Emoción y frontera: un estudio sobre aspectos emocionales en la frontera de Melilla
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URI: https://hdl.handle.net/10481/109665Metadatos
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Ergo
Fecha
2018Referencia bibliográfica
ISBN 978-5-98904-333-0
Resumen
Emoción y Frontera. Un estudio sobre aspectos emocionales en la frontera de Melilla Resumen La frontera de Melilla es una de las dos que tiene Europa en el norte de África. La situación que se viene presentando en los últimos años debido a los conflictos bélicos, el terrorismo, la grave situación económica de los países subsaharianos y las políticas europeas de inmigración, han empujado a grandes grupos poblacionales a emigrar de sus países de origen en busca de posibilidades de subsistencia. Los estudios sobre inmigración ilegal se centran en factores económicos, geopolíticos y de seguridad, al igual que en los delitos de tráfico de seres humanos y sus implicaciones legales. En este estudio analizamos la situación emocional de las personas que trabajan en la vigilancia de la valla que separa España y Marruecos (los guardias de control de frontera), las personas inmigrantes ilegales que han logrado entrar a Europa y que residen en el Centro de Estancia Temporal de Inmigrantes (CETI) y las personas que han residido en la ciudad en los últimos veinte años, período en el cual se ha acrecentado el flujo migratorio ilegal de forma incontrolable. Los resultado de este trabajo sugieren que tanto la evaluación emocional subjetiva como la ansiedad, depresión y resiliencia de las personas que trabajan soportando el flujo migratorio en el control de fronteras se encuentra en límites que pueden llegar a afectar su salud en el futuro, a diferencia de los inmigrantes que, aunque han superado situaciones vitales de extrema dificultad y violencia se perciben en mejores condiciones una vez conseguido el objetivo de encontrarse en territorio europeo. Abstract The Melilla´s border is one of the two borders that Europe has in North Africa. The situation that has been presented in recent years due to wars, terrorism, economic situation of sub-Saharan countries and the European immigration policies, have pushed large population groups to emigrate from their countries of origin in search of better subsistence possibilities. Studies on illegal immigration focus on economic, geopolitical and security factors, as well as on the crimes of trafficking in human beings and their legal implications. In this study we analyze the emotional situation of the people who work in the surveillance of the fence that separates Spain and Morocco (the border control guards), the illegal immigrants in the Resident Center for Immigrants (CETI) and the native population of Melilla, who have resided in the city in the last twenty years, period in which the illegal migratory flow has increased uncontrollably. The results of this work suggest that both, the subjective emotional assessment and the anxiety, depression and resilience of the people who work supporting the migratory flow in border control, are in limits that may affect their health in the future, unlike of immigrants who, although they have overcome life situations of extreme hardship and violence, perceive themselves in better conditions once they have achieved the goal of being in European territory. Introducción Desde el 11 de Septiembre de 2001, se han construido 45 nuevos muros y vallas que separan las áreas más problemáticas del planeta[1]. Aunque esa fecha marca un antes y un después en las relaciones entre regiones y su afán por protegerse unas de otras, el levantamiento de barreras ha sido constante a lo largo de la historia. Desde la Muralla China hasta el Muro de Berlín, pasando por el Muro de Adriano, se calcula que se han construido unos 28.000 kilómetros de muros en la historia de la humanidad [2] (el diámetro de La Tierra es de algo más de 12.000 kilómetros) con el objetivo de defender el territorio y la población. Actualmente, la amenaza que se intenta repeler con el uso de barreras es la inmigración ilegal. En las fronteras del sur de Europa, patrullas marítimas, sistemas de vigilancia avanzada y vallas impiden la entrada de inmigrantes procedentes, mayoritariamente de África y Oriente Medio. Recientemente, la Unión Europea se ha enfrentado al flujo migratorio más significativo de su historia. El creciente número de refugiados, solicitantes de asilo y desplazados debido a conflictos, persecución o violencia en países del Oriente Medio y partes de África, las migraciones continuas debidas a las malas condiciones económicas, unido a las