en Ciencias SocialesMateria
Marruecos Jóvenes Representación parlamentaria
Date
2021Fecha lectura
2021-01-19Referencia bibliográfica
González García de Paredes, Marta. Los jóvenes y su representación parlamentaria: La experiencia marroquí tras la Primavera Árabe. Granada: Universidad de Granada, 2021. [http://hdl.handle.net/10481/66388]
Patrocinador
Tesis Univ. Granada.; Plan I+D+I «Problemas Públicos y Activismo en el Magreb. La participación política de los jóvenes en sus dimensiones locales y transnacionales» (CSO2014-52998-C3-2-P) financiado por el Ministerio de Economía y Competitividad y «Crisis y representación política en el norte de África. Dispositivos institucionales y contestación» (CSO2017-84949-C3-2-P), MINECO/AEI/FEDER.; FPI «Ayudas para contratos predoctorales para la formación de doctores 2015» financiado por el Ministerio de Economía y Competitividad y el Fondo Social Europeo.Résumé
En agosto de 2011, tres meses antes de la celebración de las elecciones legislativas,
el gobierno marroquí anunció la introducción de 30 escaños reservados
a menores de 40 años en la Cámara Baja del Parlamento (sobre un total de 395
escaños), así como la ampliación en un total de 60 los escaños reservados a mujeres.
Esta medida convierte a Marruecos en uno de los nueve países en todo el
mundo en haber adoptado cuotas para aumentar la representación parlamentaria
de los jóvenes. De estos nueve países, siete se sitúan en el continente africano, seis
las adoptaron a partir de 2010 y solo uno de ellos, Túnez, las incorporó bajo un
régimen democrático.
Teniendo en cuenta que la población por debajo de los 40 años supera los
dos tercios de la población en estos países, y que, a partir de 2010 surge una ola
de protestas en todo el continente, la primera hipótesis es que estas cuotas fueron
adoptadas «desde arriba» para, mediante la cooptación de la juventud, garantizar
la estabilidad de los distintos países y lograr así la supervivencia de sus respectivos
regímenes políticos. Sin embargo, algunos estudios recientes dibujan una imagen
más compleja: por una parte, las cuotas pueden también adoptarse «desde abajo»,
gracias a la formación de coaliciones ad-hoc para la defensa de los intereses de grupos
que se sienten excluidos de las instituciones o infra-representados; por otra, no
solo la representación parlamentaria sino también la actividad de las Cámaras, aparecen
reforzadas y revitalizadas tras la toma de medidas de discriminación positiva.
Esta tesis doctoral propone, en consecuencia, explorar las cuotas de jóvenes
como reflejo de estas transformaciones a través del caso marroquí. Más concretamente,
la investigación:
1. Examina su surgimiento y difusión a nivel internacional.
2. Reconstruye el proceso de adopción de las cuotas en Marruecos.
3. Explora la transformación de la representación parlamentaria y la contribución
de las cuotas de jóvenes a dicho proceso de cambio.
4. Reflexiona sobre la formación de los jóvenes como nueva identidad política
en África en general, y en Marruecos en particular.
El argumento central gira en torno a la idea de que las cuotas de jóvenes no
son solo un mecanismo de cooptación o un instrumento para mejorar la imagen
internacional del régimen, sino que reflejan una cierta democratización y revitalización
de la representación política a nivel institucional a la par que, se restringe
la participación política fuera de los canales oficiales.
Desde las contribuciones teóricas del institucionalismo histórico y el constructivismo,
e inspirado en los trabajos sobre representación de corte etnográfico,
esta tesis propone repensar la representación parlamentaria como un proceso relacional,
multidimensional y dinámico, inscrito en diferentes escalas de análisis y
presente en diferentes momentos de la vida política.
En el plano metodológico, la investigación se sustenta en un extenso trabajo
de campo en Marruecos con entrevistas a actores políticos y sociales, visitas al
Parlamento, entrevistas y distribución de cuestionarios a jóvenes parlamentarios
y seguimiento de jornadas electorales, distribuido en varios períodos que abarcan
desde el año 2016 hasta el año 2019.
Los resultados de este trabajo de campo se traducen en la creación de una base
de datos sobre los parlamentarios marroquíes desde 2002 hasta 2016, en la elaboración
de perfiles de una selección relevante del personal político y laboral de
la Cámara, así como a militantes y miembros de los partidos políticos. Los resultados
de la investigación confirman que las cuotas se introducen a nivel internacional
en contextos de crisis e inestabilidad política, aunque su implementación
varía de unos contextos nacionales a otros. En términos generales, estas reflejan
en algunos casos una voluntad de diversificación de los apoyos del régimen; en
otros, muestran cierta preocupación por reconocer a la juventud como una identidad
política legítima y diferenciada; y, por último, en una minoría de casos,
reflejan su adopción por difusión internacional.
A nivel micro, el caso marroquí concluye que las cuotas se adoptaron como
resultado de un proceso de negociación en el que convergieron los intereses de un
sector de las juventudes partidistas y el régimen. Aunque se adoptan en 2011, el
proceso de inclusión comienza ya a principios de los años 2000, provocado por la crisis generacional que viven los partidos políticos. Compuestas por hombres
más cercanos a los 40 que a los 30, los diputados de las cuotas reflejan el ideal meritocrático
del Estado postcolonial: jóvenes urbanos, formados en la universidad
pública marroquí, con un alto nivel educativo, provenientes del sector público y
muy vinculados a sus partidos políticos. A falta de los recursos económicos y de
las redes clientelares necesarias para competir en las circunscripciones locales, los
diputados jóvenes se sirven de su paso por la Cámara para construir su carrera
política y asegurarse cierto ascenso social. Carentes de un vínculo representativo
a nivel local, estos diputados se muestran más activos en cuestiones de política
nacional e internacional, a la par que mantienen sus compromisos con el partido.
Puesto en perspectiva, las cuotas se inscriben en un cambio más amplio que
está fomentando la institucionalización, la cercanía y la valorización del vínculo
representativo, aumentando la participación en la Cámara y el rol del Parlamento
como institución de intermediación entre el poder ejecutivo y la sociedad. Asimismo,
la composición de la Cámara refleja la transición urbana y generacional
que ha experimentado el país en los últimos tres decenios, diversificando los perfiles
de los diputados hacia una mayor feminización, cierta profesionalización de
la política y el aumento del capital educativo de los parlamentarios.