Paleobiogeografía de Abies spp. y Cedrus atlantica en el Mediterráneo occidental (península ibérica y Marruecos)
Metadata
Show full item recordAuthor
Alba Sánchez, María Francisca; Abel Schaad, Daniel; López-Sáez, José Antonio; Sabariego Ruiz, S.; Pérez-Díaz, Sebastián; González-Hernández, A.Editorial
Asociación Española de Ecología Terrestre
Materia
Abies marocana Abies pinsapo Abies tazaotana Cedro del Atlas Registro fósil Atlas cedar Fossil record
Date
2018Referencia bibliográfica
Alba-Sánchez, F., Abel-Schaad, D., López-Sáez, J.A., Sabariego Ruiz, S., Pérez-Díaz, S., González-Hernández, A. 2018. Paleobiogeografía de Abies spp. y Cedrus atlantica en el Mediterráneo occidental (península ibérica y Marruecos). Ecosistemas 27(1): 26-37. [http://hdl.handle.net/10481/52828]
Sponsorship
Este artículo ha sido financiado por el Proyecto de Excelencia RNM-7033: Paleobiogeografía y conservación de Abies pinsapo Boiss. y Cedrus atlantica (Endl.) Carrière: dos especies de la flora relicta del Mediterráneo occidental (RELIC-FLORA). Junta de Andalucía.Abstract
Las especies mediterráneas incluidas en el género Abies, y Cedrus atlantica presentan en la actualidad unas áreas de distribución muy limitadas.
En este trabajo, se describen el origen y las rutas migratorias seguidas por Abies pinsapo, A. marocana, A. tazaotana y Cedrus atlantica, desde los
inicios del Terciario hasta la actualidad, así como las posibles causas que han llevado a sus poblaciones a su estado actual de aislamiento y peligro
de extinción. Abies y Cedrus habrían alcanzado el Mediterráneo Occidental junto con otros elementos de la flora arctoterciaria entre el Eoceno
Medio (45 Ma) y el Oligoceno (30 Ma). Posteriormente, experimentaron procesos de especiación hasta fechas relativamente recientes, en los que
la apertura del estrecho de Gibraltar (5.33 Ma) habría jugado un papel esencial. A lo largo de las glaciaciones-deglaciaciones del Cuaternario, abetos
y cedros mediterráneos habrían permanecido en refugios montañosos del sur de la península ibérica y del norte de África. A pesar de presentar
cierta expansión y migración altitudinal coincidiendo con el óptimo térmico del Holoceno Medio, estas especies han sufrido un notable declive
posterior de sus poblaciones, como consecuencia del incremento de la aridez y del impacto de las actividades humanas.
El desarrollo de las estrategias de conservación más adecuadas requiere una mejor información sobre la respuesta de estas especies a las distintas
perturbaciones, para lo cual resulta indispensable conocer su evolución a lo largo del tiempo. El registro fósil, tanto de macrorrestos como de polen,
junto a diversos estudios genéticos contribuyen a evaluar su resiliencia y vulnerabilidad. The Mediterranean species included in the genus Abies, and Cedrus atlantica show very limited distribution ranges at present. In this work, we outline
the origin and migratory routes followed by Abies pinsapo, A. marocana, A. tazaotana and Cedrus atlantica, from the beginning of the Tertiary to the
present, as well as the likely causes which have led their populations to their current state of isolation and danger of extinction. Abies and Cedrus
would have reached the Western Mediterranean along with other elements of the arctotertiary flora between the Middle Eocene (45 Ma) and the
Oligocene (30 Ma). They subsequently underwent speciation processes until relatively recent times, among which the opening of the Strait of Gibraltar
(5.33 Ma) would have played an essential role. Mediterranean firs and cedars would have stayed in Southeastern Iberian and North African mountainous
refugia during Quaternary glaciations-deglaciations. Despite a noticeable expansion and altitudinal migration in the Mid-Holocene thermal
optimum, these species have experienced a further remarkable decline, as a result of the increasing aridity and pressure of human activities.
The development of the most appropriate conservation strategies requires the best information on the response of these species to diverse disturbances,
thus the knowledge on their temporal evolution becomes essential. The fossil record, both macrorests and pollen, contributes, along with diverse
genetic studies, to assessing their resilience and vulnerability.