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dc.contributor.authorGarnica, Julio
dc.date.accessioned2021-01-11T12:22:50Z
dc.date.available2021-01-11T12:22:50Z
dc.date.issued2016
dc.identifier.citationGarnica, Julio. “El circo barroco de la Piazza Navona”. En La cultura y la ciudad, editado por Juan Calatrava, Francisco A. García Pérez y David Arredondo Garrido, 1039-1046. Granada: Editorial Universidad de Granada, 2016.es_ES
dc.identifier.urihttp://hdl.handle.net/10481/65313
dc.description.abstractCon casi dos mil años de historia, la Piazza Navona en Roma constituye uno de los paisajes urbanos más significativos del patrimonio de nuestra civilización occidental. Sobre el circo romano construido en el s.I por orden del emperador Domiciano y tras su lenta degradación a partir del siglo s.IV, convertido en cantera como tantas otras construcciones clásicas durante la larga Edad Media, a partir del siglo XV se empiezan a levantar, sobre el vacío del circus agonalis, una serie edificios de viviendas, dando lugar a una de las plazas más importantes de la ciudad: la Piazza Navona (según la etimología: agonalis > nagonalis > Nagona > Navona ). En la plaza se instala de forma regular un mercado muy popular; de modo que a finales del s. XV debe ser pavimentada y dada su considerable longitud, a finales del s.XVI se instalan dos fuentes de mármol en los extremos y un abrevadero en el centro de la plaza. En este concurrido teatro urbano, donde conviven tenderos, artistas y procesiones, se levanta durante el Renacimiento el palazzo de la familia Pamphili, donde nace en 1574 el futuro Inocencio X, que ordena durante el siglo XVII extender el palacio, construir la nueva iglesia de Santa Agnese, y situar en el centro de la plaza un obelisco sobre una nueva fuente, reviviendo así el viejo programa de los emperadores, uniendo en un mismo complejo palacio, basílica y “circo”. A cargo en un primer momento de Borromini, será finalmente Bernini quien, tras una serie de intrigas, proyecte en 1650 la conocida Fuente de los Cuatro Ríos, un caos naturalístico de travertino que, a modo de meta sudans, completa la tramoya urbana en la que el Papa se presenta como cabeza de la Iglesia: una paloma sobre la esfera del mundo, bajo las cuales se someten religiones –la egipcia del obelisco- y territorios –las figuras de los cuatro ríos de los cuatro continentes entonces conocidos-. Un manifiesto barroco tan necesario como desesperado, puesto que en 1648 la Paz de Westfalia pone fin a la Guerra de los Treinta Años, afianzando el poder de los Estados Reformistas, favorables a la libertad de culto religioso. Desde entonces, el reconocimiento público y el gran éxito popular de la plaza no han hecho sin aumentar, pero más allá del souvenir, la imagen de la ciudad nos aparece, una vez más, como un ejemplo elocuente de cultura integrada.es_ES
dc.description.abstractWith nearly two thousand years of history, the Piazza Navona in Rome is one of the most significant Western civilization city-scapes. Over the Roman circus in the s.I built by Emperor Domitian, after its slow degradation from s.IV century, as stone quarry like so many other classical buildings during the long Middle Age, in the fifteenth century many residential buildings were built, on the whole of circus Agonalis, resulting in one of the most important squares of the city: Piazza Navona (etymologically: Agonalis> nagonalis> Nagona> Navona). In the square is installed regularly a very popular market; so that at the end of s. XV should be paved and, given its considerable length, in the late sixteenth century two marble sources are lift at the ends and a waterhole in the center of the square. In this busy urban theater, a meeting place for grocers, artists and processions, rises during the Renaissance the Pamphili family’s palazzo, where was born in 1574 the future Pope Innocent X, who orders during the seventeenth century to extend the palace, to build the new church St. Agnese, and place in the center of the square an obelisk over a new source, thus reviving the old program of the roman emperors, uniting in the same complex palace, basilica and "circus." In charge at first to Borromini, Bernini will finally project in 1650, after a series of intrigues, the famous Fountain of the Four Rivers, a naturalistic travertine’s chaos, a sort of meta sudans, complete rigging in urban Pope appears as head of the church: a pigeon on the sphere of world religions under which -the Egyptian obelisk- and territories -the figures of the four rivers of the four continents then known- submit. A baroque manifest as necessary as desperate, because in 1648 the Peace of Westphalia ends the Thirty Years' War, strengthening the power of the Reformers, pro-religious freedom states. Since that time, public recognition and great popular success of the square have increased significantly, but beyond the “souvenir”, the image of the city appears to us, again, as an eloquent example of integrated culturees_ES
dc.language.isospaes_ES
dc.publisherEditorial Universidad de Granadaes_ES
dc.rightsAtribución-NoComercial-SinDerivadas 3.0 España*
dc.rights.urihttp://creativecommons.org/licenses/by-nc-nd/3.0/es/*
dc.subjectRomaes_ES
dc.subjectPiazza Navonaes_ES
dc.subjectBarroco es_ES
dc.subjectBaroquees_ES
dc.titleEl circo barroco de la Piazza Navonaes_ES
dc.typeinfo:eu-repo/semantics/conferenceObjectes_ES
dc.rights.accessRightsinfo:eu-repo/semantics/openAccesses_ES
dc.type.hasVersioninfo:eu-repo/semantics/publishedVersiones_ES


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