TESIS DOCTORAL CREENCIAS SOCIALES Y AMOR PARA PREVENIR LA VIOLENCIA DE GÉNERO EN LOS ADOLESCENTES DE MELILLA Manuel García Alonso PROGRAMA DE DOCTORADO EN CIENCIAS DE LA EDUCACIÓN Línea de investigación: Diagnóstico, Evaluación e Intervención Psicoeducativa Dirigida por: Dr. Miguel Ángel Gallardo Vigil Departamento de métodos de Investigación y Diagnóstico en Educación Universidad de Granada Dra. Patricia Melgar Alcantud Departamento de Pedagogía Universitat de Girona Melilla 2023 Editor: Universidad de Granada. Tesis Doctorales Autor: Manuel garcia alonso ISBN: 978-84-1117-778-8 URI: https://hdl.handle.net/10481/81222 A Rocío, por dar sentido al amor, por hacer realidad los mejores deseos, por ser hogar en cualquier lugar del mundo. Te siento. AGRADECIMIENTOS La tesis que se presenta a continuación surge del deseo de mejorar la vida de todas las personas, acercándolas a relaciones de calidad donde sea posible construir el amor ideal y prevenir cualquier forma de violencia. Este deseo no hubiera podido surgir sin el conocimiento, la solidaridad, las altas expectativas, la amistad y el amor de todas las personas que me han acompañado hasta aquí formando parte de mi vida. Agradecer a Miguel Ángel Gallardo y a Patricia Melgar la confianza depositada durante los años de formación investigadora dentro del programa de doctorado, pues terminamos una etapa académica pero continuarán teniendo mi amistad siempre. A Rosa Garvín, por haber soñado por mí que realizara unos estudios de doctorado y generar unas expectativas de logro que nunca hubiera imaginado. A mi padre, Manuel y a mi madre, Isabel, por su cariño, su generosidad y su obstinación por darnos a mi hermano, Juan Antonio, y a mí la mejor educación para lograr trabajar en aquello que más nos gusta: educación y salud. Son nuestros gigantes y gracias a subirnos sobre sus hombros hemos podido mirar más lejos. A mis amigos de la infancia, Francisco Javier Plata y Rafael Martínez, por dar sentido a la verdadera amistad con su comprensión, su protección, su confianza, sus ánimos y el deseo de vernos por más años que pasen inundando de risas cada momento compartido. La amistad es un verdadero tesoro y no puede haber mayor fortuna que teneros en mi vida. A Jesús Gómez, Ramón Flecha y Lidia Puigvert por ser pioneros en el concepto de amor radical desde una perspectiva científica en las ciencias sociales, abriendo nuevos campos de investigación que logran mejorar la calidad vida y las relaciones de las personas, superando la violencia desde la infancia. No caben en unas pocas líneas todas las amistades y compañeros con quienes, además de compartir conocimientos y sentimientos a través de nuestros diálogos, formamos una red de apoyo y solidaridad ante cualquier forma de violencia. Juntos somos maravillosos. A Rocío Gris, por todo su amor y por demostrar que es posible elegir y sentir deseo por las buenas personas, enamorarse cada día por muchos años que pasen y, alcanzar un amor ideal que no deja de crecer mejorando nuestras vidas y la de todas las personas que nos quieren. A ti, que lees estas líneas con la esperanza de mejorar el mundo. ÍNDICE RESUMEN ............................................................................................................................... 10 JUSTIFICACIÓN ..................................................................................................................... 11 MARCO TEÓRICO ................................................................................................................. 12 Capítulo 1. La investigación cultural ........................................................................................ 12 1. Concepto de cultura desde diferente enfoques ........................................................... 12 2. Enfoques de la investigación cultural en el campo de la psicología .......................... 13 3. La cultura como fenómeno intersubjetivo ................................................................. 13 4. Los axiomas sociales en la investigación cultural desde la psicología ...................... 15 5. Operativizar la cultura mediante los axiomas sociales .............................................. 16 6. Correlatos de los axiomas sociales. ............................................................................ 18 Capítulo 2. El desafío de investigar el amor ............................................................................. 23 1. El desafío de investigar el amor y las resistencias al concepto .................................. 23 2. Aproximaciones al concepto de amor desde diferentes perspectivas ........................ 24 3. Enfoques de investigación del amor desde la psicología y las ciencias sociales ....... 34 4. Operativizar el amor mediante los estilos de amor romántico ................................... 36 5. Operacionalizar el amor mediante la teoría triangular del amor ................................ 40 Capítulo 3. Violencia contra la mujer por razones de género ................................................... 43 1. La violencia de género en la adolescencia ................................................................. 43 2. Socialización contra la violencia de género ............................................................... 44 MARCO METODOLÓGICO .................................................................................................. 46 Capítulo 4. Diseño de la investigación ..................................................................................... 46 1. Objetivos de estudio ................................................................................................... 46 2. Población y muestra de estudio .................................................................................. 46 3. Instrumentos de evaluación ........................................................................................ 47 4. Procedimiento ............................................................................................................ 50 5. Consideraciones éticas ............................................................................................... 52 Capítulo 5. Análisis de los instrumentos .................................................................................. 53 1. Procesamiento de los datos ........................................................................................ 53 2. Confirmación y ajuste de los instrumentos ................................................................ 56 Capítulo 6. Resultados del análisis descriptivo ........................................................................ 67 1. Análisis sociodemográfico ......................................................................................... 67 2. Análisis de relaciones afectivo-sexuales .................................................................... 68 3. Análisis de respuestas ................................................................................................ 69 Capítulo 7. Resultados del análisis predictivo .......................................................................... 73 1. Variables sociodemográficas ..................................................................................... 75 2. Variables afectivas y sexuales .................................................................................... 92 3. Análisis de los axiomas sociales ................................................................................ 96 4. Análisis de los estilos de relación ............................................................................ 106 5. Análisis de los componentes del amor ..................................................................... 116 DISCUSIÓN ........................................................................................................................... 122 Capítulo 8. Características sociodemográficas ....................................................................... 122 1. Discusión de la variable sexo ................................................................................... 122 2. Discusión de la variable centro escolar .................................................................... 123 Capítulo 9. Características afectivas y sexuales ..................................................................... 130 1. Discusión de la variable percepción de bienestar .................................................... 130 2. Discusión de la variable percepción de primera relación ........................................ 131 Capítulo 10. Axiomas sociales .............................................................................................. 132 1. Discusión de la variable religiosidad ....................................................................... 132 2. Discusión de la variable recompensa por aplicación ............................................... 133 3. Discusión de la variable control de destino ............................................................. 134 4. Discusión de la variable cinismo social ................................................................... 135 5. Discusión de la variable complejidad social ............................................................ 136 Capítulo 11. Estilos de relación afectivo-sexual .................................................................... 137 1. Discusión de la variable eros ................................................................................... 137 2. Discusión de la variable storge ................................................................................ 137 3. Discusión de la variable pragma .............................................................................. 138 4. Discusión de la variable mania ................................................................................ 139 5. Discusión de la variable agape ................................................................................. 139 Capítulo 12. Componentes del amor ..................................................................................... 141 1. Discusión de la variable compromiso ...................................................................... 141 2. Discusión de la variable intimidad ........................................................................... 142 3. Discusión de la variable pasión ................................................................................ 142 CONCLUSIONES Y LIMITACIONES ................................................................................ 144 Capítulo 13. Conclusiones ..................................................................................................... 144 Capítulo 14. Limitación y prospectiva ................................................................................... 148 REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS ................................................................................... 149 ANEXOS ................................................................................................................................ 173 ÍNDICE DE FIGURAS Figura 1. Componentes y estilos del amor de Sternberg ............................................................. 41 Figura 2. Zonas de escolarización en los centros educativos de Melilla .................................... 51 Figura 3. Distribución porcentual del grado de acuerdo/desacuerdo ........................................ 69 Figura 4. Análisis factorial confirmatorio del modelo inicial SAS-II ......................................... 58 Figura 5. Análisis factorial confirmatorio del modelo ajustado SAS-II ...................................... 58 Figura 6. Análisis factorial confirmatorio del modelo inicial LAS ............................................. 60 Figura 7. Análisis factorial confirmatorio del modelo ajustado LAS ......................................... 61 Figura 8. Análisis factorial confirmatorio del modelo inicial TLS ............................................. 63 Figura 9. Análisis factorial confirmatorio del modelo ajustado TLS .......................................... 63 Figura 10. Estandarización de las variables dependientes para el análisis de regresión .......... 74 Figura 11. Coeficientes estandarizados e importancia relativa de las variables predictoras de la variable religiosidad. .............................................................................................................. 97 Figura 12. Coeficientes estandarizados e importancia relativa de las variables predictoras de la variable recompensa por aplicación ....................................................................................... 99 Figura 13. Coeficientes estandarizados e importancia relativa de las variables predictoras de la variable control de destino .................................................................................................... 101 Figura 14. Coeficientes estandarizados e importancia relativa de las variables predictoras de la variable cinismo social ......................................................................................................... 103 Figura 15. Coeficientes estandarizados e importancia relativa de las variables predictoras de la variable complejidad social .................................................................................................. 105 Figura 16. Coeficientes estandarizados e importancia relativa de las variables predictoras de la variable eros .......................................................................................................................... 107 Figura 17. Coeficientes estandarizados e importancia relativa de las variables predictoras de la variable storge ...................................................................................................................... 109 Figura 18. Coeficientes estandarizados e importancia relativa de las variables predictoras de la variable pragma ......................................................................................................................... 111 Figura 19. Coeficientes estandarizados e importancia relativa de las variables predictoras de la variable mania ...................................................................................................................... 113 Figura 20. Coeficientes estandarizados e importancia relativa de las variables predictoras de la variable agape ....................................................................................................................... 115 Figura 21. Coeficientes estandarizados e importancia relativa de las variables predictoras de la variable compromiso ............................................................................................................. 117 Figura 22. Coeficientes estandarizados e importancia relativa de las variables predictoras de la variable intimidad ................................................................................................................. 119 Figura 23. Coeficientes estandarizados e importancia relativa de las variables predictoras de la variable pasión ...................................................................................................................... 121 Figura 24. Resultados de la regresión logística multinomial de la categoría centro escolar. . 124 Figura 25. Mapa de relaciones entre variables para la categoría hombre. ............................. 147 Figura 26. Mapa de relaciones entre variables para la categoría mujer. ................................ 147 ÍNDICE DE TABLAS Tabla 1. Distribución de la muestra en función de las variables sociodemográficas ................ 67 Tabla 2. Distribución de la muestra en función de las características afectivo-sexuales. ......... 68 Tabla 3. Medidas de frecuencia, tendencia central, dispersión y distribución ........................... 70 Tabla 4. Aleatoriedad de la muestra ........................................................................................... 53 Tabla 5. Análisis de fiabilidad Social Axioms Survey II ............................................................. 57 Tabla 6. Análisis de validez discriminante Social Axioms Survey II .......................................... 57 Tabla 7. Ajuste de modelos CFA Social Axioms Survey II .......................................................... 57 Tabla 8. Prueba de diferencias χ2 Social Axioms Survey II ........................................................ 59 Tabla 9. Invarianza de medida del Social Axioms Survey II en función de la variable centro escolar ......................................................................................................................................... 59 Tabla 10. Análisis de fiabilidad Love Attitude Scale .................................................................. 59 Tabla 11. Análisis de validez discriminante Love Attitude Scale ................................................ 60 Tabla 12. Ajuste de modelos CFA Love Attitude Scale ............................................................... 60 Tabla 13. Prueba de diferencias χ2 Love Attitude Scale ............................................................. 61 Tabla 14. Invarianza de medida del Love Attitude Scale en función de la variable centro escolar ......................................................................................................................................... 61 Tabla 15. Análisis de fiabilidad Triangular Love Scale.............................................................. 62 Tabla 16. Análisis de validez discriminante Triangular Love Scale ........................................... 62 Tabla 17. Ajuste de modelos CFA Triangular Love Scale .......................................................... 62 Tabla 18. Prueba de diferencias χ2 Triangular Love Scale ......................................................... 63 Tabla 19. Invarianza de medida del Love Attitude Scale en función de la variable centro escolar H0 ................................................................................................................................... 64 Tabla 20. Análisis de fiabilidad modelo holístico ....................................................................... 64 Tabla 21. Análisis de validez discriminante modelo holístico .................................................... 65 Tabla 22. Ajuste CFA de modelos holísticos ............................................................................... 66 Tabla 23. Prueba de diferencias χ2 entre modelos holísticos ..................................................... 66 Tabla 24. Invarianza de medida en función de la variable sexo en el modelo holístico H1 ....... 66 Tabla 25. Variables predictoras significativas de la variable sexo ............................................ 76 Tabla 26. Análisis logístico multinomial de la categoría de referencia centro escolar 1 ......... 79 Tabla 27. Análisis logístico multinomial de la categoría de referencia centro escolar 2 ......... 80 Tabla 28. Análisis logístico multinomial de la categoría de referencia centro escolar 3 ........ 82 Tabla 29. Análisis logístico multinomial de la categoría de referencia centro escolar 4 ........ 85 Tabla 30. Análisis logístico multinomial de la categoría de referencia centro escolar 5 ........ 87 Tabla 31. Análisis logístico multinomial de la categoría de referencia centro escolar 6 ........ 90 Tabla 32. Análisis logístico multinomial de la percepción de bienestar .................................... 93 Tabla 33. Análisis logístico multinomial de la descripción de primera relación ....................... 95 Tabla 34. Estadísticos de regresión de la variable religiosidad ................................................. 97 Tabla 35. Estadísticos de regresión de la variable recompensa por aplicación ........................ 99 Tabla 36. Estadísticos de regresión de la variable control de destino ..................................... 101 Tabla 37. Estadísticos de regresión de la variable cinismo social ........................................... 103 Tabla 38. Estadísticos de regresión de la variable complejidad social .................................... 105 Tabla 39. Estadísticos de regresión de la variable eros ........................................................... 107 Tabla 40. Estadísticos de regresión de la variable storge ........................................................ 109 Tabla 41. Estadísticos de regresión de la variable pragma ...................................................... 111 Tabla 42. Estadísticos de regresión de la variable mania ........................................................ 113 Tabla 43. Estadísticos de regresión de la variable agape ........................................................ 115 Tabla 44. Estadísticos de regresión de la variable compromiso .............................................. 117 Tabla 45. Estadísticos de regresión de la variable intimidad ................................................... 119 Tabla 46. Estadísticos de regresión de la variable pasión ....................................................... 121 RESUMEN Creencias sociales, amor, atracción y violencia de género comparten en común su aprendizaje dentro de un contexto social, histórico y situacional, en interacción con otros individuos creando significados comunes desde una perspectiva intersubjetiva. Por tanto, el principal objetivo de esta tesis es ―conocer qué sistemas de creencias sociales están vinculados con el establecimiento de relaciones afectivo-sexuales en la población adolescente de Melilla para superar la violencia de género‖. Los axiomas sociales son creencias generales que se adquieren a través de experiencias sociales representan premisas básicas que la gente respalda, sin un escrutinio excesivo de su validez (K. Leung & Bond, 2008). El amor también tiene sentido y se construye desde una perspectiva histórica y social, aunque ―demasiadas personas en nuestra cultura no saben lo que es el amor (…) Si hubiera compartido con otros una comprensión común de lo que significa amar, habría sido más fácil crear amor‖ (hooks, 2001, p. 11). La violencia de género también se aprende y, por tanto, se puede prevenir mediante una socialización preventiva que rechace cualquier tipo de atracción hacia relaciones violentas. Por tanto, el principal objetivo de esta tesis es ―conocer qué sistemas de creencias sociales están vinculados con el establecimiento de relaciones afectivo-sexuales en la población adolescente de Melilla para superar la violencia de género‖. La población objeto de estudio tiene una edad comprendida entre los 14 y 18 años, estando compuesta por adolescentes que cursan el último ciclo de Educación Secundaria Obligatoria en 6 centros educativos de la Ciudad Autónoma de Melilla, caracterizada por su diversidad socioeconómica y cultural y por ser ciudad fronteriza entre España y Marruecos. Los instrumentos utilizados son versiones cortas de los cuestionarios Social Axioms Survey II (SAS-II), Love Attitude Scale (LAS) y la Triangular Love Scale (TLS). Los resultados permitieron confirmar las propiedades psicométricas de las versiones cortas de los cuestionarios Social Axioms Survey II (SAS-II), Love Attitude Scale (LAS), Triangular Love Scale (TLS) para replicar resultados en la población adolescente de la ciudad de Melilla; conocer qué aspectos sociodemográficos y percepciones afectivo-sexuales influyen en el establecimiento de diferentes tipos de relaciones de pareja en la población adolescente de la ciudad de Melilla. Las creencias sociales que favorecen el inicio de relaciones afectivo-sexuales vinculadas a la violencia de género en la población adolescente de Melilla no pudieron predecirse ya que las variables no aportaban suficiente información al respecto. Finalmente, se obtuvieron modelos de predicción segregados por sexo que permitieron relacionar todas las variables de estudio obteniendo un mapa de variables sociodemográficas, percepción de relaciones afectivo y sexuales, tipologías de relaciones y componentes del amor. JUSTIFICACIÓN El concepto de amor se ha fundamentado tradicionalmente en la literatura romántica y en las supersticiones creando un imaginario de atribuciones muy disperso y difícil de acotar. Los campos de la biología y la psicología se han esforzado en investigar esta experiencia humana y compleja estudiando las relaciones afectivo-sexuales, sin embargo, desde las ciencias sociales se han hecho importantes aportaciones que han permitido comprender cómo se origina y manifiesta en diversos contextos sociales. En el lado opuesto a la socialización en la atracción y el amor, se halla una socialización que vincula atracción y violencia. La violencia de género es un problema que afecta al conjunto de nuestra sociedad sin excepción y que se manifiesta en la población juvenil cada vez con mayor frecuencia a pesar de las acciones de prevención desarrolladas en los diferentes ámbitos. El Convenio del Consejo de Europa sobre prevención y lucha contra la violencia contra la mujer y la violencia doméstica (BOE, nº 137, 6 de junio de 2014) define la violencia contra la mujer como ―una violación de los derechos humanos y una forma de discriminación contra las mujeres, y se designarán todos los actos de violencia basados en el género que implican o pueden implicar para las mujeres daños o sufrimientos de naturaleza física, sexual, psicológica o económica, incluidas las amenazas de realizar dichos actos, la coacción o la privación arbitraria de libertad, en la vida pública o privada‖ La Estadística de Violencia Doméstica y Violencia de Género (EVDVG), recoge en nota de prensa de 10 de mayo de 2021 que ―el mayor aumento del número de víctimas en el año 2021 se dio entre las mujeres de menos de 18 años (28,6%).‖ Leung y Bond, por su parte, desde una perspectiva transcultural, investigaron los axiomas sociales. El término axiomas se refiere a la suposición de que estas creencias generales representan premisas básicas que la gente respalda, sin un escrutinio excesivo de su validez. El término social se refiere al supuesto de que los axiomas se adquieren a través de experiencias sociales y se refieren a vivir como seres inherentemente sociales. Por tanto, los axiomas sociales se definen como ―creencias generalizadas sobre personas, grupos sociales, instituciones sociales, el entorno físico o el mundo espiritual, así como sobre categorías de eventos y fenómenos en el mundo social.‖ (Leung & Bond, 2008, p. 198). Axiomas sociales, amor, atracción y violencia de género comparten en común su aprendizaje dentro de un contexto social, histórico y situacional, en interacción con otros individuos creando significados comunes desde una perspectiva intersubjetiva. Por tanto, el principal objetivo de esta tesis es ―conocer qué sistemas de creencias sociales están vinculados con el establecimiento de relaciones afectivo-sexuales en la población adolescente de Melilla para superar la violencia de género‖. MARCO TEÓRICO Capítulo 1. La investigación cultural 1. Concepto de cultura desde diferente enfoques La investigación cultural sido abordada desde una gran diversidad de disciplinas como la psicología, la antropología o la sociología, dificultando ofrecer una única definición que aborde este concepto desde todas estas perspectivas (Kwantes & Glazer, 2017). No obstante, los diferentes conceptos que aporta cada disciplina sobre la cultura ayudan a completar la comprensión de qué es la cultura como un fenómeno holístico, como una totalidad y cómo esta funciona. Los investigadores utilizan a menudo el país o la sociedad como sustitutos de la cultura. Al hacerlo, las características socio-típicas del país o de la sociedad en su conjunto son asumidas para representar la cultura y estas suposiciones sobre la cultura son seguidas como explicaciones de las relaciones entre variables de interés. Anderson (2009) sugiere que la identidad se define por nuestro lugar en el mundo, y que quiénes somos está fundamentalmente conectado con el lugar donde estamos. Sin embargo, desde un enfoque antropológico y sociológico, algunas investigaciones se centran en sociedades más que en entidades geopolíticas, puesto que las culturas no son necesariamente uniformes dentro de un límite geopolítico dado. Existen regiones multilingües y multiculturales, como es el caso de España, o culturas con un idioma propio que no tienen fronteras geopolíticas como es el caso de la cultura romaní (McGarry, 2012). La cultura también se define como redes de conocimiento, que consisten en rutinas aprendidas de pensar, sentir e interactuar con otras personas, así como un corpus de afirmaciones e ideas sustantivas sobre aspectos del mundo (Barth, 2002; Leung et al., 2010). La cultura como tradición del conocimiento es única en el sentido de que (a) se comparte entre una colección de individuos interconectados, que a menudo están demarcados por raza, etnia o nacionalidad; (b) externalizados por ricos símbolos, artefactos, construcciones sociales e instituciones sociales; (c) utilizado para formar un terreno común para la comunicación entre los miembros; (d) transmitida de una generación a la siguiente o de miembros antiguos a miembros nuevos; y (e) sufre modificaciones continuas a medida que aspectos de la tradición del conocimiento pueden ser falsificados o considerados no aplicables por el orden social y la realidad más nuevos. Definir la cultura como redes de conocimiento compartido ayuda a diferenciar la cultura de los grupos de personas, aunque estas sean portadores y agentes culturales (Hong, 2009). 2. Enfoques de la investigación cultural en el campo de la psicología La investigación en el campo de la psicología transcultural se ha centrado en la búsqueda de principios universales (etic), mientras que la psicología cultural se ha centrado generalmente en la búsqueda de principios específicos (emic) (Segall et al., 1998), sin embargo, ambos niveles están estrechamente relacionados. La psicología transcultural ha ofrecido en las últimas décadas investigaciones de mapas culturales basados en dimensiones de valores. Hofstede (1984) proporcionó la base empírica fundamental para dimensionar las culturas mediante el uso de valores. Schwartz (1994) adoptó un enfoque teórico y propuso la siete de valores a nivel cultural para clasificar las culturas: compromiso igualitario, armonía, inmersión, jerarquía, maestría/dominio, autonomía intelectual y autonomía afectiva. Los investigadores del GLOBE study identificaron en 62 sociedades nueve dimensiones de la cultura basadas en valores y comportamientos de liderazgo: orientación al desempeño, evitación de la incertidumbre, orientación humana, colectivismo institucional, colectivismo en grupo, asertividad, igualitarismo de género, orientación hacia el futuro, distancia de poder (House et al., 2004; Javidan et al., 2006). Sin embargo, la conexión entre valores y comportamiento no siempre es fuerte, lo que significa que los valores no siempre son buenos predictores de comportamientos. Fishbein y Ajzen (1977) ya indicaron que los valores globales y generales son malos predictores de resultados conductuales específicos. En el campo de la psicología cultural, el término cultura es usado como un conjunto colectivo de significados, creencias y normas de comportamiento (Jahoda, 2012). La cultura otorga distinción y significado a la existencia del grupo y, como tal, es un medio para ayudar a interpretar los eventos en un contexto dado (Wyer et al., 2009). Sirve como vehículo para que los miembros de una cultura entiendan las situaciones que surgen dentro de un sistema social. 3. La cultura como fenómeno intersubjetivo Las ideas y prácticas culturales están representadas en múltiples niveles. A nivel supraindividual la cultura existe en forma de representaciones públicas accesibles a todos sus miembros y que están incorporadas en las relaciones sociales instituidas por la propia cultura (Morling & Lamoreaux, 2008). A nivel individual, la cultura existe en forma de características internalizadas (Triandis, 1989). La cultura como fenómeno individual existe en un contexto social y, en consecuencia, opera dentro de un contexto de cultura a nivel de grupo. Esta interacción permite distinguir un nivel intermedio, donde la cultura se representa en forma de percepciones intersubjetivas (Chiu, 2013). Las percepciones intersubjetivas de la cultura tienen capacidad para explicar acciones a nivel individual que están situadas en contextos a nivel supraindividual (Shteynberg et al., 2009; Wan & Chiu, 2009; Zou et al., 2009). Así, ―la cultura no reside ni completamente fuera de los individuos ni completamente en las características propias de la cultura. Parte de la cultura reside en las suposiciones de las personas sobre el medio cultural que experimentan‖ (Wan & Chiu, 2009, p. 80). Los individuos conocen el medio cultural en el que están inmersos implícitamente, explícitamente o ambos, desarrollando su inteligencia cultural (Aubert, 2013, p. 175; Flecha, 1997, p. 20, 2000, p. 6) a través de la interacción comunicativa con otros individuos, pero también pueden darse inconsistencias en cómo las personas caracterizan su propia cultura. Eligen consciente o inconscientemente si seguir o no las recomendaciones culturales y las prescripciones de ese medio, ya que ―las creencias y valores que la gente generalmente cree que se comparten en una cultura son guías importantes para los juicios y comportamientos de sus miembros‖ (Chiu & Chao, 2009, p. 460). Este enfoque intersubjetivo de la cultura (Chiu, 2013), consta de varias premisas básicas. En primer lugar, los individuos evalúan y forman percepciones de la realidad intersubjetiva en sus contextos socioculturales, a veces actúan sobre las creencias y los valores que perciben como generalizados en su cultura y algunas de estas percepciones son diferentes de los valores y creencias personales. En segundo lugar, los individuos de la misma cultura construyen y negocian activamente teorías del código cultural en la ecología compartida. Los individuos participan activamente en la construcción y reproducción de la realidad intersubjetiva a través de sus percepciones y acciones, a veces, con más frecuencia de lo que actúan sobre sus valores y creencias personales. Finalmente, las percepciones intersubjetivas del código cultural a veces están separadas de las creencias y valores personales populares en la cultura. Por tanto, los valores y creencias que se perciben como generalizados en una cultura no son necesariamente los mismos valores y creencias que las personas en la cultura respaldan y viceversa. El enfoque intersubjetivo ha sido propuesto desde en muchos campos de investigación: la tesis no reduccionista en las teorías de la representación colectiva y social afirma que los comportamientos sociales no pueden reducirse a la psicología individual (Durkheim, 1897); los comportamientos sociales invariablemente tienen lugar en contextos relacionales y deben entenderse como respuestas a significados construidos socialmente (Ho & Chiu, 1998); el interaccionismo simbólico (Mead, 1934) y el interaccionismo simbólico estructural (Stryker, 2007) sostiene que las acciones individuales están formadas críticamente por significados compartidos que se desarrollan a partir de interacciones sociales; la cultura también se define desde la antropología en términos de las creencias compartidas sobre las contingencias sociales existentes en una colectividad de individuos (Barth, 2002; Keesing, 1974); la teoría de la realidad compartida desde la psicología enfatiza que ―cuando las personas establecen una realidad compartida con otra persona, pueden confiar en la visión de los demás de las cosas, lo que les permite predicar sus propios juicios y acciones‖ (Echterhoff et al., 2005, p. 259). 4. Los axiomas sociales en la investigación cultural desde la psicología Leung y Bond (2002; 2004) recurrieron a un tipo de creencias denominadas axiomas sociales para ampliar las herramientas conceptuales de comprensión y análisis de las culturas, proporcionando explicaciones a fenómenos culturales que son difíciles de explicar por los valores. El término axiomas se refiere a la suposición de que estas creencias generales representan premisas básicas que la gente respalda, sin un escrutinio excesivo de su validez. El término social se refiere al supuesto de que los axiomas se adquieren a través de experiencias sociales y se refieren a vivir como seres inherentemente sociales. Los axiomas sociales se definen como ―creencias generalizadas sobre personas, grupos sociales, instituciones sociales, el entorno físico o el mundo espiritual, así como sobre categorías de eventos y fenómenos en el mundo social. Estas creencias generalizadas están codificadas en forma de afirmación sobre la relación entre dos entidades o conceptos.‖ (Leung & Bond, 2008, p. 198). Las creencias como un tipo de cognición varían a lo largo de un continuo de especificidad, así algunas creencias pueden estar ligadas a un contexto específico y otras son muy generales pudiendo verse como expectativas generalizadas (Rotter, 1966), concepto utilizado inicialmente para caracterizar el locus de control. Los axiomas sociales se refiere a este tipo de creencias generales que expresan cómo se cree que la sociedad funciona a través de patrones causales o correlacionales percibidos, que constituyen las premisas básicas que las personas respaldan y en las que se basan para dar sentido a la vida en sociedad y guiar sus acciones. Los axiomas sociales cumplen cuatro funciones principales (Leung et al., 2002): facilitan el logro de objetivos importantes, ayudan a las personas a proteger su autoestima como mecanismo de defensa, sirven como una manifestación y expresión de los valores personales, y ayudan a las personas a comprender el mundo. Leung y Bond (2004) argumentan que estas creencias generales representan el mapa cognitivo de las personas en su mundo social. La investigación de los axiomas sociales desde un enfoque inductivo-deductivo en diversos países identificó cinco factores que mostraban coherencia y significado:  Cinismo social, se refiere a las creencias negativas sobre la naturaleza humana, una visión sesgada contra algunos grupos de personas, desconfianza de las instituciones sociales y la creencia de que las personas ignoran los medios éticos para lograr sus fines. Por ejemplo, "las personas de buen corazón son fácilmente intimidadas" y "la única forma de salir adelante es aprovecharse de los demás".  Recompensa por aplicación, hace referencia al esfuerzo, planificación cuidadosa y la creencia de que la inversión de estos y otros recursos conducirá a resultados sociales positivos. Dos elementos de ejemplo de este axioma son "las personas trabajadoras son bien recompensadas" y "los problemas difíciles pueden superarse con trabajo duro y perseverancia".  Complejidad social, se refiere al conjunto de creencias que sostienen que el comportamiento es inconsistente de una situación a otra, que hay múltiples formas de resolver un problema o lograr un resultado dado y que el comportamiento de una persona determinada puede variar según las situaciones. Por ejemplo, "generalmente hay más de una buena manera de manejar una situación" y "las personas pueden tener comportamientos opuestos en diferentes ocasiones".  Control del destino, se refiere a la creencia de que los acontecimientos de la vida están determinados por fuerzas externas, pero hay algunas formas en que las personas pueden influir en el impacto de estas fuerzas. "El destino determina los éxitos y fracasos de uno" y "las personas a las que una persona amará en su vida están determinadas por el destino" son creencias enmarcadas dentro de este axioma.  Religiosidad, se refiere a las creencias que respaldan la existencia de un ser sobrenatural, además de las funciones sociales beneficiosas de las instituciones y prácticas religiosas. Declaraciones como "la religión ayuda a las personas a tomar buenas decisiones para sus vidas" y "la religión hace a las personas más felices" caracterizan este axioma social. A diferencia de los valores, referidas a una entidad conceptual que describe razonamientos axiológicos y deseos subjetivos, los axiomas relacionan dos entidades o conceptos independientemente de su evaluación social positiva o negativa (Leung & Bond, 2008). Las diferencias con los rasgos y valores de personalidad son aún más explícitas, mostrando un mayor poder predictivo en relación con el comportamiento social (Bond et al., 2004), ya que representan una guía práctica para interpretar el funcionamiento de la sociedad en una amplia gama de contextos. Heylighen (Heylighen, 1997) recoge también que los individuos seleccionan valores personales basados en la utilidad personal de los valores, mientras que la sociedad selecciona valores intersubjetivamente importantes basados en la utilidad colectiva y la comunicabilidad de los valores. 5. Operativizar la cultura mediante los axiomas sociales La investigación inicial para identificar el conjunto completo de axiomas sociales incluyó una variedad de enfoques (Leung et al., 2002). Una revisión de la literatura psicológica sobre creencias, mayoritariamente de origen euroamericano, supuso recurrir a los instrumentos de encuesta y seleccionar aquellos ítems relacionados con la definición de axiomas sociales entre más de 300 escalas diferentes. Asimismo, entrevistaron a participantes de Hong Kong y Venezuela para que respondieran a tres conjuntos de preguntas sobre: las creencias y principios que guían sus interacciones con los demás, y creencias sobre asuntos cotidianos; creencias con respecto a sí mismos, otras personas, relaciones sociales, grupos sociales, el entorno y lo sobrenatural; y creencias relacionados con temas de salud, amor, matrimonio, sociedad, política, religión, entretenimiento, trabajo, familia, deportes y la vida en general. El análisis de contenido se realizó a partir de muestras de periódicos, revistas, canciones populares, libros de texto de primaria y secundaria, refranes, antologías de la literatura, poesías, así como de estudios sociolingüísticos y del folclore. Esta voluminosa colección fue condensada desde un enfoque inductivo en una encuesta de axiomas sociales con versiones en inglés, español y chino, compuesta por 182 ítems en una escala tipo Likert de cinco puntos que respondían a cuatro categorías generales: atributos psicológicos o axiomas relacionados con las características de los individuos; orientación hacia el mundo social o axiomas sobre las características sociales de grupos, organizaciones y sociedades; interacción social o axiomas sobre cómo las personas interactúan entre sí; y entorno o axiomas sobre aspectos del entorno que tienen implicaciones para el comportamiento social. Los análisis psicométricos (Leung et al., 2002) condujeron a la selección de 60 ítems identificando cinco factores. Los investigadores recurrieron a estudiantes universitarios de otras tres sociedades (Alemania, Japón y Estados Unidos) para confirmar la estructura de los axiomas sociales para confirmar la estructura de la encuesta de axiomas sociales o Social Axioms Survey (SAS). Una siguiente ronda de recolección de datos se llevó a cabo con muestras de estudiantes y adultos en sociedades localizadas en Alemania, Argentina, Bélgica, Brasil, Canadá, China, Corea, España, Estados Unidos, Estonia, Filipinas, Finlandia, Francia, Georgia, Grecia, Hong Kong, Hungría, India, Indonesia, Irán, Israel, Italia, Japón, Letonia, Líbano, Malasia, Nigeria (Yoruba), Noruega, Nueva Zelanda, Países Bajos, Pakistán, Perú, Portugal, Reino Unido, República Checa, Rumania, Rusia, Singapur, Tailandia, Taiwán, Turquía, Venezuela (Leung & Bond, 2004). La encuesta fue revisada posteriormente con el objetivo de mejorar sus propiedades psicométricas desde un enfoque deductivo y culturalmente descentralizado, informando nuevamente de cinco axiomas sociales con validez transcultural y solidez psicométrica. La nueva versión, Social Axioms Survey II (SAS-II), fue desarrollada con la colaboración de psicólogos de diez países: Brasil, China, Alemania, Ghana, Israel, Japón, Malasia, México, Rusia y Estados Unidos (Leung et al., 2012). Se generaron nuevos ítems consolidados, revisados, seleccionados y refinados por un grupo principal de investigadores, obteniendo una versión larga con 109 ítems y una versión corta con 40 ítems (Chiu et al., 2015). Los axiomas sociales mostraron estabilidad a nivel social durante un periodo de estudio de 8 años. En ausencia de cambios sociales, los axiomas sociales son bastante estables a nivel social y sirven como guías colectivas para las prácticas socioculturales y los comportamientos individuales (Leung et al., 2012). Las personas utilizan el conocimiento intersubjetivo como guías de comportamiento porque cumple importantes funciones epistémicas de comunicación e identidad. Por lo tanto, es más probable que las personas muestren comportamientos intersubjetivos coherentes con las normas cuando estas funciones son sobresalientes, como cuando hay una necesidad de respuestas firmes (Fu et al., 2007; Chao et al., 2010) o cuando los individuos son considerados responsables ante la audiencia de un grupo por las elecciones de su comportamiento (Briley et al., 2000; Gelfand & Realo, 1999). Según el enfoque intersubjetivo, los comportamientos culturales están dirigidos a objetivos, son adaptables y maleables. Debido a la naturaleza adaptativa de los comportamientos culturales, cuando las contingencias situacionales cambian, los comportamientos culturales cambiarían en consecuencia (Chiu et al., 2010). Por tanto, se incluye la posibilidad de que algunos individuos en una sociedad puedan mostrar grandes cambios en los axiomas sociales debido a experiencias particulares de vida, haciendo que la aprobación de los axiomas sociales a nivel social sea más estable que a nivel individual (Leung et al., 2012). Los seres humanos son seres culturales no solo porque son seres personales diferentes en diferentes contextos culturales o porque han aprendido a responder a sus entornos de una manera característica, sino también porque son seres sociales que se manejan en diferentes ecologías sociales. Dado que los requisitos del contexto social inmediato pueden cambiar, las diferencias culturales a nivel individual son muy dinámicas (Chiu et al., 2010). 