@misc{10481/110831, year = {2019}, url = {https://hdl.handle.net/10481/110831}, abstract = {En 1980, presente aún el terror de la dictadura, se estrena El viejo criado, una obra escrita y, en este caso, también dirigida por Roberto Cossa. La acción se desarrolla en un café de la zona sur de Buenos Aires, tal y como se conserva en la memoria de los porteños. En este espacio mítico, el tiempo parece haberse suspendido: la historia que transcurre fuera se convierte en confusas referencias en las bocas de Alsina y Balmaceda, el poeta y el boxeador que permanecen dentro del café jugando una interminable partida de truco. La mitología del tango, representada por Carlitos e Ivonne —cantor y prostituta—, se degrada en escena. Este especial tratamiento del tiempo en el que la diacronía permanece y la sincronía deviene es la estrategia fundamental con la que Roberto Cossa objetiva sobre el escenario una conciencia mítica que los personajes interpretan como su pasado, es decir, como una suerte de memoria nacional. La perspectiva corrosiva de nuestro dramaturgo, que resquebraja esta conciencia mítica, tiene dos consecuencias fundamentales. La primera atañe a la nostalgia improductiva que padecen estos personajes que, anclados en una imagen deformada del pasado, viven de espaldas a la historia. La segunda, la planteamos con una pregunta que trataremos de responder en este artículo: ¿si los personajes de El viejo criado leen como memoria nacional la mitología de tango y café, enraizarán su identidad en los valores que genera dicha mitología?}, abstract = {El viejo criado (The Old Servant), written and directed by Roberto Cossa, premieres in 1980, when the terror unleashed by La Junta can still be felt throughout Argentina. The action takes place in the Southern area of Buenos Aires, inside the classic café preserved in the memory of any porteño. In such mythical space time seems to have come to a standstill: History as it takes place outside turns into confusing references in the mouths of Alsina and Balmaceda, a poet and a boxer playing an endless game of truco in the café. The mythology of the tango, embodied by Carlitos and Ivonne, a singer and a prostitute, undergoes a process of onstage erosion. This particular treatment of time, in which diachrony remains still while synchrony progresses is Cossa’s main strategy for the onstage objectivation of a mythical consciousness understood as national memory by his characters. Such vitriolic perspective, shattering the aforementioned mythical consciousness, has two fundamental outcomes: The first one deals with the barren nostalgia that plagues these characters who, stuck in a distorted image of the past, live their lives with their backs turned to History. The second is best formulated with the question this article tries to answer: If the characters in El viejo criado understand the tango and café mythology as national memory, will they root their identities in the values generated by it?}, publisher = {Peter Lang}, title = {Conciencia mítica e identidad nacional en El viejo criado (1980) de Roberto Cossa}, doi = {10.3726/b15921}, author = {Ortiz Padilla, Yolanda}, }