Consumo de alimentos ultraprocesados, actividad física y alteraciones de marcadores metabólicos en adolescentes: estudio para la prevención de Diabetes Mellitus tipo 2 en un contexto multicultural
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Mohatar Barba, MiriamEditorial
Universidad de Granada
Departamento
Universidad de Granada. Programa de Doctorado en Medicina Clínica y Salud PúblicaDate
2025Fecha lectura
2025-07-01Referencia bibliográfica
Mohatar Barba, Miriam. Consumo de alimentos ultraprocesados, actividad física y alteraciones de marcadores metabólicos en adolescentes: estudio para la prevención de Diabetes Mellitus tipo 2 en un contexto multicultural. Granada: Universidad de Granada, 2025. [https://hdl.handle.net/10481/108097]
Sponsorship
Tesis Univ. Granada.; Programa 21 de Estimulación a la Investigación del Plan Propio de la Universidad de GranadaAbstract
La incidencia de Diabetes Mellitus tipo 2 (DM2) en adolescentes se ha triplicado en los
últimos años, debido al alejamiento del patrón de alimentación tradicional que conforma la dieta
mediterránea, unido a la incorporación de alimentos ultraprocesados (UPFs) y a un estilo de vida
sedentario. La adolescencia es un periodo crucial en el desarrollo humano, caracterizado por
profundos cambios físicos, emocionales y sociales que influyen significativamente en los hábitos
alimentarios y en la adopción de patrones de conducta que pueden perdurar en la vida adulta.
Durante esta etapa, se incrementan las necesidades nutricionales debido al crecimiento acelerado y a
la maduración sexual, lo cual, sumado a una mayor independencia en la elección de alimentos y a la
influencia de factores socioculturales, puede favorecer el consumo de UPFs alejado de patrones
dietéticos saludables. Existe evidencia científica que relaciona estos cambios con la aparición de
obesidad y DM2 a edades más tempranas. En España, el consumo de UPFs en la población
infantojuvenil es muy elevado, representando el 24.4% de la ingesta calórica total. En entornos
multiculturales, se ponen de manifiesto diferencias en hábitos alimentarios debidas a la cultura y la
religión, que no han sido suficientemente estudiadas. Asimismo, entre los factores inductores de
DM2, se incluye la disfunción del metabolismo del tejido adiposo abdominal que tiene un impacto
directo en la homeostasis de la glucosa y los lípidos. Como consecuencia, se produce una alteración
de la liberación de triglicéridos en sangre, la secreción de citoquinas proinflamatorias y la
sobreproducción de especies reactivas de oxígeno, así como cambios en la composición lipídica de
la membrana plasmática celular. Por todo ello, se plantea como hipótesis que la religión, como
componente cultural, entre otros factores, condiciona los hábitos alimentarios, en particular el
consumo de UPFs, y el estilo de vida de los adolescentes, actuando como factores predisponentes
frente al desarrollo de DM2.
Teniendo en cuenta la relevancia de la salud integral en la adolescencia, los objetivos
específicos de este estudio son: describir las características antropométricas, el estado nutricional, la
presión arterial, el nivel de actividad física y el grado de madurez sexual de la población objeto de
estudio; estudiar los hábitos alimentarios y la calidad de la dieta de los adolescentes participantes;
evaluar el consumo de UPFs y analizar su relación con el sexo y la religión; determinar los patrones
alimentarios y su relación con factores determinantes de la salud; y examinar, mediante un estudio
piloto, la asociación entre la frecuencia de consumo de UPFs y los determinantes del riesgo de
desarrollo de DM2, evaluados a través de marcadores metabólicos en sangre. Se ha llevado a cabo una investigación descriptivo-correlacional, de corte transversal y
enfoque cuantitativo y exploratorio seguido de análisis bioquímicos para la determinación de
factores determinantes de riesgo de desarrollo de DM2 en una muestra piloto. A través de un
muestreo intencional, participaron en el estudio un total de 602 adolescentes con edades
comprendidas entre 15 y 17 años, correspondientes a los cursos de 3º y 4º de Educación Secundaria
Obligatoria (ESO) y 1º de Bachillerato, todos ellos pertenecientes a seis Centros Educativos de la
Ciudad Autónoma de Melilla.