6. Correlatos de los axiomas sociales. Los axiomas sociales han sido ampliamente investigados empíricamente en relación a otros constructos psicológicos. Hui y Hui (2009), realizaron una revisión bibliográfica de 15 investigaciones empíricas recogiendo los hallazgos encontrados respecto a las funciones de los axiomas sociales, así como las correlaciones psicológicas de sus cinco dimensiones con otros constructos psicológicos. Esta investigación junto a hallazgos más recientes permite identificar las posibilidades que ofrece la investigación de los axiomas sociales. Cinismo social Una mayor sensibilidad hacia posibles amenazas o engaños en el contexto social garantiza una función de protección, sin embargo, las posibles funciones adaptativas asociadas con esta vista negativa del mundo social dependerán del contexto. El cinismo social, correlacionado con contextos que albergan condiciones sociales hostiles, pobreza, vulneración de derechos humanos y homicidios (Bond e al., 2004), puede manifestar respuestas adaptativas de supervivencia para evitar la propia explotación o el asesinato. En contextos que albergan sociedades legales, liberales y justas, el cinismo social manifestará respuestas desadaptativas que perjudican el bienestar de la persona como son: menor confianza interpersonal y rechazo de búsqueda de ayuda (Singelis et al., 2003), elección de competencia, evitación o acomodación en lugar de colaboración o compromiso ante situaciones de conflicto interpersonal (Chen & Zhang, 2004), mayor estrés percibido (Kuo et al., 2006), una mayor ansiedad social, mayor ensimismamiento y una menor preocupación por la humanidad (Leung & Bond, 2004), menor nivel de satisfacción con la vida concurrentemente (Chen et al., 2006) y prospectivamente (Lai et al., 2007), mayor soledad, mayor respaldo a la discriminación por edad y una baja autoestima (Neto, 2006), exhibición de ansiedad ante la muerte (Hui et al., 2007), afrontamiento desadaptativo de los desafíos de la vida diaria a través del pensamiento ilusorio (Bond et al., 2004), la rumiación emocional (Chen et al., 2005), o ideación suicida (Chen et al., 2009). Además de estos hallazgos, las fuertes creencias en un locus de control externo y el poder sobrenatural (Singelis et al., 2003) podrían inculcar aún más una sensación de impotencia y vulnerabilidad psicológica poniendo su salud mental en mayor riesgo. Asimismo, la elección deliberada de mantenerse alejado de las carreras que implican mayores interacciones sociales (Bond et al., 2004) reduce aún más las oportunidades de exponerse a redes sociales positivas que pueden corregir su sesgo negativo contra el mundo social, favoreciendo la profecía autocumplida que conduce hacia una autoestima negativa (Lai et al., 2007). Recompensa por aplicación Esta dimensión resulta útil para predecir adaptaciones y transiciones exitosas en la vida. Se diferencia de la autoeficacia (Bandura, 1997) en que no limita el objeto a conseguir para uno mismo, sino que hace referencia a lo que es justo para todas las personas. La recompensa por aplicación se muestra débilmente relacionada con la satisfacción con la vida (Chen et al., 2006) a diferencia de las creencias de autoeficacia que tienden a relacionarse siempre con el bienestar (Vecchio et al., 2007), sin embargo, parece relacionarse con el bienestar solo en situaciones difíciles o desafiantes, predice el afrontamiento activo (Bond et al., 2004) y una mejor adaptación en comunicaciones interculturales (Safdar et al., 2006). Las personas que respaldan este axioma social tienden a priorizar las buenas relaciones sociales sobre la defensa de ideas potencialmente conflictivas, mostrando niveles elevados de conformidad social. Por lo tanto, son propensos a la adaptación como resolución de conflictos, deseabilidad social y falta de autoaceptación (Bond et al., 2004; Chen et al., 2006; Singelis et al., 2003). La recompensa por la aplicación se ha relacionado positivamente con una mayor obediencia hacia las normas y autoridades sociales (Leung et al., 2007), ya que se considera un factor subyacente de las visiones del mundo socialmente conservadoras (Bond et al., 2004) y como antecedente sociopsicológico para la diseminación de creencias pseudocientíficas (Fasce et al., 2020). La recompensa por aplicación está relacionada con comportamientos y valores prosociales y prorelacionales, con actitudes políticas igualitarias (Keung & Bond, 2002), intereses vocacionales en profesiones de tipo social (Bond et al., 2004), preferencia por comportamientos que implican compromiso, servicio y colaboración en resoluciones de conflictos (Chen & Zhang, 2004), y preferencia por estrategias de influencia sutiles que implican el uso de relaciones establecidas y la persuasión no coercitivas (Fu et al., 2004). Las conclusiones específicas apuntan a un tema subyacente de recompensa por aplicación: la creencia en el principio de equidad. Es decir, las personas que manifiestan este axioma social tienden a respetar y reconocer los intereses de los demás y dividir los recursos entre ellos. Los comportamientos prosociales, como otros comportamientos, pueden predecirse mediante la función multiplicativa de valoración de la meta y la creencia de alcanzabilidad de la meta. Si bien la valoración de la conexión social se ha considerado como una necesidad humana básica (Baumeister & Leary, 1995; Ryan & Deci, 2000), la creencia de la consecución de la meta puede depender de la red de creencias de cada uno. Son más activos en participar en comportamientos prosociales debido a las recompensas previsibles, es decir, la satisfacción de sus necesidades interpersonales y el cumplimiento de sus expectativas de que todas las partes respeten la justicia (C.-M. Hui & Hui, 2009). Complejidad social La complejidad social se define como la creencia de que no existe una regla única que gobierne las ocasiones sociales, por lo que los individuos deben ajustar sus comportamientos a diversas circunstancias. En general, la complejidad social sirve como un facilitador activo de la resolución de problemas (Bond et al., 2004), y puede orientar la resolución de problemas de una manera prosocial como lo indican sus vínculos con valores autotrascendentes (Bond et al., 2004), actitudes políticas igualitarias (Keung & Bond, 2002), y un estilo colaborativo de resolución de conflictos (Bond et al., 2004). Es importante señalar que la complejidad social no está relacionada con la deseabilidad social (Singelis et al., 2003), lo que sugiere que la creencia en la complejidad social no conduce al cumplimiento social como se podría especular. La complejidad social refleja una visión más diferenciada de situaciones problemáticas, que posiblemente conduzca a una evaluación más completa de una situación para producir soluciones moderadas y equilibradas. La complejidad social se relaciona positivamente con la flexibilidad cognitiva (Singelis et al., 2003), la resolución de problemas, la colaboración, la autodirección y la apertura al cambio (Bond et al., 2004), estos individuos pueden reaccionar en una manera más abierta y autoafirmada cuando se le presenta información que contradice su sistema de creencias, promoviendo así la flexibilidad durante la evaluación de las convenciones sociales. Por otro lado, en cuanto a la promoción de bienestar los hallazgos son mixtos y no concluyentes. La complejidad social facilita el afrontamiento y el ajuste en el contacto intercultural (Safdar et al., 2006). Por otro lado, la complejidad social se correlaciona negativamente con la satisfacción con la vida tanto en estudios transversales como longitudinales (Chen et al., 2006; Lai et al., 2007). Una explicación plausible para reconciliar estos hallazgos aparentemente contradictorios podría ser el efecto moderador de la prominencia de la demanda de acomodación en una situación. Cuando una situación requiere acomodación, como la inmigración, la complejidad social puede facilitar la adaptación (Safdar et al., 2006). En una situación en la que la necesidad de acomodación no es sobresaliente, adoptando la creencia de que el mundo social es multifacético y multideterminado, uno inevitablemente se sentiría abrumado y agobiado por la necesidad de considerar tanta información social para sobrevivir en la vida. Por tanto, el bienestar subjetivo puede verse afectado. Control de destino La complejidad conceptual de este axioma implica la creencia de que existen fuerzas externas e impersonales que determinan los eventos de la vida. La correlación positiva con el locus de control externo apunta a la creencia sobre el papel que ejercen ciertas fuerzas externas en provocar eventos de la vida (Singelis et al., 2003). El control del destino también se relaciona con la pseudociencia (Fasce et al., 2020) por medio de su asociación existente con un locus de control externo (Chen et al., 2006), y con una concepción de los hechos moldeados por procesos sociales y políticos (Garrett & Weeks, 2017). Este axioma también implica la posibilidad de que los individuos puedan ejercer influencia sobre los resultados del destino mediante diversas prácticas culturales específicas (Leung & Bond, 2004), sin embargo, es independiente de la creencia en la recompensa por su aplicación. El concepto de control del destino podría confundirse con la creencia en la religiosidad, ya que ambos se refieren a poderosas fuerzas externas en acción. El control del destino solo está relacionado con creencias religiosas no tradicionales, como creencias en espíritus, fuerzas sobrenaturales y precognición, mientras que la religiosidad solo está relacionada con creencias tradicionales monoteístas (Singelis et al., 2003). El control del destino no se correlaciona positivamente con los diversos indicadores de bienestar, pero presenta hallazgos mixtos. La creencia en el control del destino se utiliza como excusa para no afrontar de frente las mayores dificultades de la vida. Está relacionado con el estrés percibido (Kuo et al., 2006), la rumia emocional (Chen et al., 2005) y la ansiedad general por la muerte (Hui et al., 2007), creando un perfil negativo para el bienestar subjetivo. Además, el control del destino no está relacionado con el afrontamiento activo, sino con el deseo de pensar y el distanciamiento frente a los desafíos de la vida (Bond et al., 2004). Se ha asociado también con el conservadurismo social, con el respaldo del tradicionalismo (Bond et al., 2004; Leung et al., 2007) y con creencias infundadas (Singelis et al., 2003). Por otro lado, el control del destino también consiste en la creencia de que el destino es maleable, estando relacionado con la armonía interpersonal y la autoestima, dos indicadores de bienestar (Safdar et al., 2006). En este sentido es necesario considerar los factores personales y situacionales que dan protagonismo al individuo como víctima o coautor de su destino. Religiosidad La religiosidad se refiere a la creencia en la existencia de un poder superior, las funciones beneficiosas de las creencias religiosas y las instituciones religiosas para la vida social humana (Leung & Bond, 2004). La religiosidad se relaciona solo con creencias religiosas tradicionales, pero no con las preocupaciones sobre la superstición, la reencarnación y la precognición (Singelis et al., 2003). Además, estar asociada con un nivel más bajo de ansiedades, como ansiedad por la muerte (Hui et al., 2007) o la ansiedad social como lo implica la inclinación a elegir una vocación de orientación social (Bond et al., 2004). En términos de adaptación y ajuste, los estudios con inmigrantes sobre su adaptación muestran repetidamente que la religiosidad es un factor protector que se asocia con resultados psicológicos positivos, como el afrontamiento activo, el sentido de superioridad, la autoestima, la satisfacción vital y la armonía interpersonal (Safdar et al., 2006). La relación positiva entre la religiosidad y la salud mental se ha mostrado repetidamente en metanálisis previos (Hackney & Sanders, 2003), ya que esta creencia implica que las religiones son socialmente beneficiosas. La creencia en la religiosidad es el sello distintivo de la interiorización religiosa (Ryan et al., 1993), capturando la verdadera esencia de lo que una religión significa para un individuo. La relación entre la predisposición autoritaria y las doctrinas religiosas normativas también ha sido documentada (Van Pachterbeke et al., 2011), así como su relación con creencias pseudocientíficas (Fasce et al., 2020). Capítulo 2. El desafío de investigar el amor 1. El desafío de investigar el amor y las resistencias al concepto El primer desafío que comporta una investigación que tiene como objeto el amor, es abordar el propio concepto de amor y las resistencias a utilizar este término. En las propuestas incipientes de investigación sobre el amor es habitual aconsejar a los investigadores noveles que sustituyan este término por otro similar como, por ejemplo, relaciones afectivo-sexuales: ―cuando comencé mi investigación doctoral, se me aconsejó que no trabajara con el amor como concepto en mi proyecto. El amor, me dijeron, es un objeto problemático para la investigación sociológica empírica 1 ‖ (Sofie Bach, 2014). No es acertado sustituir el término amor por el de relaciones afectivo-sexuales ya que estos dos conceptos no son sinónimos entre sí, aunque algunas investigaciones los hayan usado indistintamente generando confusión. Puede haber amor en una relación afectivo-sexual, pero también puede haber violencia en una relación afectivo sexual. Reconocer que ambas situaciones, amor y violencia, son excluyentes entre sí es necesario para decidir y elegir qué tipo de relaciones afectivo-sexuales queremos experimentar en nuestras vidas, ya que ―todas las chicas y chicos tienen derecho a una educación que les permita desarrollar unas relaciones afectivo-sexuales satisfactorias y no les condene desde su infancia a relaciones problemáticas antesala de una vida insatisfactoria" (J. Gómez, 2008; J. Gómez & Puigvert, 2015). La resistencia a utilizar el término amor podría deberse tanto a razones históricas y culturales, como sociales e individuales. Por un lado, históricamente y culturalmente el amor se ha incorporado, interpretado y sentido de diferentes formas en diferentes sociedades, ―las personas en diferentes épocas y lugares no sienten simplemente la misma vieja emoción y la expresan de manera diferente. Lo sienten de manera diferente"2 (Hochschild, 2003, p. 122). Por otro lado, los procesos de individualización como consecuencia de la modernización reflexiva en la sociedad del riego (Beck, 2006), implican el deseo de ser individuos independientes y protagonistas de las elecciones que permiten construir una biografía propia, así como la búsqueda de nuevas fuentes de significado desvinculadas de las instituciones y las formas sociales tradicionales. Si la legitimidad del amor se entiende de manera subordinada a las instituciones y formas sociales tradicionales que progresivamente están vaciándose de función y significado, los procesos de individualización pueden conducir a su rechazo. 1 ―when I first started my doctoral research I was advised not to work with love as a concept in my project. Love, I was told, is a problematic object for empirical sociological research‖ [traducción propia] 2 ―So people in different eras and places do not just feel the same old emotion and express it differently. They feel it differently‖ [traducción propia] Reconocer la existencia de amor también implica reconocer su posible ausencia en nuestras relaciones, enfrentarnos a un proceso de duelo difícil de articular, como afirma bell hooks3 ―cuando lo definimos con precisión y claridad, nos enfrentamos cara a cara con nuestras carencias, con una terrible alienación. La verdad es que demasiadas personas en nuestra cultura no saben lo que es el amor (…) Si hubiera compartido con otros una comprensión común de lo que significa amar, habría sido más fácil crear a 4 mor‖ (hooks, 2001, p. 11). Así no haría falta recurrir a conceptos como el ―mal amor‖ para referirse a las relaciones afectivo-sexuales disfuncionales que pueden manifestar violencia, como nadie recurriría a utilizar un concepto de ―buena violencia‖. En definitiva, resulta necesario abordar el concepto de amor para que sea menos confuso e impreciso, contextualizar el amor en el momento y lugar actuales considerando las definiciones desde diferentes ámbitos. Una visión más global que permita extraer cuáles son los elementos comunes que nos acercan a una mayor concreción y entendimiento, para favorecer la creación de un sentido global compartido. 2. Aproximaciones al concepto de amor desde diferentes perspectivas El concepto de amor es diverso en cada campo de investigación encontrando, a su vez, una amplia diversidad de interpretaciones de diferentes autores que llegan a ser antagónicas. Las perspectivas que se presentan a continuación son una aproximación general considerando el universo de perspectivas, corrientes y autorías. 2.1. Amor, emociones y sentimientos Victor Karandashev (2019) recoge que los enfoques evolutivos y culturales del amor han ganado popularidad encontrando una amplia variedad de estudios antropológicos, psicológicos y sociológicos que abordaron este tema desde el ámbito de las emociones (Ekman, 1972; Hochschild, 1979; Lutz, 1988; Mesquita & Frijda, 1992; Shweder et al., 1993; Soto et al., 2005). Estas investigaciones sugieren que ―las emociones humanas básicas tienen una base biológica y, por lo tanto, son universales en términos de procesos fisiológicos, experiencia y expresión, las culturas influyen sustancialmente en una realidad emocional compleja de las personas que viven en una cultura. Muchas experiencias emocionales, como emociones y guiones complejos, se construyen culturalmente.‖ (Karandashev, 2019, p. 1). 3 Gloria Jean Watkins firma sus obras como bell hooks, en minúsculas, en reconocimiento a su abuela. 4 "when we define it with precision and clarity it brings us face to face with our lacks-with terrible alienation. The truth is, far too many people in our culture do not know what love is (...) Had I shared with others a common understanding of what it means to love it would have been easier to create love." Las emociones se muestran vinculadas a un proceso de enculturación y explican sus diferentes expresiones debido al entorno cultural en el que individuos viven y se desarrollan. Al estar en la cultura, los individuos adquieren tales "guiones socialmente compartidos", que consisten en componentes fisiológicos, conductuales y subjetivos (Kitayama et al., 1995). Por tanto, las culturas más individualistas esperan que una persona "apoye el orden social en referencia a los sentimientos internos", mientras que las culturas colectivistas suponen "la continuidad del orden social existe independientemente de los sentimientos internos" (Potter, 1988, p. 194). En sentido contrario, la presencia o ausencia emocional también legitima o deslegitima ciertas prácticas sociales institucionalizadas, como el matrimonio por ejemplo, definiendo las emociones como ―un aspecto fundamental del yo, que da significado a la experiencia social y proporciona una validación necesaria de las conexiones entre el individuo y la sociedad‖ (Potter, 1988, p. 193). El campo de la neurociencia permite definir con mayor precisión qué son emociones y qué son los sentimientos. Eric R. Kandel (2007; 2013) explica que las emociones se refieren al conjunto de respuestas fisiológicas automáticas, que ocurren de manera más o menos inconsciente ante cierto tipo de estímulos, que implican cambios en el cerebro como en el cuerpo propiamente dicho. Los sentimientos son registros interpretativos que crea nuestro cerebro para representar los fenómenos fisiológicos generados por el estado emocional, experiencias conscientes de estos cambios somáticos y cognitivos que a menudo, pero no siempre, acompañan a estas respuestas corporales. En el campo de la neurociencia Bartels y Zeki (2000) también presentan interesantes resultados mediante la observación de imágenes por resonancia magnética funcional (fMRI), al comparar la actividad cortical de sujetos que manifestaban estar profundamente enamorados. La evocación de un estado afectivo positivo como el amor al ser expuestos a las imágenes de sus parejas y otro estado afectivo positivo como la amistad al ser expuestos a las imágenes de tres amigos, dio como resultado la activación de un mismo conjunto único de áreas interconectadas. Este doble hallazgo permite localizar, por un lado, un sistema funcionalmente especializado en el cerebro para este tipo de emociones; por otro lado, no se podía distinguir la diferencia entre los estímulos emocionales referentes al amor y la amistad por un observador externo, solo era evidente para el sujeto en cuestión. Esta investigación permite inferir que una propuesta educativa para lograr que las primeras y posteriores relaciones afectivo-sexuales sean relaciones de calidad debe abordarse desde la infancia mediante la experiencia de las relaciones de amistad. Damasio (1995) sostiene que el estado de sentimiento, la experiencia de la emoción, es esencialmente una historia que el cerebro elabora para interpretar las reacciones del cuerpo. Así algunos estímulos desencadenan emociones automáticamente y otros pueden adquirir significado emocional mediante el aprendizaje asociativo. Los sentimientos pueden perdurar mucho tiempo después de la aparición de estos estímulos y rememorarse antes de que suceda una respuesta fisiológica. Davis (1992) y LeDoux (1994), indican que los sistemas nerviosos de almacenamiento de recuerdos inconscientes de estados emocionales son diferentes de los responsables del recuerdo del sentimiento consciente, coincidiendo con los estudios que indican dos formas de memoria: una memoria inconsciente relacionadas con la amígdala cerebral, no declarativa o implícita, de la experiencia motora y sensitiva donde se almacenarían los estados emocionales como respuestas autónomas y somáticas; y una memoria consciente relacionada con el hipocampo, declarativa o explícita, de los hechos y de los sucesos personales donde se almacenarían los sentimientos La posibilidad de reconstruir las respuestas emocionales a partir de los recuerdos autobiográficos desde un enfoque comunicativo, demuestra la influencia de la experiencia social en la arquitectura y el funcionamiento del cerebro (Puigvert Mallart et al., 2019; Racionero-Plaza, 2015; Racionero-Plaza et al., 2018; Racionero-Plaza, Ugalde, Merodio, et al., 2020; Racionero-Plaza, Ugalde, Vidu, et al., 2020). Estas investigaciones confirman que los sentimientos se construyen en un contexto social, pero además muestran la posibilidad de reinterpretar las respuestas emocionales para recrear sentimientos o crear nuevos sentimientos desde un enfoque comunicativo. 2.2. Amor en diferentes lenguas La cultura y el lenguaje son redes de significación que surgen la interacción lingüística de las personas (Kövecses, 2015). Si algunas creencias culturales enfatizan la expresión emocional, mientras que otras enfatizan el control emocional (Greeley, 1979, 1981; McGoldrick, 1996), las palabras que hacen referencia a los sentimientos también se estructuran en torno a estas visiones culturales más individualistas o más colectivistas. La hipótesis de la relatividad lingüística (Sapir, 1929; Whorf, 1940) y estudios posteriores (Jiang, 2000; Kövecses, 2005, 2006, 2015; Sweetser, 1991; Wierzbicka, 1999), también proponen que el lenguaje estructura los pensamientos y sentimientos de las personas y que esta estructuración está estrechamente relacionada con la cultura. El léxico puede ofrecer conocimiento sobre valores culturales y conceptualizaciones a veces muy singulares (Lomas, 2018; Wierzbicka, 1999), ya que ―is conociéramos la lengua de un pueblo, aunque ninguna otra cosa supiéramos de él, estaría a nuestro alcance una buena parte de sus opiniones, creencias, concepciones‖ (Villar, 1996, p. 9). Las palabras utilizadas para expresar diferentes sentimientos, incluyendo aquellas intraducibles entre idiomas, también pueden ser accesibles para las personas fuera de una cultura y pueden tener alguna relevancia universal potencial (Lomas, 2018). Las diferencias en la interpretación de emociones entre culturas no determinan la competencia emocional de las personas, por tanto, los sentimientos construidos en una cultura pueden ser comprensibles para los miembros de otra cultura (Karandashev, 2019). Los cognados atribuidos al amor en diferentes idiomas con raíz en el idioma indoeuropeo (Buck, 1965; Köbler, 1982; Mallory & Adams, 2006; Pokorny, 1959), también permiten hacer una recopilación de significados que trascienden hasta la actualidad. Esta comparación es posible gracias a los estudios del siglo XVI que iniciaron los misioneros jesuitas en la India al encontrar similitudes entre el sánscrito y las lenguas clásicas de Europa. Esto daría lugar en 1800 a la creación de un modelo preliminar común que explicaría la relación entre muchos de los idiomas de Europa y algunos de Asia, a partir del idioma indoeuropeo (Mallory & Adams, 2006). No se pretende con esto hacer un estudio lingüístico comparativo atendiendo a situaciones geográficas, históricas, políticas o religiosas concretas, pero permite esbozar un marco semántico común del concepto de amor observando relaciones con valores universales. La raíz común indeoeuropa *am- con el significado de asir o contener, así como la raíz am(m)a, am deriva en construcciones con el significado de amor como un vínculo similar a la afinidad, la amistad o el apego materno. Podemos encontrar esta raíz en latín amāre, amita, am cus; italiano amore; francés amour; griego ἀμμάς (ammás); o alemán antiguo amma entre otras. La raíz indeoeuropa *leubh- y la raíz del sánscrito lubh se utiliza en construcciones con el significado de amar, cuidar y ahnelar, deriva en construcciones que evocan al amor como cuidado, complacencia, deseo sexual, alabanza, la disposición a creer y la elección de permitir. Podemos encontrar esta raíz en el latín lubet, lubens inglés love, believe; alemán liebe, loben, glauben; holandés liefde; lituano liaupsẽ; nórdico ljūfr, lof; o ruso любовь (lyubov)' entre otras. La raíz *pr - con el significado de amar también deriva en otros significados como libre, es decir, amado o amigo como miembros libres de un clan y no esclavos, evocando construcciones de amor desde relaciones de libertad, paz, amistad, predisposición y ayuda, excluyendo explícitamente el miedo por oposición a esta raíz mediante los prefijos ex y a. Podemos encontrar esta raíz en latín fridare, ex-fridare; sánscrito priya-; gótico frijaÞw; nórdico antiguo friðill, Frja; avéstico fr -, frya-, friϑa-; gótico frijōnds; nórdico antiguo fr ; inglés friend, free, freedom, a-fray; alemán febreien; nórdico antiguo frioðu o inglés nuevo. Las raíces *erǝ-, rē- con el significado de calma, descanso, estar en paz se encuentra en el significado de amor ἔρως-érōs, desarrollando en el castellano el término erotismo más relacionado con la sensualidad. La raíz *bhil- con el significado de amable, gentil, amigable se encuentra en el griego υιλία (philía) en relación al amor amistoso; también presente en latín filius del que obtenemos en castellano el término hijo. La raíz *sterg- con el significado de cuidar, guardar, tutorizar se encuentra en griego στοργή (storgḗ) con el significado de afecto especialmente hacia hijos e hijas. Las lenguas semíticas o sirioárabes también comparten otra raíz con los significados de amar, gustar, desear y corazón. Podemos encontrar en el griego άγαπάω (agapáō) con el significado de amado o querido; en hebreo (aháḇ); en árabe أحب-(aḥabba); en abajsio а- гәаҧхара (āgāpxārā); o en adyghe гуапэ (gāpă). En resumen, esta aproximación desde las diferentes raíces de las lenguas indoeuropeas permite observar cómo el concepto de amor encuentra significado en relaciones basadas en el apego familiar, la amistad, la afinidad, o el cariño; se manifiesta en acciones de cuidado, ayuda, disposición, valoración, deseo; y compartiendo estados de tranquilidad, paz, libertad, excluyendo por oposición los estados de terror o miedo. La experiencia emocional del amor es compleja y probablemente mayor que este conjunto de significados. Autores como bell hooks (2001) también definen el amor como un conjunto de componentes que interaccionan simultáneamente, ―para amar verdaderamente, debemos aprender a mezclar varios ingredientes: cuidado, afecto, reconocimiento, respeto, compromiso y confianza, así como una comunicación honesta y abierta‖. Esta definición comparte con los significados encontrados en las palabras que expresan el amor en diferentes lenguas y culturas, la ausencia de violencia en todas sus expresiones. Si bien no es posible que estos significados se han construido en sociedades históricamente igualitarias, los significados del amor han trascendido a través de la historia, las culturas y las lenguas como un ideal deseable. 2.3. Amor como arraigo ontológico y trascendental El amor se ha incorporado, interpretado y sentido de diferentes formas en diferentes sociedades a lo largo de la historia. Simon May (2011), sostiene que el amor a lo largo de la historia comparte el arraigo ontológico inspirado por el ser querido como una experiencia que fundamenta, afirma y aporta significado a la propia existencia. Esta experiencia se desarrollaría de manera simultánea hacia el amor al ser querido y hacia el amor propio como dos caras de una misma moneda, la experiencia de amar y de ser amado. Esta necesidad de arraigo ontológico también ha sido cubierta tradicionalmente a través de las religiones priorizando el amor hacia lo divino sobre lo humano. La difusión de la ley moral de los antiguos pueblos de Israel a través de la geografía mediterránea fue posible gracias a su traducción al griego dando origen a las grandes religiones monoteístas. La traducción de las Escrituras Hebreas dio lugar a la Biblia griega, o Septuaginta, que pasarían a formar parte del Antiguo Testamento en la actual Sagrada Biblia junto con los libros del Nuevo Testamento ya escritos en griego antiguo. Consideran la acción de amar, άγάπη (ágápi), el camino más excelente: ―en una palabra, quedan estas tres: la fe, la esperanza y el amor. La más grande es el amor.‖ (Corintios 13:13). Establecen dos mandatos principales dejando claro que ―en estos dos mandamientos se sostienen toda la Ley y los Profetas‖ (Mateo 22:40) y que ―no hay mandamiento mayor que estos‖ (San Marcos 12:31). Estos dos mandatos recogen la expresión de amor hacia lo humano y la expresión de amor hacia lo divino. El punto de referencia para expresar amor hacia lo humano es el propio individuo, los propios intereses, necesidades y deseos individuales son el referente de solidaridad, cuidado y bienestar comunitario. El libro Levítico recoge ―amarás a tu prójimo como a ti mismo‖ (Levítico 19:18, Conferencia Episcopal Española), siendo toda la ley (Gálatas 5:14) o la ley regia de las Escrituras (Santiago 2:8), repitiéndose con menor valor en los libros del Nuevo Testamento (San Mateo 5:43, 22:39; San Marcos 12:31; San Lucas 10:26; San Juan 13:34, 15:12; Romanos 13:9). El amor encuentra leyes morales que rechazan dañar al prójimo pues ―el amor no hace mal a su prójimo: por eso la plenitud de la ley es el amor‖ (Romanos 13:10), rechazan la injusticia pues ―no se alegra de la injusticia, sino que goza con la verdad‖ (Corintios 13:6); rechazan el miedo pues "no hay temor en el amor, sino que el amor perfecto expulsa el temor, porque el temor tiene que ver con el castigo; quien teme no ha llegado a la plenitud en el amor" (1 Juan, 4:18); y manifiestan bondad y humildad pues ―el amor es paciente, es benigno; el amor no tiene envidia, no presume, no se engríe; no es indecoroso ni egoísta; no se irrita; no lleva cuentas del mal‖ (Corintios 13:4-5,7). Por otro lado, también se encuentran expresiones de abnegación ―Todo lo excusa, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta.‖ (Corintios 13:4-5,7), ―el amor disimula las ofensas‖ (Proverbios, 10:12), y ―es fuerte el amor como la muerte‖ (Cantar de los Cantares, 8:6). En estos términos la ausencia de amor, que se presenta como más importante que todo el conocimiento o toda la fe, negaría la existencia del propio ser humano ―si tuviera el don de profecía y conociera todos los secretos y todo el saber; si tuviera fe como para mover montañas, pero no tengo amor, no sería nada.‖ (Corintios, 13:2). En la expresión de amor hacia lo divino se demanda al ser humano una entrega total y sin reservas que no garantiza correspondencia en las mismas condiciones, pues este ser divino se presenta como incuestionable aunque pueda resultar contradictorio, celoso de sus alianzas que le otorgan propiedad sobre los pueblos, así como vengativa e irascible contra quienes incumplen la voluntad de sus demandas. El libro Deuteronomio recoge ―amarás, pues, al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma y con todas tus fuerzas‖ (Deuteronomio 6:5), estableciéndose posteriormente en el Nuevo Testamento como el mandamiento principal (San Mateo 22:37; San Marcos 12:30). Asimismo, la ausencia de amor también niega al ser divino, ―quien no ama no ha conocido a Dios, porque Dios es amor‖ (1 Juan, 4:8). El amor hacia lo humano y el amor hacia lo divino encuentran su conexión al inducir al ser humano a buscar la perfección imitando las acciones del ser divino ―sed imitadores de Dios, como hijos queridos‖ (Efesios, 5:1), ―sed perfectos, como vuestro Padre celestial es perfecto‖ (San Mateo 5:48). En conclusión, estos escritos fundacionales de religiones monoteístas extendidas ampliamente por la geografía occidental, incorporan el amor subordinándolo de manera inseparable a los mandamientos principales de una comunidad y a un ser divino que se presenta como perfecto a pesar de manifestar también emociones tan destructivas como la ira. Esta socialización hace difícil que los miembros de una comunidad puedan optar por otros estilos de vida, vivir relaciones afectivo-sexuales diversas, liberadas de imposiciones normativas y construir relaciones amorosas redefinidas por el diálogo igualitario entre sus protagonistas. Actualmente, el amor hacia lo humano ha ganado terreno al amor hacia lo divino debido a la progresiva laicidad desde finales del siglo XVIII hasta nuestros días, sin embargo, sigue vinculado a creencias tradicionales y pensamientos mágicos en las que hemos sido socializados durante siglos. Este imaginario de supersticiones es observable en los mitos del pensamiento filosófico, en diversas expresiones literarias, e incluso en investigaciones de diferentes ámbitos que han utilizado este recurso para completar sus constructos teóricos. Freire (1984) abre la posibilidad de transformar estructuras desiguales en las instituciones religiosas y crear un nuevo sentido de religiosidad desde una perspectiva comunicativa. Si bien el ser humano en su existencia tiene capacidad de transcender a otras realidades, su pluralidad de relaciones con el mundo es crítica, reflexiva, dialógica, comunicativa, participativa y, por tanto, esta relación de trascendencia jamás será de dominación o domesticación sino de liberación rechazando a la religión como un instrumento de alienación. 2.4. Amor romántico como revolución social El amor romántico en la actualidad se ha presentado de forma negativa gracias a investigaciones y campañas, también impulsadas por instituciones públicas, que hablan de mitos vinculando este concepto con la violencia de género por ofrecer un modelo de conducta amorosa irrealizable que falla, genera frustración, desengaño y favorece la violencia en las relaciones de pareja (Ministerio de la Presidencia, Relaciones con las Cortes e Igualdad. Centro de Publicaciones, 2018). Sin embargo, además de no ofrecer alternativas desde las primeras relaciones que garanticen actitudes igualitarias y libres de violencia que unan bondad y ética con atracción y deseo, existen investigaciones que muestran que adolescentes que han sufrido maltratos recuerdan su relación con el maltratador como ideal (Toscano, 2014), por lo que estas relaciones se alejan del concepto de amor romántico. Además otras investigaciones muestran que el problema no es tener ideales de relaciones o de personas, sino en disfrazar de ideal a una relación violenta o una persona que maltrata (Díez-Palomar et al., 2014; Duque, 2010). Anthony Giddens habla del amor romántico en La Transformación de la Intimidad (1995) como una revolución social que daba mayor libertad a los protagonistas ―puede ser visto como un compromiso activo y radical contra el machismo de la sociedad moderna. El amor romántico presupone que se puede establecer un lazo emocional duradero con el otro sobre la base de unas cualidades intrínsecas en este mismo vínculo […]. El complejo de ideas asociadas con el amor romántico, amalgamaba por primera vez el amor con la libertad, considerados ambos como estados normativamente deseables‖. El amor romántico rompía con normativas sociales permitiendo un futuro diferente creando una historia personal y compartida ―introdujo un elemento novelesco dentro de la vida individual […]. La narración de una historia es uno de los significados del término "romance" (novela). Esta historia quedaba individualizada ahora, insertando al yo y al otro en una narrativa personal, que no incluía una referencia particular a un proceso social más amplio.‖ El amor romántico también incluye reconocer las cualidades de la otra persona y su elección para tener una vida plena con alguien. ―Se supone que el amor romántico implica frecuentemente una atracción instantánea […] es un gesto comunicativo, un impacto intuitivo de las cualidades del otro. Se trata de un proceso de atracción para alguien que puede hacer completa y plena la vida de alguien.‖ El amor romántico también supuso una revolución sexual al incluir el deseo y la atracción por las cualidades de la otra persona ―los afectos y lazos, el elemento sublime del amor, tienden a predominar sobre el ardor sexual. La importancia de este punto difícilmente puede ser sobreestimada. […] presupone una comunicación psíquica, un encuentro de espíritus que es de carácter reparador.‖ Investigaciones como IDEALOVE&NAM (Duque Sánchez et al., 2015) realizan una revisión de la literatura científica encontrando estudios que no apoyan una relación causal entre el amor romántico y la violencia de género (Giordano et al., 2006; McCarthy & Casey, 2008; Valls et al., 2008). Recogen investigaciones que defienden el amor romántico desde su concepción histórica está muy ligada al Romanticismo como movimiento del S. XVIII y muestra como el amor romántico supuso una revolución hacia mayor igualdad y una defensa de los sentimientos (Giddens, 1995); que plantean el amor romántico unido al movimiento del Romanticismo como una revolución de patrones culturales y humanos en diferentes ámbitos (Nascimento de Amorim & Stengel, 2014); que el amor y la pasión estaban al margen del matrimonio hasta la aparición del amor romántico (Batlle i Gallart, 2002); o que la violencia que erróneamente se vincula al amor romántico cuando ya existía antes de la aparición del concepto romántico (Molas Font et al., 2006); que un factor importante del amor romántico fue la igualdad entre sexos (de Munck & Korotayev, 1999); o que el amor romántico se presenta como físico y espiritual cuestionando cualquier relación que se establece sin amor (Ferber, 2010; Gras Balaguer, 1983). No obstante también sitúan el amor romántico en el contexto histórico que le corresponde sin hacer una defensa de una réplica exacta en relaciones actuales del siglo XXI, ya que la idea de la inevitabilidad o la irracionalidad del amor ha quedado superada por investigaciones que demuestran que la atracción y la elección de relaciones tienen una explicación social (J. Gómez, 2008; J. Gómez & Puigvert, 2015). El concepto de amor ideal del Siglo XXI (Flecha & Puigvert, 2015), sería una propuesta coherente con la sociedad actual ya que conjuga ausencia de violencia de género con libertad sexual y libertad de elección en las relaciones. 2.5. Amor, libertad y feminismo El amor se presenta no solo como liberador dentro de las relaciones humanas sino que la libertad es una condición en sí misma para que este suceda. El amor no se construye hacia otras personas sino con otras personas. Por tanto, no resulta sorprendente que los movimientos políticos que valoran el amor como una fuente de desarrollo interpersonal y de transformación social, defiendan activamente la emancipación y la libertad para todas las personas: ―No soy verdaderamente libre más que cuando todos los seres humanos que me rodean, hombres y mujeres, son igualmente libres. La libertad de otro, lejos de ser un límite o la negación de mi libertad, es al contrario su condición necesaria y su confirmación.‖(Bakunin, 2021, p. 29). Cuando esta expectativa de libertad desaparece como condición para construir amor en las relaciones afectivas y sexuales, el concepto de amor puede instrumentalizarse dándole un sentido totalmente antagónico para mantener situaciones de opresión y favorecer situaciones de violencia. Bell hooks (hooks, 2000, 2019) advierte que las relaciones heterosexistas establecidas desde una cultura patriarcal vinculan a las mujeres con las emociones, el cuidado y la entrega, y a los hombres con el poder, la fuerza y la protección. ―El amor en la cultura patriarcal está unido a la idea de posesión y a paradigmas de dominación y sometimiento por los que se asume que una persona da amor y la otra lo recibe‖ (p. 130). Las expectativas de vivir relaciones de amor romántico construidas desde una base patriacal, unidas a experiencias personales de engaño y desencanto, condujeron a posturas de rechazo dentro del feminismo. ―En lo que se refiere a la cuestión del amor, en los inicios del movimiento las feministas tomaron la postura de que la liberación de la mujer solo se podría lograr si las mujeres se desprendían del amor romántico‖ (p.129). Hooks alerta de las consecuencias de presentar el amor como un problema que se debe evitar sin considerar los cimientos patriarcales en los que se asientan estas relaciones, pues ―muchas mujeres se alejaron de la política feminista porque sentían que negaba la importancia del amor, de las relaciones familiares y de la vida construida en comunidad con otras personas‖ (p.131). Excluye el concepto de amor de este tipo de relaciones patriarcales, manifiesta que muchas mujeres ya construían este tipo de amor en su ámbito personal ―nos estábamos acercando al amor en nuestra vida privada, un amor construido desde la práctica feminista‖, y lo incluye en la política feminista pues ―el compromiso de acabar con la dominación se encuentra en la esencia misma de nuestras políticas. El amor jamás se podrá construir en una relación basada en la dominación y la extorsión. [. . .] Una verdadera política feminista nos libra de las cadenas y nos conduce a la libertad, nos lleva de la ausencia de amor al amor‖ (pp.132-133). En ocasiones se han utilizado de manera sesgada palabras de mujeres feministas para ofrecer una visión negativa hacia el amor. En una entrevista a Kate Millet (1984) le preguntaron qué es el amor para ella y su respuesta, utilizada como título de la entrevista, fue ―el amor ha sido el opio de las mujeres, como la religión el de las masas. Mientras nosotras amábamos, los hombres gobernaban‖. Sin embargo, se suele omitir la parte en la que continúa diciendo ―tal vez no se trate de que el amor en sí sea malo, sino de la manera en que se empleó para engatusar a la mujer y hacerla dependiente, en todos los sentidos. Entre seres libres es otra cosa‖. Si se utiliza el concepto de amor como sinónimo de relación afectivo-sexual, es posible encontrar tanto situaciones desiguales de dominación que pueden incluir violencia, como situaciones igualitarias construidas desde la libertad. Emma Goldman caracteriza el amor en La palabra como arma (2008) como poderosamente transformador, protector e inseparable de la libertad: ―El amor, el más fuerte y profundo elemento en toda vida, el precursor de la esperanza, de la alegría, del éxtasis; el amor, que desafía todas las leyes, todas los convencionalismos; el amor, el más libre, el más poderoso forjador del destino humano [. . .]. Sí, el amor es libre; no puede desarrollarse en otra atmósfera. En libertad, se entrega sin reservas, abundantemente, completamente. [. . .] El amor en libertad es la única condición de una vida bella [. . .] El amor dure un instante o toda una eternidad, es la única base creativa, inspiradora y elevada para una nueva especie, para un nuevo mundo. [. . .] El amor, que es el factor más poderoso de las relaciones humanas, desde tiempos inmemoriales ha desafiado todas las leyes hechas por los humanos.‖ (pp. 99– 191). Freire, en La educación como práctica de la libertad (1984), ya afirmaba que la violencia ―es, a un tiempo, desamor y un impedimento para el amor. Obstáculo para el amor en la medida que el dominador y dominado, deshumanizándose el primero por exceso y el segundo por falta de poder, se transforman en cosas. Y las cosas no aman.‖. Asimismo, también recoge las represalias que reciben quienes se rebelan ante la violencia pues ―cuando el oprimido se rebela legítimamente contra el opresor, en quien identifica la opresión, se lo califica de violento, bárbaro, inhumano, frío. Es que entre los incontables derechos que se adjudica para sí la conciencia dominadora incluye el de definir la violencia, caracterizarla, localizarla. Y si este derecho le asiste, con exclusividad, no será en sí misma donde encontrará la violencia. No será a sí mismo a quien llamará violento.‖ La exclusión de la violencia en las relaciones donde existe amor es claro desde el feminismo dialógico y el concepto de amor ideal del Siglo XXI (Flecha & Puigvert, 2015). El amor ideal es diverso y plural, no va asociado a ninguna opción sexual en particular ni forma de relación en concreto, ni tiempo de duración específica y sí tiene un rasgo común: ausencia de violencia de género. La socialización en el deseo hacia el amor ideal contribuye a prevenir la violencia de género, ya que conjuga ausencia de violencia de género con libertad sexual y libertad de elección en las relaciones. 3. Enfoques de investigación del amor desde la psicología y las ciencias sociales La investigación y las teorías sobre la psicología del amor habitualmente se han fundamentado en procesos biológicos, cognitivos y evolutivos como base de esta experiencia humana compleja. Las explicaciones biológicas proponen que los seres humanos disponen de sistemas neuronales, innatos e históricamente evolucionados, que les permiten resolver problemas relacionados con la supervivencia y la reproducción de la especie. Estas teorías únicamente consideran el contexto social cuando no pueden dar respuesta a determinados comportamientos desde estos procesos. En el campo de la psicología, destacan la importancia de investigar el amor desde diferentes enfoques abarcando tipologías y componentes de las relaciones interpersonales. Sternberg y Weis introducen en The New Psichology of Love (2006) que ―gran parte del universo de las interacciones humanas, de las percepciones de las personas y las comprensiones del mundo en general se centran en relaciones de pareja‖ y concluye que ―aún queda mucho por conocer acerca de cómo y en qué lapso de tiempo se desarrolla el apego adulto, y sobre quién se siente atraído hacia quién, y por qué‖ (Weis, 2006, p. 324). Kenrick (2006) propone que los comportamientos encaminados a establecer diferentes tipos de relaciones se encuentran asociados y regulados por un conjunto de sesgos innatos en la atención, la memoria y la toma de decisiones. Estos se ajustan de manera dinámica y adaptativa a través de las interacciones personales y las normas sociales que condicionan las manifestaciones de amor en cada cultura. Shaver y Mikulincer (2006) proponen, desde investigaciones previas respecto a unos sistemas de motivación innatos evolucionados históricamente, que los tres principales sistemas de comportamiento involucrados en las relaciones románticas son: el apego, el cuidado y el sexo. Estos son sensibles al contexto y a la personalidad, y su funcionamiento se ajusta al logro de las metas propuestas mediante las transacciones de cada persona con el mundo real mediante estrategias de hiperactivación o desactivación. Una visión alternativa a estos enfoques considera fundamental el contexto social, entendiendo que la psicología del amor solo puede entenderse desde la estructura social en la que se desarrollan los patrones de las relaciones personales. Dion y Dion (2006) presentan la influencia que ejerce la cultura en la construcción del concepto de amor desde la visión de uno mismo y del otro, al recoger cómo varían las relaciones en culturas más individualistas y en culturas más colectivistas. En este sentido, las ciencias sociales han hecho importantes aportaciones que han permitido comprender cómo el amor se origina y manifiesta en diversos contextos sociales. Desde teorías sociales, el amor es considerado una construcción social que se aprende e interioriza a partir de las relaciones sociales propias de cada contexto y de cada época (Beck et al., 2001; Elster et al., 2001; Giddens, 1995). Jesús Gómez en The Radical Love también destaca la necesidad de abordar el amor vinculado al campo de las relaciones afectivo sexuales desde el conocimiento científico: ―es vital y debe ser incorporado al proceso educativo. Las repercusiones sociales de la desinformación son considerables, ya que es un tema que afecta a todas las personas‖ (2015, p. 3). Gómez (2008; 2015) explica el papel de la socialización en la atracción y la elección, como dos procesos separados aunque estrechamente relacionados. Si bien se ha encontrado una socialización mayoritaria que vincula atracción y violencia (Duque Sánchez et al., 2015), estos pueden ser modificables de forma preventiva para evitar relaciones de pareja disfuncionales. La elección de una relación no está subordinada a la atracción, tal y como recoge Elster, ―una persona que está apasionadamente enamorada puede permanecer perfectamente lúcida sobre sus perspectivas y en completo control de su conducta‖ (2001, p. 151). Por tanto, sería posible evitar la elección de relaciones disfuncionales aunque se sienta atracción hacia ellas, e incluso la resocialización de nuestras respuestas emocionales consiguiendo rechazar los estímulos afectivo-sexuales violentos (Racionero-Plaza et al., 2018). Los valores interiorizados a partir de la socialización tenderían a relaciones afectivo- sexuales basadas en un modelo tradicional y conservador o, por el contrario, un modelo alternativo basado en valores progresistas. Estos dos modelos se proponen como dos extremos o tendencias en el universo de relaciones que pueden comprender la biografía de cada persona. Desde esta perspectiva cualquier experiencia afectivo sexual cuenta, influye y socializa en las relaciones posteriores (Puigvert, 2014), siendo el primer aprendizaje amoroso el que más influencia tiene en las relaciones posteriores (Oliver & Valls, 2004). 