Liderazgo en instituciones educativas de la municipalidad de estación central (Chile). Estudio de casos
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Universidad de Granada
Departamento
Universidad de Granada. Programa de Doctorado en Ciencias de la EducaciónFecha
2025Fecha lectura
2025-07-03Referencia bibliográfica
Lacourt Suárez, Luis Omar. Liderazgo en instituciones educativas de la municipalidad de estación central (Chile). Estudio de casos. Granada: Universidad de Granada, 2025. [https://hdl.handle.net/10481/108307]
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Tesis Univ. Granada.Resumen
Esta investigación pone sus esfuerzos en el desarrollo de climas institucionales positivos
donde el respeto y la confianza relacional es un factor clave para la promoción de
estrategias de mejora educativa en línea con el avance en los aprendizajes de los
estudiantes, la convivencia, la democracia y la equidad. En ello es clave la acción de los
líderes escolares, para que la resiliencia y la confianza relacional sean competencias
profesionales fundamentales en sus escuelas, especialmente en contextos complejos y
desventajados. Acompañado de este estilo de liderazgo (positivo), también surgen
desde el marco teórico los espacios de participación, dialogo, reflexión y toma de
decisiones en los centros educativos (liderazgo compartido), tan necesarios en las
escuelas del estudio de campo; logrando las condiciones para la creación de
Comunidades de Aprendizaje Profesional. Ahora bien, estos estilos de liderazgo son
netamente instrumentales que tributan a un bien mayor, el liderazgo para la justicia
social. Este tipo de liderazgo pretende otorgar equidad y justicia a los segmentos de las
unidades educativas más desposeídas. Entregando un mínimo de entramado social que
promueva relaciones más fraternas y colaborativas. Generando de espacios de
promoción, no sólo para los y las estudiantes, sino también para sus familias.
Como el estudio de campo es un fenómeno, se utilizó un diseño cualitativo y los
instrumentos como base son entrevistas semi estructuradas a diversos actores de las
comunidades educativas. Además, se incorporaron los Proyectos Educativos
Instituciones (PEIs) y los Diagnósticos Integrales de Aprendizaje (DIAs) a la reflexión. A
su vez, fue necesario incorporar nuevas miradas a la reflexión metodológica, como
fueron las cartografías gráficas para sintetizar lo más relevante de las entrevistas y el
enfoque biográfico narrativo, que permite identificar lo medular de cada opinión y
testimonio. Los actores entrevistados fueron los directores, docentes directivos,
encargadas del Proyecto de Integración Escolar (PIE), docentes, asistentes de la
educación, apoderados y docentes jubilados. Estos últimos incorporados con
posterioridad a la reflexión. Para su análisis fue necesario utilizar una grabadora de voz
convencional en mp3, transcripciones de la entrevistas por medio del software
Happyscrib y el análisis de códigos y densidades por medio de Atlasti 7.
Los análisis comenzaron desde una reflexión vertical, es decir, por centro; para luego
dar paso a un análisis transversal, donde se reflexiona por actor independiente del
centro. Además, se incluyó al análisis un grupo de discusión de los directores de los
centros y una entrevista a la asesora técnica de los centros educativos.
Los resultados fueron contundentes, los dos factores que más resuenan en los actores
de los centros son la burocracia administrativa y el liderazgo autocrático, que rigidizan
los procesos internos, obstaculizando los aprendizajes. A su vez, existe una línea
divisoria muy marcada entre los cargos directivos y los demás actores. Los directivos por
un lado, mencionan lo relevante de la confianza para desarrollar buen clima escolar y
colaboración en sus funcionarios. Por el contrario, los demás actores mencionan la
necesidad de formación de sus directivos en habilidades blandas, con el fin de generar
ese anhelado clima escolar. Además, los directivos ven con preocupación la formación
docente en las instituciones de educación superior; esta preocupación se basa en los nulos recursos que existen para una formación continua de prácticas de justicia social
en los centros. Sin duda que esta mirada está fundamentada en la rigidez existente en
los sistemas macro y meso, que dificultan la labor educativa.
Se puede concluir que a nivel macro debiese existir mejor legislación que fomente no
sólo más financiamiento, sino también un proyecto nacional acerca del ciudadano que
se debe formar. Sin duda que, como primera medida, es necesario que las instituciones
de educación superior formen a esos profesionales que influirán en la formación de esta
persona del mañana. Además, se desglosa que la educación superior debe contemplar
formación en habilidades blandas, sobre todo en educación. Estas competencias son la
base de una experiencia educativa más inclusiva y equitativa, que desarrolle climas de
confianza relacional con el fin de generar relaciones más fraternas en todas las esferas
de la sociedad. Ahora bien, los gobiernos debieran invertir en estos ámbitos, por lo
mismo es necesario un aumento sostenible en educación por medio del PIB. Estos
recursos permitirían un aumento en la calidad de vida de los ciudadanos y ciudadanas a
través del tiempo, formando una sociedad más humana y socialmente justa.
A nivel meso, los nuevos sostenedores (SLEP) debieran considerar mejores incentivos
para que sea atrayente trabajar para el sistema, sobre todo en la orgánica institucional.