limitadas vías legales de inmigración, han generado que esa entrada de inmigrantes a lo largo y ancho del Mediterráneo sea no sólo muy numerosa sino, en su inmensa mayoría, irregular. La gravedad del fenómeno ha producido fuertes presiones logísticas, económicas y sociales en los países que sufren mayor presión de migrantes y refugiados. Las dificultades más importantes se relacionan con la dificultad de los gobiernos para planificar soluciones a corto, medio y largo plazo, con las diferencias socioculturales percibidas entre inmigrantes y la población local (incluyendo la “competición” por el acceso a recursos sociales) y muy especialmente los desafíos logísticos y humanos que sufren las fuerzas de seguridad en la frontera. Esas presiones son especialmente relevantes en los puntos de acceso en el sur de Europa. Entre los efectos de la "valla" están la percepción que se tiene del inmigrante como un estresor externo, al que hay que afrontar de forma defensiva. Esto repercute a nivel psicosocial (distrés, baja resiliencia) sobre las personas encargadas de realizar directamente esa supervisión [3], como el personal de la Guardia Civil en Melilla. A través de esta investigación hemos pretendido analizar las repercusiones emocionales de la inmigración ilegal en todos los actores implicados (Guardia Civil, población local e inmigrantes), con el convencimiento de que este conocimiento pueda contribuir a mejorar el bienestar integral de las fuerzas de seguridad que guardan nuestras fronteras a través del fortalecimiento de su capacidad para resistir el fortísimo estrés y minimizar el impacto sobre su sistema emocional, o, en otras palabras, de mejorar su bienestar psicológico. Las operaciones del personal de las fuerzas de seguridad en entornos altamente estresantes incrementan el riesgo de sufrir un deterioro en las funciones cognitivas, emocionales y fisiológicas [4]. La valla de Melilla es un caso prototípico de contexto de alto estrés que puede producir consecuencias muy negativas. Valga, como ejemplo, la investigación realizada [5] sobre el incremento alarmante del número de suicidios entre el personal que patrulla las fronteras. Por tanto, para encontrar intervenciones efectivas para mejorar la capacidad de sobreponerse a esas situaciones de altísimo impacto emocional, es imprescindible realizar una valoración de la situación emocional actual de las fuerzas de seguridad, en contraste con la situación de la población local y los propios inmigrantes. El estudio acerca del impacto emocional en la frontera de Melilla se ha realizado con subjetivos. Método Participantes Tuvimos tres grupos cada uno con 50 participantes: Personal voluntario de las fuerzas de seguridad del estado español que trabajen o realizan actividades en la frontera de Melilla. Personas, también voluntarias, que tengan residencia legal en Melilla y ciudadanía española. Personas, también voluntarias, que recientemente hayan atravesado la frontera de Melilla, no sean ciudadanos españoles y tengan origen marroquí o sub-sahariano. Cuestionarios y test HADS. Escala de ansiedad y depresión. Consta de 14 ítems. Utilizada para la evaluación de problemas afectivos[6]. PSS. Escala de Estrés Percibido. Consta de 14 ítems. Evalúa el estrés percibido en el último mes[7]. CAE. Escala de afrontamiento del estrés. Consta de 42 ítems. Utilizada para evaluar la forma o estilo en que las personas afrontamos las situaciones estresantes[8]. K-Bit. Utilizada para medir inteligencia general. (No imprescindible) Tareas Emocional. Consistió en la presentación de una serie de imágenes con valencia emocional positiva (p.ej.: deportes), negativa (p.ej.: accidentes) y neutras (p.ej.: muebles), entremezcladas con imágenes de conflictos en la frontera (p.ej.: personas saltando la valla de Melilla). Ante cada imagen, los participantes tuvieron que indicar si consideraban que la imagen era positiva, negativa o neutra en una escala Likert de 1 a 9 (Valencia), el grado en que la escena los activa (Arousal), en escala Likert de 1 a 9, y el grado en que dominan o son dominados por la escena (Dominancia), es escala de 1 a 9. Cada imagen se presentará durante 3 segundos. Tras responder a Valencia, Arousal y Dominancia, apareció un pantalla en blanco de 2 segundos de duración, seguida por una nueva escena. Se utilizaron un total de 80 escenas, 20 de cada categoría. La duración total de la tarea es de fue de 15 minutos. Resultados Evaluación emocional subjetiva. El resultado más relevante hace referencia a la dimensión de dominancia (si la escena dispara mis emociones o no), en la que GC puntúa más que I y PL. En apariencia, esto indica que el grupo