4. Operativizar el amor mediante los estilos de amor romántico El amor es una de las cualidades que se enfoca en las fortalezas humanas y las cualidades que contribuyen positivamente a los individuos y a la humanidad en general, por eso la gente de todo el mundo está interesada en el amor (Hendrick & Hendrick, 2016, 2019). El uso y análisis de estos los denominados estilos de amor romántico (C. Hendrick & Hendrick, 2018) facilita reconocer diversos tipos de relaciones afectivo-sexuales que no necesariamente tienen que manifestarse de manera aislada. Los autores afirman estos estilos abarcan las diferentes concepciones populares que las personas pueden tener sobre el amor desde una perspectiva muy amplia. Por tanto, considerando que en una relación afectivo-sexual no necesariamente se manifiesta amor, en los análisis que forman parte del marco metodológico se nombrarán como estilos de relaciones afectivo-sexuales. 4.1. Los estilos de amor romántico y la Love Attitudes Scale Clyde Hendrick y Susan S. Hendrick, recogen en Styles of Romantic Love (2018) su interés inicial por investigar el amor ―como algo que experimentamos, veíamos en otras parejas, veíamos que faltaba en otras parejas y nos parecía increíblemente importante para la humanidad‖ (p. 223). En el capítulo de The new psychology of love (R. J. Sternberg & Sternberg, 2018) resumen sus hallazgos en la investigación del amor y el desarrollo de la Love Attitudes Scale o escala de actitudes amorosas. Su investigación parte de la propuesta del sociólogo John Alan Lee, quien realizó un extenso análisis histórico de la literatura romántica y desarrolló un complejo procedimiento de entrevista llamado Love Story Card Sort, mediante el cual cada sujeto elaboraba su historia de amor particular a través de una elección sucesiva de tarjetas, para categorizar lo que denominó ideologías del amor (M. E. Lasswell & Lobsenz, 1984; Lee, 1976). Las historias de amor podían diferir de muchas maneras en un mismo sujeto en diferentes relaciones, como también podían tener consistencia a lo largo del tiempo con la misma relación. Lee identificó tres categorías principales denominadas eros (apasionado, erótico), ludus (jugado, sin compromiso), storge (amistad); y tres categorías secundarias denominadas pragma (práctico, calculador), agape (altruista, generoso) y mania (obsesivo). Hendrick y Hendrick consideraron que estas categorías coincidían con diversos puntos de vista de lo que podría ser considerado amor romántico partiendo de un sentido común. Por tanto, estos autores, consideran el concepto de amor romántico como una amplia variedad y diversidad de relaciones afectivo-sexuales permitiendo una amplia libertad en las definiciones personales. Los estilos de amor se interpretan como interactivos, construidos como sistemas de actitudes y creencias, que abarcan un núcleo emocional que tiene tanto variabilidad como estabilidad y están relacionados con patrones de comportamiento social. Los seis estilos de amor se pueden describir de la siguiente manera:  Eros: fuerte atracción física, intensidad emocional, una apariencia física preferida, una sensación de inevitabilidad de la relación, revolución de sentimiento y pensamiento, así como un fuerte compromiso con el amante.  Ludus: el amor es un juego de interacción con un conjunto diverso de parejas a lo largo del tiempo. El engaño de la pareja, la manipulación, la falta de revelación sobre uno mismo y las otras parejas son los principales atributos de este estilo.  Storge: este estilo es el amor como amistad, tranquilo, afable, sólido, realista y presumiblemente duradero. El fuego de eros no es familiar para storge. Storge ha sido descrito como amor por "evolución" en lugar de amor por "revolución".  Pragma: estilo como cálculo racional enfocado en los atributos deseados del amante como, por ejemplo, encajar en la propia familia, ser un buen padre en el futuro, etc. "Planificación del amor" podría ser una descripción adecuada ya que se basan en una coincidencia de criterios.  Mania: este estilo es intenso, alterna entre éxtasis y agonía, se siente con fuerza y no suele acabar bien.  Agape: este estilo es generoso y sacrificado, abnegado, colocando el bienestar de la persona amada por encima del propio, que da todo y no exige nada. A partir de la concepción teórica, en un intento inicial de medir los seis estilos de amor (C. Hendrick et al., 1984), se usó un conjunto de cincuenta ítems de verdadero/falso desarrollados por Lasswell y Lasswell (1976), más cuatro ítems adicionales, transformando los elementos a escalas de calificación de cinco puntos. Muchos ítems mostraron diferencias de género y los análisis estadísticos solo apoyaron parcialmente los seis estilos propuestos por Lee. En el intento de construir una escala de calificación, se revisaron y estandarizaron un conjunto siete ítems para cada uno de los seis estilos de amor. El análisis factorial de los cuarenta y dos elementos reveló seis subconjuntos de elementos que coincidían estrechamente con las definiciones de los seis estilos de amor, concluyendo que las definiciones de Lee podrían medirse mediante una escala de calificación. Se desarrolla así la Love Attitudes Scale (C. Hendrick & Hendrick, 1986), mostrando contenido válido y técnicamente sólido como escala de medición. Considerando las revisiones de otros investigadores, se extrajo una versión reducida de veinticuatro ítems cuya psicometría fue excelente y con mejores resultados que la versión original más larga (C. Hendrick et al., 1998). 4.2. Correlatos de los estilos de amor romántico El amor en general tiene un fuerte componente emocional (C. Hendrick & Hendrick, 2003), estando el enamoramiento quizás más relacionado con el concepto de amor apasionado de Hatfield (1988), sin embargo, este amor apasionado no siempre implica deseo sexual. Hatfield (1988) y Fisher (2000) proponen que el sexo y el amor apasionado evolucionaron como sistemas emocionales separados En una investigación con estudiantes universitarios (Hendrick & Hendrick, 1988), se mostraba que los universitarios enamorados eran más eróticos y ágapicos, y menos lúdicos, que los que no estaban enamorados. Los estudiantes enamorados fueron menos permisivos e instrumentales en sus actitudes sexuales que los estudiantes no enamorados. Estar enamorado también mejoraba las calificaciones de autoestima y redujo el autocontrol. Los estudiantes enamorados también fueron inferiores en búsqueda de sensaciones. Estaban más comprometidos, implicados y abiertos que los estudiantes que no estaban enamorados. La cantidad de emoción asociada a cada estilo de amor debería depender de las actitudes y creencias que caracterizan ese estilo. Así eros y mania parecen mostrar una fuerte expresión emocional, mientras que storge, pragma y ludus tienen menos intensidad. Los estilos de amor pueden, junto a otras variables, moderar sin duda la experiencia del enamoramiento pero son construcciones conceptualmente distintas. Se podría esperar que la edad, la etapa de la vida, la pareja en particular, la interacción entre uno mismo y la pareja, así como la red social y los factores sociodemográficos influyan en algunos de los estilos de amor hasta cierto punto. El amor como la amistad son relaciones voluntarias que consisten en vínculos afectivos y diversos grados de interrelación. De hecho, aunque el amor romántico y la amistad suelen diferir en la participación sexual y la intensidad emocional, las relaciones amorosas a menudo contienen elementos de profunda amistad. En relatos escritos de sus relaciones románticas, los estudiantes universitarios expresaban amistad con más frecuencia que cualquier otro estilo de amor (Hendrick & Hendrick, 1993). En esta misma investigación, cuando se les pidió que nombraran a su mejor amigo, casi la mitad de los estudiantes nombraron a su pareja romántica. Al explorar los vínculos entre los estilos de amor y los aspectos más tradicionales de la personalidad, White (2004), Hendrick y Hendrick (2004) encontraron que las actitudes amorosas están relacionadas con varias dimensiones de la personalidad, medidas por el Inventario de personalidad NEO revisado (Costa & McCrae, 1985, 1992). El NEOPI-R mide los factores de personalidad conocidos como The Big Five: amabilidad, escrupulosidad, extraversión, neuroticismo y apertura a la experiencia. Varios de estos factores estaban relacionados con los estilos de amor:  El estilo eros apasionado se relacionó positivamente con la amabilidad, la escrupulosidad y la extraversión, y negativamente con el neuroticismo.  El estilo storge orientado a la amistad no estaba relacionado con la amabilidad, pero por lo demás era similar al eros en sus relaciones con las variables de personalidad.  El estilo ludus de juego mostró casi el patrón opuesto, relacionado negativamente con la amabilidad y la conciencia, y positivamente con el neuroticismo.  El estilo pragma práctico se relacionó positivamente con la conciencia y negativamente con la apertura a la experiencia, mientras que  El estilo mania posesiva y el neuroticismo se relacionaron positivamente.  El estilo ágape altruista no estaba relacionado con los cinco factores. En una investigación similar Heaven (2004) también encontraron amplias relaciones entre los dominios de los Cinco Grandes y los estilos de amor:  El estilo eros se relacionó positivamente con la extraversión y la conciencia, y negativamente con el neuroticismo.  El estilo mania mediaba la relación entre el neuroticismo y la satisfacción de la relación, por lo que parece que el neuroticismo, en particular, está relacionado de manera compleja con constructos relacionales como los estilos de amor. Zadeh y Bozorgi (2016) utilizaron el NEOPI (Costa & McCrae, 1985, 1992), el LAS (C. Hendrick & Hendrick, 1986) y una medida de ajuste/calidad marital, al evaluar a los estudiantes casados en una universidad iraní. Encontraron relaciones significativas entre factores de personalidad, estilos de amor y calidad marital. Los análisis de regresión indicaron que los estilos de amor eros y storge, así como varias facetas de la personalidad (por ejemplo, amabilidad, apertura a la experiencia) eran fuertes predictores de la calidad marital. 5. Operacionalizar el amor mediante la teoría triangular del amor La teoría triangular del amor (R. J. Sternberg, 1986, 1988a, 1988a, 1997, 1998; Weis & Sternberg, 2008) sostiene que el amor puede entenderse en términos de tres componentes: intimidad, pasión y decisión/compromiso. Estos tres componentes han aparecido en varias otras teorías del amor (Aron & Tomlinson, 2019) y, además, parecen corresponder bastante bien a las teorías implícitas de los pueblos, o teorías populares, del amor (Aron & Westbay, 1996). Sternberg (2018; 2006) recoge que estos tres componentes se abarcan diferentes aspectos del amor:  Intimidad, comprende sentimientos de cercanía, unión y conexión. Involucra aquellos sentimientos que dan lugar, esencialmente, a la experiencia de calidez y cuidado en el amor. La intimidad comprende lo siguiente (R. J. Sternberg & Grajek, 1984): deseo de promover el bienestar del ser querido, experimentar felicidad con el ser querido, gran respeto por el ser querido, poder contar con el ser querido en momentos de necesidad, entendimiento mutuo con el ser querido, compartir uno mismo y sus posesiones con el ser querido, recibir apoyo emocional del ser querido, dar apoyo emocional al ser querido, comunicación íntima con el ser querido, y valoración del ser querido en la propia vida.  Pasión, se refiere a los impulsos que conducen la atracción física, la consumación sexual y fenómenos relacionados que involucra fuentes de motivación y otras formas de excitación (Feybesse & Hatfield, 2018; Hatfield & Walster, 1985). Las necesidades sexuales tienden a predominar en esta experiencia. Sin embargo, es posible que otras necesidades también contribuyan a la experiencia de la pasión como la autoestima, crianza, apoyo, dominio, sumisión, afiliación y autorrealización.  Decisión/compromiso, se caracteriza por la decisión a corto plazo amar a otro individuo y el compromiso a plazo largo de mantener ese amor indefinidamente. Los aspectos de decisión y compromiso del componente de no siempre ocurren juntos. Se puede decidir que se ama a alguien sin al mismo tiempo sentirse comprometido con el amor a largo plazo. Por el contrario, uno puede sentirse comprometido con una relación sin experimentar ese compromiso como amor hacia el otro en la relación. Estos tres componentes interactúan entre sí en mayor o menor medida generando una diversidad de relaciones que pueden cambiar de una pareja a otra, o durante un período de tiempo dentro de una relación determinada. Las combinaciones o triángulos de estos componentes pueden generar al situarse en los extremos ocho tipos de relaciones diferentes, como se recoge en la figura 1, sin embargo sería poco probable este tipo de relaciones en la vida real (R. J. Sternberg, 1988a, 1988b, 2018). Figura 1. Componentes y estilos del amor de Sternberg  Amistoso: la intimidad está presente, sin pasión ni compromiso, pudiendo comprender algunos elementos de apego a corto plazo.  Caprichoso: es lo que se denomina encaprichamiento ya que presenta pasión, sin intimidad ni compromiso.  Vacío: sucede cuando una persona está comprometida a amar a alguien sin intimidad ni pasión. La ansiedad a la separación también puede dar lugar a este tipo de amor.  Romántico: se caracteriza por emociones intensas y atracción física en ausencia de compromiso.  Compañeros: amor sin pasión que comparte características con el apego, que se caracteriza por la vinculación y la búsqueda de proximidad hacia otra persona.  Fatuo: presencia de compromiso y pasión, sin una intimidad establecida.  Consumado: une los tres componentes del amor implicando un alto nivel de intimidad, donde ambas partes buscan la proximidad y se preocupan por el bienestar mutuo.  No amor: no aparecen ninguno de los tres componentes ni se experimenta amor. Los diferentes triángulos que se obtienen pueden representar el amor real por una pareja, o representar el tipo de relación ideal que se espera tener con una pareja (R. J. Sternberg & Barnes, 1985), un ideal que puede derivarse de experiencias en relaciones previas (Thibaut & Kelley, 1959). Se puede distinguir también entre triángulos percibidos por uno mismo y cómo son percibidos por otros de manera externa; si los sentimientos de amor de una parte de la pareja corresponden o no a cómo la otra parte los percibe; si los sentimientos también informan al conjunto de acciones asociadas a cada uno de los tres componentes (R. J. Sternberg, 2018). Además, Sternberg (2006) propone que las historias de amor que observamos transmiten diferentes concepciones acerca de cómo se debe entender el amor, por lo que trataremos de encontrar una pareja que coincida con nuestra concepción del amor para reproducir esas historias. Capítulo 3. Violencia contra la mujer por razones de género 1. La violencia de género en la adolescencia En esta investigación se asumen los términos recogidos en el artículo 3 del Convenio del Consejo de Europa sobre prevención y lucha contra la violencia contra la mujer y la violencia doméstica, hecho en Estambul el 11 de mayo de 2011 (BOE, nº 137, 6 de junio de 2014, p. 42949). El concepto de género contempla ―los papeles, comportamientos, actividades y atribuciones socialmente construidos que una sociedad concreta considera propios de mujeres o de hombres‖; el concepto violencia contra la mujer por razones de género comprende ―toda violencia contra una mujer porque es una mujer o que afecte a las mujeres de manera desproporcionada‖. El concepto de mujer incluye a las niñas menores de 18 años. El Convenio del Consejo de Europa sobre prevención y lucha contra la violencia contra la mujer y la violencia doméstica (BOE, nº 137, 6 de junio de 2014) define la violencia contra la mujer como: ―Una violación de los derechos humanos y una forma de discriminación contra las mujeres, y se designarán todos los actos de violencia basados en el género que implican o pueden implicar para las mujeres daños o sufrimientos de naturaleza física, sexual, psicológica o económica, incluidas las amenazas de realizar dichos actos, la coacción o la privación arbitraria de libertad, en la vida pública o privada‖ (p. 42949). Parece necesario aclarar que la violencia contra la mujer puede suceder: sin existir relación entre agresores y víctimas; existiendo algún tipo de relación, ya sea esporádica o duradera; o después de extinguirse una relación establecida previamente. Por tanto, lo que determina si un tipo de relación entre dos personas manifiesta violencia contra la mujer es la presencia de los comportamientos y consecuencias descritos anteriormente. A pesar de las acciones de prevención desarrolladas en los diferentes ámbitos, la última evaluación europea de violencia contra las mujeres recoge que, en España, un 30% de las menores de 15 años ha sufrido algún tipo de violencia física, psicológica o sexual (Agencia de la Unión Europea por los Derechos Fundamentales, 2014, p. 123) La violencia de género, por tanto, es un problema que afecta al conjunto de nuestra sociedad sin excepción y que se manifiesta en la población juvenil cada vez con mayor frecuencia. La Estadística de Violencia Doméstica y Violencia de Género (EVDVG), recoge en nota de prensa de 10 de mayo de 2021 que ―el mayor aumento del número de víctimas en el año 2021 se dio entre las mujeres de menos de 18 años (28,6%).‖ 2. Socialización contra la violencia de género Los debates actuales sobre el aumento de las tasas de violencia entre los jóvenes comparten que algunos tipos específicos de experiencia, como la experiencia de violencia de los adolescentes durante las relaciones íntimas de pareja, incluidas las parejas a largo plazo anteriores o actuales y la violencia en relaciones esporádicas o de ligue, son un problema y una preocupación crecientes (Bramsen et al., 2012; Erickson et al., 2010; Leen et al., 2013). Algunos adolescentes tienden a mantener relaciones de noviazgo violentas que se vuelven crónicas, cuya gravedad aumenta desde la primera relación hasta las siguientes (Draucker et al., 2012) y que conducen a una trayectoria de vida que incluye violencia, ya sea como víctimas o perpetradores (Bramsen et al., 2012; Draucker et al., 2012; Exner-Cortens et al., 2013; Lundgren & Amin, 2015) (Bramsen et al., 2011 ; Burke Draucker et al., 2012 ). La propuesta socializadora permite explicar cómo es posible, a pesar de ser procesos disfuncionales, sentir atracción hacia personas violentas y elegir establecer relaciones con personas violentas, excluyendo la posibilidad de construir un sentimiento de amor ideal. Resulta necesario conocer qué aprendizajes sociales están favoreciendo la manifestación o el rechazo de comportamientos violentos en un contexto determinado, y ofrecer una propuesta alternativa educadora desde la socialización preventiva entendida como ―el proceso social a través del cual desarrollamos la conciencia de unas normas y valores que previenen los comportamientos y las actitudes que conducen a la violencia contra las mujeres y favorecen los comportamientos igualitarios y respetuosos‖ (Oliver & Valls, 2004, p. 113). En el ámbito de la socialización existe un discurso coercitivo (Puigvert & Flecha, 2018) para vincular el atractivo a las personas con actitudes y comportamientos violentos. Este discurso coercitivo también presenta a las personas y las relaciones no violentas como convenientes pero no atractivas (J. Gómez & Puigvert, 2015). Este discurso logra moldear unas preferencias coercidas que favorecen la elección de relaciones con personas violentas, especialmente cuando las interacciones sociales más cercanas empujan a tener uniones o ligues coercidos teniendo la apariencia de ser decisiones libres (Puigvert et al., 2019). Las situaciones de diálogo basadas en un lenguaje del deseo en lugar de un lenguaje de la ética pueden cuestionar los deseos de las adolescentes que vinculan el atractivo a las conductas violentas (Puigvert, 2015). El lenguaje de la ética se utiliza a menudo para educar a los niños de una manera no sexista, tanto en el hogar como en la escuela. El lenguaje del deseo se ejerce en el ámbito de la estética, que suelen utilizar los adolescentes y los medios de comunicación teniendo en cuenta los deseos y gustos de los adolescentes, desencadenando emociones y acciones (Rios-González et al., 2018). Somos seres sociales y nuestra socialización comienza desde el momento en que nacemos. Si por un lado estamos fomentando educativamente la igualdad y la no violencia y por otro lado una socialización mayoritaria está promoviendo que la violencia es atractiva, las acciones preventivas contra la violencia pierden eficacia (Aubert et al., 2011; Flecha et al., 2013). Por eso, se plantea la realización de una socialización preventiva de violencia que no supone solo condenar la violencia en las relaciones desde un posicionamiento ético, implica identificar los modelos violentos que están presentes en la sociedad y despojarlos de su atractivo para que sean rechazados (Valls et al., 2008) y, por otro lado, identificar modelos igualitarios y dotarlos de atractivo para que sean aceptados (Aubert et al., 2011) desde la primera infancia (Oliver, 2014). Rechazar a quien trata mal, no se limita a las relaciones afectivo-sexuales sino a todas las interacciones que se dan desde la primera infancia favoreciendo la elección de amistades con las que establecer relaciones de calidad libres de violencia, siendo necesaria la implicación de toda la comunidad educativa (Oliver et al., 2009) En esta línea se han propuesto investigaciones con expectativas de conseguir un impacto social, político y científico para superar la violencia de género. El proyecto MEMO4LOVE, financiado por el Programa Estatal I+D+i Orientada a los Retos de la Sociedad 2016, con Sandra Racionero Plaza como investigadora principal, examina el impacto de acciones basadas en la socialización preventiva de la violencia de género en centros de secundaria, en la reconstrucción de la memoria autobiográfica y el cambio de respuesta emocional explícita e implícita, aumentando el rechazo ante estímulos afectivo-sexuales violentos y aumentando la atracción ante estímulos afectivo-sexuales igualitarios. Otra línea de investigación más reciente también estudia cómo las personas que apoyan a las víctimas de violencia de género experimentan violencia a causa de este posicionamiento. Este tipo de violencia denominada inicialmente acoso sexual de segundo orden y más recientemente violencia de género aisladora (Vidu et al., 2017, 2022), pues tiene objetivo principal aislar a las víctimas directas de violencia de género, es un obstáculo que condiciona las reacciones de las personas del entorno de las víctimas impidiendo que estas reciban ayuda (Melgar et al., 2021). MARCO METODOLÓGICO Capítulo 4. Diseño de la investigación 1. Objetivos de estudio La investigación tiene como objetivo general ―Conocer qué sistemas de creencias sociales están relacionadas con el establecimiento de relaciones afectivo-sexuales vinculadas a la violencia de género en la población adolescente de Melilla‖. Este objetivo general se concreta en los siguientes objetivos específicos: 1. Confirmar las propiedades psicométricas de las versiones cortas de los cuestionarios Social Axioms Survey II (SAS-II), Love Attitude Scale (LAS), Triangular Love Scale (TLS) para replicar resultados en la población adolescente de la ciudad de Melilla. 2. Conocer cómo se interrelacionan los axiomas sociales con aspectos sociodemográficos y relacionales en la población adolescente de la ciudad de Melilla. 3. Predecir qué creencias sociales favorecen el inicio de relaciones afectivo-sexuales vinculadas a la violencia de género en la población adolescente de Melilla. 2. Población y muestra de estudio Melilla es un territorio español ubicado en el norte de África con una superficie de 12'32 km2. El Instituto Nacional de Estadística de España registró una población de 82.810 en 2022. Por su ubicación, forma parte de la Ruta del Mediterráneo Occidental utilizada tanto por el Magreb como por los africanos occidentales con la intención de realojarse o trasladarse a otros países europeos. Las llegadas irregulares a España registraron 4.984 migrantes en 2019, utilizando Melilla como punto de entrada (Idemudia & Boehnke, 2020). El particular contexto geopolítico y la convivencia multicultural hacen de Melilla un enclave especialmente atractivo para la investigación social. Frank Meyer (2004) destaca que la denominación religiosa en Melilla no solo se asocia con cuestiones de creencias o prácticas religiosas, se percibe principalmente como culturas con valores, tradiciones y costumbres correspondientes y bien definidos, así como un arraigo territorial. Las sociedades urbanas de Melilla pueden verse como buenos ejemplos de la importancia y la interconexión de la identidad, la cultura, el espacio y el tiempo para la coexistencia humana y la difícil relación entre lo familiar y lo extraño. La población objeto de estudio está compuesta por adolescentes que cursan el último ciclo de Educación Secundaria Obligatoria en los centros educativos de la Ciudad Autónoma de Melilla. El número de estudiantes matriculados en este ciclo [N=845] fue facilitado por la Dirección Provincial de Educación de Melilla. La técnica utilizada para seleccionar una muestra representativa de esta población es el muestreo por conglomerados. El muestreo por conglomerados no selecciona a los sujetos de forma individual, sino a los intergrupos homogéneos e intragrupos heterogéneos en los que se encuentran insertos previamente (Buendía, Colás, & Hernández, 1998). Los conglomerados son representados por los centros educativos, mientras que las diferentes líneas disponibles en cada nivel del ciclo son seleccionadas por muestreo aleatorio simple. Asimismo, el teorema del límite central, propuesto por primera vez por De Moivre (1967), afirma que una muestra suficientemente grande tiende a seguir una distribución normal, es decir, los estadísticos observados en esta muestra tenderán a ser similares al parámetro de la población de la que proceden. Asumiendo el tamaño de la población [N=845], un margen de error del 5%, un nivel de confianza del 99% y una variabilidad del 50%, una muestra de 372 sujetos podría ser suficiente representativa para generalizar resultados a toda la población. Sin embargo, considerando que la muestra podría incluir casos no válidos, se accede a una muestra superior [n=410] que comprende el 48.52% de la población [N=845]. 3. Instrumentos de evaluación 3.1. Social Axioms Survey II (SAS-II) La construcción de la primera versión del cuestionario Social Axioms Survey administrado en muestras de 40 entornos sociales diferentes (Leung & Bond, 2004), confirmaba la estructura de los axiomas sociales. La segunda versión del cuestionario SAS-II (Leung et al., 2012) fue desarrollada desde un enfoque deductivo culturalmente descentralizado dando lugar a una versión larga de 109 ítems y una versión corta de 40 ítems. El instrumento utilizado en el presente estudio es el Social Axioms Survey II short form (Leung, y otros, 2012) de 40 ítems, versión en español traducida por Judith Gibbons y facilitada por Michael Bond, con respuestas tipo Likert de cinco grados desde totalmente en desacuerdo a totalmente de acuerdo. Las cinco dimensiones de los axiomas sociales se miden mediante los siguientes ítems: Religiosidad RL1. La creencia en una religión ayuda a entender el sentido de la vida. RL2. La fe religiosa contribuye a tener una buena salud mental. RL3. La religión favorece el progreso humano. RL4. La religión hace a las personas más saludables. RL5. Existe un ser supremo, o dios, que controla el universo. RL6. La religión hace a las personas más felices. RL7. La creencia en una religión hace a las personas buenos ciudadanos. RL8. La religión ayuda a las personas a tomar buenas decisiones en sus vidas. Recompensa por aplicación RC1. Una persona tendrá éxito en lo que se proponga si realmente insiste. RC2. El éxito requiere una gran fuerza de voluntad. RC3. El éxito se alcanza construyendo el camino paso a paso. RC4. Las adversidades, o desgracias, se pueden superar mediante el esfuerzo. RC5. Los problemas difíciles se pueden superar mediante esfuerzo y constancia. RC6. Las personas que trabajan duro logran más al final. RC7. La resistencia y la determinación son claves para lograr las metas. RC8. Las personas que trabajan duro son bien recompensadas. Control de destino DT1. La gente crea obstáculos para evitar que otros tengan éxito. DT2. A la gente no le gusta que otros tengan éxito en la vida. DT3. Las personas con mucho poder tienden a abusar de otras personas. DT4. Las personas que alcanzan éxito (. . .) se olvidan de quienes que les ayudaron(…) DT5. Las personas de buen corazón suelen salir perdiendo. DT6. La oportunidad de enriquecerse favorece la corrupción de las personas. DT7. Las personas de buen corazón son intimidadas fácilmente. DT8. La única manera de salir adelante es aprovecharse de otros. Cinismo social CN1. Hay ciertas formas para que las personas consigan mejorar su destino. CN2. El destino determina el éxito de una persona en la vida. CN3. Los asuntos de la vida y la muerte están determinados por el destino. CN4. Hay maneras para que las personas puedan conocer su destino. CN5. El destino determina las personas a las que se va a amar durante la vida. CN6. Las características individuales (. . .) pueden revelar el destino de una persona. CN7. La suerte de las personas se puede mejorar mediante ciertas tácticas. CN8. El destino determina los éxitos y fracasos de una persona. Complejidad social CP1. En general hay más de una buena forma para afrontar la misma situación. CP2. El comportamiento de una persona está influido por muchos factores. CP3. Las personas de repente pueden perder todo lo que tienen. CP4. Muchos problemas parecen más complicados de lo que realmente son. CP5. Las diferentes opiniones de las personas pueden ser todas correctas. CP6. Las personas pueden tener comportamientos contrarios en situaciones iguales. CP7. Una mala situación puede cambiar de repente para mejor. 3.2. Love Attitudes Scale (LAS) La Love Attitudes Scale (C. Hendrick & Hendrick, 1986) evalúa la presencia y grado de cada uno de los seis estilos de amor, propuestos a partir del análisis histórico de la literatura romántica realizado por Lee (Lee, 1976), en un momento dado ya que estos perfiles también pueden variar durante la vida de la persona. Cada una de estas dimensiones es medida con 7 ítems, teniendo un total de 42 ítems. El instrumento utilizado en el presente estudio es el Love Attitudes Scale short form (C. Hendrick et al., 1998) de 18 ítems, versión en español (Ubillos, Páez, Zubieta, 2005), con respuestas tipo Likert de cinco grados desde totalmente en desacuerdo a totalmente de acuerdo. Las seis dimensiones que mide este instrumento se miden mediante los siguientes ítems: Eros ER1. Mi pareja y yo tenemos una buena atracción física entre nosotros. ER2. Siento que mi pareja y yo estamos hechos el uno para el otro. ER3. Mi pareja encaja en mis ideales de belleza física. Ludus LD1. Creo que las cosas que mi pareja desconoce de mí no le harán daño. LD2. He tenido que evitar que mi pareja se encontrara con mis otras parejas. LD3. Mi pareja se enfadaría si supiera las cosas que he hecho con otras personas. Storge ST1. Nuestro amor es el mejor ya que surgió de una larga amistad. ST2. Nuestra amistad se fue transformando en amor a lo largo del tiempo. ST3. Nuestra relación es la más satisfactoria al surgir de una buena amistad. Pragma PM1. Al elegir pareja, considero importante si será aceptada por mi familia. PM2. Al elegir pareja, considero si será un buen padre o una buena madre. PM3. Al elegir pareja, considero importante si afectará mis estudios o profesión. Mania MN1. Si mi pareja no me presta atención me siento como enfermo todo el tiempo. MN2. No puedo relajarme si sospecho que mi pareja está con otra persona. MN3. Si mi pareja me ignora hago tonterías para atraer de nuevo su atención. Agape AG1. Prefiero sufrir yo antes que dejar que mi pareja sufra. AG2. No puedo ser feliz si la felicidad de mi pareja no está por encima de la mía. AG3. No me importa sacrificar mis deseos para que mi pareja logre los suyos. 3.3. Triangular Love Scale (TLS) Sternberg (2006) propone a través de la teoría triangular del amor (1986, 1988) tres componentes diferentes que interaccionan para construir diferentes formas de amor: intimidad, pasión y compromiso. La Triangular Love Scale reducida (Andrade, Garcia, & Cassepp- Borges, 2013) mide cada uno de estos componentes con 5 ítems, teniendo un total de 15 ítems, con respuestas tipo Likert de cinco grados desde totalmente en desacuerdo a totalmente de acuerdo. Las tres componentes se miden mediante los siguientes ítems: Compromiso CM1. Espero que el amor por mi pareja dure el resto de mi vida. CM2. No permitiría que nada se interpusiera en mi compromiso con mi pareja. CM3. Mi pareja puede contar conmigo en momentos de necesidad. CM4. Estoy seguro de mi amor por mi pareja. CM5. Estoy decidido a continuar mi relación con mi pareja. Intimidad IN1. Siento que realmente comprendo a mi pareja. IN2. Promuevo activamente el bienestar de mi pareja. IN3. Recibo un considerable apoyo emocional de mi pareja. IN4. Doy un considerable apoyo emocional a mi pareja. IN5. Tengo una relación de amor con mi pareja. Pasión PS1. Tengo fantasías con mi pareja. PS2. Disfruto del contacto físico con mi pareja. PS3. Creo que mi pareja es muy atractiva. PS4. El simple hecho de observar a mi pareja me excita. PS5. Me encuentro pensando en mi pareja varias veces durante el día. 4. Procedimiento El acceso a la población objeto de estudio depende, en primer lugar, de la autorización de la Dirección Provincial de Educación en Melilla. El proyecto de investigación, de acuerdo con los principios éticos expresados en la Declaración de Helsinki, en colaboración con Universidad de Granada, se presenta como solicitud para la convocatoria proyectos de investigación de la Facultad de Educación y Humanidades de Melilla, acompañando la memoria de proyectos investigación de la Facultad de Educación y Humanidades de Melilla, recibiendo resolución favorable. Posteriormente, se solicita de forma presencial la colaboración de los centros escolares de educación secundaria de la ciudad de Melilla, facilitando a los equipos directivos una carta de presentación del proyecto, copia de la resolución favorable de la Dirección Provincial de Educación y copia del instrumento de evaluación que se va a utilizar en el presente estudio. Una vez obtenidos los consentimientos por parte de los centros, que dieron a los investigadores fecha y hora concreta para administrar el cuestionario, se informa a los participantes de los objetivos, finalidad, método, beneficios de la investigación, su libre decisión de participar o no y el compromiso de mantener su anonimato. Una vez analizados los datos obtenidos, el Jefe de la Unidad de Programas Educativos de Melilla se puso en contacto centros de educación secundaria ofreciendo la posibilidad de obtener los resultados de la investigación. La red de centros educativos de Melilla (MECyD, n.d.) distribuye la escolarización de estudiantes en seis zonas geográficas para los centros de Educación Primaria como muestra la figura 2. Estas seis zonas se agrupan en dos para la escolarización en centros educativos de Educación Secundaria. El grupo de zonas 1, 2 y 3; y el grupo de zonas 4, 5 y 6. En la figura 2, se muestran los 6 centros que acceden a participar con una baliza verde, y los 2 centros que no manifiestan una respuesta a la solicitud de participación con una baliza roja. Figura 2. Zonas de escolarización en los centros educativos de Melilla 5. Consideraciones éticas La Comisión de Ética en Investigación de la Universidad de Granada, visto el informe preceptivo emitido por la Presidenta del Comité en Investigación Humana, tras la valoración colegiada del Comité en sesión plenaria, en el que se hace constar que la investigación propuesta respeta los principios establecidos en la legislación internacional y nacional en el ámbito de la biomedicina, la bioteconología y la bioética, así como los derechos derivados de la protección de datos de carácter personal. Considerando que el presente estudio cumplía con el Procedimiento de Revisión Ética de la Comisión Europea (2013) y la Carta de Derechos Fundamentales de la Unión Europea (2000/C 364/01) (Unión Europea 2000) emite un Informe Favorable en relación a la investigación (1690/CEIH/2020.) El personal investigador desarrolla previamente las acciones contempladas en la presente investigación sujeto a las consideraciones éticas expuestas a continuación. 1. El investigador es garante del anonimato, confidencialidad, bienestar y derechos de los participantes. 2. Los participantes son informados de los objetivos, finalidad, método, beneficios de la investigación y la libre decisión de participar. 3. Los resultados de la investigación tendrán como finalidad la promoción de las condiciones de vida, el bienestar de la población y aportar soluciones a problemas sociales, repercutiendo directamente en beneficio propio de los participantes. 4. La comunidad educativa de los centros implicados podrán solicitar su participación en la interpretación de los resultados de la investigación desde un enfoque comunicativo crítico. 5. El investigador se compromete a la difusión de los resultados, previa revisión de un comité evaluador que garantice la validez científica y ética de la investigación. Capítulo 5. Análisis de los instrumentos 1. Procesamiento de los datos El procesamiento de datos implica examinar las propiedades inherentes a los datos obtenidos para el máximo aprovechamiento de los mismos. Este paso previo permite la posterior selección de las técnicas estadísticas más adecuadas considerando los supuestos en que se fundamentan. 1.1. Aleatoriedad de la secuencia de datos La técnica de muestreo por conglomerados parte de la agrupación homogénea de los intergrupos en los que se encuentran insertos, es decir, los centros escolares y el nivel al que va dirigida la investigación. Los intragrupos, sin embargo, deben manifestar heterogeneidad y aleatoriedad en la selección de sujetos para evitar el sesgo en la extrapolación de resultados. La prueba de rachas, tabla 4, utilizada para comprobar la aleatoriedad de la muestra, manifiesta significatividad [p<.05] en las variables centro escolar y edad demostrando la homogeneidad intergrupos. El resto de variables manifiestan aleatoriedad a excepción de la variable afiliación religiosa, por tanto, respecto a esta variable se manifiesta un patrón en toda la muestra. Tabla 1. Aleatoriedad de la muestra centro Orientación escolar Edad (años) Sexo Sexual Pareja (si/no) N 410 410 410 410 410 Z -20.174 -6.770 -1.076 -.135 .519 p .000 .000 .282 .892 .604 Tiempo Percepción Percepción Afiliación Afiliación (meses) Relación Bienestar religiosa cultural N 410 410 410 410 410 Z -.999 -2.223 -1.258 -3.894 -1.756 p .318 .026 .208 .000 .079 Nota. Z "Estadístico de prueba estandarizado"; p "significación asintótica (bilateral)" 1.2. Análisis de distribución de los datos El análisis de la distribución de los datos desempeña un papel fundamental en la adecuada elección de los procesos estadísticos. La asunción de una distribución normal de la población sin una verificación previa dificulta la extracción de conclusiones precisas sobre la realidad, siendo un error común en un alto porcentaje de las publicaciones científicas (Ghasemi & Zahediasl, 2012). La normalidad univariante se puede observar mediante la revisión de los valores absolutos de asimetría y curtosis. Kline (2011) propone que una asimetría superior a 3 y una curtosis superior a 20 podrían considerarse como extremadamente no-normal. Curran y otros (1996) proponen que una asimetría de 2 y una curtosis de 7 podrían considerarse como moderadamente no-normal, y una asimetría de 3 y una curtosis de 21 como severamente no- normal. Considerando estos criterios se puede afirmar la normalidad univariante, salvo en las variables RC3, RC5, CN8, CM3 que manifiestan una distribución moderadamente no-normal. La prueba de bondad de ajuste Kolmogorov-Smirnov Lilliefors, compara la función de distribución acumulada observada de una variable, con una distribución normal con parámetros estimados. Las resultados [KS=.157 a .438; p=.000], muestran que el valor p es inferior a .05 debiendo rechazar la hipótesis nula H0 de esta prueba, es decir, los datos no se ajustan a una distribución normal. La prueba de Shapiro-Wilks confirma que los datos no cumplen los supuestos de normalidad [W=.94623; p=.000]. Las pruebas de normalidad multivariante informan de los siguientes resultados para la asimetría multivariante [γˆ1,p = 1368.164, p = 0] y la curtosis multivariante [γˆ2,p = 5943.631, p = 0] en la prueba de Mardia; [HZ= 1, p = 0] en la prueba de Henze-Zirkler; y [H= 1, p = 0] en la prueba de Royston. Los resultados, por tanto, rechazan la normalidad multivariante. La homocedasticidad es otro de los requisitos fundamentales para aplicar determinados análisis estadísticos como, por ejemplo, los modelos de regresión lineal. Esto supone la homogeneidad de varianzas de, al menos, dos muestras independientes. Utilizando la variable sexo para segmentar la muestra en dos grupos independientes, se aplica la prueba de Levene a las variables que componen las diferentes dimensiones de estudio obteniendo un valor p superior a .05 [W=.011 a 3486; p=.918 a .063] debiendo aceptar la hipótesis nula H0 que afirma la homogeneidad de varianzas. Los resultados de las pruebas, por tanto, no recomiendan el uso de análisis estadísticos basados en medidas de tendencia central al no cumplirse todos los supuestos necesarios para ello. Como recoge Micceri en su artículo el unicornio, la curva normal y otras criaturas imposibles ―al normalidad es la excepción, no la regla‖ (1989). 1.3. Análisis de casos con valores perdidos En el análisis descriptivo se ha observado que algunos casos no están completos manifestando valores inferiores al total de la muestra [N<410]. Esto puede resultar un problema, ya que algunos procedimientos estadísticos no consideran el resto de datos aportados por un caso si este está incompleto. Una opción ampliamente utilizada es eliminar estos casos, es decir, eliminar un cuestionario completo con los datos aportados por esa persona. Un análisis de valores perdidos y la maximización esperada (expectation maximization o EM) nos permite clasificar si los valores están perdidos completamente al azar (MCAR o missing completely at random) o si, por el contrario, dependen de otras variables (NMAR o not missing at random) mediante el estadístico de χ 2 de Little (Schafer & Graham, 2002). Los resultados de la prueba [χ 2=1315.572; df=1275; p=.209], muestran que el valor p es superior a .05 debiendo aceptar la hipótesis nula H0, es decir, los datos están perdidos completamente al azar. Los casos con datos incompletos [n=18] muestran una proporción de valores perdidos inferior o igual al 4.8 %. Las acumulación de estos valores perdidos en variables concretas muestran una proporción inferior o igual al 0.5 %. Estos resultados confirman que la decisión de eliminar casos sería poco recomendable. La eliminación de casos implica la pérdida de datos parciales presentes, la disminución del tamaño de la muestra y, por tanto, la disminución de potencia estadística (Graham, 2009). 1.4. Imputación de valores perdidos El procedimiento elegido para la imputación de valores perdidos es la imputación multivariada por ecuaciones encadenadas, MICE o Multivariate Imputation By Chained Equations, ya que esta elección es recomendable cuando los datos contienen diferentes tipos de variables numéricas y categóricas (Enders, 2010, p. 276). Este procedimiento requiere que los datos faltantes estén perdidos al azar, como se ha confirmado anteriormente, pues de lo contrario se podrían obtener estimaciones sesgadas. Los valores perdidos se imputan en función de los valores observados para un individuo dado y las relaciones observadas en los datos para otros participantes, suponiendo que las variables observadas se incluyen en el modelo de imputación (Schafer & Graham, 2002). Este procedimiento permite seleccionar diferentes métodos de imputación, aplicando polyreg (Buuren & Groothuis-Oudshoorn, 2011) por ser el más adecuado para imputar respuestas en variables categóricas con más de dos niveles mediante el modelo de regresión politómica bayesiana. La imputación de valores perdidos aumenta el número de casos válidos [n=392], al total de la muestra [N=410]. 