La recogida de datos se realizó utilizando instrumentos validados: la escala de Tanner para
evaluar el grado de madurez sexual, el Cuestionario de Actividad Física (IPAQ), el Cuestionario de
Adherencia a la Dieta Mediterránea (KIDMED), el Cuestionario de Frecuencia de Consumo
Alimentario (FFQ) y el Cuestionario Recordatorio de 72 horas para detallar los patrones
alimentarios. Además, se recopilaron las variables sociodemográficas y de salud mediante un
cuestionario ad hoc que incluyó también la Escala de Actitud Religiosa para establecer la religión
de los participantes. Para el análisis bioquímico de los integrantes del estudio piloto, las muestras de
sangre se trasladaron al Instituto de la Grasa (CSIC, Sevilla) para analizar la composición en ácidos
grasos del suero, de las VLDL y de la membrana eritrocitaria, además de las concentraciones
plasmáticas de citocinas pro- y antiinflamatorias. Paralelamente, en el Laboratorio de Análisis y
Bioquímica Clínica del Hospital Universitario Virgen del Rocío (Sevilla), se determinaron los
lípidos circulantes. Para el análisis de los datos descriptivos e inferenciales se empleó el programa
estadístico SPSS 28.0, aplicando pruebas estadísticas paramétricas y no paramétricas, y análisis
multivariado según las características de la muestra.
Los resultados de la presente Tesis Doctoral indican diferencias significativas en diversos
parámetros cardiovasculares, metabólicos y alimentarios según sexo y religión. Se observó que el
riesgo cardiovascular estimado mediante el índice ICA es mayor en chicos cristianos (19.8%) y en
chicas musulmanas (17.5%), estas últimas con mayor tendencia a la prehipertensión. La actividad
física fue similar en ambos sexos y no se relacionó con el consumo de UPFs ni tampoco con
factores de riesgo de DM2. En cuanto a la madurez sexual, los chicos mostraron un mayor
desarrollo sexual (estadio V) de Tanner, mientras que las chicas musulmanas presentaron un
desarrollo mamario más avanzado y menor desarrollo del vello pubiano en comparación con sus
pares cristianas. La calidad de la dieta, evaluada con el índice KIDMED, fue en general muy baja,
con un patrón alimentario desequilibrado caracterizado por un exceso de proteínas, grasas y ácidos
grasos saturados, y una ingesta insuficiente de hidratos de carbono, fibra, ácido fólico, vitaminas D,
E y A, calcio y potasio. Además, la ingesta calórica diaria fue superior a la recomendada, especialmente en los adolescentes musulmanes. Se evidenció un alto consumo de UPFs en ambos
grupos, siendo de 3 a 4 veces mayor en los musulmanes, lo que se tradujo en un consumo elevado
de bebidas azucaradas y energéticas, y en un aporte energético diario significativamente superior. El
análisis de patrones alimentarios reveló la existencia de un patrón menos saludable, al que se
adhirieron mayoritariamente adolescentes musulmanes, quienes también presentaron un mayor
porcentaje de masa grasa y una frecuencia cardíaca elevada. En el perfil lipídico, las chicas
musulmanas mostraron niveles más altos de TG, cVLDL, cLDL y ratio CT/cHDL, indicadores de
un perfil predisponente para DM2. Por último, se encontró que la ingesta de UPFs correlaciona
significativamente con alteraciones en la composición lipídica y marcadores metabólicos, con
diferencias entre sexos: en chicos, se asocia con mayor adiposidad central y grasa corporal, mientras
que en chicas se relaciona con el ICA e insulina. Relativo al componente inflamatorio, las chicas
musulmanas presentaron niveles elevados de IL-7, IL-10 e IL-13, y los chicos musulmanes niveles
superiores de MIP-1β; además, la IL-8 correlacionó positivamente con el perímetro de cintura, IMC
y la relación cHDL/cLDL, mientras que MCP-1 se asoció negativamente con Apo A1, colesterol
total y cHDL.
