dc.description.abstract | En la Tierra, el 70% de la superficie terrestre está cubierta por agua, siendo el 97% aguas
oceánicas y mares, mientras que el 3% restante pertenece a las aguas continentales, como
ríos, lagos, aguas subterráneas y glaciares. Sólo una pequeña parte, el 1% de estas aguas
continentales, es de fácil acceso para ser utilizada por el ser humano, de ahí la enorme
importancia de preservar sus cualidades.
Las aguas superficiales son los colectores de multitud de sustancias procedentes de la
superficie o incluso de las aguas subálveas; muchas de estas materias se degradan en el
propio medio acuático, pero otras son transportadas hasta la desembocadura sin
experimentar modificaciones sustanciales en su descomposición. De esta forma, en
definitiva, el mar, ríos, lagos y embalses se convierten en depósitos de contaminantes de
naturaleza diversa.
Entre estos contaminantes se encuentran los tensioactivos, los cuales son ampliamente
utilizados en multitud de aplicaciones como es el caso de detergentes, productos de
cuidado personal, pinturas, industria textil, pesticidas, polímeros, productos
farmacéuticos, minería, industria petrolífera, papelera, etc. Tras su uso, doméstico o
industrial, los tensioactivos o los productos de su degradación pasan a las aguas
superficiales directamente o después de no ser completamente degradados en las plantas
de tratamiento de aguas residuales. A pesar del gran número de aplicaciones y de las
numerosas ventajas que presentan tanto en el ámbito industrial como económico y
sanitario, desde un punto de vista ambiental son considerados como un importante
contaminante del medio acuático. Se requiere por tanto que sean lo más inocuos posible
para el medio ambiente, es decir, fácilmente biodegradables y de baja toxicidad.
La degradación mediante actividad microbiológica es la primera transformación que
sufren los tensioactivos en el medio ambiente. Además, suponen uno de los procesos más importantes en el tratamiento de los tensioactivos en las plantas de depuración de aguas
residuales. La mayoría de los tensioactivos pueden ser degradados por los
microorganismos en el medio ambiente, pero no todos los tensioactivos son igual de
biodegradables, incluso algunos de ellos pueden persistir bajo condiciones anaeróbicas.
Por tanto, es necesario establecer las características estructurales que implican la
susceptibilidad de dichas moléculas para ser degradadas. Además la biodegradabilidad
de una sustancia supone uno de los criterios más importantes en la evaluación del impacto
ambiental y uno de los factores más importantes para predecir su comportamiento en el
medio ambiente, lo que pone de manifiesto la importancia de conocer y evaluar la
biodegradabilidad de los tensioactivos.
El impacto ambiental de los productos químicos está también determinado por su
ecotoxicidad, la cual es relativamente alta en el caso de los tensioactivos como resultado
de su actividad superficial y su acción perjudicial sobre las membranas celulares. Por
consiguiente, es necesario establecer los límites permitidos para los distintos tensioactivos,
evaluar el impacto sobre las comunidades de los ambientes que las reciben, comparar la
sensitividad de varias especies a los distintos tensioactivos o a diferentes condiciones para
el mismo tóxico, y establecer las relaciones entre la toxicidad y los parámetros
estructurales de la molécula.
Con el estudio sobre la biodegradabilidad y toxicidad de los tensioactivos se dispone de
información suficiente para determinar cuáles son más adecuados para formar parte de
las formulaciones detergentes desde el punto de vista medio ambiental.
Por otra parte, los tensioactivos cuando llegan a las plantas de tratamiento de aguas
residuales a altas concentraciones pueden inhibir el rendimiento y ser tóxicos para la biota
responsable de la eliminación de los contaminantes. El tratamiento de los efluentes basado
en procesos biológicos es más económico respecto a otros tratamientos con procesos
oxidativos avanzados. Por esta razón surge la necesidad de combinar procesos químicos
y procesos biológicos para un adecuado tratamiento de los efluentes. Entre las tecnologías
más prometedoras se encuentran los Procesos de Oxidación Avanzados (AOPs), que
suponen una excelente opción para la eliminación y/o modificación de compuestos
recalcitrantes en constituyentes más biodegradables, oxidando parcialmente estos
compuestos y propiciando un mejor tratamiento biológico posterior. El tratamiento con
ozono constituye uno de los AOPs más utilizados, y puede ser empleado para transformar
los tensioactivos en productos más biodegradables y menos tóxicos para los cultivos
microbiológicos de reactores de biodegradación. Sin embargo, en algunos casos los
productos de ozonización de los tensioactivos pueden ser incluso más tóxicos que los
compuestos sin ozonizar. Por consiguiente, es de vital importancia el estudio de la relación
existente entre la estructura del tensioactivo y la evolución de su biodegradabilidad y
toxicidad tras el proceso de ozonización de disoluciones de tensioactivos.
En el Capítulo I de la presente Tesis Doctoral se lleva a cabo una revisión general de los
aspectos fundamentales anteriormente mencionados. Se resumen las características físicoquímicas
más importantes de los tensioactivos, así como sus principales efectos adversos
en el medio ambiente y la normativa vigente al respecto. Se presentan también los aspectos
más relevantes relacionados con el estudio de la biodegradabilidad y toxicidad de los
tensioactivos, y el efecto sobre dichas propiedades cuando se utilizan procesos de
oxidación avanzada con ozono para su eliminación. | es_ES |