2. Confirmación y ajuste de los instrumentos Los instrumentos utilizados agrupan las respuestas en constructos teóricos más complejos denominados habitualmente dimensiones, factores o componentes. Los análisis estadísticos expuestos a continuación se han realizado con el paquete lavaan (Rosseel, 2012) y el paquete semplot (Epskamp, 2014) para el modelado de ecuaciones estructurales en R v.3.3.2 (R Core Team, 2016). La estimación de fiabilidad como consistencia interna tradicionalmente informada mediante el coeficiente α de Cronbach (1951) indica la unidimensionalidad de las variables, es decir, si las variables que componen un factor están midiendo realmente este constructo. Revelle y Zinbarg (2009), entre otros autores, han reportado los sesgos de esta medida en diversos supuestos animando a utilizar mejores estimadores como el ω jerárquico de McDonald (1999). Por tanto, se reportan los coeficientes α de Cronbach (1951), ω1 (Bollen, 1990), ω2 (Bentler, 1972, 2009) y ω3 (McDonald, 2013) para cada factor. El análisis de validez discriminante, indica si las variables están fuertemente relacionadas con el factor que están midiendo, permitiendo distinguir un factor de los otros. La medida AVE, Average Variance Extracted, de cada construcción latente debe ser mayor que la máxima correlación cuadrada, AVEsqrt, del constructo con cualquier otro constructo latente (Fornell & Larcker, 1981). El análisis factorial confirmatorio de cada instrumento se realiza a través de ecuaciones estructurales basadas en la covarianza, utilizando el estimador WLSMV, weighted least squares mean and variance, puesto que es ―un estimador robusto que no asume variables distribuidas normalmente y proporciona la mejor opción para modelar datos categóricos u ordenados‖ (Motulsky & Brown, 2006; Powell, 2009; Wang & Wang, 2012). Los criterios que indican un ajuste adecuado del modelo (Hu & Bentler, 1999) son: division χ2 y grados de libertad [χ2/df < 3], significatividad [p < .05], Comparative Fit Index [CFI > .95], Goodness of Fit Index [GFI > .9], Adjusted Goodness of Fit Index [AGFI > .9], Tucker Lewis Index [TLI > .9], Root Mean Square Residual [RMR < .05], Standardized Root Mean Square Residual [SRMR < .08], Root Mean Square Error of Approximation [RMSEA (95% Confidence Interval) .06-.08)]. Asimismo, se proponen modelos reducidos anidados que mejoren la fiabilidad, la validez discriminante y las medidas de ajuste. La prueba de la invarianza de medida se realiza mediante un análisis confirmatorio de múltiples grupos (Byrne, 2010), en este caso, centros escolares. La invarianza de medida prueba que diferentes grupos comprenden de igual forma las variables incluidas en los cuestionarios y, por tanto, comparables. Este análisis implica la generación de modelos que son evaluados de manera escalonada con mayor restricción en cada prueba: configural, métrico, escalar y estricto. Los valores  deben ser significativos [< .05] en cada prueba. 2.1. Social Axioms Survey II short form El modelo inicial H0 muestra coeficientes de fiabilidad excelentes para la dimensión religiosidad, sin embargo, el resto de factores obtienen coeficientes cuestionables. El modelo ajustado H1, al eliminar las respuestas DT1, DT4, DT7, CP1, CP5, CP8, CN5 y CN8, mejora los valores de todas las dimensiones obteniendo valores aceptables en el factor control de destino y manteniendo valores pobres en el factor complejidad social, similares a los valores obtenidos en diferentes países (Leung et al., 2012). Tabla 2. Análisis de fiabilidad Social Axioms Survey II Coeficientes de Fiabilidad H0 Coeficientes de Fiabilidad H1 Factores α Religiosidad .919 ω1 ω2 ω3 α ω1 ω2 ω3 Recompensa .694 .919 .919 .918 .919 .919 .919 .918 .675 .675 .646 .694 .682 .682 .663 Destino .652 .682 .682 .685 .733 .743 .743 .746 Cinismo .657 .662 .662 .654 .633 .642 .642 .641 Complejidad .545 .530 .530 .512 .561 .547 .547 .528 Total .785 .837 .837 .823 .810 .863 .863 .841 Los factores del modelo inicial H0 manifiestan validez discriminante en todos los factores a excepción del factor complejidad social. El modelo ajustado H1 supera la excepción del factor complejidad social consiguiendo validez discriminante en todos los factores. Tabla 3. Análisis de validez discriminante Social Axioms Survey II Correlación entre factores H0 Validez H0 F actores H0 Religiosidad Recompensa Destino Cinismo Complejidad AVE AVEsqr Religiosidad 1000 .076 .467 .135 -.136 .586 .766 Recompensa .076 1000 .026 .040 .384 .207 .455 Destino .467 .026 1000 .218 -.199 Cinismo .135 .040 .218 1.000 .246 .257 .216 .507 .465 Complejidad -.136 .384 -.199 .246 1000 .131 .362 Correlación entre factores H1 Validez H1 F actores H1 Religiosidad Recompensa Destino Cinismo Complejidad AVE AVEsqr Religiosidad 1000 .080 .451 .152 -.079 .586 .766 Recompensa .080 1000 .032 .071 .220 .213 .461 Destino .451 .032 1000 .239 -.102 .377 .614 Cinismo .152 .071 .239 1.000 .389 .242 .492 Complejidad -.079 .220 -.102 .389 1000 .206 .454 El CFA, confirmatory factor analysis, manifiesta un buen ajuste de los modelos H0 y H1, obteniendo mejores valores en H1. Tabla 4. Ajuste de modelos CFA Social Axioms Survey II Medidas de bondad de ajuste Modelo 2 2 χ df χ /df p CFI GFI AGFI TLI RMR SRMR RMSEA H0 1254.62 730 1.72 0 .93 .99 .99 .92 .08 .06 .04(.04-.05) H 1 705.69 454 1.55 0 .96 1 1 .96 .07 .06 .04(.03-.04) Figura 3. Análisis factorial confirmatorio del modelo inicial SAS-II Figura 4. Análisis factorial confirmatorio del modelo ajustado SAS-II La prueba de diferencias χ2 manifiesta diferencias estadísticamente significativas entre ambos modelos. Tabla 5. Prueba de diferencias χ2 Social Axioms Survey II Prueba de diferencias Modelo χ2 dif dfdif p H0 - - - H1 548.93 276 .000 La invarianza de la medida en grupos independientes se confirma mediante el análisis confirmatorio de múltiples grupos en función de la variable centro escolar. Tabla 6. Invarianza de medida del Social Axioms Survey II en función de la variable centro escolar Prueba de diferencias χ2 Medidas de ajuste Modelo df AIC BIC 2 2 χ χ dif dfdif p CFI RMSEA CFI RMSEA Modelo1 2724 35942 38496 4005.5 - - - .703 .083 - - Modelo2 2859 35944 37956 4277.5 271.97 135 .000 .671 .085 .032 .002 Modelo3 2994 35848 37318 4451.9 174.35 135 .012 .662 .084 .009 .001 Modelo4 3019 35938 37307 4591.2 139.34 25 .000 .635 .087 .027 .003 2.2. Love Attitude Scale short form El modelo inicial H0 muestra coeficientes de fiabilidad buenos para el factor storge; aceptables para el factor agape; cuestionables para los factores eros, pragma y mania; e inaceptables para el factor ludus. El modelo ajustado H1, elimina las respuestas del factor ludus y PM3 mejorando el coeficiente de fiabilidad de pragma. Tabla 7. Análisis de fiabilidad Love Attitude Scale Coeficientes de Fiabilidad H0 Coeficientes de Fiabilidad H1 Factores α ω1 ω2 ω3 α ω1 ω2 ω3 Eros .608 .605 .605 .593 .608 .604 .604 .589 Ludus .168 .467 .467 .462 - - - - Storge .851 .851 .851 .850 .851 .851 .851 .850 Pragma .605 .625 .625 .623 .633 .699 .699 .699 Mania .631 .646 .646 .652 .631 .650 .650 .654 Agape .771 .771 .771 .772 .771 .771 .771 .772 Total .680 .801 .801 .787 .702 .829 .829 .837 Los factores del modelo inicial H0 manifiestan validez discriminante en todos los factores. El modelo ajustado H1 manifiesta los mismos valores al eliminar un factor sin eliminar las respuestas de los otros factores. Tabla 8. Análisis de validez discriminante Love Attitude Scale Correlación entre factores H0 Validez H0 Factores H0 Eros Ludus Storge Pragma Mania Agape AVE AVEsqr Eros 1.000 .090 .193 .190 .225 .258 .348 .590 Ludus .090 1.000 -.056 -.008 -.365 -.192 .406 .637 Storge .193 -.056 1.000 .060 .101 .170 .656 .810 Pragma .190 -.008 .060 1.000 .348 -.016 .375 .612 Mania .225 -.365 .101 .348 1.000 .434 .384 .620 Agape .258 -.192 .170 -.016 .434 1.000 .530 .728 Correlación entre factores H1 Validez H1 Factores H1 Eros - Storge Pragma Mania Agape AVE AVEsqr Eros 1000 Ludus - - .200 .190 .228 .261 .350 .591 - - - - - - - Storge .200 - 1.000 .075 .100 .170 .656 .810 Pragma .190 - .075 1.000 .303 .028 .559 .748 Mania .228 - .100 .303 1.000 .425 .393 .627 Agape .261 - .170 .028 .425 1.000 .530 .728 El CFA, confirmatory factor analysis, manifiesta un buen ajuste de los modelos H0 y H1, obteniendo mejores valores en H1. Tabla 9. Ajuste de modelos CFA Love Attitude Scale Medidas de bondad de ajuste χ2 df χ2/df p CFI GFI AGFI TLI RMR SRMR RMSEA H0 251.67 120 2.1 0 .93 1 .99 .9 .1 .06 .05(.04-.06) H 1 153.89 67 2.3 0 .94 1 .99 .92 .1 .06 .06(.04-.07) Figura 5. Análisis factorial confirmatorio del modelo inicial LAS Figura 6. Análisis factorial confirmatorio del modelo ajustado LAS La prueba de diferencias χ2 manifiesta diferencias estadísticamente significativas entre ambos modelos. Tabla 10. Prueba de diferencias χ2 Love Attitude Scale Prueba de diferencias Modelos χ2 dif dfdif p H0 - - - H1 97.775 53 .000 La invarianza de la medida en grupos independientes se confirma mediante el análisis confirmatorio de múltiples grupos en función de la variable centro escolar . Tabla 11. Invarianza de medida del Love Attitude Scale en función de la variable centro escolar Prueba de diferencias χ2 Medidas de ajuste Modelo df AIC BIC χ2 χ2dif dfdif p CFI RMSEA CFI RMSEA Modelo1 402 17479 18732 568.64 - - - .898 .078 - - Modelo2 447 17479 18552 659.32 90683 45 .000 .870 .083 .028 .005 Modelo3 492 17462 18354 732.42 73101 45 .005 .852 .085 .017 .001 Modelo4 517 17459 18250 779.06 46639 25 .005 .839 .086 .013 .002 2.3. Triangular Love Scale El modelo inicial H0 muestra coeficientes de fiabilidad buenos para los factores compromiso e intimidad; y cuestionables para el factor pasión. El modelo ajustado H1, une los factores compromiso e intimidad en un nuevo factor denominado compañerismo obteniendo buenos coeficientes de fiabilidad. Sin embargo, para conseguir validez discriminante entre factores ha sido necesario eliminar las preguntas CM2 y CM3. Tabla 12. Análisis de fiabilidad Triangular Love Scale Coeficientes de Fiabilidad H0 Coeficientes de Fiabilidad H1 Factores H0 α ω1 ω2 ω3 Factores H1 α ω1 ω2 ω3 Compromiso .782 .782 .782 .772 - - - - - Intimidad .795 .794 .794 .790 Compañerismo .851 .848 .848 .836 Pasión .702 .678 .678 .648 Pasión .702 .680 .680 .653 Total .851 .870 .870 .856 .835 .851 .851 .836 El modelo inicial H0 no manifiesta validez discriminante en todos los factores, es decir, existe una fuerte correlación entre factores que podrían estar midiendo un constructo de orden superior, por lo que una solución es crear un factor de segundo orden. La teoría de Sternberg (2006) propone la interacción entre estos tres componentes, que darían lugar a diferentes perfiles de relaciones y que explicarían la falta de validez discriminante entre factores. La fuerte correlación entre los factores compromiso e intimidad quedaría explicada en esta teoría por el factor compañerismo caracterizada por una relación de apego y proximidad hacia la otra persona exenta de pasión. El modelo ajustado H1 manifiesta validez discriminante en el nuevo factor compañerismo y en el factor pasión. Tabla 13. Análisis de validez discriminante Triangular Love Scale Correlación entre factores H0 Validez H0 Factores H0 Compromiso Intimidad Pasión AVE AVEsqr Compromiso 1.000 .792 .514 .426 .653 Intimidad .792 1.000 .540 .437 .661 Pasión .514 .540 1.000 .297 .545 Correlación ent re factores H1 Validez H1 Factores H1 - Compañerismo Pasión AVE AVEsqr Compañerismo - 1.000 .539 .414 .644 Pasión - .539 1.000 .299 .547 El CFA, confirmatory factor analysis, manifiesta un buen ajuste de los modelos H0 y H1, obteniendo valores mejores en el modelo H0. Tabla 14. Ajuste de modelos CFA Triangular Love Scale Medidas de bondad de ajuste χ2 df χ2/df p CFI GFI AGFI TLI RMR SRMR RMSEA H0 156.2 87 1.79 0 0.97 1 1 .97 .07 .06 .4(0.3-0.6) H 1 138.46 64 2.16 0 .96 1 1 .96 .07 .07 .05(.04-.07) Figura 7. Análisis factorial confirmatorio del modelo inicial TLS Figura 8. Análisis factorial confirmatorio del modelo ajustado TLS La prueba de diferencias χ2 manifiesta que no hay diferencias estadísticamente significativas entre ambos modelos y se obtienen mejores medidas de ajuste en H0 por lo que se decide mantener el modelo inicial. Tabla 15. Prueba de diferencias χ2 Triangular Love Scale Prueba de diferencias Modelos χ2 dif dfdif p H0 - - - H1 18.343 23 0.738 La invarianza de la medida en grupos independientes se confirma mediante el análisis confirmatorio de múltiples grupos en función de la variable centro escolar. Tabla 16. Invarianza de medida del Love Attitude Scale en función de la variable centro escolar H0 Prueba de diferencias χ2 Medidas de ajuste Modelo df AIC BIC χ2 χ2dif dfdif p CFI RMSEA CFI RMSEA Modelo1 522 15402 16558 1055.5 - - - .768 .122 - - Modelo2 582 15384 16299 1157.1 101667 60 .000 .750 .120 .018 .002 Modelo3 642 15362 16036 1255.3 98143 60 .001 .734 .118 .017 .002 Modelo4 657 15370 15984 1293.6 38376 15 .000 .723 .119 .010 .001 2.4. Análisis de un modelo holístico Los coeficientes de fiabilidad del modelo inicial H0 coinciden con los valores mostrados en apartados anteriores para cada cuestionario, así como los valores del modelo ajustado H1, resumiendo en la tabla 20 cómo estos factores han mantenido sus valores iniciales o han mejorado. Tabla 17. Análisis de fiabilidad modelo holístico Coeficientes de Fiabilidad H0 Coeficientes de Fiabilidad H1 Factores H0 α ω1 ω2 ω3 Factores H1 Religiosidad .919 .919 .919 .918 Religiosidad .919 .919 .919 .918 Recompensa .694 .695 .695 .691 Recompensa .694 .696 .696 .694 Destino .652 .686 .686 .700 Destino .733 .743 .743 .745 Cinismo .657 .663 .663 .657 Cinismo .633 .643 .643 .646 Complejidad .545 .538 .538 .528 Complejidad .561 .556 .556 .548 Eros .608 .610 .610 .601 Eros .608 .610 .610 .601 Ludus .168 .331 .331 .322 - - - - - Storge .851 .854 .854 .844 Storge .851 .854 .854 .844 Pragma .605 .621 .621 .599 Pragma .633 .641 .641 .641 Mania .631 .652 .652 .653 Mania .631 .653 .653 .649 Agape .771 .772 .772 .772 Agape .771 .772 .772 .772 Compromiso .782 .789 .789 .788 Compromiso .782 .789 .789 .787 Intimidad Pasion .795 .793 .793 .788 Intimidad .795 .793 .793 .788 .702 .684 .684 .660 Pasion .702 .684 .684 .659 Total .855 .898 .898 .871 Total .865 .911 .911 .893 El modelo ajustado H1 no soluciona los problemas de validez discriminante en el modelo H0, es decir, existe una fuerte correlación entre factores que podrían estar midiendo un constructo de orden superior, por lo que una solución es crear un factor de segundo orden entre estos factores. Así se puede observar correlación [r=.724] en los factores eros y pasión, una correlación [r=.712] en los factores eros e intimidad, y correlación [r=.774] en los factores compromiso e intimidad. La propuesta interactiva de Sternberg (2006) en los factores compromiso, pasión e intimidad explicarían estas correlaciones y la falta de validez discriminante entre factores. Tabla 18. Análisis de validez discriminante modelo holístico Correlación entre factores H0 Factores H0 Religiosidad Recompensa Destino Cinismo Complejidad Eros Ludus Storge Religiosidad 1.000 .087 .470 .135 -.125 .133 -.323 .157 Recompensa .087 1.000 Destino .470 .070 .070 .022 .351 .333 -.021 .186 1.000 .226 -.183 .232 -.276 .278 Cinismo .135 .022 .226 1.000 .226 .059 -.351 -.001 Complejidad -.125 .351 -.183 .226 1.000 .303 .197 -.017 Eros .133 .333 .232 .059 .303 1.000 .167 .180 Ludus -.323 -.021 -.276 -.351 .197 .167 1.000 -.093 Storge .157 .186 .278 -.001 -.017 .180 -.093 1.000 Pragma .462 .112 .371 .136 .044 .189 -.066 .078 Mania .192 .039 .266 .316 .122 .217 -.405 .108 Agape -.010 .180 .155 .151 -.052 .241 -.177 .174 Compromiso Intimidad .041 .313 .238 .036 .106 .639 .174 .237 -.028 .245 .031 -.067 .290 .712 .311 .116 Pasion .090 .278 .093 .246 .167 .724 -.049 .038 Correlación entre factores H 0 Validez H0 Factores H0 Pragma Mania Agape Compromiso Intimidad Pasion AVE AVEsqr Religiosidad .462 .192 -.010 .041 -.028 .090 .587 .766 Recompensa .112 .039 .180 .313 .245 .278 .226 .476 Destino .371 .266 .155 .238 .031 .093 .253 .503 Cinismo .136 .316 .151 .036 -.067 .246 .215 .463 Complejidad .044 .122 -.052 .106 .290 .167 .132 .363 Eros .189 .217 .241 .639 .712 .724 .353 Ludus -.066 -.405 -.177 .174 .311 -.049 .267 .594 .517 Storge .078 .108 .174 .237 .116 .038 .666 .816 Pragma 1.000 .344 -.012 .281 .092 .140 .388 Mania .344 1.000 .403 .355 .093 .350 .399 .623 .632 Agape -.012 .403 1.000 .418 .282 .426 .530 .728 Compromiso .281 .355 .418 1.000 .775 .514 .437 .661 Intimidad .092 .093 .282 .775 1.000 .526 .436 .661 Pasion .140 .350 .426 .514 .526 1.000 .305 .553 Correlación entre factores H 1 Factores H1 Religiosidad Recompensa Destino Cinismo Complejidad Eros Ludus Storge Religiosidad 1.000 .088 .451 .149 -.063 .134 .157 Recompensa .088 1.000 .065 .061 .187 .333 Destino .451 .065 1.000 .242 -.083 .190 .188 .247 Cinismo .149 .061 .242 1.000 .384 .087 .015 Complejidad -.063 .187 -.083 .384 1.000 .284 -.009 Eros .134 .333 .190 .087 .284 1.000 .182 Ludus Storge .157 .188 .247 .015 -.009 .182 1.000 Pragma .508 .098 .419 .166 .008 .195 .099 Mania .191 .041 .248 .317 .177 .219 .108 Agape -.012 .182 .137 .142 -.036 .243 .174 Compromiso .043 .314 .228 .059 .055 .640 .237 Intimidad -.028 .244 .024 -.040 .178 .712 .116 Pasion .090 .278 .072 .266 .223 .724 .039 Correlación entre factores H 1 Validez H1 Factores H1 Pragma Mania Agape Compromiso Intimidad Pasion AVE AVEsqr Religiosidad Recompensa .508 .191 -.012 .043 -.028 .090 .587 .766 .098 .041 .182 .314 .244 .278 .229 .478 Destino .419 .248 .137 .228 .024 .072 .376 .613 Cinismo .166 .317 .142 .059 -.040 .266 .241 .491 Complejidad .008 .177 -.036 .055 .178 .223 .205 .453 Eros .195 .219 .243 .640 .712 .724 .353 .594 Ludus Storge .099 .108 .174 .237 .116 .039 .667 .817 Pragma 1.000 .344 -.001 .282 .081 .142 .475 .690 Mania .344 1.000 .396 .354 .095 .348 .404 .636 Agape -.001 .396 1.000 .420 .283 .427 .530 .728 Compromiso .282 .354 .420 1.000 .774 .514 .437 .661 Intimidad .081 .095 .283 .774 1.000 .527 .436 .660 Pasion .142 .348 .427 .514 .527 1.000 .305 .552 El CFA, confirmatory factor analysis, manifiesta un buen ajuste de los modelos H0 y H1, obteniendo valores mejores en el modelo H1. Tabla 19. Ajuste CFA de modelos holísticos Medidas de bondad de ajuste χ2 df χ2/df p CFI GFI AGFI TLI RMR SRMR RMSEA H0 3803.64 2464 1.54 0 .92 .99 .99 .91 .08 .06 .04(.03-.04) H1 2492.82 1691 1.47 0 .94 .99 .99 .94 .07 .06 .03(.03-.04) La prueba de diferencias χ2 manifiesta que hay diferencias estadísticamente significativas entre ambos modelos. Al obtenerse mejores medidas de ajuste en H1 se utiliza este modelo. Tabla 20. Prueba de diferencias χ2 entre modelos holísticos Prueba de diferencias Modelos χ2 dif dfdif p H0 - - - H1 1310.8 773 .000 La invarianza de la medida en grupos independientes se confirma mediante el análisis confirmatorio de múltiples grupos en función de la variable sexo. Tabla 21. Invarianza de medida en función de la variable sexo en el modelo holístico H1 Prueba de diferencias χ2 Medidas de ajuste Modelo df AIC BIC χ2 χ2dif dfdif p CFI RMSEA CFI RMSEA Modelo1 3382 68346 70442 519.2 - - - .787 .051 - - Modelo2 3430 68322 70226 5262.6 72368 48 .013 .784 .051 .003 .000 Modelo3 3478 68358 70069 5394.3 131701 48 .000 .774 .052 .010 .001 Modelo4 3491 68448 70107 551.4 116163 13 .000 .762 .053 .012 .001 Capítulo 6. Resultados del análisis descriptivo 1. Análisis sociodemográfico La muestra está compuesta por adolescentes que cursan el último ciclo de la Educación Secundaria Obligatoria [N=410] en 6 centros escolares de la Ciudad Autónoma de Melilla (España), con una edad comprendida entre los 14 y 18 años [M=15.7; SD=.915]. Las múltiples respuestas permitían la posibilidad de elegir más de una afiliación cultural o más de una afiliación religiosa. En cuanto a afiliación cultural, el mayor porcentaje de casos se identifica con ninguna u otras culturas no especificadas en el cuestionario, seguida de la afiliación europea y la afiliación bereber. En cuanto a la afiliación religiosa, el mayor porcentaje de casos se identifica con una afiliación musulmana, seguida de ninguna u otras afiliaciones no especificadas en el cuestionario, y de una afiliación cristiana. Las respuestas hacia una afiliación intercultural, identificación con dos o más culturas, fueron superiores al número mínimo de respuestas hacia una afiliación interreligiosa, identificación con dos o más religiones. Las frecuencias y porcentajes de respuestas relativas a las características sociodemográficas de la muestra pueden observarse en la tabla 1. Tabla 22. Distribución de la muestra en función de las variables sociodemográficas Características sociodemográficas Frecuencia Porcentaje Edad 14 34 8.3 15 143 34.9 16 153 37.3 17 73 17.8 18 7 1.7 Centro escolar Centro escolar 1 44 10.7 Centro escolar 2 51 12.4 Centro escolar 3 87 21.2 Centro escolar 4 119 29.0 Centro escolar 5 69 16.8 Centro escolar 6 40 9.8 Afiliación cultural Europea 99 24.1 Bereber 37 9.0 Sefardí 6 1.5 Intercultural 36 8.8 Otras/Ninguna 232 56.6 Afiliación religiosa Cristiana 83 20.2 Musulmana 213 52.0 Hebrea 6 1.5 Interreligiosa 3 .7 Otras/Ninguna 105 25.6 N = 410. 2. Análisis de relaciones afectivo-sexuales Los datos recogidos en la tabla 2 muestran una distribución equitativa en cuanto a hombres y mujeres. El mayor porcentaje de la muestra se identifica con una orientación heterosexual y manifiesta haber tenido, o tener, algún tipo de relación de pareja. Las respuestas relativas al mayor tiempo de relación de pareja, expresado en meses, se han agrupado en tres categorías atendiendo a una distribución equitativa medida en centiles. En cuanto a la percepción de la primera relación de pareja, el mayor porcentaje de la muestra no la considera ni satisfactoria ni decepcionante, siendo un 19.5% de la muestra quienes la consideraron satisfactoria y un 10% quienes la consideraron decepcionante. La descripción de la primera relación también permitía múltiples respuestas, permitiendo agrupar estas respuestas en diferentes categorías. La mayoría de la muestra no se identifica con las características recogidas en el cuestionario, si bien tampoco ofrecen una alternativa ante la posibilidad de describir otra. Los porcentajes más altos también se encuentran en las descripciones solo amistosa, solo romántica y romántica y amistosa. Cabe destacar que si bien la respuesta violenta es la descripción que se manifiesta en menor porcentaje, nunca coincida con la respuesta amistosa. Tabla 23. Distribución de la muestra en función de las características afectivo-sexuales. Características afectivo-sexuales Frecuencia Porcentaje Sexo Hombre 200 48.8 Mujer 210 51.2 Orientación sexual Heterosexual 391 95.4 Homosexual 5 1.2 No responde 7 1.7 Otra 7 1.7 Relación de pareja Si 400 97.6 No 10 2.4 Tiempo de relación Inferior a 1 mes 143 34.9 1 a 6 meses 161 39.3 7 meses o más 106 25.9 Percepción Primera Relación Satisfactoria 80 19.5 Decepcionante 41 10.0 Ninguna/otras 289 70.5 Descripción Primera Relación Solo romántica 67 16,3 Solo amistosa 113 27,6 Solo Sexual 12 2,9 Solo Violenta 2 0,5 Romántica y amistosa 43 10,5 Romántica y sexual 7 1,7 Romántica y Violenta 1 0,2 Amistosa y sexual 4 1,0 Sexual y violenta 1 0,2 Romántica, amistosa y sexual 13 3,2 Otra 90 22,0 Ninguna 57 13,9 N = 410. 3. Análisis de respuestas La distribución porcentual de respuestas permite observar el grado de acuerdo, desacuerdo, o indiferencia de la muestra hacia cada uno de los enunciados recogidos en el cuestionario. Figura 9. Distribución porcentual del grado de acuerdo/desacuerdo Por tanto, también es posible observar cómo fluctúan las respuestas de la muestra en función de las dimensiones de cada cuestionario, especificadas en la figura 3, manifestando que el mayor porcentaje de desacuerdo se encuentra en el enunciado CN8 ―La única manera de salir adelante es aprovecharse de otros‖, el mayor porcentaje de acuerdo se encuentra en el enunciado RC3 ―El éxito se alcanza construyendo el camino paso a paso‖ y el mayor porcentaje en cuanto a la neutralidad de opiniones se encuentra en el enunciado CN6 ―La oportunidad de enriquecerse favorece la corrupción de las personas‖. En estos porcentajes no se han considerado las respuestas no contestadas. Un análisis más exhaustivo en la tabla 3 recoge el número de casos válidos o personas que han manifestado alguna respuesta hacia los enunciados expuestos, porcentajes específicos de cada una de estas respuestas, y estadísticos descriptivos que ofrecen una información más detallada en cuanto a la tendencia y distribución de respuestas. Tabla 24. Medidas de frecuencia, tendencia central, dispersión y distribución Porcentajes de respuesta Estadísticos descriptivos Dimensiones N TD D NS A TA Media Moda SD Asimetría Curtosis Religiosidad 3.23 RL1 410 10.5 16.6 21.5 27.1 24.4 3.38 4 1.300 -.356 -.990 RL2 410 17.3 12.9 29.0 23.9 16.8 3.1 3 1.315 -.198 -1.011 RL3 409 16.1 17.1 31.7 21.5 13.4 2.99 3 1.254 -.064 -.921 RL4 409 21.5 20.2 30.2 17.6 10.2 2.75 3 1.261 .145 -.953 RL5 410 15.9 6.3 18.8 17.8 41.2 3.62 5 1.464 -.670 -.929 RL6 410 11.0 10.7 30.2 25.4 22.7 3.38 3 1.252 -.388 -.734 RL7 408 13.4 16.1 26.1 21.7 22.2 3.23 3 1.327 -.206 -1.063 RL8 410 13.4 12.7 22.9 25.9 25.1 3.37 4 1.341 -.397 -.981 Recompensa por aplicación 4.37 RC1 410 1.5 3.4 3.2 40.5 51.5 4.37 5 .824 -1.782 3.971 RC2 410 1.0 2.7 5.1 30.7 60.5 4.47 5 .794 -1.844 3.917 RC3 410 1.5 1.2 2.0 28.5 66.8 4.58 5 .730 -2.500 8.168 RC4 410 .7 2.9 9.5 41.0 45.9 4.28 5 .811 -1.223 1.737 RC5 410 1.7 2.4 4.1 30.0 61.7 4.48 5 .828 -2.066 4.921 RC6 410 1.5 5.9 5.9 25.1 61.7 4.4 5 .941 -1.718 2.420 RC7 409 .5 2.7 7.3 44.1 45.1 4.31 5 .763 -1.223 2.008 RC8 409 3.2 11.0 7.6 31.7 46.3 4.07 5 1.124 -1.153 .359 Control de Destino 2.88 DT1 410 2.0 5.6 19.0 49.0 24.4 3.88 4 .907 -.854 .811 DT2 409 13.7 25.1 23.2 24.9 12.9 2.98 2 1.253 .010 -1.058 DT3 410 11.5 15.4 25.1 23.9 24.1 3.34 3 1.306 -.303 -.991 DT4 410 34.6 25.9 24.6 11.5 3.4 2.23 1 1.144 .552 -.638 DT5 410 12.2 21.7 26.8 23.9 15.4 3.09 3 1.247 -.064 -.986 DT6 410 49.8 22.9 17.3 7.8 2.2 1.9 1 1.083 .994 .037 DT7 410 22.0 22.7 26.3 20.5 8.5 2.71 3 1.253 .150 -1.022 DT8 409 17.3 21.7 25.6 22.2 12.9 2.92 3 1.284 .030 -1.063 (continúa) Tabla 3(continúa) Cinismo Social CN1 410 6.6 11.5 19.3 40.5 22.2 3.6 4 1.145 -.700 -.265 CN2 410 12.0 17.6 27.6 27.8 15.1 3.17 4 1.230 -.216 -.888 CN3 410 7.6 9.5 15.9 40.2 26.8 3.69 4 1.182 -.842 -.113 CN4 410 9.5 16.1 14.6 35.9 23.9 3.49 4 1.275 -.547 -.823 CN5 409 18.8 22.2 20.0 22.9 15.9 2.95 4 1.358 .023 -1.228 CN6 409 5.6 14.4 37.6 30.5 11.7 3.28 3 1.033 -.254 -.319 CN7 410 19.5 25.1 18.0 23.9 13.4 2.87 2 1.339 .093 -1.225 CN8 409 75.6 15.6 4.9 1.2 2.4 1.39 1 .839 2.669 7.440 Complejidad Social 4.02 CP1 409 1.2 3.2 13.4 54.1 27.8 4.04 4 .806 -1.011 1.786 CP2 408 1.0 2.2 6.8 43.7 45.9 4.32 5 .778 -1.408 2.904 CP3 410 1.7 6.8 9.0 34.1 48.3 4.2 5 .980 -1.297 1.168 CP4 410 1.2 2.9 6.6 55.1 34.1 4.18 4 .777 -1.332 3.109 CP5 410 12.0 16.3 22.2 28.0 21.5 3.31 4 1.300 -.323 -.995 CP6 410 1.7 3.4 14.6 47.3 32.9 4.06 4 .874 -1.051 1.448 CP7 409 1.0 5.1 11.7 48.0 33.9 4.09 4 .863 -1.027 1.149 CP8 410 1.7 3.9 20.0 42.9 31.5 3.99 4 .909 -.835 .680 Eros 3.83 ER1 410 1.7 3.2 19.8 43.9 31.5 4 4 .891 -.858 .858 ER2 410 2.2 10.0 22.7 39.3 25.9 3.77 4 1.015 -.603 -.210 ER3 409 1.7 10.7 23.4 40.5 23.4 3.73 4 .993 -.534 -.296 Ludus 2.60 LD1 410 10.7 19.8 24.1 25.1 20.2 3.24 4 1.278 -.189 -1.036 LD2 409 45.4 21.5 18.3 9.0 5.6 2.08 1 1.226 .884 -.287 LD3 410 30.2 22.4 24.9 13.9 8.5 2.48 1 1.284 .420 -.903 Storge 3.37 ST1 409 12.4 17.3 23.4 22.7 23.9 3.28 5 1.335 -.238 -1.099 ST2 410 8.8 14.6 17.3 37.6 21.7 3.49 4 1.228 -.573 -.671 ST3 409 10.0 14.9 24.1 33.2 17.6 3.33 4 1.216 -.409 -.753 Pragma 3.40 PM1 410 17.3 22.0 12.9 23.7 24.1 3.15 5 1.448 -.134 -1.392 PM2 409 11.2 10.7 21.5 30.2 26.1 3.49 4 1.291 -.560 -.729 PM3 410 9.5 17.1 10.5 33.4 29.5 3.56 4 1.324 -.595 -.900 Mania 2.83 MN1 410 19.3 24.1 21.7 24.1 10.7 2.83 2a 1.288 .080 -1.131 MN2 409 16.8 16.8 13.2 31.5 21.5 3.24 4 1.402 -.331 -1.230 MN3 410 30.7 30.0 13.9 16.6 8.8 2.43 1 1.312 .558 -.908 Agape 3.18 AG1 408 12.0 12.2 19.5 29.3 26.6 3.47 4 1.324 -.519 -.865 AG2 409 16.3 16.3 25.9 24.1 17.1 3.09 3 1.320 -.153 -1.075 AG3 408 16.6 19.0 26.3 25.1 12.4 2.98 3 1.270 -.081 -1.033 Compromiso 4.07 CM1 409 2.9 7.3 20.7 27.8 41.0 3.97 5 1.085 -.838 -.070 CM2 409 4.1 8.3 19.5 38.0 29.8 3.81 4 1.081 -.814 .091 CM3 410 2.0 .2 4.9 2.7 72.2 4.61 5 .765 -2.626 8.243 CM4 410 1.7 2.7 16.8 35.4 43.4 4.16 5 .916 -1.072 1.034 CM5 409 1.7 2.4 20.5 30.5 44.6 4.14 5 .942 -.959 .567 Intimidad 3.91 IN1 409 2.2 5.1 19.8 38.3 34.4 3.98 4 .974 -.868 .457 IN2 409 1.0 2.0 21.7 45.6 29.5 4.01 4 .825 -.649 .556 IN3 409 1.7 4.1 14.6 39.0 40.2 4.12 5 .926 -1.083 1.047 IN4 408 1.5 1.2 11.5 42.0 43.4 4.25 5 .819 -1.278 2.365 IN5 408 2.0 4.1 24.6 35.1 33.7 3.95 4 .964 -.708 .159 (continúa) Tabla 3 (continúa) Pasión 3.74 PS1 410 8.0 11.2 38.0 22.2 20.5 3.36 3 1.162 -.250 -.565 PS2 409 4.9 2.4 24.9 32.7 34.9 3.9 5 1.063 -.915 .538 PS3 408 .5 2.2 12.9 41.0 42.9 4.24 5 .798 -.960 .880 PS4 410 10.5 16.3 33.2 22.9 17.1 3.2 3 1.208 -.159 -.788 PS5 410 3.2 8.3 15.4 34.1 39.0 3.98 5 1.079 -.962 .224 Nota. Escala: TD ―Totalmente Desacuerdo‖. D ―En Desacuerdo‖. NS ―No tengo opinión‖.A ―De acuerdo‖. TA ―Totalmente de acuerdo‖; SD: Desviación estándar. a. Existen múltiples modos. Se muestra el valor más pequeño. Capítulo 7. Resultados del análisis predictivo La explicación de fenómenos complejos mediante el establecimientos relaciones simples entre dos variables sería limitado o incompleto. La construcción de modelos de regresión multivariantes permite explicar o predecir la dependencia estadística de una variable dependiente a partir de un conjunto de variables explicativas. Estas variables informan de su importancia en la predicción de la variable explicada, así como su contribución significativa directa o inversa. Los diferentes valores que recoge cada variable requieren diferentes análisis de regresión y el cumplimiento de unos supuestos que quedan recogidos para cada variable analizada. Las regresiones logísticas se utilizan para el análisis de valores categóricos, binomiales en el caso de las variables dicotómicas y multinomianles en el caso de las variables politómicas. Las pruebas estadísticas aplicadas informan si el ajuste del modelo de regresión es significativo, así como la bondad de ajuste explicada mediante los coeficientes de aproximación R2 Nagelkerke. El análisis de regresión logística binomial de la variable dependiente pareja, solo reporta valores significativos en el ajuste de modelos para la categoría mujer, sin embargo, los resultados no informan de ninguna variable predictora significativa. Los análisis de regresión logística multinomial de las variables dependientes orientación sexual, afiliación religiosa y afiliación cultural, no reportaron valores significativos en los ajustes de modelos. Las variables continuas son analizadas mediante análisis de regresión lineal múltiple con el método paso a paso hacia atrás o stepwise backward regression. Las variables categóricas incluidas en análisis de regresión lineal no son fácilmente interpretables, por lo que se adopta el enfoque de variables ficticias o dummy (Hardy, 1993) codificando las categorías que componen cada variable categórica como variables continuas dicotómicas independientes. Las pruebas estadísticas aplicadas informan si el ajuste del modelo de regresión es significativo, así como la bondad de ajuste explicada mediante el coeficiente de determinación R2 ajustado. En estos análisis se añaden gráficos con los valores estandarizados de cada variable dependiente, pues sin estos valores no se puede determinar a priori si la puntuación de una variable tiene más valor que otra al haber sido medidas con un número diferente de respuestas aunque utilicen la misma escala (Ganguly, 2017, p.145). Asimismo, se incluyen gráficos que permitan valorar la importancia relativa de las variables predictoras, estos valores no informan del ajuste sino de la contribución promedio de cada variable en la predicción del modelo de regresión. Figura 10. Estandarización de las variables dependientes para el análisis de regresión 1. Variables sociodemográficas 1.1. Análisis de la variable sexo La variable sexo es una variable dicotómica, por tanto se realiza una regresión logística binomial para conocer los efectos significativos de los axiomas sociales, estilos de amor, componentes del amor, orientación sexual, tiempo de relación, percepción de las primeras relaciones de pareja, centro escolar , afiliación cultural y afiliación religiosa en los hombres y mujeres que componen muestra. Este tipo de análisis requiere la linealidad de las variables continuas con respecto al logit de la variable dependiente. La linealidad de las variables continuas con respecto al logit de la variable dependiente se evaluó mediante el procedimiento de Box-Tidwell (1962). Se aplicó una corrección de Bonferroni utilizando los términos del modelo, lo que resultó en una significación estadística que se aceptó cuando p <.000862 (Tabachnick & Fidell, 2014). Según esta evaluación, se encontró que todas las variables independientes continuas estaban relacionadas linealmente con el logit de la variable dependiente. Las pruebas de colinealidad son positivas en todas las variables [Tolerancia=.470 a .926; VIF=1.080 a 2.128] ya que un valor de tolerancia inferior a 0.1 (Menard, 2002) y un VIF, factor de inflación de invarianza, superior a 10 (Myers, 1990) serían problemáticos. La prueba Omnibus de coeficientes [χ2 (44)=190, p<,000] indica un buen ajuste del modelo y la prueba Hosmer y Lemeshow [χ2 (8)=5.552; p=.697] indica que el ajuste no es deficiente. El modelo explicó el 49.41% [R2 Nagelkerke=.494] de la varianza en la variable dependiente y clasificó correctamente el 79.51% de los casos. La sensibilidad fue de 79.52%, la especificidad fue de 79.50% el valor predictivo positivo fue de 80.29% y el valor predictivo negativo fue de 21.29%. El área bajo la curva COR fue de .865 [IC DEL 95%, .830 a .899], que es un nivel de discriminación excelente (Hosmer Jr et al., 2013). Un coeficiente negativo [B<0] indica una probabilidad inversa de que se cumpla la categoría de referencia, mujer, cumpliéndose se cumpla la categoría hombre. Las variables predictoras estadísticamente significativas obtenidas en cada análisis se recogen en las tablas de cada centro escolar como categoría de referencia. El tamaño del efecto se informa mediante la prueba de Wald para determinar la significación estadística de cada una de las variables independientes y las odd ratio en el modelo de predicción. A continuación de cada tabla se informa, para facilitar la interpretación de los resultados estadísticos, del porcentaje promedio de probabilidades de que se cumpla cada variable predictora en la categoría de referencia. Tabla 25. Variables predictoras significativas de la variable sexo B S.E. Wald df p Odd Ratio 95% C.I. Odd Ratio Variables predictoras Inferior Superior orientación heterosexual -2.792 1.114 6.280 1 .012 .061 .007 .544 orientación prefiero no responder -3.122 1.485 4.419 1 .036 .044 .002 .810 tiene o ha tenido pareja 2.735 1.104 6.139 1 .013 15.408 1.771 134.053 percepción romántica 1.839 .664 7.675 1 .006 6.291 1.713 23.114 percepción amistosa 1.584 .650 5.942 1 .015 4.876 1.364 17.429 percepción romántica y amistosa 2.183 .690 10.000 1 .002 8.873 2.293 34.331 percepción otra 1.816 .692 6.893 1 .009 6.146 1.585 23.836 percepción de bienestar .000 .000 9.799 2 .007 .000 .000 .000 percepción decepcionante 1.751 .659 7.072 1 .008 5.762 1.585 20.951 mayor edad en años -.520 .194 7.206 1 .007 .594 .407 .869 religiosidad -.067 .022 9.101 1 .003 .935 .895 .977 control de destino .181 .039 21.292 1 .000 1.199 1.110 1.295 estilo de relación eros -.179 .082 4.797 1 .029 .837 .713 .981 estilo de relación storge -.099 .044 5.017 1 .025 .906 .831 .988 estilo de relación pragma .176 .066 7.205 1 .007 1.193 1.049 1.356 estilo de relación agape -.411 .059 48.373 1 .000 .663 .591 .745 componente intimidad .163 .059 7.540 1 .006 1.177 1.048 1.323 Nota. La tabla recoge únicamente las variables que fueron significativas. La categoría de referencia es hombre En la categoría hombre existe la probabilidad de que se cumpla la variable:  orientación heterosexual [B=-2.792; Wald χ2 (1)=6.280; p=.012] con un porcentaje promedio del 94.23% frente a la categoría mujer.  orientación prefiero no responder [B=-3.122; Wald χ2 (1)=4.419; p=.036] con un porcentaje promedio del 95.78% frente a la categoría mujer.  mayor edad en años [B=-.520; Wald χ2 (1)=7.206; p=.007] con un porcentaje promedio del 62.72% frente a la categoría mujer.  religiosidad como axioma social [B=-.067; Wald χ2 (1)=9.101; p=.003] con un porcentaje promedio del 51.69% frente a la categoría mujer.  estilo de relación eros [B=-.179; Wald χ2 (1)=4.797; p=.029] con un porcentaje promedio del 54.45% frente a la categoría mujer.  estilo de relación storge [B=-.099; Wald χ2 (1)=5.017; p=.025] con un porcentaje promedio del 52.46% frente a la categoría mujer.  estilo de relación agape [B=-.411; Wald χ2 (1)=48.373; p=.000] con un porcentaje promedio del 60.13% frente a la categoría mujer. Por otro lado, en la categoría mujer existe la probabilidad de que se cumpla la variable:  tiene o ha tenido pareja [B=2.735; Wald χ2 (1)=6.139; p=.013] con un porcentaje promedio del 93.91% frente a la categoría hombre.  percepción romántica [B=1.839; Wald χ2 (1)=7.675; p=.006] con un porcentaje promedio del 86.29% frente a la categoría hombre.  percepción amistosa [B=1.584; Wald χ2 (1)=5.942; p=.015] con un porcentaje promedio del 82.98% frente a la categoría hombre.  percepción romántica y amistosa [B=2.183; Wald χ2 (1)=10.000; p=.002] con un porcentaje promedio del 89.87% frente a la categoría hombre.  percepción otra [B=1.816; Wald χ2 (1)=6.893; p=.009] con un porcentaje promedio del 86.01% frente a la categoría hombre.  percepción decepcionante [B=1.751; Wald χ2 (1)=7.072; p=.008] con un porcentaje promedio del 85.21% frente a la categoría hombre.  control de destino como axioma social [B=.181; Wald χ2 (1)=21.292; p=.000] con un porcentaje promedio del 54.52% frente a la categoría hombre.  estilo de relación pragma [B=.176; Wald χ2 (1)=7.205; p=.007] con un porcentaje promedio del 54.39% frente a la categoría hombre.  componente intimidad [B=.163; Wald χ2 (1)=7.540; p=.006] con un porcentaje promedio del 54.07% frente a la categoría hombre. 1.2. Análisis de la variable centro escolar Se utiliza la regresión logística multinomial para determinar la probabilidad de que los participantes pertenezcan a un centro escolar concreto a partir de los efectos de los axiomas sociales, estilos de amor, componentes del amor, sexo, orientación sexual, tiempo de relación, percepción de las primeras relaciones de pareja, afiliación cultural y afiliación religiosa. Este tipo de análisis necesita una categoría de referencia que será comparada con el resto. En el caso de la variable centro no es posible establecer una categoría de referencia como norma que establezca un nivel cero, o un nivel medio que facilite la interpretación de los resultados. Se decide repetir este análisis utilizando cada categoría como referente para obtener la mayor información posible. Las pruebas de colinealidad son positivas en todas las variables [Tolerancia=.465 a .929; VIF=1.076 a 2.152] ya que un valor de tolerancia inferior a 0.1 (Menard, 1995) y un factor de inflación de invarianza superior a 10 (Myers, 1990) pueden resultar problemáticos. El modelo de regresión logística multinomial para los casos de sexo hombre explica una cantidad significativa de explicación de la varianza según las pruebas de razón de verosimilitud [χ2 (190)=414.333; p<.000]; las estadísticas de desvianza indican que los valores pronosticados no son significativamente diferentes de los observados y por tanto manifiestan un buen ajuste del modelo [χ2 (805)=284.949; p=1]; asimismo el modelo explicó el 90.13% [R2 Nagelkerke=.901] de la varianza en la variable dependiente. El modelo de regresión logística multinomial para los casos de sexo mujer explica una cantidad significativa de explicación de la varianza según las pruebas de razón de verosimilitud [χ2 (185)=337.361; p<.000]; las estadísticas de desvianza indican que los valores pronosticados no son significativamente diferentes de los observados y por tanto manifiestan un buen ajuste del modelo [χ2 (860)=362.849; p=1]; asimismo el modelo explicó el 82.89% [R2 Nagelkerke=.829] de la varianza en la variable dependiente. Las variables predictoras estadísticamente significativas obtenidas en cada análisis se recogen en las tablas de cada centro escolar como categoría de referencia. El tamaño del efecto se informa mediante la prueba de Wald para determinar la significación estadística de cada una de las variables independientes y las odd ratio en el modelo de predicción. A continuación de cada tabla se informa, para facilitar la interpretación de los resultados estadísticos, del porcentaje promedio de probabilidades de que se cumpla cada variable predictora en la categoría de referencia. Centro escolar 1 Tabla 26. Análisis logístico multinomial de la categoría de referencia centro escolar 1 Sexo hombre 95% C.I. Odd Ratio Variables predictoras B S.E. Wald df p Odd Ratio Inferior Superior centro escolar 2 mayor edad en años -4.025 .934 18.576 1 .000 .018 .003 .111 centro escolar 3 afiliación cristiana -8.610 2.929 8.638 1 .003 .000 .000 .057 centro escolar 4 recompensa por aplicación -.267 .113 5.538 1 .019 .766 .613 .956 componente pasión -.365 .162 5.096 1 .024 .694 .506 .953 centro escolar 6 mayor edad en años -7.180 2.260 10.095 1 .001 .001 .000 .064 componente intimidad -.776 .366 4.493 1 .034 .460 .225 .943 Sexo mu jer 95% C.I. Odd Ratio V ariables predictoras B S.E. Wald df p Odd Ratio Inferior Superior centro escolar 2 mayor edad en años -2.223 .802 7.694 1 .006 .108 .022 .521 Nota. La categoría de referencia es cen tro escolar 1 para el a rchivo se gmen tado se xo En la categoría centro escolar 1, y en los casos de categoría hombre, existe la probabilidad de que se cumpla la variable:  mayor edad en años [B=-4.025; Wald χ2 (1)=18.576; p=.000] con un porcentaje promedio del 98.24% frente a la categoría centro escolar 2.  afiliación cristiana [B=-8.610; Wald χ2 (1)=8.638; p=.003] con un porcentaje promedio del 99.98% frente a la categoría centro escolar 3.  recompensa por aplicación como axioma social [B=-.267; Wald χ2 (1)=5.538; p=.019] con un porcentaje promedio del 56.63% frente a la categoría centro escolar 4.  componente pasión [B=-.365; Wald χ2 (1)=5.096; p=.024] con un porcentaje promedio del 59.02% frente a la categoría centro escolar 4.  mayor edad en años [B=-7.180; Wald χ2 (1)=10.095; p=.001] con un porcentaje promedio del 99.92% frente a la categoría centro escolar 6.  componente intimidad [B=-.776; Wald χ2 (1)=4.493; p=.034] con un porcentaje promedio del 68.48% frente a la categoría centro escolar 6. En la categoría centro escolar 1, y en los casos de categoría mujer, existe la probabilidad de que se cumpla la variable:  mayor edad en años [B=-2.223; Wald χ2 (1)=7.694; p=.006] con un porcentaje promedio del 90.23% frente a la categoría centro escolar 2. Centro escolar 2 Tabla 27. Análisis logístico multinomial de la categoría de referencia centro escolar 2 Sexo hombre 95% C.I. Odd Ratio Variables predictoras B S.E. Wald df p Odd Ratio Inferior Superior centro escolar 1 cinismo social como axioma social -.330 .164 4.060 1 .044 .719 .522 .991 estilo de relación storge -.503 .207 5.908 1 .015 .605 .403 .907 percepción amistosa -5.476 2.798 3.831 1 .050 .004 .000 1.008 percepción satisfactoria -4.847 2.398 4.085 1 .043 .008 .000 .864 centro escolar 3 estilo de relación storge -.431 .210 4.209 1 .040 .650 .431 .981 afiliación cristiana -7.147 3.021 5.596 1 .018 .001 .000 .294 centro escolar 4 estilo de relación mania -.359 .179 4.003 1 .045 .698 .491 .993 percepción romántica -5.620 2.669 4.433 1 .035 .004 .000 .678 romántica, amistosa y sexual -6.674 2.240 8.880 1 .003 .001 .000 .102 centro escolar 5 estilo de relación mania -.409 .208 3.843 1 . 050 . 665 .442 1 .000 Sexo mujer 95% C.I. Odd Ratio Variables predictoras B S.E. Wald df p Odd Ratio Inferior Superior centro escolar 1 estilo de relación eros -.601 .295 4.160 1 .041 .548 .308 .977 centro escolar 3 percepción romántica -3.906 1.994 3.840 1 .050 .020 .000 1.001 percepción amistosa -4.599 2.003 5.272 1 .022 .010 .000 .510 percepción romántica y amistosa -5.301 2.088 6.444 1 .011 .005 .000 .299 Nota. La categoría de referencia es cen tro escolar 2 para el a rchivo se gmen tado se xo En la categoría centro escolar 2, y en los casos de categoría hombre, existe la probabilidad de que se cumpla la variable:  cinismo social como axioma social [B=-.330; Wald χ2 (1)=4.060; p=.044] con un porcentaje promedio del 58.17% frente a la categoría centro escolar 1.  estilo de relación storge [B=-.503; Wald χ2 (1)=5.908; p=.015] con un porcentaje promedio del 62.31% frente a la categoría centro escolar 1.  percepción amistosa [B=-5.476; Wald χ2 (1)=3.831; p=.050] con un porcentaje promedio del 99.60% frente a la categoría centro escolar 1.  percepción satisfactoria [B=-4.847; Wald χ2 (1)=4.085; p=.043] con un porcentaje promedio del 99.21% frente a la categoría centro escolar 1.  estilo de relación storge [B=-.431; Wald χ2 (1)=4.209; p=.040] con un porcentaje promedio del 60.61% frente a la categoría centro escolar 3.  afiliación cristiana [B=-7.147; Wald χ2 (1)=5.596; p=.018] con un porcentaje promedio del 99.90% frente a la categoría centro escolar 3.  estilo de relación mania [B=-.359; Wald χ2 (1)=4.003; p=.045] con un porcentaje promedio del 58.89% frente a la categoría centro escolar 4.  percepción romántica [B=-5.620; Wald χ2 (1)=4.433; p=.035] con un porcentaje promedio del 99.60% frente a la categoría centro escolar 4.  percepción romántica, amistosa y sexual [B=-6.674; Wald χ2 (1)=8.880; p=.003] con un porcentaje promedio del 99.90% frente a la categoría centro escolar 4.  estilo de relación mania [B=-.409; Wald χ2 (1)=3.843; p=.050] con un porcentaje promedio del 60.06% frente a la categoría centro escolar 5. En la categoría centro escolar 2, y en los casos de categoría mujer, existe la probabilidad de que se cumpla la variable:  estilo de relación eros [B=-.601; Wald χ2 (1)=4.160; p=.041] con un porcentaje promedio del 64.60% frente a la categoría centro escolar 1.  percepción romántica [B=-3.906; Wald χ2 (1)=3.840; p=.050] con un porcentaje promedio del 98.04% frente a la categoría centro escolar 3.  percepción amistosa [B=-4.599; Wald χ2 (1)=5.272; p=.022] con un porcentaje promedio del 99.01% frente a la categoría centro escolar 3.  percepción romántica y amistosa [B=-5.301; Wald χ2 (1)=6.444; p=.011] con un porcentaje promedio del 99.50% frente a la categoría centro escolar 3. Centro escolar 3 Tabla 28. Análisis logístico multinomial de la categoría de referencia centro escolar 3 Sexo hombre 95% C.I. Odd Ratio V ariables predictoras B S.E. Wald df p Odd Ratio Inferior Superior centro escolar 1 religiosidad -.204 .079 6.689 1 .010 .816 .699 .952 percepción otra -6.742 2.947 5.236 1 .022 .001 .000 .380 percepción decepcionante -6.239 3.140 3.947 1 .047 .002 .000 .919 afiliación europea -4.957 1.763 7.907 1 .005 .007 .000 .223 centro escolar 2 mayor edad en años -3.821 . 942 1 6.440 1 . 000 . 022 . 003 .139 religiosidad -.298 .095 9.738 1 .002 .742 .616 .895 estilo de relación eros -.912 .391 5.424 1 .020 .402 .187 .866 centro escolar 4 religiosidad -.178 .068 6 .856 1 .009 .837 . 732 . 956 recompensa por aplicación -.490 .147 11.163 1 .001 .613 .460 .817 estilo de relación mania -.360 .165 4.765 1 .029 .697 .505 .964 percepción sexual -7.185 2.846 6.373 1 .012 .001 .000 .201 percepción romántica y amistosa -5.063 2.305 4.823 1 .028 .006 .000 .580 percepción romántica y sexual -7.549 2.810 7.219 1 .007 .001 .000 .130 percepción otra -5.432 2.330 5.435 1 .020 .004 .000 .421 afiliación europea -2.320 .997 5.418 1 .020 .098 .014 .693 centro escolar 5 estilo de relación mania -.410 .179 5.249 1 .022 .664 .467 .942 percepción romántica y sexual -6.046 2.814 4.618 1 .032 .002 .000 .588 centro escolar 6 mayor edad en años -6.976 2.247 9.643 1 .002 .001 .000 .076 recompensa por aplicación -.660 .276 5.707 1 .017 .517 .301 .888 afiliación europea -3.161 1.604 3.883 1 .049 .042 .002 .983 Sexo mu jer 95% C.I. Odd Ratio Variables predictoras B S.E. Wald df p Odd Ratio Inferior Superior centro escolar 1 estilo de relación eros -2.823 1.314 4.618 1 .032 .059 .005 .780 centro escolar 5 estilo de relación mania -2.718 .736 13.635 1 .000 .066 .016 .279 percepción romántica y sexual -.253 .117 4.704 1 .030 .776 .617 .976 centro escolar 5 estilo de relación mania -.277 .089 9.608 1 .002 .758 .637 .903 percepción romántica y sexual -1.506 .691 4.753 1 .029 .222 .057 .859 centro escolar 6 mayor edad en años - 2.032 . 980 4 .296 1 . 038 .131 .019 .895 recompensa por aplicación -.465 .230 4.107 1 .043 .628 .400 .985 afiliación europea -4.090 1.678 5.943 1 .015 .017 .001 .449 Nota. La categoría de referencia es cen tro escolar 3 para el a rchivo se gmen tado se xo En la categoría centro escolar 3, y en los casos de categoría hombre, existe la probabilidad de que se cumpla la variable:  religiosidad como axioma social [B=-.204; Wald χ2 (1)=6.689; p=.010] con un porcentaje promedio del 55.07% frente a la categoría centro escolar 1.  