| dc.description.abstract | La Guerra Civil española se convirtió, desde muy pronto, en objeto de controvertidas
disquisiciones que emplearon un ingente arsenal de elementos discursivos, lingüísticos,
simbólicos y rituales, encauzados a hacer posible su legitimación justificativa. En medio de
un cruce mutuo de descalificaciones, el desencadenamiento de la violencia desenfrenada que
trajo consigo el conflicto contribuyó a dotar de coherencia a las distintas tradiciones culturales
e ideológicas, y a los lenguajes políticos dispersos, sobre los que trataron de sustentar su
legitimidad los dos bandos enfrentados.
En el interior de la denominada España “nacionalista”, el conglomerado de grupos
sociales y formaciones ideológicas o partidistas conformado en su seno fue destilando, a partir
de los primeros meses del conflicto civil, toda una serie de construcciones teóricas e
interpretativas relativamente novedosas. Tales construcciones teóricas se hallaban, en un
principio, profusamente amalgamadas de elementos discursivos a veces inconexos, y de
componentes culturales y simbólicos traídos desde las más acendradas tradiciones de la
derecha antiliberal y antiparlamentaria. En el transcurso de la guerra, todos estos discursos,
mitos y símbolos terminarían transformándose en elementos vertebrales de la ideología
legitimadora del Nuevo Estado franquista. Asimismo, en el clima de exacerbadas pasiones políticas, y en medio de la generalizada atmósfera de terror y muerte que invadió la
retaguardia rebelde, los mencionados componentes discursivos de la ideología unificadora del
bando “nacionalista” terminarían erigiéndose en herramientas imprescindibles para la
justificación y el amparo de la violencia, las labores de limpieza política y el exterminio
sistemático practicado contra el enemigo. | es_ES |