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dc.contributor.advisorMoreno Álvarez, Carmen María 
dc.contributor.authorMoreno García, María
dc.date.accessioned2021-05-24T09:14:34Z
dc.date.available2021-05-24T09:14:34Z
dc.date.issued2020-09
dc.identifier.urihttp://hdl.handle.net/10481/68659
dc.description.abstract"La cocina ha sido siempre un lugar vinculado a la preparación de alimentos. A lo largo de los años, el espacio culinario ha ganado importancia en el diseño de la vivienda, siendo en muchos casos el eje vertebrador en torno al cual se configuran el resto de las habitaciones, en constante uso y evolución, adaptándose a las distintas necesidades sociales y donde la familia come, se reúne y dialoga. Desde la prehistoria, gracias al descubrimiento del fuego y a partir de una simple fogata al aire libre, las comunidades evolucionaron hasta definir, en el siglo V a.C., un espacio diferenciado donde preparar la comida. Eran lugares reducidos, aislados y poco ventilados. No es hasta el siglo XV, cuando se populariza la chimenea, que comienza a desaparecer el humo de las cocinas y la vivienda empieza a dividirse en habitaciones. En el siglo XVIII, a la capacidad de producir y mantener el fuego se le une la posibilidad de controlarlo, economizándose el espacio dedicado a cocinar y permitiendo un nuevo orden y una distribución más cómoda de la vivienda. Finalmente, durante los últimos siglos, los avances técnicos han posibilitado un ajuste en las dimensiones del espacio, reorganizando el espacio culinario eficazmente y abriéndolo al resto del hogar. Esta evolución, desde el origen del fuego hasta la actual búsqueda de espacios abiertos y flexibles, es analizada a través de mapas que interpretan la experiencia de vivir la cocina en cada época y qué lugar ocupa en la vivienda. Además, varias fichas permiten una comparación más exhaustiva de algunas cocinas casos de estudio del siglo XX, para extraer todos aquellos mecanismos arquitectónicos que han hecho posible que la cocina sea un elemento articulador y transformador del espacio doméstico."es_ES
dc.description.abstract"The kitchen has always been a place linked to food preparation. Over the years, the culinary space has gained importance in the design of the house, being in many cases the backbone around which the rest of the rooms are configured, in constant use and evolution, adapting to different social needs and where the family eats, meets and dialogues. From prehistory, thanks to the discovery of fire and from a simple bonfire, the communities evolved to define, in the 5th century BC, a differentiated space where to prepare food. They were small, isolated and poorly ventilated places. It was not until the 15th century, when the fireplace became popular, that the smoke from the kitchens began to disappear and the house began to divide into rooms. In the eighteenth century, the ability to produce and maintain fire is joined by the possibility of controlling it, saving the space dedicated to cooking and allowing a new order and a more comfortable distribution of the house. And already during the last centuries, technical advances have made it possible to adjust the dimensions of the space, reorganizing the culinary space effectively, opening it to the rest of the home. This evolution, from the origin of the fire to the search for current open and flexible spaces, is analyzed through maps that interpret the experience of living the kitchen in each period and what place it occupies in the house. In addition, several files allow a more exhaustive comparison of some kitchens study cases of the 20th century, to extract all those architectural mechanisms that have made the kitchen an articulating and transforming element of the domestic space."es_ES
dc.language.isospaes_ES
dc.titleCocina y Espacio Doméstico. La cocina y su evolución como elemento transformador de la vivienda.es_ES
dc.typeinfo:eu-repo/semantics/bachelorThesises_ES
dc.rights.accessRightsinfo:eu-repo/semantics/openAccesses_ES


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