percepción otra [B=-6.742; Wald χ2 (1)=5.236; p=.022] con un porcentaje promedio del 99.90% frente a la categoría centro escolar 1.  percepción decepcionante [B=-6.239; Wald χ2 (1)=3.947; p=.047] con un porcentaje promedio del 99.80% frente a la categoría centro escolar 1.  afiliación europea [B=-4.957; Wald χ2 (1)=7.907; p=.005] con un porcentaje promedio del 99.30% frente a la categoría centro escolar 1.  mayor edad en años [B=-3.821; Wald χ2 (1)=16.440; p=.000] con un porcentaje promedio del 97.85% frente a la categoría centro escolar 2.  religiosidad como axioma social [B=-.298; Wald χ2 (1)=9.738; p=.002] con un porcentaje promedio del 57.41% frente a la categoría centro escolar 2.  estilo de relación eros [B=-.912; Wald χ2 (1)=5.424; p=.020] con un porcentaje promedio del 71.33% frente a la categoría centro escolar 2.  religiosidad como axioma social [B=-.178; Wald χ2 (1)=6.856; p=.009] con un porcentaje promedio del 54.44% frente a la categoría centro escolar 4.  recompensa por aplicación como axioma social [B=-.490; Wald χ2 (1)=11.163; p=.001] con un porcentaje promedio del 62.00% frente a la categoría centro escolar 4.  estilo de relación mania [B=-.360; Wald χ2 (1)=4.765; p=.029] con un porcentaje promedio del 58.93% frente a la categoría centro escolar 4.  percepción sexual [B=-7.185; Wald χ2 (1)=6.373; p=.012] con un porcentaje promedio del 99.90% frente a la categoría centro escolar 4.  percepción romántica y amistosa [B=-5.063; Wald χ2 (1)=4.823; p=.028] con un porcentaje promedio del 99.40% frente a la categoría centro escolar 4.  percepción romántica y sexual [B=-7.549; Wald χ2 (1)=7.219; p=.007] con un porcentaje promedio del 99.90% frente a la categoría centro escolar 4. percepción otra [B=-5.432; Wald χ2  (1)=5.435; p=.020] con un porcentaje promedio del 99.60% frente a la categoría centro escolar 4.  afiliación europea [B=-2.320; Wald χ2 (1)=5.418; p=.020] con un porcentaje promedio del 91.07% frente a la categoría centro escolar 4.  estilo de relación mania [B=-.410; Wald χ2 (1)=5.249; p=.022] con un porcentaje promedio del 60.10% frente a la categoría centro escolar 5.  percepción romántica y sexual [B=-6.046; Wald χ2 (1)=4.618; p=.032] con un porcentaje promedio del 99.80% frente a la categoría centro escolar 5.  mayor edad en años [B=-6.976; Wald χ2 (1)=9.643; p=.002] con un porcentaje promedio del 99.90% frente a la categoría centro escolar 6.  recompensa por aplicación como axioma social [B=-.660; Wald χ2 (1)=5.707; p=.017] con un porcentaje promedio del 65.92% frente a la categoría centro escolar 6.  afiliación europea [B=-3.161; Wald χ2 (1)=3.883; p=.049] con un porcentaje promedio del 95.97% frente a la categoría centro escolar 6. En la categoría centro escolar 3, y en los casos de categoría mujer, existe la probabilidad de que se cumpla la variable:  afiliación europea [B=-2.823; Wald χ2 (1)=4.618; p=.032] con un porcentaje promedio del 94.43% frente a la categoría centro escolar 1.  mayor edad en años [B=-2.718; Wald χ2 (1)=13.635; p=.000] con un porcentaje promedio del 93.81% frente a la categoría centro escolar 2.  cinismo social como axioma social [B=-.253; Wald χ2 (1)=4.704; p=.030] con un porcentaje promedio del 56.31% frente a la categoría centro escolar 2.  recompensa por aplicación como axioma social [B=-.277; Wald χ2 (1)=9.608; p=.002] con un porcentaje promedio del 56.88% frente a la categoría centro escolar 4.  afiliación europea [B=-1.506; Wald χ2 (1)=4.753; p=.029] con un porcentaje promedio del 81.83% frente a la categoría centro escolar 4.  mayor edad en años [B=-2.032; Wald χ2 (1)=4.296; p=.038] con un porcentaje promedio del 88.42% frente a la categoría centro escolar 6.  estilo de relación mania [B=-.465; Wald χ2 (1)=4.107; p=.043] con un porcentaje promedio del 61.43% frente a la categoría centro escolar 6.  afiliación europea [B=-4.090; Wald χ2 (1)=5.943; p=.015] con un porcentaje promedio del 98.33% frente a la categoría centro escolar 6. Centro escolar 4 Tabla 29. Análisis logístico multinomial de la categoría de referencia centro escolar 4 Sexo hombre 95% C.I. Odd Ratio Variables predictoras B S.E. Wald df p Odd Ratio Inferior Superior centro escolar 1 estilo de relación storge -.427 .141 9.156 1 .002 .652 .494 .860 centro escolar 2 mayor edad en años -3.282 .859 14.599 1 .000 .038 .007 .202 estilo de relación eros -.821 .339 5.851 1 .016 .440 .226 .856 centro escolar 3 estilo de relación storge -.355 .156 5.168 1 .023 .701 .516 .952 afiliación cristiana -8.725 2.827 9.525 1 .002 .000 .000 .041 centro escolar 6 mayor edad en años -6.437 2.227 8.353 1 .004 .002 .000 .126 afiliación musulmana -6.279 3.030 4.294 1 .038 .002 .000 .712 Sexo mu jer 95% C.I. Odd Ratio Variables predictoras B S.E. Wald df p Odd Ratio Inferior Superior centro escolar 1 complejidad social -.362 .171 4.467 1 .035 .696 .498 .974 centro escolar 2 mayor edad en años -1.958 .719 7.416 1 .006 .141 .035 .578 centro escolar 3 mayor tiempo de relación en meses -.102 .041 6.173 1 .013 .903 .833 .979 estilo de relación agape -.221 .110 4.012 1 .045 .802 .646 .995 no tiene o no ha tenido pareja -5.192 2.313 5.040 1 .025 .006 .000 .517 percepción romántica y amistosa -4.086 1.798 5.166 1 .023 .017 .000 .570 percepción amistosa y sexual percepción decepcionante -3.376 1.606 4.421 1 .035 .034 .001 .795 Nota. La categoría de referencia es cen tro escolar 4 para el a rchivo se gmen tado se xo En la categoría centro escolar 4, y en los casos de categoría hombre, existe la probabilidad de que se cumpla la variable:  estilo de relación storge [B=-.427; Wald χ2 (1)=9.156; p=.002] con un porcentaje promedio del 60.53% frente a la categoría centro escolar 1.  mayor edad en años [B=-3.282; Wald χ2 (1)=14.599; p=.000] con un porcentaje promedio del 96.38% frente a la categoría centro escolar 2.  estilo de relación eros [B=-.821; Wald χ2 (1)=5.851; p=.016] con un porcentaje promedio del 69.44% frente a la categoría centro escolar 2.  estilo de relación storge [B=-.355; Wald χ2 (1)=5.168; p=.023] con un porcentaje promedio del 58.79% frente a la categoría centro escolar 3.  afiliación cristiana [B=-8.725; Wald χ2 (1)=9.525; p=.002] con un porcentaje promedio del 99.98% frente a la categoría centro escolar 3.  mayor edad en años [B=-6.437; Wald χ2 (1)=8.353; p=.004] con un porcentaje promedio del 99.84% frente a la categoría centro escolar 6.  afiliación musulmana [B=-6.279; Wald χ2 (1)=4.294; p=.038] con un porcentaje promedio del 99.81% frente a la categoría centro escolar 6. En la categoría centro escolar 4, y en los casos de categoría mujer, existe la probabilidad de que se cumpla la variable:  complejidad social como axioma social [B=-.362; Wald χ2 (1)=4.467; p=.035] con un porcentaje promedio del 58.96% frente a la categoría centro escolar 1.  mayor edad en años [B=-1.958; Wald χ2 (1)=7.416; p=.006] con un porcentaje promedio del 87.63% frente a la categoría centro escolar 2.  mayor tiempo de relación en meses [B=-.102; Wald χ2 (1)=6.173; p=.013] con un porcentaje promedio del 52.56% frente a la categoría centro escolar 3.  estilo de relación agape [B=-.221; Wald χ2 (1)=4.012; p=.045] con un porcentaje promedio del 55.51% frente a la categoría centro escolar 3.  no tiene o no ha tenido pareja [B=-5.192; Wald χ2 (1)=5.040; p=.025] con un porcentaje promedio del 99.45% frente a la categoría centro escolar 3.  percepción romántica y amistosa [B=-4.086; Wald χ2 (1)=5.166; p=.023] con un porcentaje promedio del 98.35% frente a la categoría centro escolar 3.  percepción amistosa y sexual [B=-22.536; Wald χ2 (1)=.000; p=.000] con un porcentaje promedio del 100.00% frente a la categoría centro escolar 3.  percepción decepcionante [B=-3.376; Wald χ2 (1)=4.421; p=.035] con un porcentaje promedio del 96.69% frente a la categoría centro escolar 3. Centro escolar 5 Tabla 30. Análisis logístico multinomial de la categoría de referencia centro escolar 5 Sexo hombre 95% C.I. Odd Ratio Variables predictoras B S.E. Wald df p Odd Ratio Inferior Superior centro escolar 1 religiosidad -.247 .095 6.790 1 .009 .781 .649 .941 afiliación europea -4.092 1.792 5.215 1 .022 .017 .000 .560 centro escolar 2 mayor edad en años -3.784 .964 15.415 1 .000 .023 .003 .150 religiosidad -.341 .110 9.668 1 .002 .711 .573 .882 centro escolar 3 componente intimidad -.493 .209 5.566 1 .018 .611 .406 .920 centro escolar 4 religiosidad -.222 .085 6.739 1 . 009 .801 .678 .947 recompensa por aplicación -.536 .154 12.034 1 .001 .585 .432 .792 componente intimidad -.419 .189 4.928 1 .026 .657 .454 .952 percepción romántica y amistosa -5.214 1.735 9.031 1 .003 .005 .000 .163 centro escolar 6 mayor edad en años -6.940 2.263 9.409 1 .002 .001 .000 . 082 recompensa por aplicación -.706 .283 6.206 1 .013 .494 .283 .860 componente intimidad -.947 .381 6.186 1 .013 .388 .184 .818 Afiliación musulmana -6.579 3.157 4.343 1 .037 .001 .000 .676 Sexo mu jer 95% C.I. Odd Ratio V ariables predictoras B S.E. Wald df p Odd Ratio Inferior Superior centro escolar 2 mayor edad en años -3.267 .859 14.461 1 .000 .038 .007 .205 religiosidad -.161 .081 3.973 1 .046 .852 .727 .997 cinismo social -.308 .129 5.676 1 .017 .735 .571 .947 centro escolar 3 componente compromiso -.353 .165 4.579 1 .032 .702 .508 .971 centro escolar 4 mayor edad en años -1.309 .581 5.081 1 .024 .270 .086 .843 recompensa por aplicación -.305 .118 6.637 1 .010 .737 .585 .930 cinismo social -.198 .096 4.240 1 .039 .821 .680 .991 componente compromiso -.341 .173 3.901 1 .048 .711 .507 .997 centro escolar 6 mayor edad en años -2.580 1.066 5 .862 1 . 015 . 076 .009 .612 estilo de relación mania -.500 .249 4.052 1 .044 .606 .373 .987 afiliación europea -4.042 1.790 5.098 1 .024 .018 .001 .587 Nota. La categoría de referencia es cen tro escolar 5 para el a rchivo se gmen tado se xo En la categoría centro escolar 5, y en los casos de categoría hombre, existe la probabilidad de que se cumpla la variable:  religiosidad como axioma social [B=-.247; Wald χ2 (1)=6.790; p=.009] con un porcentaje promedio del 56.14% frente a la categoría centro escolar 1.  afiliación europea [B=-4.092; Wald χ2 (1)=5.215; p=.022] con un porcentaje promedio del 98.36% frente a la categoría centro escolar 1.  mayor edad en años [B=-3.784; Wald χ2 (1)=15.415; p=.000] con un porcentaje promedio del 97.78% frente a la categoría centro escolar 2.  religiosidad como axioma social [B=-.341; Wald χ2 (1)=9.668; p=.002] con un porcentaje promedio del 58.45% frente a la categoría centro escolar 2.  componente intimidad [B=-.493; Wald χ2 (1)=5.566; p=.018] con un porcentaje promedio del 62.08% frente a la categoría centro escolar 3.  religiosidad como axioma social [B=-.222; Wald χ2 (1)=6.739; p=.009] con un porcentaje promedio del 55.52% frente a la categoría centro escolar 4.  recompensa por aplicación como axioma social [B=-.536; Wald χ2 (1)=12.034; p=.001] con un porcentaje promedio del 63.08% frente a la categoría centro escolar 4.  componente intimidad [B=-.419; Wald χ2 (1)=4.928; p=.026] con un porcentaje promedio del 60.33% frente a la categoría centro escolar 4.  percepción romántica y amistosa [B=-5.214; Wald χ2 (1)=9.031; p=.003] con un porcentaje promedio del 99.46% frente a la categoría centro escolar 4.  mayor edad en años [B=-6.940; Wald χ2 (1)=9.409; p=.002] con un porcentaje promedio del 99.90% frente a la categoría centro escolar 6.  recompensa por aplicación como axioma social [B=-.706; Wald χ2 (1)=6.206; p=.013] con un porcentaje promedio del 66.95% frente a la categoría centro escolar 6.  componente intimidad [B=-.947; Wald χ2 (1)=6.186; p=.013] con un porcentaje promedio del 72.05% frente a la categoría centro escolar 6.  afiliación musulmana [B=-6.579; Wald χ2 (1)=4.343; p=.037] con un porcentaje promedio del 99.86% frente a la categoría centro escolar 6. En la categoría centro escolar 5, y en los casos de categoría mujer, existe la probabilidad de que se cumpla la variable:  mayor edad en años [B=-3.267; Wald χ2 (1)=14.461; p=.000] con un porcentaje promedio del 96.33% frente a la categoría centro escolar 2.  religiosidad como axioma social [B=-.161; Wald χ2 (1)=3.973; p=.046] con un porcentaje promedio del 54.01% frente a la categoría centro escolar 2.  cinismo social como axioma social [B=-.308; Wald χ2 (1)=5.676; p=.017] con un porcentaje promedio del 57.63% frente a la categoría centro escolar 2.  componente compromiso [B=-.353; Wald χ2 (1)=4.579; p=.032] con un porcentaje promedio del 58.74% frente a la categoría centro escolar 3.  mayor edad en años [B=-1.309; Wald χ2 (1)=5.081; p=.024] con un porcentaje promedio del 78.74% frente a la categoría centro escolar 4.  recompensa por aplicación como axioma social [B=-.305; Wald χ2 (1)=6.637; p=.010] con un porcentaje promedio del 57.56% frente a la categoría centro escolar 4.  cinismo social como axioma social [B=-.198; Wald χ2 (1)=4.240; p=.039] con un porcentaje promedio del 54.92% frente a la categoría centro escolar 4.  componente compromiso [B=-.341; Wald χ2 (1)=3.901; p=.048] con un porcentaje promedio del 58.45% frente a la categoría centro escolar 4.  mayor edad en años [B=-2.580; Wald χ2 (1)=5.862; p=.015] con un porcentaje promedio del 92.96% frente a la categoría centro escolar 6.  estilo de relación mania [B=-.500; Wald χ2 (1)=4.052; p=.044] con un porcentaje promedio del 62.25% frente a la categoría centro escolar 6.  afiliación europea [B=-4.042; Wald χ2 (1)=5.098; p=.024] con un porcentaje promedio del 98.27% frente a la categoría centro escolar 6. Centro escolar 6 Tabla 31. Análisis logístico multinomial de la categoría de referencia centro escolar 6 Sexo hombre 95% C.I. Odd Ratio Variables predictoras B S.E. Wald df p Odd Ratio Inferior Superior centro escolar 1 cinismo social -.501 .252 3.953 1 .047 .606 .370 .993 estilo de relación storge -.728 .337 4.662 1 .031 .483 .249 .935 componente compromiso -.957 .455 4.427 1 .035 .384 .157 .937 centro escolar 2 religiosidad -.454 .219 4.313 1 .038 .635 .414 .975 centro escolar 3 afiliación cristiana -7.692 3.217 5.718 1 .017 .000 .000 .250 centro escolar 5 componente compromiso -.929 . 457 4.131 1 . 042 . 395 .161 .967 Sexo mujer 95% C.I. Odd Ratio Variables predictoras B S.E. Wald df p Odd Ratio Inferior Superior centro escolar 1 complejidad social -.611 .265 5.299 1 .021 .543 .323 .913 centro escolar 3 estilo de relación agape -.690 .235 8.634 1 .003 .502 .317 .795 centro escolar 4 estilo de relación agape -.468 .227 4 .263 1 .039 .626 . 401 .977 centro escolar 5 estilo de relación agape -.678 . 249 7 .403 1 . 007 .508 . 312 .827 Nota. La categoría de referencia es cen tro escolar 6 para el archivo segmentado sexo En la categoría centro escolar 6, y en los casos de categoría hombre, existe la probabilidad de que se cumpla la variable:  cinismo social como axioma social [B=-.501; Wald χ2 (1)=3.953; p=.047] con un porcentaje promedio del 62.27% frente a la categoría centro escolar 1.  estilo de relación storge [B=-.728; Wald χ2 (1)=4.662; p=.031] con un porcentaje promedio del 67.44% frente a la categoría centro escolar 1.  componente compromiso [B=-.957; Wald χ2 (1)=4.427; p=.035] con un porcentaje promedio del 72.26% frente a la categoría centro escolar 1.  religiosidad como axioma social [B=-.454; Wald χ2 (1)=4.313; p=.038] con un porcentaje promedio del 61.16% frente a la categoría centro escolar 2.  afiliación cristiana [B=-7.692; Wald χ2 (1)=5.718; p=.017] con un porcentaje promedio del 99.95% frente a la categoría centro escolar 3.  componente compromiso [B=-.929; Wald χ2 (1)=4.131; p=.042] con un porcentaje promedio del 71.68% frente a la categoría centro escolar 5. En la categoría centro escolar 6, y en los casos de categoría mujer, existe la probabilidad de que se cumpla la variable:  complejidad social como axioma social [B=-.611; Wald χ2 (1)=5.299; p=.021] con un porcentaje promedio del 64.81% frente a la categoría centro escolar 1.  estilo de relación agape [B=-.690; Wald χ2 (1)=8.634; p=.003] con un porcentaje promedio del 66.59% frente a la categoría centro escolar 3.  estilo de relación agape [B=-.468; Wald χ2 (1)=4.263; p=.039] con un porcentaje promedio del 61.50% frente a la categoría centro escolar 4.  estilo de relación agape [B=-.678; Wald χ2 (1)=7.403; p=.007] con un porcentaje promedio del 66.32% frente a la categoría centro escolar 5. 2. Variables afectivas y sexuales 2.1. Análisis de la variable percepción de bienestar Se utiliza la regresión logística multinomial para determinar la probabilidad de que los participantes perciban bienestar en su primera relación a partir de los efectos de los axiomas sociales, estilos de amor, componentes del amor, sexo, orientación sexual, tiempo de relación, percepción de bienestar, afiliación cultural y afiliación religiosa. Este tipo de análisis necesita una categoría de referencia que será comparada con el resto. En el caso de la variable bienestar se establece ninguna como categoría de referencia. Las pruebas de colinealidad son positivas en todas las variables [Tolerancia=.466 a .927; VIF=1.079 a 2.146] ya que un valor de tolerancia inferior a 0.1 (Menard, 1995) y un factor de inflación de invarianza superior a 10 (Myers, 1990) pueden resultar problemáticos. El modelo de regresión logística multinomial para los casos de sexo hombre explica una cantidad significativa de explicación de la varianza según las pruebas de razón de verosimilitud [χ2 (82)=293.913; p<.000]; las estadísticas de desvianza indican que los valores pronosticados no son significativamente diferentes de los observados y por tanto manifiestan un buen ajuste del modelo [χ2 (316)=42.052; p=1]; asimismo el modelo explicó el 94.63% [R2 Nagelkerke=.946] de la varianza en la variable dependiente. El modelo de regresión logística multinomial para los casos de sexo mujer explica una cantidad significativa de explicación de la varianza según las pruebas de razón de verosimilitud [χ2 (80)=223.608; p<.000]; las estadísticas de desvianza indican que los valores pronosticados no son significativamente diferentes de los observados y por tanto manifiestan un buen ajuste del modelo [χ2 (338)=76.234; p=1]; asimismo el modelo explicó el 86.19% [R2 Nagelkerke=.862] de la varianza en la variable dependiente. Las variables predictoras solo estadísticamente significativas se recogen en las tabla 32. El tamaño del efecto se informa mediante la prueba de Wald para determinar la significación estadística de cada una de las variables independientes y las odd ratio en el modelo de predicción. A continuación de la tabla se informa, para facilitar la interpretación de los resultados estadísticos, del porcentaje promedio de probabilidades de que se cumpla cada variable predictora en la categoría de referencia. Tabla 32. Análisis logístico multinomial de la percepción de bienestar Sexo hombre 95% C.I. Odd Ratio V ariables predictoras B S.E. Wald df p Odd Ratio Inferior Superior percepción satisfactoria tiempo de relación en meses .519 .244 4.533 1 .033 1.680 1.042 2.710 cinismo social .495 .230 4.636 1 .031 1.640 1.045 2.574 estilo storge -1.271 .622 4.183 1 .041 .281 .083 .948 Sexo mu jer 95% C.I. Odd Ratio V ariables predictoras B S.E. Wald df p Odd Ratio Inferior Superior percepción satisfactoria mayor edad en años -1.189 .589 4.079 1 .043 .305 .096 .965 Nota. La categoría de referencia es ning una para e l archivo se gmentado sexo En los casos de la categoría hombre, existe la probabilidad de que se cumpla la variable:  mayor tiempo de relación en meses [B=.519; Wald χ2 (1)=4.533; p=.033] con un porcentaje promedio del 62.69% en la categoría satisfactoria frente a la categoría ninguna.  cinismo social como axioma social [B=.495; Wald χ2 (1)=4.636; p=.031] con un porcentaje promedio del 62.12% en la categoría satisfactoria frente a la categoría ninguna.  estilo de relación storge [B=-1.271; Wald χ2 (1)=4.183; p=.041] con un porcentaje promedio del 78.09% en la categoría ninguna frente a la categoría satisfactoria. En los casos de la categoría mujer, existe la probabilidad de que se cumpla la variable:  mayor edad en años [B=-1.189; Wald χ2 (1)=4.079; p=.043] con un porcentaje promedio del 76.65% en la categoría ninguna frente a la categoría satisfactoria. 2.2. Análisis de la variable descripción de primera relación Se utiliza la regresión logística multinomial para determinar la probabilidad de que los participantes describan su primera relación de pareja a partir de los efectos de los axiomas sociales, estilos de amor, componentes del amor, sexo, orientación sexual, tiempo de relación, percepción de bienestar, afiliación cultural y afiliación religiosa. Este tipo de análisis necesita una categoría de referencia que será comparada con el resto. En el caso de la variable percepción ninguna se establece como categoría de referencia. Las pruebas de colinealidad son positivas en todas las variables [Tolerancia=.464 a .948; VIF=1.055 a 2.153] ya que un valor de tolerancia inferior a 0.1 (Menard, 1995) y un factor de inflación de invarianza superior a 10 (Myers, 1990) pueden resultar problemáticos. El modelo de regresión logística multinomial para los casos de sexo hombre explica una cantidad significativa de la varianza según las pruebas de razón de verosimilitud [χ2 (333)=685.376; p<.000]; las estadísticas de desvianza indican que los valores pronosticados no son significativamente diferentes de los observados y por tanto manifiestan un buen ajuste del modelo [χ2 (1660)=100.406; p=1]; asimismo el modelo explicó el 98.69% [R2 Nagelkerke=.987] de la varianza en la variable dependiente. El modelo de regresión logística multinomial para los casos de sexo mujer explica una cantidad significativa de la varianza según las pruebas de razón de verosimilitud [χ2 (297)=74.467; p<.000]; las estadísticas de desvianza indican que los valores pronosticados no son significativamente diferentes de los observados y por tanto manifiestan un buen ajuste del modelo [χ2 (1584)=644.797; p=1]; asimismo el modelo explicó el 30.85% [R2 Nagelkerke=.309] de la varianza en la variable dependiente. Las variables predictoras solo son estadísticamente significativas en la categoría mujer, tal y como se recoge en las tabla 33. El tamaño del efecto se informa mediante la prueba de Wald para determinar la significación estadística de cada una de las variables independientes y las odd ratio en el modelo de predicción. A continuación de cada tabla se informa, para facilitar la interpretación de los resultados estadísticos, del porcentaje promedio de probabilidades de que se cumpla cada variable predictora en la categoría de referencia. Tabla 33. Análisis logístico multinomial de la descripción de primera relación Sexo mujer 95% C.I. Odd Ratio Variables predictoras B S.E. Wald df p Odd Ratio Inferior Superior percepción romántica decepcionante -2.147 1.054 4.152 1 .042 .117 .015 .921 percepción amistosa decepcionante -2.705 1.036 6.821 1 .009 .067 .009 .509 no tiene o no ha tenido pareja -4.729 2.132 4.917 1 .027 .009 .000 .577 componente compromiso -.576 .255 5.114 1 .024 .562 .341 .926 percepción romántica y violenta centro escolar 2 - 5.621 2 .821 3 .969 1 .046 .004 .000 .913 centro escolar 4 -6.779 3.072 4.870 1 .027 .001 .000 .468 percepción otra decepcionante -3.065 1.090 7.915 1 . 005 . 047 . 006 . 395 no tiene o no ha tenido pareja -5.472 2.177 6.320 1 .012 .004 .000 .299 Nota. La categoría de referencia es perc epción nin guna para e l archivo segm entado sexo En los casos de categoría mujer, existe la probabilidad de que se cumpla la variable:  percepción de bienestar decepcionante [B=-2.147; Wald χ2 (1)=4.152; p=.042] con un porcentaje promedio del 89.54% en la categoría ninguna frente a la categoría percepción romántica.  percepción de bienestar decepcionante [B=-2.705; Wald χ2 (1)=6.821; p=.009] con un porcentaje promedio del 93.73% en la categoría ninguna frente a la categoría percepción amistosa.  no tiene o no ha tenido pareja [B=-4.729; Wald χ2 (1)=4.917; p=.027] con un porcentaje promedio del 99.12% en la categoría ninguna frente a la categoría percepción amistosa.  componente compromiso [B=-.576; Wald χ2 (1)=5.114; p=.024] con un porcentaje promedio del 64.01% en la categoría ninguna frente a la categoría percepción amistosa.  centro centro escolar 2 [B=-5.621; Wald χ2 (1)=3.969; p=.046] con un porcentaje promedio del 99.64% en la categoría ninguna frente a la categoría percepción romántica y violenta.  centro centro escolar 4 [B=-6.779; Wald χ2 (1)=4.870; p=.027] con un porcentaje promedio del 99.89% en la categoría ninguna frente a la categoría percepción romántica y violenta.  percepción de bienestar decepcionante [B=-3.065; Wald χ2 (1)=7.915; p=.005] con un porcentaje promedio del 95.54% en la categoría ninguna frente a la categoría percepción otra.  no tiene o no ha tenido pareja [B=-5.472; Wald χ2 (1)=6.320; p=.012] con un porcentaje promedio del 99.58% en la categoría ninguna frente a la categoría percepción otra. 3. Análisis de los axiomas sociales 3.1. Análisis de la variable religiosidad Se realizó una regresión múltiple paso a paso hacia atrás, considerando la significatividad y la importancia relativa de las variables predictoras para un mejor ajuste del modelo, para predecir la variable religiosidad como axioma social segmentando los casos por la categoría sexo. Los coeficientes de regresión y los errores estándar se recogen en la tabla 34. En los casos de la categoría hombre, el valor de R2 para el modelo general fue de .501. La prueba de Durbin Watson=1.752 indica independencia de residuos. La homocedasticidad fue evaluada mediante inspección visual de un gráfico de residuos estudiados frente a valores predichos no estandarizados. La normalidad fue evaluada mediante inspección visual de gráfico QQ. Los valores del factor de varianza [VIF=1.041 a 1.435] indican que no existen problemas de multicolinealidad al ser inferiores a 10 (Myers, 1990). El modelo final pronosticó de manera estadísticamente significativa la variable religiosidad [F(8,191)=23.972; p<.001; R2 aj=.480]. El La ecuación de regresión, para predecir la variable dependiente, queda expresada de la siguiente forma: religiosidad = 21.652 + (0.300  control de destino) + (0.618  estilo pragma) - (2.612  centro escolar 1).- (2.876  centro escolar 2) + (2.990  centro escolar 5) - (5.225  afiliación cristiana) - (8.146  afiliación laica) + (8.943  afiliación hebrea) En los casos de la categoría mujer, el valor de R2 para el modelo general fue de .479. La prueba de Durbin Watson = 2.037 indica independencia de residuos. La homocedasticidad fue evaluada mediante inspección visual de un gráfico de residuos estudiados frente a valores predichos no estandarizados. La normalidad fue evaluada mediante inspección visual de gráfico QQ. Los valores del factor de varianza [VIF= 1.039 a 1.293] indican que no existen problemas de multicolinealidad al ser inferiores a 10 (Myers, 1990). El modelo final pronosticó de manera estadísticamente significativa la variable religiosidad [F(5,204)= 37.559 ; p<.001; R2 aj= .467]. La ecuación de regresión para predecir la variable dependiente queda expresada de la siguiente forma: religiosidad = 11.914 + (0.315 control de destino) + (0.843 estilo pragma) - (3.905 percepción decepcionante) - (3.380  centro escolar 2) + (6.992 afiliación musulmana). Tabla 34. Estadísticos de regresión de la variable religiosidad Sexo hombre Limites (95% C.I.) Variables dependientes B S.E. Std. B t p Inferior Superior Constante 21.652 2.024 10.698 .000 17.660 25.644 control de destino .300 .113 .154 2.660 .008 .077 .522 estilo pragma .618 .187 .179 3.307 .001 .249 .986 centro escolar 1 -2.612 1.307 -.107 -1.999 .047 -5.189 -.034 centro escolar 2 -2.876 1.265 -.121 -2.274 .024 -5.371 -.381 centro escolar 5 2.990 1.199 .140 2.494 .013 .625 5.355 afiliación cristiana afiliación laica -5.225 1.190 -.252 -4.392 .000 -7.572 -2.878 -8.146 1.170 -.426 -6.960 .000 -10.454 -5.837 afiliación hebrea 8.943 3.528 .132 2.535 .012 1.984 15.901 Sexo mujer Limites (95% C.I.) Variables dependientes B S.E. Std. B t p Inferior Superior Constante 11.914 1.904 6.258 .000 8.161 15.668 control de destino .315 .108 .159 2.913 .004 .102 .528 estilo pragma .843 .216 .224 3.901 .000 .417 1.270 percepción decepcionante -3.905 1.354 -.149 -2.883 .004 -6.575 -1.234 centro escolar 2 -3.380 1.400 -.124 -2.414 .017 -6.140 -.619 afiliación musulmana 6.992 .964 .412 7.253 .000 5.092 8.893 La figura 11 recoge los valores estandarizados permitiendo hacer una comparación entre las variables predictivas y entre los casos segmentados por sexo. Los valores negativos del coeficiente B estandarizado indican una relación inversa con la variable dependiente y los valores positivos del coeficiente B estandarizado indican una relación directa con la variable dependiente. Además se recoge la importancia relativa de las variables, es decir, su contribución en la predicción del modelo. Figura 11. Coeficientes estandarizados e importancia relativa de las variables predictoras de la variable religiosidad. 3.2. Análisis de la variable recompensa por aplicación Se realizó una regresión múltiple paso a paso hacia atrás, considerando la significatividad y la importancia relativa de las variables predictoras para un mejor ajuste del modelo, para predecir la variable recompensa por aplicación como axioma social segmentando los casos por la categoría sexo. Los coeficientes de regresión y los errores estándar se recogen en la tabla 35. En los casos de la categoría hombre, el valor de R2 para el modelo general fue de .173. La prueba de Durbin Watson = 1.955 indica independencia de residuos. La homocedasticidad fue evaluada mediante inspección visual de un gráfico de residuos estudiados frente a valores predichos no estandarizados. La normalidad fue evaluada mediante inspección visual de gráfico QQ. Los valores del factor de varianza [VIF= 1.007 a 1.010] indican que no existen problemas de multicolinealidad al ser inferiores a 10 (Myers, 1990). El modelo final pronosticó de manera estadísticamente significativa la variable recompensa por aplicación [F(3,196)= 13.638; p<.001; R2 aj= .160]. La ecuación de regresión para predecir la variable dependiente. queda expresada de la siguiente forma: recompensa por aplicación = 25.927 + (0.299 componente compromiso) - (2.031  centro escolar 4) + (3.596 orientación heterosexual). En los casos de la categoría mujer, el valor de R2 para el modelo general fue de .119. La prueba de Durbin Watson = 1.805 indica independencia de residuos. La homocedasticidad fue evaluada mediante inspección visual de un gráfico de residuos estudiados frente a valores predichos no estandarizados. La normalidad fue evaluada mediante inspección visual de gráfico QQ. Los valores del factor de varianza [VIF= 1.029 a 1.043] indican que no existen problemas de multicolinealidad al ser inferiores a 10 (Myers, 1990). El modelo final pronosticó de manera estadísticamente significativa la variable recompensa por aplicación [F(3,206)= 9.241; p<.001; R2 aj= .106]. La ecuación de regresión. para predecir la variable dependiente queda expresada de la siguiente forma: recompensa por aplicación = 29.568 + (0.382 estilo eros) + (0.164 estilo storge) - (1.807  centro escolar 4). Tabla 35. Estadísticos de regresión de la variable recompensa por aplicación Sexo hombre Limites (95% C.I.) Variables dependientes B S.E. Std. B t p Inferior Superior Constante 25.927 1.837 14.111 .000 22.303 29.551 componente compromiso .299 .072 .270 4.135 .000 .157 .442 centro escolar 4 -2.031 .566 -.234 -3.589 .000 -3.148 -.915 orientación heterosexual 3.596 1.198 .196 3.002 .003 1.234 5.958 Sexo mujer Limites (95% C.I.) Variables dependientes B S.E. Std. B t p Inferior Superior estilo eros .382 .118 .215 3.236 .001 .149 .614 estilo storge .164 .078 .141 2.112 .036 .011 .317 centro escolar 4 -1.807 .561 -.214 -3.218 .001 -2.914 -.700 La figura 12 recoge los valores estandarizados permitiendo hacer una comparación entre las variables predictivas y entre los casos segmentados por sexo. Los valores negativos del coeficiente B estandarizado indican una relación inversa con la variable dependiente y los valores positivos del coeficiente B estandarizado indican una relación directa con la variable dependiente. Además se recoge la importancia relativa de las variables, es decir, su contribución en la predicción del modelo. Figura 12. Coeficientes estandarizados e importancia relativa de las variables predictoras de la variable recompensa por aplicación 3.3. Análisis de la variable control de destino Se realizó una regresión múltiple paso a paso hacia atrás, considerando la significatividad y la importancia relativa de las variables predictoras para un mejor ajuste del modelo, para predecir la variable control de destino como axioma social segmentando los casos por la categoría sexo. Los coeficientes de regresión y los errores estándar se recogen en la tabla 36. En los casos de la categoría hombre, el valor de R2 para el modelo general fue de .297. La prueba de Durbin Watson = 1.915 indica independencia de residuos. La homocedasticidad fue evaluada mediante inspección visual de un gráfico de residuos estudiados frente a valores predichos no estandarizados. La normalidad fue evaluada mediante inspección visual de gráfico QQ. Los valores del factor de varianza [VIF= 1.012 a 1.420] indican que no existen problemas de multicolinealidad al ser inferiores a 10 (Myers, 1990). El modelo final pronosticó de manera estadísticamente significativa la variable control de destino [F 2 (5,194)= 16.360; p<.001; R aj= .278]. La ecuación de regresión para predecir la variable dependiente queda expresada de la siguiente forma: control de destino = -4.177 + (0.620  mayor edad en años) + (0.119  religiosidad) + (0.154  cinismo social) + (0.227  estilo agape) - (2.759  afiliación laica). En los casos de la categoría mujer, el valor de R2 para el modelo general fue de .252. La prueba de Durbin Watson = 2.118 indica independencia de residuos. La homocedasticidad fue evaluada mediante inspección visual de un gráfico de residuos estudiados frente a valores predichos no estandarizados. La normalidad fue evaluada mediante inspección visual de gráfico QQ. Los valores del factor de varianza [VIF= 1.008 a 1.019] indican que no existen problemas de multicolinealidad al ser inferiores a 10 (Myers, 1990). El modelo final pronosticó de manera estadísticamente significativa la variable control de destino [F 2 (5,204)= 13.716 ; p<.001; R aj= .233]. La ecuación de regresión para predecir la variable dependiente queda expresada de la siguiente forma: control de destino = 5.637 + (0.187 religiosidad) + (0.251 estilo storge) + (0.267 estilo agape) - (1.674 percepción satisfactoria) - (6.117 afiliación hebrea). Tabla 36. Estadísticos de regresión de la variable control de destino Sexo hombre Limites (95% C.I.) Variables dependientes B S.E. Std. B t p Inferior Superior Constante -4.177 4.328 -.965 .336 -12.713 4.359 mayor edad en años .620 .278 . 139 2.232 .027 .072 1.168 religiosidad .119 .037 .232 3.229 .001 .046 .191 cinismo social .154 .062 .154 2.494 .013 .032 .275 estilo agape .227 .084 .163 2.694 .008 .061 .392 afiliación laica -2.759 .691 -.282 -3.995 .000 -4.121 -1.397 Sexo mujer Limites (95% C.I.) Variables dependientes B S.E. Std. B t p Inferior Superior Constante 5.637 1.322 4.265 .000 3.031 8.243 religiosidad .187 .031 .370 6.076 .000 .126 .248 estilo storge .251 .077 .199 3.261 .001 .099 .403 estilo agape .267 .085 .191 3.127 .002 .099 .435 percepción satisfactoria -1.674 .808 -.126 -2.072 .040 -3.267 -.081 afiliación hebrea -6.117 2.197 -.169 -2.784 .006 -10.449 -1.785 La figura 13 recoge los valores estandarizados permitiendo hacer una comparación entre las variables predictivas y entre los casos segmentados por sexo. Los valores negativos del coeficiente B estandarizado indican una relación inversa con la variable dependiente y los valores positivos del coeficiente B estandarizado indican una relación directa con la variable dependiente. Además se recoge la importancia relativa de las variables, es decir, su contribución en la predicción del modelo. Figura 13. Coeficientes estandarizados e importancia relativa de las variables predictoras de la variable control de destino 3.4. Análisis de la variable cinismo social Se realizó una regresión múltiple paso a paso hacia atrás, considerando la significatividad y la importancia relativa de las variables predictoras para un mejor ajuste del modelo, para predecir la variable cinismo social como axioma social segmentando los casos por la categoría sexo. Los coeficientes de regresión y los errores estándar se recogen en la tabla 37. En los casos de la categoría hombre, el valor de R2 para el modelo general fue de .141. La prueba de Durbin Watson = 2.051 indica independencia de residuos. La homocedasticidad fue evaluada mediante inspección visual de un gráfico de residuos estudiados frente a valores predichos no estandarizados. La normalidad fue evaluada mediante inspección visual de gráfico QQ. Los valores del factor de varianza [VIF= 1.008 a 1.038] indican que no existen problemas de multicolinealidad al ser inferiores a 10 (Myers, 1990). El modelo final pronosticó de manera estadísticamente significativa la variable cinismo social [F(4,195)= 8.008; p<.001; R2 aj= .123]. La ecuación de regresión para predecir la variable dependiente queda expresada de la siguiente forma: cinismo social = 7.932 + (0.187 control de destino) + (0.288 complejidad social) + (0.218 componente pasión) - (1.503 afiliación cristiana). En los casos de la categoría mujer, el valor de R2 para el modelo general fue de .247. La prueba de Durbin Watson = 2.196 indica independencia de residuos. La homocedasticidad fue evaluada mediante inspección visual de un gráfico de residuos estudiados frente a valores predichos no estandarizados. La normalidad fue evaluada mediante inspección visual de gráfico QQ. Los valores del factor de varianza [VIF= 1.055 a 1.246] indican que no existen problemas de multicolinealidad al ser inferiores a 10 (Myers, 1990). El modelo final pronosticó de manera estadísticamente significativa la variable cinismo social [F(6,203)= 11.117 ; p<.001; R2 aj= .225]. La ecuación de regresión para predecir la variable dependiente queda expresada de la siguiente forma: cinismo social = -2.933 + (0.895 mayor edad en años) + (0.381 complejidad social) + (0.217 estilo mania) - (2.634  centro escolar 2) - (1.603  centro escolar 4) - (2.533 afiliación bereber). Tabla 37. Estadísticos de regresión de la variable cinismo social Sexo hombre Limites (95% C.I.) Variables dependientes B S.E. Std. B t p Inferior Superior Constante 7.932 2.672 2.969 .003 2.663 13.202 control de destino .187 .067 .186 2.794 .006 .055 .318 complejidad social .288 .110 .177 2.620 .009 .071 .505 componente pasión .218 .079 .187 2.762 .006 .062 .373 afiliación cristiana -1.503 .710 -.141 -2.118 .035 -2.903 -.104 Sexo mujer Limites (95% C.I.) Variables dependientes B S.E. Std. B t p Inferior Superior Constante -2.933 5.858 -.501 .617 -14.484 8.617 mayor edad en años .895 .327 .181 2.736 .007 .250 1.539 complejidad social .381 .108 .223 3.528 .001 .168 .595 estilo mania .217 .090 .151 2.413 .017 .040 .394 centro escolar 2 -2.634 .946 -.189 -2.785 .006 -4.499 -.769 centro escolar 4 -1.603 .600 -.172 -2.671 .008 -2.787 -.420 afiliación bereber -2.533 .949 -.167 -2.670 .008 -4.403 -.662 La figura 14 recoge los valores estandarizados permitiendo hacer una comparación entre las variables predictivas y entre los casos segmentados por sexo. Los valores negativos del coeficiente B estandarizado indican una relación inversa con la variable dependiente y los valores positivos del coeficiente B estandarizado indican una relación directa con la variable dependiente. Además se recoge la importancia relativa de las variables, es decir, su contribución en la predicción del modelo. Figura 14. Coeficientes estandarizados e importancia relativa de las variables predictoras de la variable cinismo social 3.5. Análisis de la variable complejidad social Se realizó una regresión múltiple paso a paso hacia atrás, considerando la significatividad y la importancia relativa de las variables predictoras para un mejor ajuste del modelo, para predecir la variable complejidad social como axioma social segmentando los casos por la categoría sexo. Los coeficientes de regresión y los errores estándar se recogen en la tabla 38. En los casos de la categoría hombre, el valor de R2 para el modelo general fue de .120. La prueba de Durbin Watson = 2.294 indica independencia de residuos. La homocedasticidad fue evaluada mediante inspección visual de un gráfico de residuos estudiados frente a valores predichos no estandarizados. La normalidad fue evaluada mediante inspección visual de gráfico QQ. Los valores del factor de varianza [VIF= 1.002 a 1.027] indican que no existen problemas de multicolinealidad al ser inferiores a 10 (Myers, 1990). El modelo final pronosticó de manera estadísticamente significativa la variable complejidad social [F(4,195)= 6.620 ; p<.001; R2 aj= .102]. La ecuación de regresión para predecir la variable dependiente queda expresada de la siguiente forma: complejidad social 15.197 + (0.134 cinismo social) + (0.137 componente intimidad) - (1.055  centro escolar 2) + (4.443 afiliación interreligiosa). En los casos de la categoría mujer, el valor de R2 para el modelo general fue de .179. La prueba de Durbin Watson = 2.107 indica independencia de residuos. La homocedasticidad fue evaluada mediante inspección visual de un gráfico de residuos estudiados frente a valores predichos no estandarizados. La normalidad fue evaluada mediante inspección visual de gráfico QQ. Los valores del factor de varianza [VIF= 1.008 a 1.084] indican que no existen problemas de multicolinealidad al ser inferiores a 10 (Myers, 1990). El modelo final pronosticó de manera estadísticamente significativa la variable complejidad social [F(4,205)= 11.202 ; p<.001; R2 aj= .163]. La ecuación de regresión para predecir la variable dependiente queda expresada de la siguiente forma: complejidad social 23.384 - (0.532 mayor edad en años) + (0.171 cinismo social) + (0.246 estilo eros) - (1.662  centro escolar 1). Tabla 38. Estadísticos de regresión de la variable complejidad social Sexo hombre Limites (95% C.I.) Variables dependientes B S.E. Std. B t p Inferior Superior Constante 15.197 1.427 10.653 .000 12.384 18.011 cinismo social .134 .041 .217 3.228 .001 .052 .215 componente intimidad .137 .054 .172 2.525 .012 .030 .244 centro escolar 2 -1.055 .504 -.141 -2.092 .038 -2.050 -.060 afiliación interreligiosa 4.443 1.775 .170 2.503 .013 .943 7.943 Sexo mujer Limites (95% C.I.) Variables dependientes B S.E. Std. B t p Inferior Superior Constante 23.384 2.887 8.099 .000 17.691 29.077 mayor edad en años -.532 .190 -.184 -2.791 .006 -.907 -.156 cinismo social .171 estilo eros .246 .038 .292 4.475 .000 .095 .246 .074 .214 3.326 .001 .100 .391 centro escolar 1 -1.662 .577 -.183 -2.881 .004 -2.800 -.524 La figura 15 recoge los valores estandarizados permitiendo hacer una comparación entre las variables predictivas y entre los casos segmentados por sexo. Los valores negativos del coeficiente B estandarizado indican una relación inversa con la variable dependiente y los valores positivos del coeficiente B estandarizado indican una relación directa con la variable dependiente. Además se recoge la importancia relativa de las variables, es decir, su contribución en la predicción del modelo. Figura 15. Coeficientes estandarizados e importancia relativa de las variables predictoras de la variable complejidad social 4. Análisis de los estilos de relación 4.1. Análisis de la variable eros Se realizó una regresión múltiple paso a paso hacia atrás, considerando la significatividad y la importancia relativa de las variables predictoras para un mejor ajuste del modelo, para predecir la variable eros como estilo de amor segmentando los casos por la categoría sexo. Los coeficientes de regresión y los errores estándar se recogen en la tabla 39. En los casos de la categoría hombre, el valor de R2 para el modelo general fue de .421. La prueba de Durbin Watson = 2.098 indica independencia de residuos. La homocedasticidad fue evaluada mediante inspección visual de un gráfico de residuos estudiados frente a valores predichos no estandarizados. La normalidad fue evaluada mediante inspección visual de gráfico QQ. Los valores del factor de varianza [VIF= 1.007 a 1.119] indican que no existen problemas de multicolinealidad al ser inferiores a 10 (Myers, 1990). El modelo final pronosticó de manera estadísticamente significativa la variable eros [F(4,195)= 35.508 ; p<.001; R2 aj= .410]. La ecuación de regresión para predecir la variable dependiente queda expresada de la siguiente forma: eros = 2.507 + (0.276 componente intimidad) + (0.188 componente pasión) - (0.757  centro escolar 2) + (0.895 percepción romántica y amistosa). En los casos de la categoría mujer, el valor de R2 para el modelo general fue de .395. La prueba de Durbin Watson = 1.705 indica independencia de residuos. La homocedasticidad fue evaluada mediante inspección visual de un gráfico de residuos estudiados frente a valores predichos no estandarizados. La normalidad fue evaluada mediante inspección visual de gráfico QQ. Los valores del factor de varianza [VIF= 1.010 a 1.809] indican que no existen problemas de multicolinealidad al ser inferiores a 10 (Myers, 1990). El modelo final pronosticó de manera estadísticamente significativa la variable eros [F(8.201)= 16.391; p<.001; R2 aj= .371]. La ecuación de regresión para predecir la variable dependiente queda expresada de la siguiente forma: eros = -1.101 + (0.067 recompensa por aplicación) + (0.113 complejidad social) + (0.121 componente compromiso) + (0.108 componente intimidad) + (0.167 componente pasión) - (0.944 percepción decepcionante) + (0.987 percepción romántica y amistosa) - (2.551 percepción romántica, amistosa y sexual). Tabla 39. Estadísticos de regresión de la variable eros Sexo hombre Limites (95% C.I.) Variables dependientes B S.E. Std. B t p Inferior Superior Constante 2.507 .832 3.013 .003 .866 componente intimidad .276 .037 .427 7.402 .000 .203 4.149 .350 componente pasión .188 .034 .322 5.593 .000 .122 .254 centro escolar 2 -.757 .333 -.124 -2.273 .024 -1.414 -.100 percepción romántica y amistosa .895 .426 .115 2.102 .037 .055 1.735 Sexo mujer Limites (95% C.I.) Variables dependientes B S.E. Std. B t p Inferior Superior Constante -1.101 1.502 -.733 .464 -4.063 1.861 recompensa por aplicación .067 .032 . 