En conclusión, tanto los adolescentes musulmanes como los cristianos presentaron una baja
adherencia a la dieta mediterránea y un alto consumo de UPFs. Relativo al impacto potencial de la
religión, observamos que los escolares musulmanes consumían más UPFs que los escolares
cristianos. El perfil lipídico en sangre presenta diferencias significativas entre sexos, con niveles
más altos de TG, cVLDL, cLDL y ratio CT/cHDL entre las chicas musulmanas lo que indica un
perfil lípidico predisponente para el desarrollo de DM2. Estos resultados ponen de manifiesto un
alejamiento del patrón de alimentación saludable, especialmente entre escolares musulmanes. De
este modo, resulta necesario supervisar el consumo de dichos alimentos entre los escolares, tanto en
el ámbito asistencial como a través de iniciativas de promoción de la salud y estrategias de
educación nutricional a edades tempranas, considerando los factores socioculturales con el objetivo
de prevenir y tratar problemas cardiometabólicos entre otros, derivados de un consumo elevado de
UPFs. The incidence of type 2 Diabetes Mellitus (DM2) in adolescents has tripled in recent years,
due to the shift away from the traditional eating pattern that makes up the Mediterranean diet,
together with the incorporation of ultra-processed foods (UPFs) and a sedentary lifestyle.
Adolescence is a crucial period in human development, characterized by profound physical,
emotional and social changes that significantly influence eating habits and the adoption of
behavioral patterns that can last into adulthood. During this stage, nutritional needs increase due to
accelerated growth and sexual maturation, which, added to greater independence in food choice and
the influence of sociocultural factors, may favor the consumption of UPFs away from healthy
dietary patterns. There is scientific evidence that relates these changes to the appearance of obesity
and DM2 at younger ages. In Spain, the consumption of UPFs in the population of children and
adolescents is very high, representing 24.4% of total caloric intake. In multicultural environments,
differences in dietary habits due to culture and religion are evident and have not been sufficiently
studied. Also, among the inducing factors of DM2 is the dysfunction of abdominal adipose tissue
metabolism, which has a direct impact on glucose and lipid homeostasis. As a consequence, there is
an alteration in the release of triglycerides in the blood, secretion of proinflammatory cytokines and
overproduction of reactive oxygen species, as well as changes in the lipid composition of the cell
plasma membrane. Therefore, it is hypothesized that religion, as a cultural component, among other
factors, conditions the dietary habits, in particular the consumption of UPFs, and the lifestyle of
adolescents, acting as predisposing factors in the development of DM2.
Taking into account the relevance of integral health in adolescence, the specific objectives
of this study are: to describe the anthropometric characteristics, nutritional status, blood pressure,
level of physical activity, and degree of sexual maturity of the study population; to study the dietary
habits and diet quality of the adolescent participants; to evaluate the consumption of UPFs and
analyze their relationship with sex and religion; to determine dietary patterns and their relationship
with health determinants; and to examine, by means of a pilot study, the relationship between
dietary patterns and health determinants; to determine dietary patterns and their relationship with
health determinants; and to examine, by means of a pilot study, the association between the
frequency of consumption of UPFs and the determinants of the risk of developing DM2, assessed
by means of metabolic markers in blood.
A descriptive-correlational, cross-sectional, quantitative and exploratory cross-sectional
study was carried out, followed by biochemical analyses to determine the determinants of risk factors for the development of DM2 in a pilot sample. A total of 602 adolescents aged between 15
and 17 years, corresponding to the 3rd and 4th years of Compulsory Secondary Education (ESO)
and 1st year of Baccalaureate, all belonging to six educational centers in the Autonomous City of
Melilla, participated in the study by means of purposive sampling.