Así también, sería interesante considerar recursos frescos para invertir en
infraestructura de los centros, deteriorados debido al abandono municipal. Además,
incentivar a las escuelas a trabajar en red, cooperando mutuamente y homogeneizando
los PEIs y PMEs, otorgando una base común que de sentido de pertenencia a las
comunidades y territorios. Este trabajo en red promueve una lógica de desarrollo local
que actualmente no existe en los sectores públicos, lo que permitiría mayor
coordinación en los barrios y organizaciones comunales para el bienestar de la
población.
A nivel micro, son necesarios espacios de participación y reflexión axiológica,
provocando diálogos comunes y constructivos. La formación en habilidades blandas
deriva en una praxis más preventiva que reactiva, como sucede actualmente. Desarrollar
dimensiones como la benevolencia, honestidad, apertura, predictibilidad y competencia
al interior de los centros educativos, promovería participación, compromiso y diálogo.
Como se evidenciará, la confianza (liderazgo positivo), la participación y la toma de
decisiones (liderazgo compartido) , el reconocimiento, la representación y la
redistribución (liderazgo para la justicia social) promueven escuelas con un fuerte
sentido social y equitativo, que desarrollen procesos de excelencia para todos los que
cohabitan al interior de las instituciones educativas. This research puts its efforts into the development of positive institutional climates
where respect and relational trust is a key factor for the promotion of educational
improvement strategies in line with the advancement in student learning, coexistence,
democracy and equity. The action of school leaders is key to this, so that resilience and
relational trust are fundamental professional competencies in their schools, especially
in complex and disadvantaged contexts. Accompanied by this (positive) leadership style,
spaces for participation, dialogue, reflection and decision-making in educational centers
(shared leadership), so necessary in field study schools, also arise from the theoretical
framework; achieving the conditions for the creation of professional Learning
Communities. However, these leadership styles are clearly instrumental that contribute
to a greater good, leadership for social justice. This type of leadership aims to grant
equity and justice to the segments of the most deprived educational units. Delivering a
minimum of social framework that promotes more fraternal and collaborative
relationships. Generating promotional spaces, not only for students, but also for their
families.
As the field study is a phenomenon, a qualitative design was used and the instruments
as a basis establishes semi-structured interviews with various actors of the educational
communities. In addition, the Educational Projects Institutions (PEIs) and the Integral
Learning Diagnostics (DIAs) were incorporated into the reflection. At the same time, it
was necessary to incorporate new perspectives to the methodological reflection, such
as graphic cartographies to synthesize the most relevant of the interviews and the
narrative biographical approach, which allows identifying the core of each opinion and
testimony. The actors interviewed were the directors, managing teachers, in charge of
the School Integration Project (PIE), teachers, education assistants, attorneys and
retired teachers. The latter incorporated after the reflection. For its analysis it was
necessary to use a conventional mp3 voice recorder, transcripts of the interviews by
means of the Happyscrib software and the analysis of codes and densities by means of
Atlasti 7.
The analyses began from a vertical reflection, that is, by center; to then give way to a
horizontal analysis, where one reflects by actor independent of the center. And to finish
a cross-sectional analysis, where a discussion group of the directors of the centers is
analyzed, an interview with the technical advisor of the supporter, the SIRs and the DIAs
results.
The results were overwhelming, the two factors that resonate most with the actors of
the centers are administrative bureaucracy and autocratic leadership, which rigidify
internal processes, hindering learning. At the same time, there is a very sharp dividing
line between management positions and other actors. These mention the relevance of
trust to develop a good school climate and collaboration in its officials. On the contrary,
the other actors mention the need for training of their managers in soft skills, in order
to generate that desired school climate. At the same time, the managers view teacher
training in higher education institutions with concern; this concern is based on the null resources that exist for continuous training of social justice practices in the centers.
Undoubtedly, this view is based on the existing rigidity in the macro and meso systems,
which make educational work difficult.
It can be concluded that at the macro level there should be better legislation that
promotes not only more financing, but also a national project about the citizen to be
trained. Undoubtedly, as a first step, it is necessary for higher education institutions to
train those professionals who will influence the formation of this person of tomorrow.
In addition, it is broken down that higher education should include soft skills training,
especially in education. These skills are the basis for a more inclusive and equitable
educational experience, which develops climates of relational trust in order to generate
more fraternal relationships in all spheres of society. However, governments should
invest in these areas, which is why a sustainable increase in education through GDP is
necessary. These resources would allow an increase in the quality of life of citizens over
time, forming a more humane and socially just society.
At the meso level, the new supporters (SLEP) should consider better incentives to be
attractive to work for the system, especially in the institutional organization. Also, it
would be interesting to consider fresh resources to invest in infrastructure of the
centers, deteriorated due to municipal abandonment. In addition, to encourage schools
to work in a network, cooperating mutually and homogenizing the SIPs and PMEs,
granting a common base that gives a sense of belonging to the communities and
territories. This networking promotes a logic of local development that currently does
not exist in the public sectors, which would allow greater coordination in neighborhoods
and communal organizations for the well-being of the population.
At the micro level, spaces for participation and axiological reflection are necessary,
provoking common and constructive dialogues. Soft skills training results in a more
preventive than reactive practice, as is currently the case. Developing dimensions such
as benevolence, honesty, openness, predictability and competence within educational
centers would promote participation, commitment and dialogue.
As mentioned, trust (positive leadership), participation and decision-making (shared
leadership), recognition, representation and redistribution (leadership for social justice)
promote schools with a strong social and equitable sense, that develop processes of
excellence for all those who cohabit within educational institutions.