118 2.088 .038 .004 .129 complejidad social .113 .049 .129 2.322 .021 .017 .209 componente compromiso .121 .045 .196 2.709 .007 .033 .209 componente intimidad .108 .048 .167 2.263 .025 .014 .202 componente pasión .167 .041 .266 4.113 .000 .087 .247 percepción decepcionante -.944 .378 -.138 -2.496 .013 -1.689 -.198 percepción romántica y amistosa .987 .366 .149 2.699 .008 .266 1.708 percepción romántica, amistosa y sexual -2.551 1.038 -.136 -2.457 .015 -4.599 -.504 La figura 16 recoge los valores estandarizados permitiendo hacer una comparación entre las variables predictivas y entre los casos segmentados por sexo. Los valores negativos del coeficiente B estandarizado indican una relación inversa con la variable dependiente y los valores positivos del coeficiente B estandarizado indican una relación directa con la variable dependiente. Además se recoge la importancia relativa de las variables, es decir, su contribución en la predicción del modelo. Figura 16. Coeficientes estandarizados e importancia relativa de las variables predictoras de la variable eros 4.2. Análisis de la variable storge Se realizó una regresión múltiple paso a paso hacia atrás, considerando la significatividad y la importancia relativa de las variables predictoras para un mejor ajuste del modelo, para predecir la variable storge como estilo de amor segmentando los casos por la categoría sexo. Los coeficientes de regresión y los errores estándar se recogen en la tabla 40. En los casos de la categoría hombre, el valor de R2 para el modelo general fue de .151. La prueba de Durbin Watson = 2.131 indica independencia de residuos. La homocedasticidad fue evaluada mediante inspección visual de un gráfico de residuos estudiados frente a valores predichos no estandarizados. La normalidad fue evaluada mediante inspección visual de gráfico QQ. Los valores del factor de varianza [VIF= 1.002 a 1.027] indican que no existen problemas de multicolinealidad al ser inferiores a 10 (Myers, 1990). El modelo final pronosticó de manera estadísticamente significativa la variable storge [F(3,196)= 11.623 ; p<.001; R2 aj= .138]. La ecuación de regresión para predecir la variable dependiente queda expresada de la siguiente forma: storge = 5.663 + (0.064 religiosidad) + (0.297 estilo agape) - (1.950  centro escolar 1). En los casos de la categoría mujer, el valor de R2 para el modelo general fue de .100. La prueba de Durbin Watson = 2.173 indica independencia de residuos. La homocedasticidad fue evaluada mediante inspección visual de un gráfico de residuos estudiados frente a valores predichos no estandarizados. La normalidad fue evaluada mediante inspección visual de gráfico QQ. Los valores del factor de varianza [VIF= 1.012 a 1.057] indican que no existen problemas de multicolinealidad al ser inferiores a 10 (Myers, 1990). El modelo final pronosticó de manera estadísticamente significativa la variable storge [F 2 (3,206)= 7.601 ; p<.001; R aj= .087]. La ecuación de regresión para predecir la variable dependiente queda expresada de la siguiente forma: storge = 2.234 + (0.134 recompensa por aplicación) + (0.178 control de destino) + (1.302  centro escolar 4). Tabla 40. Estadísticos de regresión de la variable storge Sexo hombre Limites (95% C.I.) Variables dependientes B S.E. Std. B t p Inferior Superior Constante 5.663 1.045 5.417 .000 3.601 7.724 religiosidad .064 estilo agape .297 .026 .163 2.454 .015 .013 .115 .070 .280 4.250 .000 .159 .434 centro escolar 1 -1.950 .638 -.204 -3.057 .003 -3.209 -.692 Sexo mujer Limites (95% C.I.) Variables dependientes B S.E. Std. B t p Inferior Superior Constante 2.234 2.162 1.034 .303 -2.028 6.497 recompensa por aplicación .134 .058 .155 2.284 .023 .018 .249 control de destino .178 .053 .225 3.387 .001 .074 .282 centro escolar 4 1.302 .492 .179 2.646 .009 .332 2.273 La figura 17 recoge los valores estandarizados permitiendo hacer una comparación entre las variables predictivas y entre los casos segmentados por sexo. Los valores negativos del coeficiente B estandarizado indican una relación inversa con la variable dependiente y los valores positivos del coeficiente B estandarizado indican una relación directa con la variable dependiente. Además se recoge la importancia relativa de las variables, es decir, su contribución en la predicción del modelo. Figura 17. Coeficientes estandarizados e importancia relativa de las variables predictoras de la variable storge 4.3. Análisis de la variable pragma Se realizó una regresión múltiple paso a paso hacia atrás, considerando la significatividad y la importancia relativa de las variables predictoras para un mejor ajuste del modelo, para predecir la variable pragma como estilo de amor segmentando los casos por la categoría sexo. Los coeficientes de regresión y los errores estándar se recogen en la tabla 41. En los casos de la categoría hombre, el valor de R2 para el modelo general fue de .170. La prueba de Durbin Watson = 2.073 indica independencia de residuos. La homocedasticidad fue evaluada mediante inspección visual de un gráfico de residuos estudiados frente a valores predichos no estandarizados. La normalidad fue evaluada mediante inspección visual de gráfico QQ. Los valores del factor de varianza [VIF= 1.007 a 1.049] indican que no existen problemas de multicolinealidad al ser inferiores a 10 (Myers, 1990). El modelo final pronosticó de manera estadísticamente significativa la variable pragma [F(3,196)= 13.391 ; p<.001; R2 aj= .157]. La ecuación de regresión para predecir la variable dependiente queda expresada de la siguiente forma: pragma = 2.989 + (0.089 religiosidad) + (0.140 estilo mania). En los casos de la categoría mujer, el valor de R2 para el modelo general fue de .312. La prueba de Durbin Watson = 2.039 indica independencia de residuos. La homocedasticidad fue evaluada mediante inspección visual de un gráfico de residuos estudiados frente a valores predichos no estandarizados. La normalidad fue evaluada mediante inspección visual de gráfico QQ. Los valores del factor de varianza [VIF= 1.103 a 1.549] indican que no existen problemas de multicolinealidad al ser inferiores a 10 (Myers, 1990). El modelo final pronosticó de manera estadísticamente significativa la variable pragma [F(4,205)= 23.255 ; p<.001; R2 aj= .299]. La ecuación de regresión para predecir la variable dependiente queda expresada de la siguiente forma: pragma = 1.258 + (0.095 religiosidad) + (0.102 estilo mania) + (0.100 componente compromiso) + (0.770 afiliación musulmana). Tabla 41. Estadísticos de regresión de la variable pragma Sexo hombre Limites (95% C.I.) Variables dependientes B S.E. Std. B t p Inferior Superior Constante 2.989 .625 4.782 .000 1.756 4.221 religiosidad .089 .019 . 308 4.636 .000 .051 .127 estilo mania .140 .052 .179 2.691 .008 .037 .242 percepción amistosa -.893 .346 -.169 -2.582 .011 -1.575 -.211 Sexo mujer Limites (95% C.I.) Variables dependientes B S.E. Std. B t p Inferior Superior Constante 1.258 .852 1.476 .141 -.422 2.938 religiosidad .095 .019 .357 4.946 .000 .057 .133 estilo mania .102 .045 .136 2.238 .026 .012 .191 componente compromiso .100 .038 .160 2.617 .010 .025 .176 afiliación musulmana .770 .325 .171 2.366 .019 .128 1.411 La figura 18 recoge los valores estandarizados permitiendo hacer una comparación entre las variables predictivas y entre los casos segmentados por sexo. Los valores negativos del coeficiente B estandarizado indican una relación inversa con la variable dependiente y los valores positivos del coeficiente B estandarizado indican una relación directa con la variable dependiente. Además se recoge la importancia relativa de las variables, es decir, su contribución en la predicción del modelo. Figura 18. Coeficientes estandarizados e importancia relativa de las variables predictoras de la variable pragma 4.4. Análisis de la variable mania Se realizó una regresión múltiple paso a paso hacia atrás, considerando la significatividad y la importancia relativa de las variables predictoras para un mejor ajuste del modelo, para predecir la variable mania como estilo de amor segmentando los casos por la categoría sexo. Los coeficientes de regresión y los errores estándar se recogen en la tabla 42. En los casos de la categoría hombre, el valor de R2 para el modelo general fue de .190. La prueba de Durbin Watson = 1.639 indica independencia de residuos. La homocedasticidad fue evaluada mediante inspección visual de un gráfico de residuos estudiados frente a valores predichos no estandarizados. La normalidad fue evaluada mediante inspección visual de gráfico QQ. Los valores del factor de varianza [VIF= 1.012 a 1.141] indican que no existen problemas de multicolinealidad al ser inferiores a 10 (Myers, 1990). El modelo final pronosticó de manera estadísticamente significativa la variable mania [F(4,195)= 11.437; p<.001; R2 aj= .173]. La ecuación de regresión para predecir la variable dependiente queda expresada de la siguiente forma: mania = 2.292 + (0.054 religiosidad) + (0.334 estilo agape) + (0.184 estilo pragma) + (3.481 percepción amistosa y sexual). En los casos de la categoría mujer, el valor de R2 para el modelo general fue de .224. La prueba de Durbin Watson = 2.084 indica independencia de residuos. La homocedasticidad fue evaluada mediante inspección visual de un gráfico de residuos estudiados frente a valores predichos no estandarizados. La normalidad fue evaluada mediante inspección visual de gráfico QQ. Los valores del factor de varianza [VIF= 1.027 a 1.123] indican que no existen problemas de multicolinealidad al ser inferiores a 10 (Myers, 1990). El modelo final pronosticó de manera estadísticamente significativa la variable mania [F(4,205)= 14.806; p<.001; R2 aj= .209]. La ecuación de regresión para predecir la variable dependiente queda expresada de la siguiente forma: mania = -2.700 + (0.193 complejidad social) + (0.238 estilo pragma) + (0.261 estilo agape) + (0.178 componente pasión). Tabla 42. Estadísticos de regresión de la variable mania Sexo hombre Limites (95% C.I.) Variables dependientes B S.E. Std. B t p Inferior Superior Constante 2.292 .996 2.300 .022 .327 4.257 religiosidad .054 .025 .147 2.135 .034 .004 .105 estilo agape .334 .065 .332 5.121 .000 .205 .463 estilo pragma .184 .088 .143 2.083 .039 .010 .358 percepción amistosa y sexual 3.481 1.627 .139 2.139 .034 .272 6.690 Sexo mujer Limites (95% C.I.) Variables dependientes B S.E. Std. B t p Inferior Superior Constante -2.700 1.791 -1.507 .133 -6.232 .832 complejidad social .193 .074 .163 2.607 .010 .047 .340 estilo pragma .238 .084 .178 estilo agape .261 .063 .265 2.849 .005 .073 .403 4.128 .000 .136 .386 componente pasión .178 .056 .208 3.192 .002 .068 .288 La figura 19 recoge los valores estandarizados permitiendo hacer una comparación entre las variables predictivas y entre los casos segmentados por sexo. Los valores negativos del coeficiente B estandarizado indican una relación inversa con la variable dependiente y los valores positivos del coeficiente B estandarizado indican una relación directa con la variable dependiente. Además se recoge la importancia relativa de las variables, es decir, su contribución en la predicción del modelo. Figura 19. Coeficientes estandarizados e importancia relativa de las variables predictoras de la variable mania 4.5. Análisis de la variable agape Se realizó una regresión múltiple paso a paso hacia atrás, considerando la significatividad y la importancia relativa de las variables predictoras para un mejor ajuste del modelo, para predecir la variable agape como estilo de amor segmentando los casos por la categoría sexo. Los coeficientes de regresión y los errores estándar se recogen en la tabla 43. En los casos de la categoría hombre, el valor de R2 para el modelo general fue de .335. La prueba de Durbin Watson = 2.148 indica independencia de residuos. La homocedasticidad fue evaluada mediante inspección visual de un gráfico de residuos estudiados frente a valores predichos no estandarizados. La normalidad fue evaluada mediante inspección visual de gráfico QQ. Los valores del factor de varianza [VIF= 1.009 a 1.797] indican que no existen problemas de multicolinealidad al ser inferiores a 10 (Myers, 1990). El modelo final pronosticó de manera estadísticamente significativa la variable agape [F(5,194)= 19.544; p<.001; R2 aj= .318]. La ecuación de regresión para predecir la variable dependiente queda expresada de la siguiente forma: agape = -1.426 + (0.219 componente compromiso) + (0.150 estilo storge) + (0.265 estilo mania) + (0.180 componente intimidad) + (1.689 afiliación bereber). En los casos de la categoría mujer, el valor de R2 para el modelo general fue de .208. La prueba de Durbin Watson = 2.281 indica independencia de residuos. La homocedasticidad fue evaluada mediante inspección visual de un gráfico de residuos estudiados frente a valores predichos no estandarizados. La normalidad fue evaluada mediante inspección visual de gráfico QQ. Los valores del factor de varianza [VIF= 1.029 a 1.372] indican que no existen problemas de multicolinealidad al ser inferiores a 10 (Myers, 1990). El modelo final pronosticó de manera estadísticamente significativa la variable agape [F(5,204)= 10.691; p<.001; R2 aj= .188]. La ecuación de regresión para predecir la variable dependiente queda expresada de la siguiente forma: agape = 1.356 + (0.208 estilo mania) + (0.156 componente compromiso) + (0.141 componente pasión) - (5.651 percepción romántica y sexual) - (0.811 afiliación musulmana). Tabla 43. Estadísticos de regresión de la variable agape Sexo hombre Limites (95% C.I.) Variables dependientes B S.E. Std. B t p Inferior Superior Constante -1.426 1.323 -1.078 .282 -4.035 1.183 componente compromiso .219 .070 .247 3.145 .002 .082 .356 estilo storge .150 .057 .159 2.640 .009 .038 .262 estilo mania .265 .062 .267 4.312 .000 .144 .387 componente intimidad .180 .071 .193 2.548 .012 .041 .319 afiliación bereber 1.689 .624 .159 2.706 .007 .458 2.920 Sexo mujer Limites (95% C.I.) Variables dependientes B S.E. Std. B t p Inferior Superior Constante 1.356 1.267 1.070 .286 -1.143 3.855 estilo mania .208 .068 .204 3.038 .003 .073 .342 componente compromiso .156 .061 .182 2.549 .012 .035 .276 componente pasión .141 .063 .162 2.222 .027 .016 .266 percepción romántica y sexual -5.651 2.032 -.179 -2.781 .006 -9.657 -1.645 afiliación musulmana -.811 .389 -.132 -2.087 .038 -1.578 -.045 La figura 20 recoge los valores estandarizados permitiendo hacer una comparación entre las variables predictivas y entre los casos segmentados por sexo. Los valores negativos del coeficiente B estandarizado indican una relación inversa con la variable dependiente y los valores positivos del coeficiente B estandarizado indican una relación directa con la variable dependiente. Además se recoge la importancia relativa de las variables, es decir, su contribución en la predicción del modelo. Figura 20. Coeficientes estandarizados e importancia relativa de las variables predictoras de la variable agape 5. Análisis de los componentes del amor 5.1. Análisis de la variable compromiso Se realizó una regresión múltiple paso a paso hacia atrás, considerando la significatividad y la importancia relativa de las variables predictoras para un mejor ajuste del modelo, para predecir la variable compromiso como componente del amor segmentando los casos por la categoría sexo. Los coeficientes de regresión y los errores estándar se recogen en la tabla 44. En los casos de la categoría hombre, el valor de R2 para el modelo general fue de .505. La prueba de Durbin Watson = 2.097 indica independencia de residuos. La homocedasticidad fue evaluada mediante inspección visual de un gráfico de residuos estudiados frente a valores predichos no estandarizados. La normalidad fue evaluada mediante inspección visual de gráfico QQ. Los valores del factor de varianza [VIF= 1.033 a 1.340] indican que no existen problemas de multicolinealidad al ser inferiores a 10 (Myers, 1990). El modelo final pronosticó de manera estadísticamente significativa la variable compromiso [F(6,193)= 32.759; p<.001; R2 aj= .489]. La ecuación de regresión para predecir la variable dependiente queda expresada de la siguiente forma: compromiso = -5,031 + (0,447 mayor edad en años) + (0,117 recompensa por aplicación) + (0,189 estilo mania) + (0,211 estilo agape) + (0,527 componente intimidad) - (1,502 percepción sexual). En los casos de la categoría mujer, el valor de R2 para el modelo general fue de .544. La prueba de Durbin Watson = 1.959 indica independencia de residuos. La homocedasticidad fue evaluada mediante inspección visual de un gráfico de residuos estudiados frente a valores predichos no estandarizados. La normalidad fue evaluada mediante inspección visual de gráfico QQ. Los valores del factor de varianza [VIF= 1.040 a 1.329] indican que no existen problemas de multicolinealidad al ser inferiores a 10 (Myers, 1990). El modelo final pronosticó de manera estadísticamente significativa la variable compromiso [F(7,202)= 34.379; p<.001; R2 aj= .528]. La ecuación de regresión para predecir la variable dependiente queda expresada de la siguiente forma: compromiso = 2.403 + (0.092 control de destino) + (0.241 estilo eros) + (0.206 estilo pragma) + (0.235 estilo agape) + (0.528 componente intimidad) + (1.353  centro escolar 5) - (6.547 percepción violenta). Tabla 44. Estadísticos de regresión de la variable compromiso Sexo hombre Limites (95% C.I.) Variables dependientes B S.E. Std. B t p Inferior Superior Constante -5.031 3.471 -1.450 .149 -11.876 1.814 mayor edad en años .447 .187 .123 2.392 .018 .078 .815 recompensa por aplicación .117 .048 .130 2.434 .016 .022 .212 estilo mania .189 .062 .168 3.056 .003 .067 .311 estilo agape .211 .066 .187 3.187 .002 .080 .341 componente intimidad .527 .059 .502 8.988 .000 .411 .643 percepción sexual -1.502 .750 -.104 -2.002 .047 -2.982 -.022 Sexo mujer Limites (95% C.I.) Variables dependientes B S.E. Std. B t p Inferior Superior Constante 2.403 1.277 1.882 .061 -.115 4.922 control de destino .092 .043 . 110 2.126 .035 .007 .178 estilo eros .241 .089 .148 2.709 .007 .065 .416 estilo pragma .206 .082 .129 2.508 .013 .044 .368 estilo agape .235 .058 .201 4.093 .000 .122 .349 componente intimidad .528 .057 .504 9.291 .000 .416 .640 centro escolar 5 1.353 .495 .137 2.731 .007 .376 2.330 percepción violenta -6.547 2.531 -.125 -2.586 .010 -11.539 -1.556 La figura 21 recoge los valores estandarizados permitiendo hacer una comparación entre las variables predictivas y entre los casos segmentados por sexo. Los valores negativos del coeficiente B estandarizado indican una relación inversa con la variable dependiente y los valores positivos del coeficiente B estandarizado indican una relación directa con la variable dependiente. Además se recoge la importancia relativa de las variables, es decir, su contribución en la predicción del modelo. Figura 21. Coeficientes estandarizados e importancia relativa de las variables predictoras de la variable compromiso 5.2. Análisis de la variable intimidad Se realizó una regresión múltiple paso a paso hacia atrás, considerando la significatividad y la importancia relativa de las variables predictoras para un mejor ajuste del modelo, para predecir la variable intimidad como estilo de amor segmentando los casos por la categoría sexo. Los coeficientes de regresión y los errores estándar se recogen en la tabla 45. En los casos de la categoría hombre, el valor de R2 para el modelo general fue de .466. La prueba de Durbin Watson = 1.869 indica independencia de residuos. La homocedasticidad fue evaluada mediante inspección visual de un gráfico de residuos estudiados frente a valores predichos no estandarizados. La normalidad fue evaluada mediante inspección visual de gráfico QQ. Los valores del factor de varianza [VIF= 1.226 a 1.226] indican que no existen problemas de multicolinealidad al ser inferiores a 10 (Myers, 1990). El modelo final pronosticó de manera estadísticamente significativa la variable intimidad [F(2,197)= 85.808; p<.001; R2 aj= .460]. La ecuación de regresión para predecir la variable dependiente queda expresada de la siguiente forma: intimidad = 5.003 + (0.536 estilo eros) + (0.436 componente compromiso). En los casos de la categoría mujer, el valor de R2 para el modelo general fue de .487. La prueba de Durbin Watson = 1.767 indica independencia de residuos. La homocedasticidad fue evaluada mediante inspección visual de un gráfico de residuos estudiados frente a valores predichos no estandarizados. La normalidad fue evaluada mediante inspección visual de gráfico QQ. Los valores del factor de varianza [VIF= 1.032 a 1.450] indican que no existen problemas de multicolinealidad al ser inferiores a 10 (Myers, 1990). El modelo final pronosticó de manera estadísticamente significativa la variable intimidad [F(5,204)= 38.729; p<.001; R2 aj= .474]. La ecuación de regresión para predecir la variable dependiente queda expresada de la siguiente forma: intimidad = 4.846 + (0.209 estilo eros) - (0.135 estilo mania) + (0.486 componente compromiso) + (0.219 componente pasión) + (0.911 afiliación europea). Tabla 45. Estadísticos de regresión de la variable intimidad Sexo hombre Limites (95% C.I.) Variables dependientes B S.E. Std. B t p Inferior Superior Constante 5.003 1.171 4.272 .000 2.693 7.313 estilo eros .536 .089 .347 6.016 .000 .360 .712 componente compromiso .436 .055 .457 7.929 .000 .327 .544 Sexo mujer Limites (95% C.I.) Variables dependientes B S.E. Std. B t p Inferior Superior Constante 4.846 1.191 4.071 .000 2.499 7.194 estilo eros .209 .091 .135 2.283 .023 .028 .389 estilo mania -.135 .062 -.119 -2.197 .029 -.257 -.014 componente compromiso .486 .057 .508 8.513 .000 .373 .598 componente pasión .219 .059 .225 3.733 .000 .103 .335 afiliación europea .911 .411 .113 2.216 .028 .101 1.722 La figura 22 recoge los valores estandarizados permitiendo hacer una comparación entre las variables predictivas y entre los casos segmentados por sexo. Los valores negativos del coeficiente B estandarizado indican una relación inversa con la variable dependiente y los valores positivos del coeficiente B estandarizado indican una relación directa con la variable dependiente. Además se recoge la importancia relativa de las variables, es decir, su contribución en la predicción del modelo. Figura 22. Coeficientes estandarizados e importancia relativa de las variables predictoras de la variable intimidad 5.3. Análisis de la variable pasión Se realizó una regresión múltiple paso a paso hacia atrás, considerando la significatividad y la importancia relativa de las variables predictoras para un mejor ajuste del modelo, para predecir la variable pasión como estilo de amor segmentando los casos por la categoría sexo. Los coeficientes de regresión y los errores estándar se recogen en la tabla 46. En los casos de la categoría hombre, el valor de R2 para el modelo general fue de .321. La prueba de Durbin Watson = 1.816 indica independencia de residuos. La homocedasticidad fue evaluada mediante inspección visual de un gráfico de residuos estudiados frente a valores predichos no estandarizados. La normalidad fue evaluada mediante inspección visual de gráfico QQ. Los valores del factor de varianza [VIF= 1.021 a 1.078] indican que no existen problemas de multicolinealidad al ser inferiores a 10 (Myers, 1990). El modelo final pronosticó de manera estadísticamente significativa la variable pasión [F(5,194)= 18.351 ; p<.001; R2 aj= .304]. La ecuación de regresión para predecir la variable dependiente queda expresada de la siguiente forma: pasión = 5.603 + (0.070 tiempo de relación) + (0.160 cinismo social) + (0.679 estilo eros) + (0.178 estilo agape) + (1.301 percepción romántica). En los casos de la categoría mujer, el valor de R2 para el modelo general fue de .429. La prueba de Durbin Watson = 1.852 indica independencia de residuos. La homocedasticidad fue evaluada mediante inspección visual de un gráfico de residuos estudiados frente a valores predichos no estandarizados. La normalidad fue evaluada mediante inspección visual de gráfico QQ. Los valores del factor de varianza [VIF= 1.043 a 1.319] indican que no existen problemas de multicolinealidad al ser inferiores a 10 (Myers, 1990). El modelo final pronosticó de manera estadísticamente significativa la variable pasión [F(8,201)= 18.884 ; p<.001; R2 aj= .406]. La ecuación de regresión para predecir la variable dependiente queda expresada de la siguiente forma: pasión = 3.483 + (0.418 estilo eros) + (0.205 estilo mania) + (0.234 estilo agape) + (0.279 componente intimidad) + (1.060  centro escolar 3) + (1.089  centro escolar 5) + (5.465 percepción romántica y sexual) + (4.056 percepción romántica. amistosa y sexual). Tabla 46. Estadísticos de regresión de la variable pasión Sexo hombre Limites (95% C.I.) Variables dependientes B S.E. Std. B t p Inferior Superior Constante 5.603 1.589 3.525 .001 2.468 8.737 tiempo de relación .070 .031 .135 2.240 .026 .008 .132 cinismo social .160 .051 .187 3.120 .002 .059 .261 estilo eros .679 .105 .397 6.472 .000 .472 .887 estilo agape .178 .073 .149 2.428 .016 .033 .322 percepción romántica 1.301 .598 .130 2.176 .031 .122 2.480 Sexo mujer Limites (95% C.I.) Variables dependientes B S.E. Std. B t p Inferior Superior Constante 3.483 1.321 2.637 .009 .879 6.087 estilo eros .418 .097 .262 4.293 .000 .226 .610 estilo mania .205 .067 .175 3.045 .003 .072 .337 estilo agape .234 .067 .203 3.488 .001 .102 .366 componente intimidad .279 .063 .271 4.430 .000 .155 .403 centro escolar 3 1.060 .465 .128 2.282 .024 .144 1.976 centro escolar 5 1.089 .547 .112 1.993 .048 .011 2.167 percepción romántica y sexual 5.465 1.994 .150 2.740 .007 1.533 9.398 percepción romántica. amistosa y sexual 4.056 1.622 .136 2.500 .013 .857 7.254 La figura 23 recoge los valores estandarizados permitiendo hacer una comparación entre las variables predictivas y entre los casos segmentados por sexo. Los valores negativos del coeficiente B estandarizado indican una relación inversa con la variable dependiente y los valores positivos del coeficiente B estandarizado indican una relación directa con la variable dependiente. Además se recoge la importancia relativa de las variables, es decir, su contribución en la predicción del modelo. Figura 23. Coeficientes estandarizados e importancia relativa de las variables predictoras de la variable pasión DISCUSIÓN Capítulo 8. Características sociodemográficas 1. Discusión de la variable sexo En este análisis es posible observar cómo el género, definido como ―los papeles, comportamientos, actividades y atribuciones socialmente construidos que una sociedad concreta considera propios de mujeres o de hombres‖, son aprendidas e incorporadas para cada sexo de manera diferente. Estas diferencias justifican que los diferentes análisis de resultados se presenten segregados por sexo. En la categoría hombre destacan las orientaciones sexuales heterosexual con una probabilidad del 94.23% y la opción prefiero no responder con una probabilidad del 95.78%. La heterosexualidad en sí misma no aporta información concluyente, sin embargo, la alta probabilidad de que otros hombres elijan la opción prefiero no responder, permite inferir la presencia de masculinidades tradicionales que ejercen formas de opresión (Flecha et al., 2013) dificultando la expresión de una orientación no heterosexual con la suficiente libertad y seguridad. En la categoría hombre también se observa la variable religiosidad con una probabilidad del 51.69%, mientras que en la categoría mujer se observa la variable control de destino con una probabilidad del 54.39%. Estos axiomas sociales se relacionan con un locus de control externo al compartir la creencia de que nuestras vidas están determinadas por fuerzas externas (Singelis et al., 2003) y se relacionan con un bienestar subjetivo positivo para el axioma religiosidad (Hackney & Sanders, 2003; Safdar et al., 2006), mientras que el axioma control de destino un perfil negativo respecto al bienestar subjetivo (S. X. Chen et al., 2005; V. K.-Y. Hui et al., 2007; Kuo et al., 2006). En la categoría hombre se observan tres variables predictivas relacionadas con los estilos de amor: eros con una probabilidad del 54.45%, storge con una probabilidad del 52.46%, y agape con una probabilidad del 60.13%. Estos estilos están relacionados con relaciones satisfactorias y estables (S. S. Hendrick et al., 1988; Morrow et al., 1995; Sokolski & Hendrick, 1999), si bien agape se caracteriza por la abnegación personal para satisfacer las necesidades de la pareja (S. S. Hendrick et al., 1988; M. E. Lasswell & Lobsenz, 1984; Lee, 1976). En la categoría mujer se observan cinco variables predictivas con porcentajes altos de probabilidad relacionadas con la percepción de la primera relación de pareja: romántica con una probabilidad del 86.29%, amistosa con una probabilidad del 82.98%, romántica y amistosa con una probabilidad del 89.87%, otra con una probabilidad del 86.01%, decepcionante con una probabilidad del 85.21%. Si bien las tres primeras percepciones son positivas, también se observa la percepción de decepción y otras percepciones no contempladas. No se manifiestan las percepciones sexual o satisfactoria. En la categoría mujer se observa el estilo de amor pragma, con una probabilidad del 54.39%. Este estilo caracterizado por elegir pareja en base a una lista de expectativas previas que debe cumplir, así como expresar una menor intensidad emocional (Hendrick & Hendrick, 1988) y una personalidad con mayor conciencia (Costa & McCrae, 1985; White et al., 2004), pudiendo ser el antecedente o la consecuencia de una primera relación que se ha percibido como decepcionante al no verse cumplidas las expectativas esperadas. 2. Discusión de la variable centro escolar El análisis de la variable centro escolar se realiza mediante una regresión logística multinomial obteniendo un modelo que explica el 90.13% en los casos de la categoría hombre y un 82.89% en los casos de la categoría mujer. Las variables predictoras estadísticamente significativas obtenidas en cada análisis se recogen en las tablas de cada centro escolar como categoría de referencia. Este tipo de análisis recoge las probabilidades de que los participantes, desagregados por sexo, pertenezcan a un centro escolar concreto a partir de los efectos de los axiomas sociales, estilos de amor, componentes del amor, orientación sexual, tiempo de relación, percepción de las primeras relaciones de pareja, afiliación cultural y afiliación religiosa. Los porcentajes de probabilidad de que se cumpla cada variable predictora en la categoría de referencia, facilitan la interpretación de las tablas 26-31. No obstante, dada la complejidad y cantidad de variables que se han analizado los resultados se resumen en la figura 24 para facilitar su visualización y discusión. Las diferencias encontradas en los análisis se pueden explicar por el concepto de cultura escolar que, tal y como resume María Esther Elías (2015), se podría definir como los patrones de significado transmitidos históricamente y que incluyen las normas, los valores, las creencias, las ceremonias, los rituales, las tradiciones, y los mitos comprendidos, quizás en distinto grado, por las personas miembros de la comunidad escolar (Stolp, 1994). Este sistema de significados generalmente forma lo que la gente piensa y la forma en que actúa. Algunos autores enfatizan que toda cultura escolar incluye diversas subculturas (Firestone & Louis, 1999). Por otro lado la cultura escolar tiene tanto un carácter estático, que promueve un sentido de pertenencia y participa activamente en la socialización de nuevos miembros (Deal & Peterson, 1990; Julia, 2001), como un carácter dinámico a través de las interacciones de sus miembros aportando nuevos significados y acciones aportando posibilidades de cambio (Fullan et al., 1996). Figura 24. Resultados de la regresión logística multinomial de la categoría centro escolar. En el centro escolar 1 para la categoría: hombres para la categoría: mujeres ocurre la variable con una probabilidad en comparación con ocurre la variable con una probabilidad en comparación con afiliación cristiana 99.98% centro escolar 3 mayor edad en años 90.23% centro escolar 2 axioma recompensa por aplicación 56.63% centro escolar 4 componente intimidad 68.48% centro escolar 6 componente pasión 59.02% centro escolar 4 mayor edad en años 98.24% centro escolar 2 mayor edad en años 99.92% centro escolar 6 En el centro escolar 2 para la categoría: hombres para la categoría: mujeres ocurre la variable con una probabilidad en comparación con ocurre la variable con una probabilidad en comparación con afiliación cristiana 99.90% centro escolar 3 estilo de relación eros 64.60% centro escolar 1 axioma cinismo social 58.17% centro escolar 1 percepción amistosa 99.01% centro escolar 3 estilo mania 58.89% centro escolar 4 percepción romántica 98.04% centro escolar 3 estilo mania 60.06% centro escolar 5 percepción romántica y amistosa 99.50% centro escolar 3 estilo storge 60.61% centro escolar 3 estilo storge 62.31% centro escolar 1 percepción amistosa 99.60% centro escolar 1 percepción romántica 99.60% centro escolar 4 percepción romántica, amistosa y sexual 99.90% centro escolar 4 percepción satisfactoria 99.21% centro escolar 1 En el centro escolar 3 para la categoría: hombres para la categoría: mujeres ocurre la variable con una probabilidad en comparación con ocurre la variable con una probabilidad en comparación con afiliación europea 91.07% centro escolar 4 afiliación europea 81.83% centro escolar 4 afiliación europea 95.97% centro escolar 6 afiliación europea 94.43% centro escolar 1 afiliación europea 99.30% centro escolar 1 afiliación europea 98.33% centro escolar 6 axioma recompensa por aplicación 62.00% centro escolar 4 axioma cinismo social 56.31% centro escolar 2 axioma recompensa por aplicación 65.92% centro escolar 6 axioma recompensa por aplicación 56.88% centro escolar 4 axioma religiosidad 54.44% centro escolar 4 estilo de relación mania 61.43% centro escolar 6 axioma religiosidad 55.07% centro escolar 1 mayor edad en años 88.42% centro escolar 6 axioma religiosidad 57.41% centro escolar 2 mayor edad en años 93.81% centro escolar 2 estilo eros 71.33% centro escolar 2 estilo mania 58.93% centro escolar 4 estilo mania 60.10% centro escolar 5 mayor edad en años 97.85% centro escolar 2 mayor edad en años 99.90% centro escolar 6 percepción decepcionante 99.80% centro escolar 1 percepción otra 99.60% centro escolar 4 percepción otra 99.90% centro escolar 1 percepción romántica y amistosa 99.40% centro escolar 4 percepción romántica y sexual 99.80% centro escolar 5 percepción romántica y sexual 99.90% centro escolar 4 percepción sexual 99.90% centro escolar 4 En el centro escolar 4 para la categoría: hombres para la categoría: mujeres ocurre la variable con una probabilidad en comparación con ocurre la variable con una probabilidad en comparación con afiliación cristiana 99.98% centro escolar 3 axioma complejidad social 58.96% centro escolar 1 afiliación musulmana 99.81% centro escolar 6 estilo de relación agape 55.51% centro escolar 3 estilo eros 69.44% centro escolar 2 mayor edad en años 87.63% centro escolar 2 estilo storge 58.79% centro escolar 3 mayor tiempo de relación en meses 52.56% centro escolar 3 estilo storge 60.53% centro escolar 1 no tiene o no ha tenido pareja 99.45% centro escolar 3 mayor edad en años 96.38% centro escolar 2 percepción amistosa y sexual 100.00% centro escolar 3 mayor edad en años 99.84% centro escolar 6 percepción decepcionante 96.69% centro escolar 3 percepción romántica y amistosa 98.35% centro escolar 3 En el centro escolar 5 para la categoría: hombres para la categoría: mujeres ocurre la variable con una probabilidad en comparación con ocurre la variable con una probabilidad en comparación con afiliación europea 98.36% centro escolar 1 afiliación europea 98.27% centro escolar 6 afiliación musulmana 99.86% centro escolar 6 axioma cinismo social 54.92% centro escolar 4 axioma recompensa por aplicación 63.08% centro escolar 4 axioma cinismo social 57.63% centro escolar 2 axioma recompensa por aplicación 66.95% centro escolar 6 axioma recompensa por aplicación 57.56% centro escolar 4 axioma religiosidad 55.52% centro escolar 4 axioma religiosidad 54.01% centro escolar 2 axioma religiosidad 56.14% centro escolar 1 componente compromiso 58.45% centro escolar 4 axioma religiosidad 58.45% centro escolar 2 componente compromiso 58.74% centro escolar 3 componente intimidad 60.33% centro escolar 4 estilo de relación mania 62.25% centro escolar 6 componente intimidad 62.08% centro escolar 3 mayor edad en años 78.74% centro escolar 4 componente intimidad 72.05% centro escolar 6 mayor edad en años 92.96% centro escolar 6 mayor edad en años 97.78% centro escolar 2 mayor edad en años 96.33% centro escolar 2 mayor edad en años 99.90% centro escolar 6 percepción romántica y amistosa 99.46% centro escolar 4 En el centro escolar 6 para la categoría: hombres para la categoría: mujeres ocurre la variable con una probabilidad en comparación con ocurre la variable con una probabilidad en comparación con afiliación cristiana 99.95% centro escolar 3 axioma complejidad social 64.81% centro escolar 1 axioma cinismo social 62.27% centro escolar 1 estilo de relación agape 61.50% centro escolar 4 axioma religiosidad 61.16% centro escolar 2 estilo de relación agape 66.32% centro escolar 5 componente compromiso 71.68% centro escolar 5 estilo de relación agape 66.59% centro escolar 3 componente compromiso 72.26% centro escolar 1 estilo storge 67.44% centro escolar 1 Las variables referentes a los valores sociodemográficos, como la mayor edad en años, no presentan diferencias por sexo en cada centro escolar pero sí entre centros, esto se debe a que los grupos de adolescentes a los que se pudo tener acceso pertenecían a un mismo grupo en cada centro escolar pero a diferentes niveles educativos entre centros. Se puede comprobar que los centros escolares 1, 3, 4 y 5 coinciden al presentar una mayor probabilidad de que el alumnado sea mayor edad en comparación con los centros 2 y 6. Los variables que hacen referencia a las afiliaciones culturales frente a otros centros tampoco presentan diferencias por sexo, por ejemplo, coincide tanto en hombres como mujeres que hay una mayor probabilidad de manifestar una afiliación europea en el centro escolar 3 frente a los centros escolares 1, 4 y 6. Esto último permite inferir cierta homogeneidad hacia otras afiliaciones culturales o la ausencia de identificación con una afiliación cultural concreta. Las variables que hacen referencia a las afiliaciones religiosas, sin embargo, sí presentan diferencia por sexos. Los hombres presentan probabilidades altas de identificarse con una afiliación religiosa concreta, cristiana o musulmana, en todos los centros escolares con probabilidades superiores al 99 % a excepción del centro escolar 3. Las mujeres, sin embargo, no presentan una probabilidad significativa de identificarse con ninguna afiliación religiosa en ningún centro educativo. Esto último permite inferir para el caso de las mujeres cierta homogeneidad hacia otras afiliaciones religiosas o la ausencia de identificación con una afiliación religiosa concreta. Las variables referentes a los axiomas sociales, presentan diferencias por sexo manifestándose de diversas formas en cada centro escolar:  En el centro escolar 1 hay una mayor probabilidad de que los hombres manifiesten la variable recompensa por aplicación frente al centro escolar 4, mientras que las mujeres no manifiestan probabilidades de que se cumpla estas variables en mayor porcentaje frente a otros centros escolares.  En el centro escolar 2, ocurre igual que en el centro escolar anterior, hay una mayor probabilidad de que los hombres manifiesten la variable cinismo social frente al centro escolar 1, mientras que las mujeres no manifiestan probabilidades de que se cumpla estas variables en mayor porcentaje frente a otros centros escolares.  En el centro escolar 3 se encuentra resultados mixtos, ya que hay una mayor probabilidad de que los hombres manifiesten la variable recompensa por aplicación en comparación con los centros escolares 4 y 6, al igual que hay una mayor probabilidad de que los mujeres manifiesten la variable recompensa por aplicación en comparación con el centro escolar 4. Por otro lado, mientras hay una mayor probabilidad de que los hombres manifiesten la variable religiosidad en comparación con los centros escolares 1, 2 y 4; hay una mayor probabilidad de que los mujeres manifiesten la variable cinismo social en comparación con el centro escolar 2.  En el centro escolar 4, ocurre igual que en los centros 1 y 2 pero a la inversa, hay una mayor probabilidad de que las mujeres manifiestan la variable complejidad social frente al centro escolar 1, mientras que los hombres no manifiestan probabilidades de que se cumpla estas variables en mayor porcentaje frente a otros centros escolares.  En el centro escolar 5 se encuentra resultados mixtos, ya que hay una mayor probabilidad de que los hombres manifiesten la variable recompensa por aplicación en comparación con los centros escolares 4 y 6, así como la variable religiosidad en comparación con los centros escolares 1, 2 y 4; al igual que hay una mayor probabilidad de que las mujeres manifiesten la variable recompensa por aplicación en comparación con el centro escolar 4, así como la variable religiosidad en comparación con el centro escolar 2. Por otro lado, hay una mayor probabilidad de que las mujeres manifiesten la variable cinismo social en comparación con los centros escolares 2 y 4.  En el centro escolar 6, hay una mayor probabilidad de que los hombres manifiesten la variable cinismo social en comparación con el centro escolar 1, así como la variable religiosidad en comparación con el centro escolar 2. Por otro lado, hay una mayor probabilidad de que las mujeres manifiesten la variable complejidad social en comparación con el centro escolar 1. Los axiomas sociales, por tanto, presentan diferencias por sexo y por cada centro escolar, con probabilidades que no alcanzan 70 %. La variable control de destino no se manifiesta de manera significativa en ningún centro escolar, esto último permite inferir cierta homogeneidad hacia esta variable o la ausencia de su manifestación. La variable complejidad social solo se manifiesta para la categoría mujer como se observan en los centros escolares 4 y 6. La variable religiosidad se manifiesta siempre junto a otras variables como la recompensa por aplicación en el caso de los hombres de los centros escolares 3 y 5, junto a la variable cinismo social en el caso de los hombres de los centros escolares 3 y 5, o junto a ambas variables en el caso de las mujeres del centro escolar 5. La variable recompensa por aplicación en el caso de los hombres en el centro escolar se puede encontrar sin la manifestación significativa de otros axiomas sociales como 1, al igual que ocurre con la variable cinismo social en el caso de los hombres en el centro escolar 2, o ambas variables como ocurre en el caso de las mujeres del centro escolar 3. Estos resultados permiten inferir que las interacciones intersubjetivas que se producen en los diversos contextos escolares, generan sistemas de creencias sociales que se manifiestan de manera particular en cada centro escolar y sostienen estructuras sociales de género al manifestarse de manera diferente para cada sexo. Por tanto, la superación de creencias sociales no sustentadas científicamente, las desigualdades por razón de género que dificulten el acceso a las mismas oportunidades y un reconocimiento efectivo de derechos para todas las personas, solo sería posible con la participación de la comunidad escolar en un diálogo igualitario que permita recrear las experiencias de éxito que funcionan en muy diferentes contextos. Las variables referentes a las descripciones de las primeras relaciones afectivo- sexuales, comprenden combinaciones resultantes de las respuestas múltiples basadas en las siguientes características: romántica, amistosa y/o sexual. En estas respuestas también se han incluido las percepciones de bienestar: satisfactoria o decepcionante. A continuación se presentan las diferencias por sexo manifestadas diversas formas en cada centro escolar:  En los centros escolares 1 y 6, hombres y mujeres no manifiestan probabilidades de que se cumplan estas variables de manera significativa respecto a otros centros escolares.  En el centro escolar 2, hay una mayor probabilidad de que los hombres manifiesten las variables amistosa en comparación con el centro escolar 1, romántica en comparación con el centro escolar 4, romántica, amistosa y sexual en comparación con el centro escolar 4 y satisfactoria en comparación con el centro escolar 1. Asimismo, hay una mayor probabilidad de que las mujeres manifiesten las variables amistosa en comparación con el centro escolar 3, romántica en comparación con el centro escolar 3, y romántica y amistosa en comparación con el centro escolar 3.  En el centro escolar 3, hay una mayor probabilidad de que los hombres manifiesten las variables romántica y amistosa en comparación con el centro escolar 4, romántica y sexual en comparación con los centros escolares 4 y 5, sexual en comparación con el centro escolar 4, decepcionante en comparación con el centro escolar 1, y otra en comparación con los centros escolares 1 y 4. Por otro lado, las mujeres no manifiestan probabilidades de que se cumplan estas variables de manera significativa respecto a otros centros escolares  En el centro escolar 4, los hombres no manifiestan probabilidades de que se cumplan estas variables de manera significativa respecto a otros centros escolares. Por otro lado, hay una mayor probabilidad de que las mujeres manifiesten las variables amistosa y sexual en comparación con el centro escolar 3, romántica y amistosa en comparación con el centro escolar 3, y decepcionante en comparación con el centro escolar 3. Además, hay una mayor probabilidad de que las mujeres manifiesten no tener o no haber tenido pareja en comparación con el centro escolar 3.  En el centro escolar 5, hay una mayor probabilidad de que los hombres manifiesten la variable romántica y amistosa en comparación con el centro escolar 4. Por otro lado, las mujeres no manifiestan probabilidades de que se cumplan estas variables de manera significativa respecto a otros centros escolares Las variables referentes a las percepciones de bienestar, incluidas en las variables anteriores, presentaron diferencias por sexo manifestándose de diversas formas en cada centro escolar. La variable satisfactoria solo se manifiesta para la categoría hombres en el centro escolar 2. La variable decepcionante se manifiesta para la categoría hombres en el centro escolar 3, y para la categoría mujeres en el centro escolar 4. Las variables referentes a los estilos de relaciones afectivo-sexuales, así como los componentes del amor, presentan diferencias por sexo manifestándose de diversas formas en cada centro escolar:  En el centro escolar 1, hay una mayor probabilidad de que los hombres manifiesten las variables intimidad en comparación con el centro escolar 6, y pasión en comparación con el centro escolar 4. Por otro lado, las mujeres no manifiestan probabilidades de que se cumplan estas variables de manera significativa respecto a otros centros escolares.  En el centro escolar 2, hay una mayor probabilidad de que los hombres manifiesten las variables mania en comparación con los centros escolares 4 y 5, y storge en comparación con los centros escolares 1 y 3. Por otro lado, hay una mayor probabilidad de que las mujeres manifiesten la variable eros en comparación con el centro escolar 1.  En el centro escolar 3, hay una mayor probabilidad de que los hombres manifiesten las variables eros en comparación con el centro escolar 2, y mania en comparación con los centros escolares 4 y 5. Asimismo, hay una mayor probabilidad de que las mujeres manifiesten la variable mania en comparación con el centro escolar 6.  En el centro escolar 4, hay una mayor probabilidad de que los hombres manifiesten las variables eros en comparación con el centro escolar 2, y storge en comparación con los centros escolares 1 y 3. Asimismo, hay una mayor probabilidad de que las mujeres manifiesten la variable agape en comparación con el centro escolar 3.  En el centro escolar 5, hay una mayor probabilidad de que los hombres manifiesten la variable intimidad en comparación con los centros escolares 3, 4 y 6. Por otro lado, hay una mayor probabilidad de que las mujeres manifiesten las variables compromiso en comparación con los centros escolares 3 y 4, y mania en comparación con el centro escolar 6.  