Data collection was carried out using validated instruments: the Tanner scale to assess the
degree of sexual maturity, the Physical Activity Questionnaire (IPAQ), the Mediterranean Diet
Adherence Questionnaire (KIDMED), the Food Consumption Frequency Questionnaire (FFQ) and
the 72-hour Reminder Questionnaire to detail eating patterns. In addition, sociodemographic and
health variables were collected by means of an ad hoc questionnaire that also included the Religious
Attitude Scale to establish the religion of the participants. For the biochemical analysis of the
members of the pilot study, blood samples were transferred to the Instituto de la Grasa (CSIC,
Seville) to analyze the fatty acid composition of serum, VLDL and erythrocyte membrane, in
addition to plasma concentrations of pro- and anti-inflammatory cytokines. In parallel, circulating
lipids were determined in the Clinical Biochemistry and Analysis Laboratory of the Hospital
Universitario Virgen del Rocío (Seville). The SPSS 28.0 statistical program was used for the
analysis of descriptive and inferential data, applying parametric and nonparametric statistical tests
and multivariate analysis according to the characteristics of the sample.
The results of this doctoral thesis indicate significant differences in various cardiovascular,
metabolic and dietary parameters according to sex and religion. It was observed that the
cardiovascular risk estimated by the ICA index was higher in Christian boys (19.8%) and in Muslim
girls (17.5%), the latter with a greater tendency to prehypertension. Physical activity was similar in
both sexes and was not related to the consumption of UPFs or to risk factors for DM2. Regarding
sexual maturity, boys showed greater sexual development (Tanner stage V), while Muslim girls had
more advanced breast development and less pubic hair development compared to their Christian
peers. Diet quality, assessed with the KIDMED index, was generally very low, with an unbalanced
dietary pattern characterized by an excess of protein, fat and saturated fatty acids, and insufficient
intake of carbohydrates, fiber, folic acid, vitamins D, E and A, calcium and potassium. In addition,
daily caloric intake was higher than recommended, especially in Muslim adolescents. A high
consumption of UPFs was evident in both groups, being 3 to 4 times higher in Muslims, which
translated into a high consumption of sugary and energy drinks, and a significantly higher daily
energy intake. The analysis of dietary patterns revealed the existence of a less healthy pattern,
which was adhered to mostly by Muslim adolescents, who also had a higher percentage of fat mass
and an elevated heart rate. In the lipid profile, Muslim girls showed higher levels of TG, cVLDL, cLDL and CT/cHDL ratio, indicators of a predisposing profile for DM2. Finally, it was found that
UPF intake correlated significantly with alterations in lipid composition and metabolic markers,
with differences between sexes: in boys, it was associated with greater central adiposity and body
fat, while in girls it was related to ABI and insulin. Regarding the inflammatory component,
Muslim girls had elevated levels of IL-7, IL-10 and IL-13, and Muslim boys had higher levels of
MIP-1β; in addition, IL-8 correlated positively with waist circumference, BMI and HDL-CHDL
ratio, while MCP-1 was negatively associated with Apo A1, total cholesterol and HDL-CHD.
In conclusion, both Muslim and Christian adolescents had a low adherence to the
Mediterranean diet and a high consumption of UPFs. Regarding the potential impact of religion, we
observed that Muslim schoolchildren consumed more UPFs than Christian schoolchildren. The lipid
profile showed significant differences between sexes, with higher levels of TG, cVLDL, cLDL and
CT/cHDL ratio among Muslim girls, indicating a lipid profile predisposing to the development of
DM2. These results show a departure from a healthy dietary pattern, especially among Muslim
schoolchildren. Thus, it is necessary to monitor the consumption of these foods among
schoolchildren, both in the health care setting and through health promotion initiatives and
nutritional education strategies at an early age, taking into account sociocultural factors with the
aim of preventing and treating cardiometabolic problems, among others, derived from high
consumption of UFP.





