@misc{10481/112943, year = {2026}, url = {https://hdl.handle.net/10481/112943}, abstract = {Introducción Las enfermedades cardiovasculares (ECV) son, a día de hoy, responsables de casi 18 millones de las muertes en el mundo; una tercera parte de esas defunciones ocurren prematuramente en personas menores de 70 años. Estas muertes y sus consecuentes costes sanitarios que pueden ser evitados. Saber cuántos conocimientos tiene el paciente, qué tan motivado está, y qué habilidades tiene para gestionar su propia enfermedad pueden ser los factores de mayor impacto en la propia salud del paciente, así como del equilibrio y sostenibilidad de los sistemas sanitarios, sea público o privado. La farmacia comunitaria es un recurso infrautilizado y accesible, que podría más a menudo ofrecer educación e información sobre la enfermedad y sus tratamientos, soporte emocional básico para que el paciente pueda seguir con las orientaciones ofrecidas en el momento de las entregas de las medicaciones proporcionando un acceso más rápido en lugar de tener que aguardar una cita con el médico de cabecera. Los farmacéuticos son profesionales sanitarios a los que la población accede más fácilmente, por lo que fomentar que ellos utilicen sus conocimientos para apoyar a los pacientes en la vía de autocuidado es fundamental para la sostenibilidad del sistema de salud. Objetivos El objetivo principal del estudio fue evaluar si el papel del farmacéutico desde las farmacias comunitarias magistrales de Brasil impacta positivamente en el nivel de activación y en la calidad de vida de los pacientes con ECV. Métodos Se realizaron un estudio transversal para analizar la prevalencia del nivel de activación de los pacientes con ECV de Brasil en 13 farmacias y un estudio cuasiexperimental desde junio de 2022 a junio de 2023, a pacientes que acudieron a las consultas, los cuales recibieron la intervención del farmacéutico mediante la promoción de autocuidado a través del control de la presión arterial y la medida bioquímica colesterol total, autopercepción de calidad de vida y otras variables de riesgo cardiovascular, comparando resultados basales al inicio del estudio con resultados tras la intervención de autocuidado a los 12 meses. Las farmacias comunitarias magistrales de Brasil fueron invitadas a participar voluntariamente a través de un correo electrónico enviado por la Asociación Anfarmag, que apoyó este estudio. Una vez aceptada la invitación, los farmacéuticos recibieron formación especializada para aplicar el protocolo de autocuidado en los pacientes que aceptaron participar en el estudio. Los farmacéuticos recibieron entrenamiento de las herramientas del estudio en línea de forma individualizada, con el objetivo de garantizar el correcto uso de las herramientas de investigación. Se mantuvo un estrecho contacto con los farmacéuticos de la investigación para aclarar dudas sobre las herramientas, así como orientación sobre las pautas a aplicar, de acuerdo con los resultados obtenidos durante las entrevistas a los pacientes. Los criterios de inclusión fueron: pacientes mayores de 18 años diagnosticados con hipercolesterolemia y/o hipertensión, siendo pacientes regulares de las farmacias participantes que firmen el término de consentimiento libre e informado, autorizando la inclusión en el estudio; y los criterios de exclusión: menores de 18 años, que no firmaron el consentimiento en participar de la pesquisa, o que participan de otros estudios con otros profesionales. Resultados En el estudio transversal participaron 348 pacientes, donde se identificó el nivel de activación de los pacientes de la investigación. Los participantes tenían una edad media de 59,0 ± 16,7 años y un riesgo cardiovascular de bajo a moderado. El nivel medio de activación del paciente fue de 2,8 sobre 4 (puntuación en el cuestionario Patient Activation Measure de 13 ítems (PAM-13) fue de 63,9 ± 19,6 puntos sobre 100), con una alta responsabilidad de autocuidado y adherencia al tratamiento, pero una menor confianza en mantener los cambios en el estilo de vida. Los factores vinculados a una menor activación incluyeron una baja actividad física (p < 0,001), múltiples enfermedades crónicas (p = 0,003), tabaquismo (p = 0,016), edad superior a 65 años (p = 0,033), menor calidad de vida (p < 0,001) y mayor riesgo cardiovascular (p < 0,001). Se observó un menor nivel de activación en aquellos pacientes mayores de 65 años (OR = 1,25, IC 95 % = 1,02 – 1,52), menos activos físicamente (OR = 3,87, IC 95 % = 2,09 – 7,17), que fumaban más (OR = 1,64, IC 95 % = 1,04 – 2,60), con mayor riesgo cardiovascular OR = 3,47, IC 95 % = 21,99 – 6,05), con mayor número de problemas de salud OR = 1,48, IC 95 % = 1,17 – 1,88) y menor calidad de vida autopercibida (OR = 0,96, IC 95 % = 0,95 – 0,98). En el estudio casi experimental participaron 229 pacientes. El nivel de activación se vio incrementado significativamente tras 12 meses (2,81 ± 1,02 a 3,25 ± 0,78 puntos sobre 4, p=0,009). Los pacientes que sabían que tratamientos estaban disponibles para sus problemas de salud (β = -0,722; p = 0,018) y los que mejoraron la comprensión de sus problemas de salud y sus causas (β = -0,735; p = 0,015) tuvieron menor factor de riesgo cardiovascular a los 12 meses. Aquellos pacientes con mayor presión sistólica a final del estudio estaban menos seguros que podían ayudar a prevenir sus propios problemas de salud (β = -0,704; p = 0,023). La calidad de vida autopercibida, medida a través de la escala visual analógica, se incrementó de forma significativa en 9,9 puntos sobre 100 tras la intervención farmacéutica a mes 12 del inicio del estudio (p = 0,017). Además, se observó una mayor comprensión de los problemas de salud con una mayor calidad de vida autopercibida tras la intervención del farmacéutico (β = -0,655; p = 0,040), y una mejor calidad de vida cuando el nivel de activación era mayor (β = 0,304; p = 0,003). Con respecto a los niveles de colesterol total se observó una disminución entre el inicio y el final del estudio de 18,72 mg/dl (p = 0,041) y de la Presión diastólica en 21,13 mm Hg (p = 0,02). Además, hay un factor protector de que no suba el colesterol en aquellos pacientes con un nivel PAM-13 superior a 3 (RR = 0,273; IC 95 % = 0,104 - 0,716), y con una mejora en la calidad de vida (β = 0,761; p = 0,011); y una menor presión diastólica cuando la puntuación del PAM era mayor (β = -0,351; p = 0,025). Conclusión El estudio sugiere que la acción del farmacéutico comunitario repercute positivamente en la calidad de vida del paciente, y apunta qué su labor es clave para que el paciente mejore sus hábitos de salud y que pueda convivir con su patología crónica con responsabilidad. Conocer el nivel de activación del paciente permite personalizar la atención y el tipo de apoyo, para que el paciente se sienta seguro y capaz de realizar cambios en su estilo de vida, lo que se refleja en una mejor calidad de vida y también en una reducción de la demanda de centros de salud.}, organization = {Tesis Univ. Granada.}, publisher = {Universidad de Granada}, keywords = {Autocuidado}, keywords = {Farmacia}, keywords = {Calidad de vida}, title = {Protocolo de autocuidado en pacientes con enfermedades cardiovasculares desde la farmácia magistral de Brasil}, author = {Iglesias Marangoni, Fabianna Maria}, }