En el centro escolar 6, hay una mayor probabilidad de que los hombres manifiesten las variables compromiso en comparación con los centros escolares 1 y 5, y storge en comparación con el centro escolar 1. Asimismo, hay una mayor probabilidad de que las mujeres manifiesten la variable agape en comparación con los centros escolares 3, 4 y 5. Los estilos de relaciones afectivo-sexuales, por tanto, presentan diferencias por sexo y por centros. El centro escolar 3 es el único donde se manifiesta una misma variable, manifestándose mania, en las categorías hombre y mujer. En los otros centros siempre se manifiestan diferencias por sexo en cada centro escolar. El estilo storge caracterizada por una relación amistosa solo se manifiesta con mayor probabilidad en hombres y el estilo agape caracterizada por la abnegación solo se manifiesta con mayor probabilidad en mujeres. Los estilos eros caracterizado por el enamoramiento y mania caracterizado por la obsesión, sí se manifiestan en las categorías hombre y mujer. Los componentes del amor también presentan diferencias por sexo y en centro escolar se manifiestan de manera diferente. En la categoría mujer solo se manifiesta la variable compromiso en el centro escolar 5, no manifestándose más variables en otros centros escolares de manera significativa. En la categoría hombres sí se manifiestan diferentes variables en otros centros escolares pudiendo manifestarse dos, como son intimidad y pasión en el centro escolar 1; una variable, como es compromiso en centro escolar 6; o ninguna manifestación significativa como ocurre en los centros 2, 3 y 4. Por tanto, considerando las diferencias entre sexos en las manifestaciones de las variables referidas a los estilos de relaciones afectivo-sexuales y componentes del amor para cada centro escolar, se puede inferir que aun compartiendo el mismo contexto de un centro escolar concreto encontramos diferencias entre sexos. Estas diferencias se pueden explicar por las interacciones que reciben de manera desigual hombres y mujeres, en función de los sistemas de género propios de cada entorno cultural que pueden condicionar los propios sentimientos y en las decisiones que configurarán futuras relaciones afectivo-sexuales. Capítulo 9. Características afectivas y sexuales 1. Discusión de la variable percepción de bienestar El análisis de la variable percepción de bienestar en la primera relación se realiza mediante una regresión logística multinomial obteniendo un modelo que explica el 94.63% en los casos de la categoría hombre y un 86.19% en los casos de la categoría mujer. Los porcentajes de probabilidad de que se cumpla cada variable predictora en la categoría de referencia, facilitan la interpretación de la tabla 32. Las variables referentes a la variable percepción de bienestar en la primera relación presentan diferencias en cuanto al sexo. En el caso de los hombres presentan una mayor probabilidad de manifestar una percepción satisfactoria de su primera relación en cuanto al tiempo de relación y el axioma cinismo social que se caracteriza por la desconfianza, la evitación de conflictos, pensamientos ilusorios, rumiación emocional y una autoestima negativa (Bond et al., 2004; L. Chen & Zhang, 2004; S. X. Chen et al., 2005, 2009; Kuo et al., 2006; Lai et al., 2007; Neto, 2006; Singelis et al., 2003). Asimismo, esta percepción de bienestar se relaciona negativamente con el estilo de relación storge que se caracteriza si bien se caracteriza por relaciones satisfactorias y estables (S. S. Hendrick et al., 1988; Morrow et al., 1995; Sokolski & Hendrick, 1999), no se relaciona con aspecto de la personalidad como la amabalidad (Costa & McCrae, 1985, 1992; Heaven et al., 2004; White et al., 2004; Zadeh & Bozorgi, 2016). En el caso de las mujeres, la probabilidad de manifestar una percepción satisfactoria está relacionada negativamente con la edad. Por tanto, es posible inferir que los hombres están percibiendo bienestar en cuanto al mayor tiempo de relación. No obstante la relación de esta percepción de bienestar contrasta también con el axioma cinismo social que se basa en la desconfianza hacia otras personas y que correlaciona negativamente con el bienestar subjetivo (Bond et al., 2004; L. Chen & Zhang, 2004; S. X. Chen et al., 2005, 2009; Kuo et al., 2006; Lai et al., 2007; Neto, 2006; Singelis et al., 2003). La relación negativa con un tipo de relación afectivo-sexual amistosa infiere esta falta de afecto, relaciona con aspectos éticos como la bondad o la fidelidad. Este concepto de satisfacción podría referirse a un tipo de relación duradera basada en una elección normativa que responde más a los valores y a la aceptación del entorno social próximo, o una elección dramatúrgica de acuerdo con la imagen que se quiere dar, sin embargo se despoja de significado la percepción de satisfacción en cuanto a bienestar subjetivo. Una relación de estas características también permite inferir que las mujeres tengan una menor probabilidad de percibir como satisfactoria una relación cuanto mayor es su edad. 2. Discusión de la variable percepción de primera relación El análisis de la variable percepción de su primera relación se realiza mediante una regresión logística multinomial obteniendo un modelo que explica el 98.69% en los casos de la categoría hombre y un 30.85% en los casos de la categoría mujer. Sin embargo, las variables predictoras solo son estadísticamente significativas en la categoría mujer. Los porcentajes de probabilidad de que se cumpla cada variable predictora en la categoría de referencia, facilitan la interpretación de la tabla 33. Estas variables son importantes pues hay investigaciones que respaldan que el primer aprendizaje amoroso en cualquier tipo de relación, ya sea esporádica o estable, tiene una gran influencia en relaciones posteriores (James et al., 2000; Oliver & Valls, 2004). En los casos de la categoría mujer, la percepción de una primera relación romántica se relaciona negativamente con una percepción decepcionante, asimismo la percepción de una primera relación amistosa se relaciona negativamente con una percepción decepcionante y el componente compromiso. La percepción de una primera relación romántica y violenta se relaciona negativamente con los centros escolares 2 y 4. Por tanto, es posible inferir que las mujeres que perciben haber tenido una primera relación romántica o amistosa, tienen menor probabilidad de manifestar decepción. Asimismo en una primera relación amistosa también además de haber una menor probabilidad de manifestar decepción, también se relaciona negativamente con el compromiso. En este sentido es posible interpretar que si el compromiso es entendido como una elección explícita y normativa, como una petición de mano, la amistad se puede interpretar como una elección implícita o tácita. La percepción de una relación romántica y violenta es muy improbable que ocurra en los centros 2 y 4. No es posible inferir directamente que este tipo de relación no suceda realmente en estos centros escolares ya que puede no ser percibida como tal. Sin embargo, sí es posible afirmar es que existe una relación inversa de la percepción de este tipo de relación con estas variables contextuales. Capítulo 10. Axiomas sociales 1. Discusión de la variable religiosidad En el análisis de regresión lineal múltiple, la variable religiosidad fue pronosticada de manera estadísticamente significativa en un 50.1 % para los casos de la categoría hombre, como indica el valor de R2 del modelo de regresión recogido en la tabla 34. En la figura 11 también es posible observar cómo la variable religiosidad se relaciona positivamente con la afiliación hebrea como sello distintivo de la interiorización religiosa (Ryan et al., 1993), así como los centros escolares 3 y 5. Por otro lado, se relaciona negativamente con las afiliaciones laica, europea y cristiana. Así es posible inferir que la afiliación a una religión concreta no necesariamente implicaría asumir unas creencias religiosas, sino más bien la pertenencia a un grupo de personas que pueden compartir ciertas prácticas sociales y culturales por tradición distinguiéndose de otros grupos con afiliaciones religiosas distintas, debiendo considerar la pluralidad de filiaciones a las que una persona pertenece confiriéndole a la vez una identidad particular (Amartya Sen, 2007). En cuanto a la relación con los centros escolares permite inferir que la religiosidad, como axioma social, se manifiesta más en determinados contextos. La relación negativa con el axioma control de destino manifiesta las diferencias entre ambos axiomas que, si bien pueden parecer similares en cuanto a la creencia en fuerzas externas (S. X. Chen et al., 2006) y el apoyo al tradicionalismo (Bond et al., 2004; K. Leung et al., 2007), el axioma religiosidad se relaciona positivamente con la salud mental (Hackney & Sanders, 2003), mientras que el axioma control de destino se relaciona con un perfil negativo en cuanto al bienestar subjetivo (S. X. Chen et al., 2005; Kuo et al., 2006; Lai et al., 2007; Safdar et al., 2006) ofreciendo resultados mixtos. En cuanto a la relación positiva con el estilo de relación pragma, respondería a la elección normativa de pareja dentro de un modelo tradicional (Elster, 1999, 2007; Elster et al., 2001; J. Gómez, 2008; J. Gómez & Puigvert, 2015; Habermas, 2010) atendiendo a las características institucionalizadas de las religiones monoteístas, de manera que encaje en un determinado estilo de vida respondiendo a unos criterios preestablecidos normativamente . En el análisis de regresión lineal múltiple, la variable religiosidad fue pronosticada de manera estadísticamente significativa en un 46.7 % para los casos de la categoría mujer, como indica el valor de R2 del modelo de regresión recogido en la tabla 34. En la figura 11 también es posible observar cómo la variable religiosidad se relaciona positivamente con la afiliación musulmana, por lo que en este caso la afiliación religiosa a un determinado grupo también corresponde a las creencias religiosas con las que se identifica (Ryan et al., 1993). Asimismo este axioma se relaciona negativamente con el centro escolar 2, infiriendo una mayor probabilidad de que este axioma no se manifieste en este contexto. En los casos de la categoría mujer también hay una la relación positiva con el estilo de relación pragma respondería igualmente a la elección normativa de pareja dentro de un modelo tradicional (Elster, 1999, 2007; Elster et al., 2001; J. Gómez, 2008; J. Gómez & Puigvert, 2015; Habermas, 2010) atendiendo a las características institucionalizadas de las religiones monoteístas, de manera que encaje en un determinado estilo de vida respondiendo a unos criterios preestablecidos normativamente. Al contrario que en los casos de categoría hombre, el axioma control de destino se relaciona positivamente con el axioma religiosidad, aunque este último no se asocia con la superstición, la reencarnación y la precognición (Singelis et al., 2003). Ambos axiomas encuentran similitudes en cuanto a la creencia en fuerzas externas (S. X. Chen et al., 2006) y el apoyo al tradicionalismo (Bond et al., 2004; K. Leung et al., 2007). Sin embargo, la religiosidad se relaciona positivamente con la salud mental (Hackney & Sanders, 2003; Safdar et al., 2006) pudiendo explicar su relación negativa con una percepción decepcionante de una primera relación, mientras que el axioma control de destino ofrece resultados mixtos en cuanto al bienestar subjetivo subjetivo (S. X. Chen et al., 2005; Kuo et al., 2006; Lai et al., 2007; Safdar et al., 2006). 2. Discusión de la variable recompensa por aplicación En el análisis de regresión lineal múltiple, la variable recompensa por aplicación fue pronosticada de manera estadísticamente significativa en un 17.3 % para los casos de la categoría hombre, como indica el valor de R2 del modelo de regresión recogido en la tabla 35. En la figura 12 también es posible observar cómo la variable recompensa por aplicación, se relaciona de manera positiva con la orientación heterosexual y el componente compromiso, ya que este axioma está relacionado con comportamientos prosociales, en la satisfacción de sus relaciones interpersonales, en las expectativas de que todas las partes implicadas actuarán de manera equitativa y justa, así en el compromiso y colaboración en resoluciones de conflictos (L. Chen & Zhang, 2004; P. P. Fu et al., 2004; Keung & Bond, 2002; K. Leung et al., 2007). Asimismo, se relaciona negativamente con el centro escolar 4, infiriendo una mayor probabilidad de que este axioma no se manifieste en este contexto. En el análisis de regresión lineal múltiple, la variable recompensa por aplicación fue pronosticada de manera estadísticamente significativa en un 11.9 % para los casos de la categoría mujer, como indica el valor de R2 del modelo de regresión recogido en la tabla 35. En la figura 12 también es posible observar cómo la variable recompensa por aplicación, se relaciona de manera positivamente con los estilos amorosos storge que está relacionado con la extraversión y eros que además está relacionado como la amabilidad, siendo ambos predictores de la calidad de relación (Costa & McCrae, 1985, 1992; Heaven et al., 2004; White et al., 2004; Zadeh & Bozorgi, 2016). El estilo eros caracterizado por la fuerte atracción, el compromiso con la persona amada, así como como relaciones satisfactorias y estables (S. S. Hendrick et al., 1988; Morrow et al., 1995; Sokolski & Hendrick, 1999), se relaciona con este axioma en cuanto a la función multiplicativa de las expectativas de alcanzar una meta (C.-M. Hui & Hui, 2009). Además el estilo storge, como una relación basada en sentimientos de amistad, también se relaciona con comportamientos propios de este axioma como el compromiso, servicio, colaboración en resoluciones de conflictos y las estrategias de influencia sutiles no coercitivas (L. Chen & Zhang, 2004; P. P. Fu et al., 2004; Keung & Bond, 2002; K. Leung et al., 2007). Asimismo, también se relaciona negativamente con el centro escolar 4, como en los casos infiriendo una mayor probabilidad de que este axioma no se manifieste en este contexto. 3. Discusión de la variable control de destino En el análisis de regresión lineal múltiple, la variable control de destino fue pronosticada de manera estadísticamente significativa en un 29.7 % para los casos de la categoría hombre, como indica el valor de R2 del modelo de regresión recogido en la tabla 36. En la figura 13 también es posible observar cómo la variable control de destino, se relaciona negativamente con la afiliación laica, infiriendo que quienes se identifican con esta afiliación tienen una menor creencia en la existencia de fuerzas externas que controlan el destino de su vida. Asimismo, se relaciona positivamente con el axioma social religiosidad compartiendo un locus de control externo sobre los acontecimientos que suceden en las vidas (S. X. Chen et al., 2006), aunque la religiosidad haga referencia exclusivamente a las creencias institucionalizadas en religiones monoteístas y no se asocie con la superstición, la reencarnación y la precognición (Singelis et al., 2003). El estilo agape como relación de abnegación que coloca el bienestar de la persona amada por encima del propio (S. S. Hendrick et al., 1988; M. E. Lasswell & Lobsenz, 1984; Lee, 1976), también se relaciona de manera positiva con el control de destino, posiblemente ante la creencia de que los individuos puedan ejercer influencia sobre los resultados del destino mediante diversas prácticas culturales específicas (Bond et al., 2004; S. X. Chen et al., 2006; Fasce et al., 2020; Safdar et al., 2006). Por otro lado, también se relaciona positivamente con el cinismo social, ya que el control de destino se puede utilizar como excusa para no afrontar y distanciarse de las dificultades de la vida creando un perfil negativo para el bienestar subjetivo (S. X. Chen et al., 2005; V. K.-Y. Hui et al., 2007; Kuo et al., 2006). Por último, parece relacionarse positivamente con la edad, infiriendo que este tipo de creencia puede darse en mayor medida cuanto mayor es la persona. En el análisis de regresión lineal múltiple, la variable control de destino fue pronosticada de manera estadísticamente significativa en un 25.2 % para los casos de la categoría mujer, como indica el valor de R2 del modelo de regresión recogido en la tabla 36. En la figura también es posible observar cómo la variable control de destino, Asimismo, se relaciona positivamente con el axioma social religiosidad al igual que en la categoría hombre, aunque la religiosidad haga referencia exclusivamente a las creencias institucionalizadas en religiones monoteístas y no se asocie con la superstición, la reencarnación y la precognición (Singelis et al., 2003), por lo que podría explicar, también su relación negativa con la afiliación religiosa hebrea. El estilo agape como una relación basada en la abnegación personal en beneficio de la persona amada también se relaciona positivamente con el axioma control de destino, al igual que en la categoría hombre, sin embargo también se relaciona con el estilo storge como una relación basada en sentimientos de amistad así como relaciones satisfactorias y estables (S. S. Hendrick et al., 1988; Morrow et al., 1995; Sokolski & Hendrick, 1999). No obstante, este axioma social se relaciona negativamente con una percepción satisfactoria de la primera relación afectiva sexual, pudiendo inferir que la ausencia de un afrontamiento activo ante ciertos acontecimientos sitúa a las personas como víctimas de la creencia en el destino. 4. Discusión de la variable cinismo social En el análisis de regresión lineal múltiple, la variable cinismo social fue pronosticada de manera estadísticamente significativa en un 14.1 % para los casos de la categoría hombre, como indica el valor de R2 del modelo de regresión recogido en la tabla 37. En la figura 14 también es posible observar cómo la variable cinismo social se relaciona negativamente con la afiliación cristiana, sin embargo, como hemos visto en la el análisis de la variable religiosidad no es posible inferir que la afiliación a un grupo de pertenencia de carácter religioso implica necesariamente la incorporación de creencias religiosas como axioma social. Asimismo es posible observar una relación positiva con los axiomas control de destino y complejidad social que, si bien es un facilitador activo de resolución de problemas (Bond et al., 2004), no está relacionado con la deseabilidad social y se correlaciona negativamente con la satisfacción por la vida (S. X. Chen et al., 2006; Lai et al., 2007; Singelis et al., 2003). La relación positiva del cinismo social con el componente pasión, que implica la atracción física o la consumación sexual, permite inferir relaciones sexuales basadas en una menor confianza interpersonal, el pensamiento ilusorio y una menor preocupación por la otra persona. En el análisis de regresión lineal múltiple, la variable cinismo social fue pronosticada de manera estadísticamente significativa en un 24.7 % para los casos de la categoría mujer, como indica el valor de R2 del modelo de regresión recogido en la tabla 37. En la figura 14 también es posible observar cómo la variable cinismo social se relaciona negativamente con la afiliación bereber, así como los centros escolares 2 y 4 de manera que, si bien la afiliación a un determinado grupo cultural o religioso no resulta determinante para extraer inferencias directas, los variables referentes a los centros escolares permiten inferir la relación de este axioma social a determinados contextos. Este axioma se relaciona positivamente con la complejidad social, al igual que en los casos de la categoría hombre, debiendo considerar aquellos aspectos que pueden tener consecuencias negativas para la persona como la rumia emocional o la insatisfacción con la vida entre otros (S. X. Chen et al., 2006; Lai et al., 2007; Singelis et al., 2003). Asimismo, está relacionado con un estilo de relación mania caracterizado por una manifestación intensa, obsesiva y posesiva hacia la pareja (Costa & McCrae, 1985, 1992; Heaven et al., 2004; White et al., 2004; Zadeh & Bozorgi, 2016), así como una satisfacción negativa de las relaciones (S. S. Hendrick et al., 1988; Morrow et al., 1995; Sokolski & Hendrick, 1999). La edad también se relaciona positivamente permitiendo inferir que este tipo de creencia es más probable que esté presente cuanto mayor es la edad. 5. Discusión de la variable complejidad social En el análisis de regresión lineal múltiple, la variable complejidad social fue pronosticada de manera estadísticamente significativa en un 12.0 % para los casos de la categoría hombre, como indica el valor de R2 del modelo de regresión recogido en la tabla 38. En la figura 15 también es posible observar cómo la variable complejidad social se relaciona positivamente con el cinismo social, por lo que el bienestar subjetivo y la satisfacción con la vida pueden verse afectados negativamente ya que este último axioma se caracteriza por la desconfianza, la evitación de conflictos, pensamientos ilusorios, rumiación emocional y una autoestima negativa (Bond et al., 2004; L. Chen & Zhang, 2004; S. X. Chen et al., 2005, 2009; Kuo et al., 2006; Lai et al., 2007; Neto, 2006; Singelis et al., 2003). Por otro lado se observa también una relación positiva con la afiliación interreligiosa, ya que este axioma se relaciona positivamente con la flexibilidad cognitiva y la apertura al cambio en cuanto a las convenciones sociales. Este axioma también se relaciona con un estilo colaborativo de resolución de conflictos y actitudes políticas igualitarias, produciendo soluciones moderadas y equilibradas alejadas de la deseabilidad social, por lo que podría explicar su relación con el componente intimidad. El hecho de que se relacione negativamente con el centro escolar 2, refuerza la idea de que determinados contextos pueden reforzar su rechazo. En el análisis de regresión lineal múltiple, la variable complejidad social fue pronosticada de manera estadísticamente significativa en un 17.9 % para los casos de la categoría mujer, como indica el valor de R2 del modelo de regresión recogido en la tabla 38. En la figura 15 también es posible observar cómo la variable complejidad social se relaciona positivamente con el cinismo social, por lo que el bienestar subjetivo y la satisfacción con la vida pueden verse afectados negativamente al igual que ocurría con la categoría hombres. El hecho de que se relacione negativamente con el centro escolar 1, también refuerza la idea de que determinados contextos pueden reforzar su rechazo. Por otro lado, se presenta relacionada con el componente eros que se relaciona con factores de personalidad como la amabilidad y la extraversión (Costa & McCrae, 1985, 1992; Heaven et al., 2004; White et al., 2004; Zadeh & Bozorgi, 2016), sin embargo, se relaciona negativamente con la edad pudiendo inferir una menor expresión de este axioma social cuanto mayor es la edad de la persona. Capítulo 11. Estilos de relación afectivo-sexual 1. Discusión de la variable eros En el análisis de regresión lineal múltiple, la variable eros fue pronosticada de manera estadísticamente significativa en un 42.1 % para los casos de la categoría hombre, como indica el valor de R2 del modelo de regresión recogido en la tabla 39. En la figura 16 también es posible observar cómo la variable eros se relaciona positivamente con el componente intimidad que se caracteriza implicar el deseo de experimentar felicidad, bienestar, respeto y compartir con el ser querido, y el componente pasión que involucra la atracción física, sexual y otras formas de excitación. Estas variables también comparten el sentido de una percepción romántica y amistosa, ya que el estilo de relación eros se presenta como un predictor positivo de la satisfacción en la relación (S. S. Hendrick et al., 1988; Morrow et al., 1995; Sokolski & Hendrick, 1999),. Por otro lado, el hecho de que se relacione negativamente con el centro escolar 2 refuerza la idea de que en determinados contextos este estilo de relaciones no sea habitual. En el análisis de regresión lineal múltiple, la variable eros fue pronosticada de manera estadísticamente significativa en un 37.6 % para los casos de la categoría mujer, como indica el valor de R2 del modelo de regresión recogido en la tabla 39. En la figura 16 también es posible observar cómo la variable eros se relaciona positivamente con las mismas variables que en la categoría hombre, añadiendo el componente compromiso que se caracteriza por desear mantener la relación. Asimismo, se relaciona con el axioma complejidad social caracterizado por la creencia de que hay múltiples formas de resolver un problema, valores autotrascendentes, flexibilidad cognitiva, colaboración en la resolución de conflictos y actitudes políticas igualitarias (Bond et al., 2004; Keung & Bond, 2002; Singelis et al., 2003), y el axioma social recompensa por aplicación que se caracteriza por la creencia de que la planificación y el esfuerzo conducen a resultados favorables para todas las partes, comportamientos prosociales y en la satisfacción de sus relaciones interpersonales (L. Chen & Zhang, 2004; P. P. Fu et al., 2004; C.-M. Hui & Hui, 2009; Keung & Bond, 2002; K. Leung et al., 2007). Por otro lado, también hay una relación negativa con la percepción de una relación romántica, amistosa y sexual, pudiendo inferir que es el término sexual el que entra en conflicto para este tipo de relación en la categoría mujer. 2. Discusión de la variable storge En el análisis de regresión lineal múltiple, la variable storge fue pronosticada de manera estadísticamente significativa en un 15.1 % para los casos de la categoría hombre, como indica el valor de R2 del modelo de regresión recogido en la tabla 40. En la figura 17 también es posible observar cómo la variable storge se relaciona positivamente con el estilo agape, uniendo a este estilo caracterizado por la amistad y la solidez, la generosidad y la abnegación (S. S. Hendrick et al., 1988; M. E. Lasswell & Lobsenz, 1984; Lee, 1976). El axioma religiosidad que se relaciona con resultados psicológicos (Hackney & Sanders, 2003; Safdar et al., 2006), también se relaciona con este estilo de manera favorable. El hecho de que se relacione negativamente con el centro escolar 1, mantiene la idea de que puede darse con mayor dificultad en determinados contextos. En el análisis de regresión lineal múltiple, la variable storge fue pronosticada de manera estadísticamente significativa en un 10.0 % para los casos de la categoría mujer, como indica el valor de R2 del modelo de regresión recogido en la tabla 40. En la figura 17 también se observa cómo la variable storge se relaciona con el axioma control de destino caracterizado por un distanciamiento frente a los desafíos de la vida y la creencia de que el destino es moldeable mediante prácticas culturales específicas (Bond et al., 2004; S. X. Chen et al., 2006; Fasce et al., 2020; Safdar et al., 2006), pero también con el axioma recompensa por aplicación relacionado con la equidad y comportamientos prosociales en previsión de unos resultados favorables para todas las partes y en la satisfacción de sus relaciones interpersonales (L. Chen & Zhang, 2004; P. P. Fu et al., 2004; C.-M. Hui & Hui, 2009; Keung & Bond, 2002; K. Leung et al., 2007). Asimismo, se relacione positivamente con el centro escolar 4, pudiendo favorecer su manifestación en determinados contextos. 3. Discusión de la variable pragma En el análisis de regresión lineal múltiple, la variable pragma fue pronosticada de manera estadísticamente significativa en un 17.0 % para los casos de la categoría hombre, como indica el valor de R2 del modelo de regresión recogido en la tabla 41. En la figura 18 también es posible observar cómo la variable pragma se relaciona con el axioma religiosidad reflejando un cumplimiento normativo socialmente deseable para el individuo (Bond et al., 2004; K. Leung et al., 2007), aunque también se relaciona con el estilo mania que es un predictor negativo de la satisfacción en las relaciones (S. S. Hendrick et al., 1988; Morrow et al., 1995; Sokolski & Hendrick, 1999). Por otro, lado se relaciona negativamente con la variable percepción amistosa pudiendo inferir que este tipo de relación se aleja del sentimiento de amistad. En el análisis de regresión lineal múltiple, la variable pragma fue pronosticada de manera estadísticamente significativa en un 31.2 % para los casos de la categoría mujer, como indica el valor de R2 del modelo de regresión recogido en la tabla 41. En la figura 18 también es posible observar cómo la variable pragma se relaciona el axioma religiosidad y el estilo mania, añadiendo la filiación religiosa musulmana y el componente compromiso pudiendo inferir un vínculo normativo a largo plazo socialmente deseable. 4. Discusión de la variable mania En el análisis de regresión lineal múltiple, la variable mania fue pronosticada de manera estadísticamente significativa en un 19.0 % para los casos de la categoría hombre, como indica el valor de R2 del modelo de regresión recogido en la tabla 42. En la figura 19 también es posible observar cómo la variable mania se relaciona con el estilo agape caracterizado caracteriza por la entrega y la abnegación (S. S. Hendrick et al., 1988; M. E. Lasswell & Lobsenz, 1984; Lee, 1976). Se relaciona también con el estilo pragma más enfocado a una planificación más racional y de personalidad como la conciencia (Costa & McCrae, 1985, 1992; Heaven et al., 2004; White et al., 2004; Zadeh & Bozorgi, 2016) y el axioma religiosidad que también comparte el sentido del cumplimiento normativo (Bond et al., 2004; K. Leung et al., 2007). El estilo mania se caracteriza por una fuerte expresión emocional, obsesiva y posesiva, siendo un predictor negativo de las relaciones, sin embargo, también se relaciona con una percepción amistosa y sexual. En el análisis de regresión lineal múltiple, la variable mania fue pronosticada de manera estadísticamente significativa en un 22.4 % para los casos de la categoría mujer, como indica el valor de R2 del modelo de regresión recogido en la tabla 42. En la figura 19 también es posible observar cómo la variable mania también se relaciona con los estilos agape y pragma, añadiendo el componente pasión que caracteriza este estilo por la intensidad emocional que lo caracteriza y el axioma complejidad social que no está relacionado con la deseabilidad social y se correlaciona negativamente con la satisfacción por la vida (S. X. Chen et al., 2006; Lai et al., 2007; Singelis et al., 2003). 5. Discusión de la variable agape En el análisis de regresión lineal múltiple, la variable agape fue pronosticada de manera estadísticamente significativa en un 33.4 % para los casos de la categoría hombre, como indica el valor de R2 del modelo de regresión recogido en la tabla 43. En la figura 20 también es posible observar cómo la variable agape se relaciona con los componentes compromiso caracterizada por del deseo de una relación a largo plazo e intimidad caracterizada por el deseo de bienestar y felicidad con la pareja, se relaciona también con storge que se caracteriza por una relación amistosa, estable y satisfactoria (S. S. Hendrick et al., 1988; Morrow et al., 1995; Sokolski & Hendrick, 1999), pero también con el estilo mania pudiendo inferir que la abnegación puede también interpretarse como una obsesión por satisfacer las necesidades de la pareja con un carácter obsesivo y neurótico (Costa & McCrae, 1985, 1992; Heaven et al., 2004; White et al., 2004; Zadeh & Bozorgi, 2016). Esta variable también se ha relacionado con la afiliación bereber pudiendo darse en mayor frecuencia en hombres que se identifican así. En el análisis de regresión lineal múltiple, la variable agape fue pronosticada de manera estadísticamente significativa en un 20.8 % para los casos de la categoría mujer, como indica el valor de R2 del modelo de regresión recogido en la tabla 43. En la figura 20 también es posible observar cómo la variable agape se relaciona también con el estilo mania, aunque se relaciona también con el componente pasión más característico de este último estilo. Se relaciona también con el componente compromiso y con una percepción romántica y amistosa de la relación. Esta variable también se ha relacionado con la afiliación musulmana pudiendo darse en mayor frecuencia en mujeres que se identifican así. Capítulo 12. Componentes del amor 1. Discusión de la variable compromiso En el análisis de regresión lineal múltiple, la variable compromiso fue pronosticada de manera estadísticamente significativa en un 50.5 % para los casos de la categoría hombre, como indica el valor de R2 del modelo de regresión recogido en la tabla 44. En la figura 21 también es posible observar cómo la variable compromiso se relaciona principalmente con el componente intimidad, uniendo la intención de mantener una relación a largo plazo con el deseo de bienestar, respeto y felicidad con la pareja. El estilo agape caracterizado por la entrega abnegada (S. S. Hendrick et al., 1988; M. E. Lasswell & Lobsenz, 1984; Lee, 1976) y, en otro sentido, el estilo mania caracterizado por la obsesión hacia la pareja también reflejan esta intencionalidad de mantener la relación (Costa & McCrae, 1985, 1992; Heaven et al., 2004; White et al., 2004; Zadeh & Bozorgi, 2016). Asimismo, el axioma recompensa por aplicación también puede reflejar esta intencionalidad de obtener resultados satisfactorios y el cumplimiento de expectativas por el esfuerzo empleado, con comportamientos prosociales, en la satisfacción de sus relaciones interpersonales, en las expectativas de que todas las partes implicadas actuarán de manera equitativa y justa, así en el compromiso y colaboración en resoluciones de conflictos (L. Chen & Zhang, 2004; P. P. Fu et al., 2004; C.-M. Hui & Hui, 2009; Keung & Bond, 2002; K. Leung et al., 2007), así como parece relacionarse con el bienestar solo en situaciones difíciles o desafiantes, predice el afrontamiento activo (Bond et al., 2004). Si bien este componente parece estar relacionado positivamente con la edad, infiriendo la voluntad de tener un mayor compromiso en las relaciones cuanto mayor es la edad de los hombres, también está relacionado negativamente con una percepción sexual de la relación. En el análisis de regresión lineal múltiple, la variable compromiso fue pronosticada de manera estadísticamente significativa en un 53.8 % para los casos de la categoría mujer, como indica el valor de R2 del modelo de regresión recogido en la tabla 44. En la figura 21 también es posible observar cómo la variable compromiso se relaciona especialmente con el componente intimidad, así como los estilos agape y mania, añadiendo el estilo pragma más caracterizado por responder a aspectos socialmente normativos y de personalidad como la conciencia (Costa & McCrae, 1985, 1992; Heaven et al., 2004; White et al., 2004; Zadeh & Bozorgi, 2016), y el estilo eros que además de caracterizarse por el compromiso manifiesta atracción y deseo hacia la pareja (S. S. Hendrick et al., 1988; Morrow et al., 1995; Sokolski & Hendrick, 1999). El axioma control de destino también se relaciona pudiendo inferir una falta de control interno en cuanto a los sucesos que acontecen en la vida (Bond et al., 2004; S. X. Chen et al., 2006; Fasce et al., 2020; Safdar et al., 2006). El hecho de que se relacione con el centro escolar 5, permite mantener la idea de que suceda con mayor probabilidad en determinados contextos. 2. Discusión de la variable intimidad En el análisis de regresión lineal múltiple, la variable intimidad fue pronosticada de manera estadísticamente significativa en un 46.6 % para los casos de la categoría hombre, como indica el valor de R2 del modelo de regresión recogido en la tabla 45. En la figura 22 también es posible observar cómo la variable intimidad se relaciona principalmente con el componente compromiso, uniendo el deseo de bienestar, respeto y felicidad con la pareja la con la intención de mantener una relación a largo plazo. Asimismo, la otra variable que se relaciona con la intimidad es el estilo eros, que se caracteriza por la atracción, el compromiso y una revolución de sentimientos y pensamientos hacia la pareja, una mayor autoestima y aspectos de la personalidad como la amabilidad o la extraversión (S. S. Hendrick et al., 1988; Morrow et al., 1995; Sokolski & Hendrick, 1999). En el análisis de regresión lineal múltiple, la variable intimidad fue pronosticada de manera estadísticamente significativa en un 53.8 % para los casos de la categoría mujer, como indica el valor de R2 del modelo de regresión recogido en la tabla 45. En la figura 22 también es posible observar cómo la variable intimidad se relaciona especialmente con el componente compromiso y el estilo eros, pero además añade el componente pasión muy relacionado también con el deseo sexual y rechaza el estilo mania caracterizado por la obsesión y una insatisfacción en la relación de pareja (Costa & McCrae, 1985, 1992; Heaven et al., 2004; White et al., 2004; Zadeh & Bozorgi, 2016). Asimismo, se manifiesta una relación con la afiliación europea pudiendo darse en mayor frecuencia en mujeres que se identifican así. 3. Discusión de la variable pasión En el análisis de regresión lineal múltiple, la variable pasión fue pronosticada de manera estadísticamente significativa en un 32.1 % para los casos de la categoría hombre, como indica el valor de R2 del modelo de regresión recogido en la tabla 46. En la figura 23 también es posible observar cómo la variable pasión se relaciona principalmente con el estilo eros que se caracteriza por la atracción, el compromiso, una mayor autoestima y aspectos de la personalidad como la amabilidad o la extraversión (Costa & McCrae, 1985, 1992; Heaven et al., 2004; White et al., 2004; Zadeh & Bozorgi, 2016), relacionándose también con una percepción romántica de la relación. El estilo agape que se caracteriza por el deseo de complacer a la pareja desde la entrega y la abnegación puede se puede entender desde la experiencia sexual compartiendo un mayor sentido con este componente (S. S. Hendrick et al., 1988; M. E. Lasswell & Lobsenz, 1984; Lee, 1976). Esta variable también se relaciona con el cinismo social que se caracteriza por la desconfianza, la evitación de conflictos, pensamientos ilusorios, rumiación emocional y una autoestima negativa (Bond et al., 2004; L. Chen & Zhang, 2004; S. X. Chen et al., 2005, 2009; Kuo et al., 2006; Lai et al., 2007; Neto, 2006; Singelis et al., 2003). El componente pasión también se relaciona positivamente cuanto mayor es el tiempo de relación. En el análisis de regresión lineal múltiple, la variable pasión fue pronosticada de manera estadísticamente significativa en un 42.9 % para los casos de la categoría mujer, como indica el valor de R2 del modelo de regresión recogido en la tabla 46. En la figura 23 también es posible observar cómo la variable pasión se relaciona especialmente con el componente intimidad añadiendo un sentido de cuidado y bienestar de la pareja. Se relaciona también de manera positiva con el estilo eros que añade incluye la pasión como atracción y deseo sexual (S. S. Hendrick et al., 1988; Morrow et al., 1995; Sokolski & Hendrick, 1999), el estilo agape que incluye la pasión como entrega y el estilo mania que incluye la pasión como obsesión y posesión (Costa & McCrae, 1985, 1992; Heaven et al., 2004; White et al., 2004; Zadeh & Bozorgi, 2016). Asimismo, se relaciona con dos percepciones de relación donde la sexualidad está presente, en mayor medida con la percepción romántica y sexual y también con la percepción romántica, amistosa y sexual. Por último, se relaciona también con los centros escolares 3 y 5, por lo que es posible inferir que este componente se da con mayor frecuencia en estos centros. CONCLUSIONES Y LIMITACIONES Capítulo 13. Conclusiones La investigación tiene como objetivo general ―Conocer qué sistemas de creencias sociales están vinculados con el establecimiento de diferentes tipos de relaciones afectivo-sexuales en la población adolescente de Melilla‖. Primer objetivo: “confirmar las propiedades psicométricas de las versiones cortas de los cuestionarios Social Axioms Survey II (SAS-II), Love Attitude Scale (LAS), Triangular Love Scale (TLS) para replicar resultados en la población adolescente de la ciudad de Melilla” El primero objetivo se ha conseguido en su totalidad, pues durante el análisis factorial confirmatorio de los cuestionarios se ha obtenido y propuesto un modelo ajustado de cada uno de los instrumentos con menos ítems y manteniendo las propiedades psicométricas de los cuestionarios (García-Alonso et al., 2020). El uso de versiones de cortas de cuestionarios es muy útil cuando queremos encontrar relaciones entre los factores de diferentes constructos teóricos, especialmente cuando queremos administrar varios cuestionarios en una sola sesión, consiguiendo reducir la fatiga y la pérdida de atención de los encuestados. No obstante, el estilo de relación ludus de la Love Attitude Scale short form ofrecía unos coeficientes de fiabilidad tan bajos que se tuvo que prescindir de este factor como se puede observar en la tabla 5. Una pérdida importante ya que los correlatos que ofrecían las investigaciones respecto a ludus se caracterizaban por el engaño, la manipulación y la instrumentalización de la pareja pudiendo arrojar datos interesantes en cuanto a la predicción de relaciones decepcionantes e insatisfactorias. Segundo objetivo, “conocer qué aspectos sociodemográficos y percepciones afectivo- sexuales influyen en el establecimiento de diferentes tipos de relaciones de pareja en la población adolescente de la ciudad de Melilla” Este objetivo se ha conseguido en su totalidad. Los análisis de regresión logística multinomial de las variables dependientes orientación sexual, afiliación religiosa y afiliación cultural, no reportaron valores significativos por sí mismas en los ajustes de modelos. El análisis del axioma social religiosidad mostraba que la filiación a una religión concreta no implica la interiorización de esas creencias. Por tanto, los cuestionarios deben considerar siempre la opción de respuestas múltiples y, como expresa Amartya Sen (2007), considerar la pluralidad de filiaciones con las que una persona se puede identificar confiriéndoles a la vez una identidad particular que será cambiante en cada contexto En cuanto al sexo es posible observar cómo el género concreta unos roles que se consideran propios de hombres o de mujeres en una sociedad concreta, manifestando resultados diferentes. Estas diferencias justifican que los análisis de resultados se presenten segregados por sexo. Las diferencias entre centros escolares confirman el enfoque intersubjetivo que afirma que los comportamientos tienen lugar en contextos relacionales y se presentan como una respuesta a significados construidos socialmente. La cultura escolar (Elías, 2015) y las posibles subculturas (Firestone & Louis, 1999) de cada centro escolar permiten observar diferencias por sexo y diferencias en cuanto a las probabilidades de que se manifiesten las diferentes variables analizadas en comparación con otros centros. Así, tal y como recoge la figura 26, cabe preguntarse qué ocurre en unos centros escolares respecto a otros para que manifiesten con mayor o menor probabilidad diferentes tipos de creencias sociales, estilos de relaciones o percepciones de sus relaciones. En cuanto a las percepciones afectivo-sexuales también se observa la influencia de la percepción de la primera relación de pareja siendo significativas únicamente para las mujeres, infiriendo que una primera relación romántica y el componente compromiso se relacionan negativamente con una percepción decepcionante, pudiendo ser estas dos variables una factor de protección. Estas variables son importantes pues hay investigaciones que respaldan que el primer aprendizaje amoroso en cualquier tipo de relación, ya sea esporádica o estable, tiene una gran influencia en relaciones posteriores (James et al., 2000; Oliver & Valls, 2004). La percepción de bienestar en mujeres disminuye con la edad. En los hombres se relaciona positivamente con el tiempo de relación, el cinismo social que se caracteriza por la desconfianza hacia los demás y negativamente con el estilo de relación storge que se caracteriza por la amistad. Esta percepción del bienestar se aleja del significado de una relación verdaderamente satisfactoria, o bien se está tratando de disfrazar de ideal una relación disfuncional (Díez-Palomar et al., 2014; Duque, 2010). Tercer objetivo “predecir qué creencias sociales favorecen el inicio de relaciones afectivo- sexuales vinculadas a la violencia de género en la población adolescente de Melilla”. Este objetivo se ha conseguido parcialmente ya que se han generado modelos de regresión para realizar predicciones complejas considerando un número elevado de variables: centros escolares (6), edad en años (1), sexo (2), orientaciones sexuales (4), pareja (2), tiempo de relación en meses (1), percepción de la primera relación de pareja (12), percepción de bienestar (3), afiliaciones religiosas (5), afiliaciones culturales (5), axiomas sociales (5), estilos de relaciones (6), componentes del amor (3). Entre estas variables se encontraban algunas opciones que manifestaban violencia en la primera relación de pareja, sin embargo, tan solo 4 personas marcaron esta opción como puede observarse en la Tabla 2. El estilo de relación ludus que se caracteriza por el engaño y la manipulación, relacionándose negativamente con factores de personalidad como amabilidad o la conciencia y positivamente con el neuroticisimo podría haber aportado más información en esta línea de no haber obtenido una fiabilidad muy baja en el análisis de los instrumentos. El estilo de relación mania que se caracteriza por una fuerte expresión emocional y se relaciona con el neuroticismo, también se relaciona con el estilo agape que se caracteriza por la entrega para satisfacer las necesidades de la pareja. El axioma social cinismo también implica desconfianza, mayor estrés percibido y mayor ansiedad social. No obstante, ninguna de estas variables dan información sobre la presencia de violencia más que la manifestación explícita de violencia en la primera relación de pareja, incluso no podríamos afirmar si quienes manifiestan estas creencias sociales o estos estilos de pareja son perpetradores o víctimas de violencia. Por tanto para lograr este objetivo, en caso de querer utilizar el cuestionario como instrumento de investigación, hubiera sido necesario incluir variables que midieran la violencia de género en las relaciones de pareja como perpetradores o como víctimas. No obstante los análisis de todas las variables nos aportan otra información muy valiosa en cuanto a las diferencias por sexo y cómo se relacionan estas variables entre ellas en los modelos de predicción. En el capítulo 7 de resultados se recogen los diferentes modelos de regresión utilizados atendiendo a la naturaleza categórica de cada variable. Los diferentes coeficientes para determinar la bondad de ajuste varían desde R2= .544 para la variable compromiso en la categoría mujer, hasta R2= .100 para la variable storge en la categoría mujer. Estos coeficientes pueden parecer bajos en el modelado empírico de ciencias puras, sin embargo, en las ciencias sociales el modelado siempre será imperfecto pues es difícil capturar todas las variables que predicen el comportamiento humano, por tanto un R2 entre 0.100 y 0.500 es aceptable siempre que las variables sean estadísticamente significativas (Ozili, 2022). En el capítulo 7 también se pueden observar, mediante las figuras 11 a 23, la importancia que tienen cada una de las variables independientes para predecir de manera positiva o negativa cada variable dependiente. No obstante, todas estas variables funcionan como una red interdependiente y diferente para cada sexo. La figura 25 para la categoría hombre y la figura 26 permiten una observación general sobre las relaciones existentes entre las variables considerando que no todas influyen de la misma forma unas sobre otras aunque las líneas tengan el mismo grosor. Esto permite observar, por ejemplo, cómo el estilo de relación eros se relaciona positivamente con una primera relación romántica y amistosa para ambos sexos, sin embargo, en los hombres se relaciona positivamente con la pasión y la intimidad, y en las mujeres se relaciona positivamente con la pasión, la intimidad y el compromiso. Figura 25. Mapa de relaciones entre variables para la categoría hombre. Figura 26. Mapa de relaciones entre variables para la categoría mujer. Capítulo 14. Limitación y prospectiva La investigación encuentra su limitación en la propia definición de amor ideal del siglo XXI general (Flecha & Puigvert, 2015), ya que ―no va asociado a ninguna opción sexual en particular ni forma de relación en concreto‖ y sí tiene un rasgo común: ausencia de violencia de género. Por tanto, no se ha podido esclarecer cómo predecir o superar la violencia de género desde las tipologías de relaciones afectivo-sexuales presentadas, debiendo considerar qué tipo de personas nos atraen, por qué nos atraen y a quién elegimos para poder construir relaciones amorosas y libres de violencia. Asimismo, se destacaban dos aspectos fundamentales desde la perspectiva del amor radical de Jesús Gómez (2008; 2015), el tipo de elección que hacemos para iniciar nuestras relaciones de pareja y que los cuestionarios empleados no llegan a abarcar, y un paso anterior a la elección que es considerar qué tipo de personas nos atraen. Los modelos de atracción que nos acercan al amor o que nos condenan a la violencia, son variables que se deben considerar en futuras investigaciones. Por otro lado, tal y como se recogían en los compromisos éticos, se comunicó a los centros escolares participantes a través de la Unidad de Programas Educativos de la Dirección Provincial de Educación de Melilla la posibilidad de conocer los resultados de los análisis, construir conocimiento de manera compartida mediante la interpretación y la extracción de conclusiones en un diálogo igualitario con la comunidad educativa y realizar propuestas viables que permitan avanzar en la superación de la violencia de género. No obstante, no se obtuvo respuesta de ningún centro educativo limitando las posibilidades de realizar una propuesta educativa viable. Las investigaciones que continúen desarrollando estas líneas de conocimiento deberían partir de una metodología comunicativa (Flecha & Soler, 2014; A. Gómez, 2014; A. Gómez et al., 2011) coherente con la actual sociedad dialógica (Flecha, 2022) considerando la co- creación de conocimiento entre investigadores y ciudadanía, partiendo de sus intereses para la mejora de las vidas de toda la ciudadanía y las generaciones futuras (Flecha et al., 2022). Esto permitirá obtener nuevos y mejores conocimientos científicos que nos permitan vivir relaciones más satisfactorias, llenas de verdad, bondad y belleza, donde no tenga cabida ninguna forma de violencia. REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS Agencia de la Unión Europea por los Derechos Fundamentales (Ed.). (2014). Violence against women: An EU-wide survey main results. FRA, European Union Agency for Fundamental Rights. Amartya Sen. (2007). Identidad y violencia: La ilusión del destino. Katz Editores. Anderson, J. (2009). Understanding Cultural Geography: Places and Traces (1.a ed.). Routledge. https://doi.org/10.4324/9780203872376 Aron, A., & Tomlinson, J. M. (2019). Love as expansion of the self. En The new psychology of love, 2nd ed (pp. 1-24). Cambridge University Press. Aron, A., & Westbay, L. (1996). Dimensions of the prototype of love. Journal of Personality and Social Psychology, 70(3), 535-551. https://doi.org/10.1037/0022-3514.70.3.535 Aubert, A. (2013). Aprendizaje dialógico en la sociedad de la informaciónn. Hipatia. Aubert, A., Melgar, P., & Valls, R. (2011). Communicative Daily Life Stories and Focus Groups: Proposals for Overcoming Gender Violence Among Teenagers. Qualitative Inquiry, 17(3), 295-303. https://doi.org/10.1177/1077800410397808 Bakunin, M. A. (2021). Dios y el Estado. Bandura, A. (1997). Self-efficacy: The exercise of control. (pp. ix, 604). W H Freeman/Times Books/ Henry Holt & Co. Bartels, A., & Zeki, S. (2000). The neural basis of romantic love: NeuroReport, 11(17), 3829- 3834. https://doi.org/10.1097/00001756-200011270-00046 Barth, F. (2002). An Anthropology of Knowledge. Current Anthropology, 43(1), 1-18. https://doi.org/10.1086/324131 Batlle i Gallart, C. (2002). Mirada a la Barcelona medieval des de les finestres gòtiques (1a ed). Rafael Dalmau. Baumeister, R. F., & Leary, M. R. (1995). The need to belong: Desire for interpersonal attachments as a fundamental human motivation. Psychological Bulletin, 117(3), 497- 529. https://doi.org/10.1037/0033-2909.117.3.497 Beck, U. (2006). La sociedad del riesgo: Hacia una nueva modernidad. Paidós. Beck, U., Beck-Gersheim, E., Puigvert, L., Flecha, R., & Schmitz, D. (2001). El normal caos del amor: Las nuevas formas de la relación amorosa. Paidós. Bentler, P. M. (1972). A lower-bound method for the dimension-free measurement of internal consistency. Social Science Research, 1(4), 343-357. https://doi.org/10.1016/0049- 089X(72)90082-8 Bentler, P. M. (2009). Alpha, Dimension-Free, and Model-Based Internal Consistency Reliability. Psychometrika, 74(1), 137-143. https://doi.org/10.1007/s11336-008-9100-1 Bollen, K. A. (1990). Political Democracy: Conceptual and Measurement Traps. Studies In Comparative International Development, 25(1), 7-24. https://doi.org/10.1007/BF02716903 Bond, M. H., Leung, K., Au, A., Tong, K.