de GC mantiene mucho más el control sobre la escena que I y aún más que PL, resultado que se ve reforzado por los datos de activación (el grupo GC siente menor activación que I y muchos menos que PL). Sin embargo, no cabe excluir que las respuestas en esta dimensión estén sesgadas por lo que se espera que se sienta ante esas escenas, por lo que será necesaria más investigación para tratar de discriminar entre ambas interpretaciones. Además, este resultado no significa en ningún caso que el grupo GC deje de percibir la carga emocional negativa de las escenas (valencia, donde se sitúa levemente por encima de PL y claramente por debajo de I). En consecuencia, parece que, aunque el grupo GC logra mantener bien el control emocional sigue siendo afectado por la situaciones negativas en el ámbito de la valla, lo que muy probablemente va a influir en su estado emocional general a largo plazo de forma negativa. Evaluación emocional subjetiva (Escala SAM). La primera escala corresponde a la dimensión de valencia, y va desde un muñeco sonriente hasta un muñeco serio. Si al ver el estímulo el observador se ha sentido muy alegre, feliz, contento, marcará el extremo izquierdo de la escala, de lo contrario, si el observador se siente muy infeliz, triste, marcará el extremo derecho de la escala. La segunda escala corresponde a la dimensión de arousal o activación y va desde la excitación elevada a la calma y la tranquilidad. Si al ver el estímulo el observador se ha sentido muy excitado o activado marcará el extremo izquierdo de la escala, de lo contrario, si el observador se siente completamente relajado/calmo marcará el el otro extremo. La tercera escala corresponde a la dimensión de dominancia y va desde sentirse controlado por la situación (empequeñecido por la situación que no es capaz de controlar) a sentirse dominante. Si al ver el estímulo el observador se ha sentido completamente dominado por la emoción generada marcará el extremo izquierdo de la escala, de lo contrario, si el observador se siente completamente en control de la emoción marcará el otro extremo. Ansiedad y Depresión. El grupo GC puntuó más bajo en el cuestionario de Ansiedad (HADS, la escala de ansiedad y depresión) que los grupos I y PL. Esto podría indicar que su estado general de ansiedad es razonablemente bajo, y, en cualquier caso, en promedio, por debajo de valores clínicos. No hubo diferencias entre los tres grupos en la sub-escala de depresión, en la que las puntuaciones fueron , en promedio, iguales a las de la población general. Resiliencia. Como se ha mencionado más arriba, la resiliencia psicológica hace referencia a la capacidad de las personas de sobreponerse a los problemas de la vida y de salir fortalecidas emocionalmente de ellos. En este estudio se han utilizado dos escalas diferentes: Wagnild-Young, y Connors-Davidson. La resiliencia es una capacidad que permite explicar, por ejemplo, por qué algunas personas sufren estrés postraumático como consecuencia de sufrir hechos traumáticos, pero otras no. El interés por esta capacidad creció de manera exponencial a partir de los atentados del 11-S. Lo más destacable de los resultados de nuestro estudio es que, sin ser baja en el grupo GC la puntuación de resiliencia, es claramente inferior a la del grupo I. Dado el enorme papel protector desempeñado por la resiliencia sobre el bienestar psicológico, y dada también la enorme diferencia, respecto de la población local, en las situaciones estresantes que han de afrontar los miembros de las fuerzas de seguridad en Melilla, sería recomendable que sus niveles de resiliencia se situaran, como mínimo, a la altura de los del grupo I, lo que, en nuestra opinión, hace imprescindible abordar de forma perentoria medidas dirigidas a potenciar esta capacidad. 3. Conclusiones Los resultados de nuestro estudio indican que el estado psicológico del grupo GC es razonablemente bueno, particularmente si se tienen en cuenta las situaciones estresantes y de muy alto contenido emocional negativo que han de afrontar de forma permanente. Sin embargo, consideramos que los niveles de resiliencia del grupo GC no son los más adecuados para garantizar su bienestar psicológico a medio y largo plazo, por lo que sería necesario introducir medidas orientadas a potenciar esa capacidad de resistencia al estrés. Además, sería necesario realizar una evaluación más detallada y completa de las funciones de autorregulación emocional y autocontrol y funciones cognitivas superiores, que podrían estar siendo afectadas de forma adversa, en los miembros de la Guardia Civil en Melilla que se enfrentan cotidianamente al control migratorio ilegal.