-K., & Chemonges-Nielson, Z. (2004). Combining social axioms with values in predicting social behaviours. European Journal of Personality, 18(3), 177-191. https://doi.org/10.1002/per.509 Box, G. E. P., & Tidwell, P. W. (1962). Transformation of the Independent Variables. Technometrics, 4(4), 531-550. https://doi.org/10.1080/00401706.1962.10490038 Bramsen, R. H., Lasgaard, M., Koss, M. P., Elklit, A., & Banner, J. (2012). Adolescent sexual victimization: A prospective study on risk factors for first time sexual assault. European Child & Adolescent Psychiatry, 21(9), 521-526. https://doi.org/10.1007/s00787-012- 0290-9 Briley, D. A., Morris, M. W., & Simonson, I. (2000). Reasons as Carriers of Culture: Dynamic versus Dispositional Models of Cultural Influence on Decision Making. Journal of Consumer Research, 27(2), 157-178. https://doi.org/10.1086/314318 Buck, C. D. (1965). A dictionary of selected synonyms in the principal Indo-European languages: A contribution to the history of ideas. University of Chicago Press. https://books.google.es/books?id=B2A_swEACAAJ Buuren, S. van, & Groothuis-Oudshoorn, K. (2011). mice: Multivariate Imputation by Chained Equations in R. Journal of Statistical Software, 45(3). https://doi.org/10.18637/jss.v045.i03 Byrne, B. M. (2010). Multivariate applications series. Structural equation modeling with AMOS: Basic concepts, applications, and programming (2.a ed.). Routledge/Taylor & Francis Group. Chen, L., & Zhang, J. (2004). Relation between general social beliefs and interpersonal conflict resolution styles. Chinese Journal of Clinical Psychology, 12(2), 151-153. http://papi.psych.ac.cn/members/references/04GSB.PDF Chen, S. X., Bond, M. H., & Cheung, F. M. (2006). Personality correlates of social axioms: Are beliefs nested within personality? Personality and Individual Differences, 40(3), 509- 519. https://doi.org/10.1016/j.paid.2005.04.016 Chen, S. X., Cheung, F. M., Bond, M. H., & Leung, J.-P. (2005). Decomposing the construct of ambivalence over emotional expression in a Chinese cultural context. European Journal of Personality, 19(3), 185-204. https://doi.org/10.1002/per.538 Chen, S. X., Wu, W. C. H., & Bond, M. H. (2009). Linking family dysfunction to suicidal ideation: Mediating roles of self-views and world-views. Asian Journal of Social Psychology, 12(2), 133-144. https://doi.org/10.1111/j.1467-839X.2009.01280.x Chiu, C., Chia, S. I., & Wan, W. W. N. (2015). Chapter 22—Measures of Cross-Cultural Values, Personality and Beliefs. En G. J. Boyle, D. H. Saklofske, & G. Matthews (Eds.), Measures of Personality and Social Psychological Constructs (pp. 621-651). Academic Press. https://doi.org/10.1016/B978-0-12-386915-9.00022-X Chiu, C.-Y. (2013). Social Psychology of Culture (1.a ed.). Psychology Press. https://doi.org/10.4324/9781315782997 Chiu, C.-Y., & Chao, M. M. (2009). Society, culture, and the person: Ways to personalize and socialize cultural psychology. En R. S. Wyer, C.-Y. Chiu, & Y. Hong (Eds.), Understanding culture: Theory, Research, and Application (pp. 457-466). Psychology Press. Chiu, C.-Y., Gelfand, M. J., Yamagishi, T., Shteynberg, G., & Wan, C. (2010). Intersubjective Culture: The Role of Intersubjective Perceptions in Cross-Cultural Research. Perspectives on Psychological Science, 5(4), 482-493. https://doi.org/10.1177/1745691610375562 Costa, P. T., & McCrae, R. R. (1985). The NEO personality inventory. Psychological Assessment Resources Odessa, FL. Costa, P. T., & McCrae, R. R. (1992). Neo Pi-R. Psychological Assessment Resources Odessa, FL. Cronbach, L. J. (1951). Coefficient alpha and the internal structure of tests. Psychometrika, 16(3), 297-334. https://doi.org/10.1007/BF02310555 Curran, P. J., West, S. G., & Finch, J. F. (1996). The robustness of test statistics to nonnormality and specification error in confirmatory factor analysis. Psychological Methods, 1(1), 16-29. https://doi.org/10.1037/1082-989X.1.1.16 Damasio, A. R. (1995). Toward a Neurobiology of Emotion and Feeling: Operational Concepts and Hypotheses. The Neuroscientist, 1(1), 19-25. https://doi.org/10.1177/107385849500100104 Davis, M. (1992). The Role of the Amygdala in Fear and Anxiety. Annual Review of Neuroscience, 15(1), 353-375. https://doi.org/10.1146/annurev.ne.15.030192.002033 de Munck, V. C., & Korotayev, A. (1999). Sexual Equality and Romantic Love: A Reanalysis of Rosenblatt’s Study on the Function of Romantic Love. Cross-Cultural Research, 33(3), 265-277. https://doi.org/10.1177/106939719903300303 Deal, T. E., & Peterson, K. D. (1990). The principal’s role in shaping school culture. US Department of Education, Office of Educational Research and Improvement. Díez-Palomar, J., Capllonch, M., & Aiello, E. (2014). Analyzing Male Attractiveness Models From a Communicative Approach: Socialization, Attraction, and Gender-Based Violence. Qualitative Inquiry, 20(7), 844-849. https://doi.org/10.1177/1077800414537205 Dion, K. K., & Dion, K. L. (2006). Individualism, Collectivism, and the Psychology of Love. En R. J. Sternberg & K. Weis (Eds.), The New Psychology of Love (pp. 298-312). Yale University Press; JSTOR. http://www.jstor.org/stable/j.ctt5vm29t.17 Draucker, C. B., Martsolf, D. S., Stephenson, P., Heckman, T., Ferguson, C. P., Perkins, S., & Cook, C. B. (2012). Types of Aggressive Relationships in Adolescent Dating Violence. Journal of Aggression, Maltreatment & Trauma, 21(5), 516-539. https://doi.org/10.1080/10926771.2012.678467 Duque, E. (2010). Miratge de l’ascens i amor ideal. Noves propostes preventives de la violència masclista. Instituto Catalán de la Mujer. Gobierno de Cataluña. Duque Sánchez, E., Burgués de Freitas, A., Castro Sandúa, M., Flecha García, R., Giner Gota, E., Catalin Mara, L., Martín Gómez, C., Melgar Alcantud, P., Merodio Alonso, G., Oliver Pérez, E., Padrós Cuixart, M., Puigvert Mallart, L., Pulido Rodríguez, C., Ríos González, O., Ruiz Eugenio, L., Valls Carol, R., Vidu Afloarei, A., & Villarejo Carballido, B. (2015). IDEALOVE & NAM: Socialización preventiva de la violencia de género. http://site.ebrary.com/id/11362633 Durkheim, E. (1897). Le suicide: Étude de sociologie. Félix Alcan. Echterhoff, G., Higgins, E. T., & Groll, S. (2005). Audience-tuning effects on memory: The role of shared reality. Journal of Personality and Social Psychology, 89(3), 257-276. https://doi.org/10.1037/0022-3514.89.3.257 Ekman, P. (1972). Universals and Cultural Differences in Facial Expressions of Emotion. In J. Cole (ed.), Nebraska Symposium on Motivation 1971. Lincoln, NE: University of Nebraska Press. Elías, M. E. (2015). La cultura escolar: Aproximación a un concepto complejo. Revista Electrónica Educare, 19, 285-301. Elster, J. (1999). Alchemies of the Mind: Rationality and the Emotions. Cambridge University Press. Elster, J. (2007). Tuercas y tornillos: Una introducción a los conceptos básicos de las ciencias sociales (3a reimp). Gedisa. Elster, J., Alvarez, J. F., & Kiczkowski, A. (2001). Sobre las pasiones: Emoción, adicción y conducta humana. Paidós. Enders, C. K. (2010). Applied missing data analysis. Guilford Press. Epskamp, S. (2014). SemPlot: Path diagrams and visual analysis of various SEM packages’ output. https://CRAN.R-project.org/package=semPlot Eric R. Kandel. (2007). En busca de la memoria: El nacimiento de una nueva ciencia de la mente. Erickson, M.-J. E., Gittelman, M. A., & Dowd, D. (2010). Risk factors for dating violence among adolescent females presenting to the pediatric emergency department. Journal of Trauma and Acute Care Surgery, 69(4), S227-S232. Exner-Cortens, D., Eckenrode, J., & Rothman, E. (2013). Longitudinal Associations Between Teen Dating Violence Victimization and Adverse Health Outcomes. Pediatrics, 131(1), 71-78. https://doi.org/10.1542/peds.2012-1029 Fasce, A., Adrián-Ventura, J., & Avendaño, D. (2020). Do as the Romans do: On the authoritarian roots of pseudoscience. Public Understanding of Science, 29(6), 597-613. https://doi.org/10.1177/0963662520935078 Ferber, M. (2010). Romanticism: A very short introduction. Oxford University Press. Feybesse, C., & Hatfield, E. (2018, diciembre). Passionate Love. The New Psychology of Love; Cambridge University Press. https://doi.org/10.1017/9781108658225.010 Firestone, W. A., & Louis, K. S. (1999). Schools as cultures. Handbook of research on educational administration, 2, 297-322. Fishbein, M., & Ajzen, I. (1977). Belief, attitude, intention, and behavior: An introduction to theory and research. Fisher, H. (2000). Lust, Attraction, Attachment: Biology and Evolution of the Three Primary Emotion Systems for Mating, Reproduction, and Parenting. Journal of Sex Education and Therapy, 25(1), 96-104. https://doi.org/10.1080/01614576.2000.11074334 Flecha, R. (1997). Compartiendo palabras: El aprendizaje de las personas adultas a través del diálogo (1. ed). Ed. Paidós. Flecha, R. (2000). Sharing words: Theory and practice of dialogic learning. Rowman & Littlefield. Flecha, R. (2022). The Dialogic Society. Hipatia Press Association. Flecha, R., Ortega-Alonso, D., Sordé Martí, T., Trujillo, G., Sainz, M., Schiebinger, L., & Dawson, E. (2022). HACIA UNA COMUNICACIÓN INCLUSIVA DE LA CIENCIA: REFLEXIONES Y ACCIONES DE ÉXITO. Flecha, R., & Puigvert, L. (2015). Concepto del Amor Ideal del S. XXI. Crítica al amor romántico: sin fundamento científico. http://amieedu.org/debate/index.php?topic=101.msg492#new. Flecha, R., Puigvert, L., & Ríos, O. (2013). The New Alternative Masculinities and the Overcoming of Gender Violence. International and Multidisciplinary Journal of Social Sciences, 2, 88-113. https://doi.org/10.4471/rimcis.2013.14 Flecha, R., & Soler, M. (2014). Communicative Methodology: Successful actions and dialogic democracy. Current Sociology, 62(2), 232-242. https://doi.org/10.1177/0011392113515141 Fornell, C., & Larcker, D. F. (1981). Evaluating Structural Equation Models with Unobservable Variables and Measurement Error. Journal of Marketing Research, 18(1), 39-50. https://doi.org/10.1177/002224378101800104 Freire, P. (1984). La educación como práctica de la libertad. Siglo Veintiuno Ed. Fu, J. H., Morris, M. W., Lee, S., Chao, M., Chiu, C., & Hong, Y. (2007). Epistemic motives and cultural conformity: Need for closure, culture, and context as determinants of conflict judgments. Journal of Personality and Social Psychology, 92(2), 191-207. https://doi.org/10.1037/0022-3514.92.2.191 Fu, P. P., Kennedy, J., Tata, J., Yukl, G., Bond, M. H., Peng, T.-K., Srinivas, E. S., Howell, J. P., Prieto, L., Koopman, P., Boonstra, J. J., Pasa, S., Lacassagne, M.-F., Higashide, H., & Cheosakul, A. (2004). The impact of societal cultural values and individual social beliefs on the perceived effectiveness of managerial influence strategies: A meso approach. Journal of International Business Studies, 35(4), 284-305. https://doi.org/10.1057/palgrave.jibs.8400090 Fullan, M., Hargreaves, A., & Villegas, F. (1996). What’s worth fighting for in your school? La escuela que queremos: Los objetivos por los cuales vale la pena luchar. Colección Agenda educativa. García-Alonso, M., Gallardo-Vigil, M. Á., Melgar Alcantud, P., & Segura-Robles, A. (2020). Social axioms on high school students in the North African context: Validation and fit of the SAS-II. PLOS ONE, 15(11), e0241510. https://doi.org/10.1371/journal.pone.0241510 Garrett, R. K., & Weeks, B. E. (2017). Epistemic beliefs’ role in promoting misperceptions and conspiracist ideation. PLOS ONE, 12(9), e0184733. https://doi.org/10.1371/journal.pone.0184733 Gelfand, M. J., & Realo, A. (1999). Individualism-collectivism and accountability in intergroup negotiations. Journal of Applied Psychology, 84(5), 721-736. https://doi.org/10.1037/0021-9010.84.5.721 Ghasemi, A., & Zahediasl, S. (2012). Normality Tests for Statistical Analysis: A Guide for Non-Statisticians. International Journal of Endocrinology and Metabolism, 10(2), 486- 489. https://doi.org/10.5812/ijem.3505 Giddens, A. (1995). La transformación de la intimidad: Sexualidad, amor y erotismo en las sociedades modernas. Cátedra. Giordano, P. C., Longmore, M. A., & Manning, W. D. (2006). Gender and the Meanings of Adolescent Romantic Relationships: A Focus on Boys. American Sociological Review, 71(2), 260-287. https://doi.org/10.1177/000312240607100205 Goldman, E. (. (2008). La palabra como arma. Tierra de Fuego ; La Malatesta. Gómez, A. (2014). New Developments in Mixed Methods With Vulnerable Groups. Journal of Mixed Methods Research, 8(3), 317-320. https://doi.org/10.1177/1558689814527879 Gómez, A., Puigvert, L., & Flecha, R. (2011). Critical Communicative Methodology: Informing Real Social Transformation Through Research. Qualitative Inquiry, 17(3), 235-245. https://doi.org/10.1177/1077800410397802 Gómez, J. (2008). El amor en la sociedad del riesgo: Una tentativa educativa. El Roure. Gómez, J., & Puigvert, L. (2015). Radical love: A revolution for the 21st century. Peter Lang. Graham, J. W. (2009). Missing Data Analysis: Making It Work in the Real World. Annual Review of Psychology, 60(1), 549-576. https://doi.org/10.1146/annurev.psych.58.110405.085530 Gras Balaguer, M. (1983). El romanticismo: Como espíritu de la modernidad. Montesinos. Greeley, A. M. (1979). The American Irish: A Report from Great Ireland. Comparative Sociology, 20(1), 67-81. https://doi.org/10.1163/156854279X00175 Greeley, A. M. (1981). The Irish Americans: The rise to money and power. New York: Harper & Row. Habermas, J. (2010). Teoría de la acción communicativa. Ed. Trotta. Hackney, C. H., & Sanders, G. S. (2003). Religiosity and Mental Health: A Meta-Analysis of Recent Studies. Journal for the Scientific Study of Religion, 42(1), 43-55. https://doi.org/10.1111/1468-5906.t01-1-00160 Hatfield, E. (1988). Passionate and companionate love. En The psychology of love. (pp. 191- 217). Yale University Press. Hatfield, E., & Walster, G. W. (1985). A new look at love. University Press of America. Heaven, P. C. L., Da Silva, T., Carey, C., & Holen, J. (2004). Loving Styles: Relationships with Personality and Attachment Styles. European Journal of Personality, 18(2), 103-113. https://doi.org/10.1002/per.498 Hendrick, C., & Hendrick, S. (1986). A theory and method of love. Journal of Personality and Social Psychology, 50(2), 392-402. https://doi.org/10.1037/0022-3514.50.2.392 Hendrick, C., Hendrick, S., Foote, F. H., & Slapion-Foote, M. J. (1984). Do Men and Women Love Differently? Journal of Social and Personal Relationships, 1(2), 177-195. https://doi.org/10.1177/0265407584012003 Hendrick, C., & Hendrick, S. S. (1988). Lovers wear rose colored glasses. Journal of Social and Personal Relationships, 5(2), 161-183. https://doi.org/10.1177/026540758800500203 Hendrick, C., & Hendrick, S. S. (2003). Romantic love: Measuring cupid’s arrow. En Positive psychological assessment: A handbook of models and measures. (pp. 235-249). American Psychological Association. https://doi.org/10.1037/10612-015 Hendrick, C., & Hendrick, S. S. (2016, marzo 7). Love. The Oxford Handbook of Positive Psychology, 3rd Edition. https://doi.org/10.1093/oxfordhb/9780199396511.013.34 Hendrick, C., & Hendrick, S. S. (2018). Styles of Romantic Love. En R. J. Sternberg & K. Sternberg (Eds.), The New Psychology of Love (2.a ed., pp. 223-239). Cambridge University Press. https://doi.org/10.1017/9781108658225.012 Hendrick, C., & Hendrick, S. S. (2019). Measuring Love. En M. W. Gallagher & S. J. Lopez (Eds.), Positive psychological assessment: A handbook of models and measures (Second edition, pp. 219-232). American Psychological Association. Hendrick, C., Hendrick, S. S., & Dicke, A. (1998). The Love Attitudes Scale: Short Form. Journal of Social and Personal Relationships, 15(2), 147-159. https://doi.org/10.1177/0265407598152001 Hendrick, S. S., & Hendrick, C. (1993). Lovers as Friends. Journal of Social and Personal Relationships, 10(3), 459-466. https://doi.org/10.1177/0265407593103011 Hendrick, S. S., Hendrick, C., & Adler, N. L. (1988). Romantic relationships: Love, satisfaction, and staying together. Journal of Personality and Social Psychology, 54(6), 980-988. https://doi.org/10.1037/0022-3514.54.6.980 Heylighen, F. (1997). Objective, subjective and intersubjective selectors of knowledge. Evolution and cognition, 3(1), 63-67. Ho, D. Y.-F., & Chiu, C.-Y. (1998). Collective Representations As a Metaconstruct: An Analysis Based on Methodological Relationalism. Culture & Psychology, 4(3), 349- 369. https://doi.org/10.1177/1354067X9800400304 Hochschild, A. R. (1979). Emotion work, feeling rules, and social structure. American journal of sociology, 85(3), 551-575. Hochschild, A. R. (2003). The commercialization of intimate life: Notes from home and work. University of California Press. Hofstede, G. H. (1984). Culture’s consequences: International differences in work-related values (Abridged ed). Sage Publications. Hong, Y. Y. (2009). A dynamic constructivist approach to culture: Moving from describing culture to explaining culture. Understanding Culture: Theory, Research and Application. hooks, bell. (2000). Feminism is for everybody: Passionate politics. hooks, bell. (2001). All about love: New visions (First Perennial edition). Harper Perennial. hooks, bell. (2019). El feminismo es para todo el mundo. Traficantes de Sueños. Hosmer Jr, D. W., Lemeshow, S., & Sturdivant, R. X. (2013). Applied logistic regression (Vol. 398). John Wiley & Sons. House, R. J., Hanges, P. J., Javidan, M., Dorfman, P. W., & Gupta, V. (Eds.). (2004). Culture, leadership and organizations: The GLOBE study of 62 societies. Sage. Hu, L., & Bentler, P. M. (1999). Cutoff criteria for fit indexes in covariance structure analysis: Conventional criteria versus new alternatives. Structural Equation Modeling: A Multidisciplinary Journal, 6(1), 1-55. https://doi.org/10.1080/10705519909540118 Hui, C.-M., & Hui, H.-H. N. (2009). The Mileage from Social Axioms: Learning from the Past and Looking Forward. En K. Leung & M. H. Bond (Eds.), Psychological Aspects of Social Axioms (pp. 13-30). Springer New York. https://doi.org/10.1007/978-0-387- 09810-4_2 Hui, V. K.-Y., Bond, M. H., & Ng, T. S. W. (2007). General Beliefs about the World as Defensive Mechanisms against Death Anxiety. OMEGA - Journal of Death and Dying, 54(3), 199-214. https://doi.org/10.2190/8NQ6-1420-4347-H1G1 Idemudia, E., & Boehnke, K. (2020). Travelling Routes to Europe. En E. Idemudia & K. Boehnke (Eds.), Psychosocial Experiences of African Migrants in Six European Countries: A Mixed Method Study (pp. 33-49). Springer International Publishing. https://doi.org/10.1007/978-3-030-48347-0_3 Jahoda, G. (2012). Critical reflections on some recent definitions of ―culture‖. Culture & Psychology, 18(3), 289-303. https://doi.org/10.1177/1354067X12446229 James, W. H., West, C., Deters, K. E., & Armijo, E. (2000). Youth dating violence. Adolescence, 35(139), 455. Javidan, M., House, R. J., Dorfman, P. W., Hanges, P. J., & Sully de Luque, M. (2006). Conceptualizing and measuring cultures and their consequences: A comparative review of GLOBE’s and Hofstede’s approaches. Journal of International Business Studies, 37(6), 897-914. https://doi.org/10.1057/palgrave.jibs.8400234 Jiang, W. (2000). The relationship between culture and language. ELT Journal, 54(4), 328-334. https://doi.org/10.1093/elt/54.4.328 Julia, D. (2001). A cultura escolar como objeto histórico. Revista brasileira de história da educação, 1(1 [1]), 9-43. Kandel, E. R. (Ed.). (2013). Principles of neural science (5th ed). McGraw-Hill. Karandashev, V. (2019). Love in the Cultural Context of Emotional Life. En V. Karandashev, Cross-Cultural Perspectives on the Experience and Expression of Love (pp. 1-30). Springer International Publishing. https://doi.org/10.1007/978-3-030-15020-4_1 Keesing, R. M. (1974). Theories of Culture. Annual Review of Anthropology, 3(1), 73-97. https://doi.org/10.1146/annurev.an.03.100174.000445 Kenrick, D. T. (2006). A Dynamical Evolutionary View of Love. En R. J. Sternberg & K. Weis (Eds.), The New Psychology of Love (pp. 15-34). Yale University Press; JSTOR. http://www.jstor.org/stable/j.ctt5vm29t.5 Keung, D. K.-Y., & Bond, M. H. (2002). Dimensions of political attitudes and their relations with beliefs and values in Hong Kong. Journal of Psychology in Chinese Societies, 3(1), 133-154. Kitayama, S., Markus, H. R., & Matsumoto, H. (1995). Culture, self, and emotion: A cultural perspective on «self-conscious» emotions. En Self-conscious emotions: The psychology of shame, guilt, embarrassment, and pride. (pp. 439-464). Guilford Press. Kline, R. B. (2011). Principles and practice of structural equation modeling, 3rd ed. Principles and practice of structural equation modeling, 3rd ed., xvi, 427-xvi, 427. Köbler, G. (1982). Indogermanisch-neuhochdeutsches und neuhochdeutsch-indogermanisches Wörterbuch (2. Aufl). Arbeiten zur Rechts- und Sprachwissenschaft Verlag. http://www.koeblergerhard.de/idgwbhin.html Kövecses, Z. (2005). Metaphor in Culture: Universality and Variation (1.a ed.). Cambridge University Press. https://doi.org/10.1017/CBO9780511614408 Kövecses, Z. (2006). Language, mind, and culture: A practical introduction. Oxford University Press. Kövecses, Z. (2015). Where metaphors come from: Reconsidering context in metaphor. Oxford University Press. Kuo, B. C. H., Kwantes, C. T., Towson, S., & Nanson, K. M. (2006). Social Beliefs as Determinants of Attitudes Toward Seeking Professional Psychological Help among Ethnically Diverse University Students. Canadian Journal of Counselling and Psychotherapy, 40(4), Art. 4. https://cjc-rcc.ucalgary.ca/article/view/58785 Kwantes, C. T., & Glazer, S. (2017). Culture Across Disciplines. En C. T. Kwantes & S. Glazer, Culture, Organizations, and Work (pp. 5-11). Springer International Publishing. https://doi.org/10.1007/978-3-319-47662-9_2 Lai, J. H.-W., Bond, M. H., & Hui, N. H.-H. (2007). The role of social axioms in predicting life satisfaction: A longitudinal study in Hong Kong. Journal of Happiness Studies, 8(4), 517-535. https://doi.org/10.1007/s10902-006-9029-y Lasswell, M. E., & Lobsenz, N. M. (1984). Styles of loving: Why you love the way you do. Ballantine Books. Lasswell, T. E., & Lasswell, M. E. (1976). I Love You But I’m Not In Love with You*. Journal of Marital and Family Therapy, 2(3), 211-224. https://doi.org/10.1111/j.1752- 0606.1976.tb00413.x LeDoux, J. E. (1994). Emotion, Memory and the Brain. Scientific American, 270(6), 50-57. JSTOR. http://www.jstor.org/stable/24942732 Lee, J. A. (1976). The colors of love: An exploration of the ways of loving (Rev. ed). New Press. Leen, E., Sorbring, E., Mawer, M., Holdsworth, E., Helsing, B., & Bowen, E. (2013). Prevalence, dynamic risk factors and the efficacy of primary interventions for adolescent dating violence: An international review. Aggression and Violent Behavior, 18(1), 159-174. https://doi.org/10.1016/j.avb.2012.11.015 Leung, A. K. -y., Chiu, C., & Hong, Y. (Eds.). (2010). Cultural Processes: A Social Psychological Perspective. Cambridge University Press. https://doi.org/10.1017/CBO9780511779374 Leung, K., Au, A., Huang, X., Kurman, J., Niit, T., & Niit, K.-K. (2007). Social axioms and values: A cross-cultural examination. European Journal of Personality, 21(2), 91-111. https://doi.org/10.1002/per.615 Leung, K., & Bond, M. H. (2004). Social Axioms: A Model for Social Beliefs in Multicultural Perspective. En Advances in Experimental Social Psychology (Vol. 36, pp. 119-197). Elsevier. https://doi.org/10.1016/S0065-2601(04)36003-X Leung, K., & Bond, M. H. (2008). Psycho-logic and eco-logic: Insights from social axiom dimensions. En Multilevel analysis of individuals and cultures. (pp. 199-221). Taylor & Francis Group/Lawrence Erlbaum Associates. Leung, K., Bond, M. H., de Carrasquel, S. R., Muñoz, C., Hernández, M., Murakami, F., Yamaguchi, S., Bierbrauer, G., & Singelis, T. M. (2002). Social axioms: The search for universal dimensions of general beliefs about how the world functions. Journal of Cross-Cultural Psychology, 33(3), 286-302. https://doi.org/10.1177/0022022102033003005 Leung, K., Lam, B. C. P., Bond, M. H., Conway III, L. G., Gornick, L. J., Amponsah, B., Boehnke, K., Dragolov, G., Burgess, S. M., Golestaneh, M., Busch, H., Hofer, J., del Carmen Dominguez Espinosa, A., Fardis, M., Ismail, R., Kurman, J., Lebedeva, N., Tatarko, A. N., Sam, D. L., … Zhou, F. (2012). Developing and evaluating the social axioms survey in eleven countries: Its relationship with the five-factor model of personality. Journal of Cross-Cultural Psychology, 43(5), 833-857. https://doi.org/10.1177/0022022111416361 Lomas, T. (2018). The flavours of love: A cross-cultural lexical analysis. Journal for the Theory of Social Behaviour, 48(1), 134-152. https://doi.org/10.1111/jtsb.12158 Lundgren, R., & Amin, A. (2015). Addressing Intimate Partner Violence and Sexual Violence Among Adolescents: Emerging Evidence of Effectiveness. Journal of Adolescent Health, 56(1), S42-S50. https://doi.org/10.1016/j.jadohealth.2014.08.012 Lutz, C. (1988). Unnatural emotions: Everyday sentiments on a Micronesian atoll & their challenge to western theory. University of Chicago Press. Mallory, J. P., & Adams, D. Q. (2006). The Oxford introduction to Proto Indo European and the Proto Indo European world. Oxford University Press. Manchi Chao, M., Zhang, Z.-X., & Chiu, C. (2010). Adherence to perceived norms across cultural boundaries: The role of need for cognitive closure and ingroup identification. Group Processes & Intergroup Relations, 13(1), 69-89. https://doi.org/10.1177/1368430209343115 May, S. (2011). Love a history. Yale University Press. http://site.ebrary.com/id/10482349 McCarthy, B., & Casey, T. (2008). Love, Sex, and Crime: Adolescent Romantic Relationships and Offending. American Sociological Review, 73(6), 944-969. https://doi.org/10.1177/000312240807300604 McDonald, R. P. (2013). Test Theory: A Unified Treatment (1.a ed.). Psychology Press. https://doi.org/10.4324/9781410601087 McGarry, A. (2012). The dilemma of the European Union’s Roma policy. Critical Social Policy, 32(1), 126-136. https://doi.org/10.1177/0261018311425201 McGoldrick, M. (1996). Irish families. En J. K. Pearce (Ed.), Ethnicity and family therapy (2.a ed., pp. 544-566). Guilford. Mead, G. H. (1934). Mind, self and society (Vol. 111). Chicago University of Chicago Press. Melgar, P., Geis-Carreras, G., Flecha, R., & Soler, M. (2021). Fear to Retaliation: The Most Frequent Reason for Not Helping Victims of Gender Violence. International and Multidisciplinary Journal of Social Sciences, 10(2), 31-50. https://doi.org/10.17583/rimcis.2021.8305 Menard, S. (2002). Applied logistic regression analysis (Número 106). Sage. Mesquita, B., & Frijda, N. H. (1992). Cultural variations in emotions: A review. Psychological Bulletin, 112(2), 179-204. https://doi.org/10.1037/0033-2909.112.2.179 Meyer, F. (2004). «Wer ist fremd an diesen Orten?» Zur Bedeutung von Identität, Kultur, Raum und Zeit in den spanisch-nordafrikanischen Städten Ceuta und Melilla («Who Is Foreign in These Places?» On the Significance of Identity, Culture, Space and Time in the Spanish North African Towns of Ceuta and Melilla). Erdkunde, 58(3), 235-251. JSTOR. http://www.jstor.org/stable/25647678 Micceri, T. (1989). The unicorn, the normal curve, and other improbable creatures. Psychological Bulletin, 105(1), 156-166. https://doi.org/10.1037/0033-2909.105.1.156 Ministerio de la Presidencia, Relaciones con las Cortes e Igualdad. Centro de Publicaciones. (2018). Sexismo, amor romántico y violencia de género en la adolescencia. [Publicaciones, Estudios e Investigaciones]. Delegación del Gobierno contra la Violencia de Género. https://violenciagenero.igualdad.gob.es/violenciaEnCifras/estudios/Tesis/estudios/Tesis 4_Sexismo_AmorRomantico.htm Molas Font, M. D., Guerra López, S., Huntingoford Antigas, E., & Zaragoza Gras, J. (2006). La violencia de género en la antigüedad. Instituto de la Mujer (Ministerio de Trabajo y Asuntos Sociales). Morling, B., & Lamoreaux, M. (2008). Measuring Culture Outside the Head: A Meta-Analysis of Individualism—Collectivism in Cultural Products. Personality and Social Psychology Review, 12(3), 199-221. https://doi.org/10.1177/1088868308318260 Morrow, G. D., Clark, E. M., & Brock, K. F. (1995). Individual and partner love styles: Implications for the quality of romantic involvements. Journal of Social and Personal Relationships, 12(3), 363-387. https://doi.org/10.1177/0265407595123003 Motulsky, H. J., & Brown, R. E. (2006). Detecting outliers when fitting data with nonlinear regression – a new method based on robust nonlinear regression and the false discovery rate. BMC Bioinformatics, 7(1), 123. https://doi.org/10.1186/1471-2105-7-123 Myers, J. (1990). Variance inflation factor analysis: Interpretation and understanding. Nascimento de Amorim, A., & Stengel, M. (2014). Relações customizadas e o ideário de amor na contemporaneidade. Estudos de Psicologia, 19(3), 179-188. Neto, F. (2006). Dimensions and Correlates of Social Axioms Among a Portuguese Sample. Individual Differences Research, 4(5), 340-351. Oliver, E. (2014). Zero Violence Since Early Childhood: The Dialogic Recreation of Knowledge. Qualitative Inquiry, 20(7), 902-908. https://doi.org/10.1177/1077800414537215 Oliver, E., Soler, M., & Flecha, R. (2009). Opening schools to all (women): Efforts to overcome gender violence in Spain. British Journal of Sociology of Education, 30(2), 207-218. https://doi.org/10.1080/01425690802700313 Oliver, E., & Valls, R. (2004). Violencia de género: Investigaciones sobre quiénes, por qué y cómo superarla. El Roure. Ozili, P. K. (2022). The Acceptable R-Square in Empirical Modelling for Social Science Research. SSRN Electronic Journal. https://doi.org/10.2139/ssrn.4128165 Pokorny, J. (1959). Indogermanisches etymologisches Wörterbuch. Andesite Press. Potter, S. H. (1988). The Cultural Construction of Emotion in Rural Chinese Social Life. Ethos, 16(2), 181-208. JSTOR. http://www.jstor.org/stable/640445 Powell, G. (2009). Disproportionate Collapse: The Futility of Using Nonlinear Analysis. Structures Congress 2009, 1-10. https://doi.org/10.1061/41031(341)211 Puigvert, L. (2014). Preventive Socialization of Gender Violence: Moving Forward Using the Communicative Methodology of Research. Qualitative Inquiry, 20(7), 839-843. https://doi.org/10.1177/1077800414537221 Puigvert, L. (2015, 2016). Proyecto Free_Teens_Desire. Marie Sklodowska-Curie Programa de Investigación e Innovación Horizonte 2020 de la UE. Acuerdo de subvención No. 659299. Puigvert, L., & Flecha, R. (2018). Definitions of coercive discourse, coerced preferences and coerced hooking-up. This Work is Licensed Under the Creative Commons Attribution- NonCommercial-NoDerivatives, 4. Puigvert, L., Gelsthorpe, L., Soler-Gallart, M., & Flecha, R. (2019). Girls’ perceptions of boys with violent attitudes and behaviours, and of sexual attraction. Palgrave Communications, 5(1), 56. https://doi.org/10.1057/s41599-019-0262-5 Puigvert Mallart, L., Flecha García, R., Racionero-Plaza, S., Sordé-Martí, T., 1 Department of Sociology, University of Barcelona, Spain, 2 Centre for Community, Gender and Social Justice, Institute of Criminology, University of Cambridge, Cambridge, United Kingdom, & 3 Department of Sociology, Autonomous University of Barcelona, Spain. (2019). Socioneuroscience and its contributions to conscious versus unconscious volition and control. The case of gender violence prevention. AIMS Neuroscience, 6(3), 204-218. https://doi.org/10.3934/Neuroscience.2019.3.204 R Core Team. (2016). R: A language and environment for statistical computing. R Foundation for Statistical Computing. https://www.R-project.org/ Racionero-Plaza, S. (2015). Reconstructing Autobiographical Memories and Crafting a New Self Through Dialogic Literary Gatherings. Qualitative Inquiry, 21(10), 920-926. https://doi.org/10.1177/1077800415611689 Racionero-Plaza, S., Ugalde, L., Merodio, G., & Gutiérrez-Fernández, N. (2020). ―Architects of Their Own Brain.‖ Social Impact of an Intervention Study for the Prevention of Gender-Based Violence in Adolescence. Frontiers in Psychology, 10, 3070. https://doi.org/10.3389/fpsyg.2019.03070 Racionero-Plaza, S., Ugalde, L., Vidu, A., Melgar, P., & Navarrete, N. (2020). The Impact of Radical Love on Human Memory. Qualitative Inquiry, 26(8-9), 1026-1032. https://doi.org/10.1177/1077800420938884 Racionero-Plaza, S., Ugalde-Lujambio, L., Puigvert, L., & Aiello, E. (2018). Reconstruction of Autobiographical Memories of Violent Sexual-Affective Relationships Through Scientific Reading on Love: A Psycho-Educational Intervention to Prevent Gender Violence. Frontiers in Psychology, 9, 1996. https://doi.org/10.3389/fpsyg.2018.01996 Revelle, W., & Zinbarg, R. E. (2009). Coefficients Alpha, Beta, Omega, and the glb: Comments on Sijtsma. Psychometrika, 74(1), 145-154. https://doi.org/10.1007/s11336- 008-9102-z Rios-González, O., Peña Axt, J. C., Duque Sánchez, E., & De Botton Fernández, L. (2018). The Language of Ethics and Double Standards in the Affective and Sexual Socialization of Youth. Communicative Acts in the Family Environment as Protective or Risk Factors of Intimate Partner Violence. Frontiers in Sociology, 3, 19. https://doi.org/10.3389/fsoc.2018.00019 Rosseel, Y. (2012). lavaan: An R Package for Structural Equation Modeling. Journal of Statistical Software, 48(2). https://doi.org/10.18637/jss.v048.i02 Rotter, J. B. (1966). Generalized expectancies for internal versus external control of reinforcement. Psychological Monographs: General and Applied, 80(1), 1-28. https://doi.org/10.1037/h0092976 Ryan, R. M., & Deci, E. L. (2000). Self-determination theory and the facilitation of intrinsic motivation, social development, and well-being. American Psychologist, 55(1), 68-78. https://doi.org/10.1037/0003-066X.55.1.68 Ryan, R. M., Rigby, S., & King, K. (1993). Two types of religious internalization and their relations to religious orientations and mental health. Journal of Personality and Social Psychology, 65(3), 586-596. https://doi.org/10.1037/0022-3514.65.3.586 Safdar, S., Lewis, J. R., & Daneshpour, M. (2006). Social axioms in Iran and Canada: Intercultural contact, coping and adjustment. Asian Journal Of Social Psychology, 9(2), 123-131. https://doi.org/10.1111/j.1467-839X.2006.00189.x Sapir, E. (1929). The Status of Linguistics as a Science. Language, 5(4), 207-214. JSTOR. https://doi.org/10.2307/409588 Schafer, J. L., & Graham, J. W. (2002). Missing data: Our view of the state of the art. Psychological Methods, 7(2), 147-177. https://doi.org/10.1037/1082-989X.7.2.147 Schwartz, S. H. (1994). Beyond individualism/collectivism: New dimensions of values. En U. Kim, H. C. Triandis, C. Kagitcibasi, S. C. Choi, & G. Yoon (Eds.), Individualism and collectivism: Theory, method, and applications (pp. 85-119). Sage. Segall, M. H., Lonner, W. J., & Berry, J. W. (1998). Cross-cultural psychology as a scholarly discipline: On the flowering of culture in behavioral research. American Psychologist, 53(10), 1101-1110. https://doi.org/10.1037/0003-066X.53.10.1101 Shaver, P. R., & Mikulincer, M. (2006). A Behavioral Systems Approach to Romantic Love Relationships: En R. J. Sternberg & K. Weis (Eds.), The New Psychology of Love (pp. 35-64). Yale University Press; JSTOR. http://www.jstor.org/stable/j.ctt5vm29t.6 Shteynberg, G., Gelfand, M. J., & Kim, K. (2009). Peering into the ―Magnum Mysterium‖ of Culture: The Explanatory Power of Descriptive Norms. Journal of Cross-Cultural Psychology, 40(1), 46-69. https://doi.org/10.1177/0022022108326196 Shweder, R. A., Haidt, J., Horton, R., & Joseph, C. (1993). The cultural psychology of the emotions. Handbook of emotions, 417-431. Singelis, T. M., Hubbard, C., Her, P., & An, S. (2003). Convergent validation of the Social Axioms Survey. Personality and Individual Differences, 34(2), 269-282. https://doi.org/10.1016/S0191-8869(02)00043-0 Sofie Bach, A. (2014). Love: A Question for Feminism in the Twenty-First Century. NORA - Nordic Journal of Feminist and Gender Research, 22(4), 341-345. https://doi.org/10.1080/08038740.2014.964310 Sokolski, D. M., & Hendrick, S. S. (1999). Fostering marital satisfaction. Family Therapy, 26(1), 39-49. Soto, J. A., Levenson, R. W., & Ebling, R. (2005). Cultures of Moderation and Expression: Emotional Experience, Behavior, and Physiology in Chinese Americans and Mexican Americans. Emotion, 5(2), 154-165. https://doi.org/10.1037/1528-3542.5.2.154 Sternberg, R. J. (1986). A triangular theory of love. Psychological Review, 93(2), 119-135. https://doi.org/10.1037/0033-295X.93.2.119 Sternberg, R. J. (1988a). The triangle of love: Intimacy, passion, commitment. Basic Books. Sternberg, R. J. (1988b). Triangulating love. En The psychology of love (pp. 119-138). Yale University Press. Sternberg, R. J. (1997). Construct validation of a triangular love scale. European Journal of Social Psychology, 27(3), 313-335. https://doi.org/10.1002/(SICI)1099- 0992(199705)27:3<313::AID-EJSP824>3.0.CO;2-4 Sternberg, R. J. (1998). Cupid’s arrow: The course of love through time. Cambridge University Press. Sternberg, R. J. (2018). When Love Goes Awry (Part 1): Applications of the Duplex Theory of Love and Its Development to Relationships Gone Bad. En K. Sternberg & R. J. Sternberg (Eds.), The New Psychology of Love (2.a ed., pp. 280-299). Cambridge University Press. https://doi.org/10.1017/9781108658225.015 Sternberg, R. J., & Barnes, M. L. (1985). Real and ideal others in romantic relationships: Is four a crowd? Journal of Personality and Social Psychology, 49(6), 1586-1608. https://doi.org/10.1037/0022-3514.49.6.1586 Sternberg, R. J., & Grajek, S. (1984). The nature of love. Journal of Personality and Social Psychology, 47(2), 312-329. https://doi.org/10.1037/0022-3514.47.2.312 Sternberg, R. J., & Sternberg, K. (Eds.). (2018). The New Psychology of Love (2.a ed.). Cambridge University Press. https://doi.org/10.1017/9781108658225 Sternberg, R. J., & Weis, K. (2006). The New Psychology of Love. Yale University Press; JSTOR. http://www.jstor.org/stable/j.ctt5vm29t Sternberg, R. J., & Weis, Karin. (2006). A Duplex Theory of Love. En R. J. Sternberg & K. Weis (Eds.), The New Psychology of Love (pp. 184-199). Yale University Press; JSTOR. http://www.jstor.org/stable/j.ctt5vm29t.12 Stolp, S. W. (1994). Liderazgo para la cultura escolar. Stryker, S. (2007). Identity Theory and Personality Theory: Mutual Relevance. Journal of Personality, 75(6), 1083-1102. https://doi.org/10.1111/j.1467-6494.2007.00468.x Sweetser, E. (1991). From Etymology to Pragmatics: Metaphorical and Cultural Aspects of Semantic Structure. Cambridge University Press. https://books.google.es/books?id=98LLCgAAQBAJ Tabachnick, B. G., & Fidell, L. S. (2014). Using multivariate statistics (Pearson new international edition, sixth edition). Pearson. Thibaut, J. W., & Kelley, H. H. (1959). The social psychology of groups (pp. xiii, 313). John Wiley. Toscano, S. E. (2014). ―My Situation Wasn’t that Unique‖: The Experience of Teens in Abusive Relationships. Journal of Pediatric Nursing, 29(1), 65-73. https://doi.org/10.1016/j.pedn.2013.08.004 Triandis, H. C. (1989). The self and social behavior in differing cultural contexts. Psychological Review, 96(3), 506-520. https://doi.org/10.1037/0033-295X.96.3.506 Valls, R., Puigvert, L., & Duque, E. (2008). Gender Violence Among Teenagers: Socialization and Prevention. Violence Against Women, 14(7), 759-785. https://doi.org/10.1177/1077801208320365 Van Pachterbeke, M., Freyer, C., & Saroglou, V. (2011). When authoritarianism meets religion: Sacrificing others in the name of abstract deontology: Authoritarianism, religious priming, and morality. European Journal of Social Psychology, 41(7), 898- 903. https://doi.org/10.1002/ejsp.834 Vecchio, G. M., Gerbino, M., Pastorelli, C., Del Bove, G., & Caprara, G. V. (2007). Multi- faceted self-efficacy beliefs as predictors of life satisfaction in late adolescence. Personality and Individual Differences, 43(7), 1807-1818. https://doi.org/10.1016/j.paid.2007.05.018 Vidu, A., Tomás, G., & Flecha, R. (2022). Pioneer Legislation on Second Order of Sexual Harassment: Sociolegal Innovation in Addressing Sexual Harassment. Sexuality Research and Social Policy, 19(2), 562-573. https://doi.org/10.1007/s13178-021-00571- 0 Vidu, A., Valls, R., Puigvert, L., Melgar, P., & Joanpere, M. (2017). Second Order of Sexual Harassment—SOSH. Multidisciplinary Journal of Educational Research. https://doi.org/10.17583/remie.0.2505 Villar, F. (1996). Los indoeuropeos y los orígenes de Europa: Lenguaje e historia (2. ed., corr.muy aumentada). Gredos. Wan, C., & Chiu, C.-Y. (2009). An intersubjective consensus approach to culture: The role of intersubjective norms versus cultural self in cultural processes. En R. S. Wyer, C. Chiu, & Y. Hong (Eds.), Understanding culture: Theory, Research, and Application (pp. 79- 91). Psychology Press. Wang, J., & Wang, X. (2012). Structural Equation Modeling: Applications Using Mplus. John Wiley & Sons, Ltd. https://doi.org/10.1002/9781118356258 Weis, K. (2006). Conclusion: En K. Weis & R. J. Sternberg (Eds.), The New Psychology of Love (pp. 313-326). Yale University Press; JSTOR. http://www.jstor.org/stable/j.ctt5vm29t.18 Weis, K., & Sternberg, R. J. (2008). The nature of love. En S. F. Davis & W. Buskist (Eds.), 21st century psychology: A reference handbook (Vol. 2, pp. 134-142). Sage. White, J. K., Hendrick, S. S., & Hendrick, C. (2004). Big five personality variables and relationship constructs. Personality and Individual Differences, 37(7), 1519-1530. https://doi.org/10.1016/j.paid.2004.02.019 Whorf, B. L. (1940). Science and linguistics. Bobbs-Merrill Indianapolis, IN, USA: Wierzbicka, A. (1999). Emotions across languages and cultures: Diversity and universals. Cambridge University Press ; Editions de la Maison des sciences de l’homme. Wyer, R. S., Chiu, C., & Hong, Y. (Eds.). (2009). Understanding culture: Theory, research, and application. Psychology Press. Zadeh, S. S., & Bozorgi, Z. (2016). Relationship between the Love Styles, Personality Traits, and the Marital Life of Married Students. Zou, X., Tam, K.-P., Morris, M. W., Lee, S., Lau, I. Y.-M., & Chiu, C. (2009). Culture as common sense: Perceived consensus versus personal beliefs as mechanisms of cultural influence. Journal of Personality and Social Psychology, 97(4), 579-597. https://doi.org/10.1037/a0016399 ANEXOS Anexo I. Cuestionario Anexo II. Carta de presentación Anexo III. Autorización Dirección Provincial de Educación Anexo IV. Consentimiento informado para representante legal Anexo V. Informe favorable de la Comisión de Ética en Investigación de la UGR